Luego
del fin de la guerra fría y del desmembramiento de la Unión Soviética, los
temas puramente económicos pasaron a ser los más estudiados en el área de las
políticas públicas. Existía menos
demanda para estudiar los relacionados
con la defensa. Sin embargo, en menos de una década, todos los temas
económicos empezaron a entremezclarse
con los de seguridad, defensa e inteligencia.
El
derecho al libre movimiento de los bienes, del dinero, y de las personas es la
esencia de la economía liberal. Toda
lucha efectiva contra el terrorismo los
toca. Las medidas que se toman
para luchar contra el terrorismo, no sólo afectan a los enemigos violentos de
la libertad sino también a sus amantes. Es natural entonces, que en estos comienzos
del siglo XXI, donde el terrorismo golpea en todos los continentes, los
pensadores “de la libertad” aborden este tema con gran seriedad.
El
terrorismo y el antiterrorismo afectan al marco en que se desenvuelven las
libertades económicas, civiles y políticas: el Estado de Derecho. El populismo, y especialmente una nueva
variante, el indigenismo, alentado por las fuerzas enemigas de la
libertad, que poco tienen que ver con el quehacer indiano, se está acercando
muy peligrosamente al modus operandi terrorista. Estos problemas son más que un llamado de atención y añaden otra
área de análisis al complicado tema de la violencia política.
El monopolio del Estado, en materia de defensa,
seguridad e inteligencia, puede ser tanto o más peligroso para una sociedad que
el monopolio estatal en materia económica y materia cultural. De allí la
importancia de que la sociedad civil, que no puede permanecer extraña a esta lucha,
también los aborde.
Mi generación, por ejemplo, peleó la "guerra
sucia" de Argentina. Una batalla
que escaló cuando el gobierno elegido de Isabel Perón, con el apoyo abrumador
del poder legislativo, presentó un decreto ejecutivo reclamando la aniquilación
de los terroristas. Pese a que estos
grupos tenían grados muy diversos de radicalización, odio y violencia, todos
estaban unidos por los dogmas socialistas.
Estaban financiados por las estructuras paralelas de
la Unión Soviética y por secuestros lucrativos que, en varios casos, recibían
el apoyo logístico de embajadas extranjeras.
La determinación, infiltración, e ilegitimización, fueron ingredientes
esenciales de la victoria militar que, como todo conflicto violento, produjo
muchas víctimas inocentes. Secar las
fuentes de financiación, un factor fundamental para el triunfo total, fue una
tarea gradual, favorecida por victorias
en otros frentes.
Los desafíos que presentan los narcoterroristas, así
como también los de terroristas
islámicos, son distintos a los del terrorismo del pasado inspirado por el
socialismo. Los grupos involucrados en
el tráfico de drogas para financiar sus actividades, pueden acceder a fondos
por vías muy distintas. Operan en áreas donde el control gubernamental es
débil, y tienen canales de comunicación con territorios en países vecinos,
donde hay incluso menos control. Por lo
que, incluso cuando una nación está determinada a dar una batalla total, la
victoria puede ser elusiva.
La infiltración es esencial en las guerras no
convencionales. El honor, la gloria y
el coraje, así como el odio, motivan a quienes tratan de infiltrar al enemigo
ideológico. Los incentivos materiales, a
veces los complementan y ayudan a reclutar.
La necesidad de infiltración crece durante las épocas de lucha y amenaza
terrorista. Se incrementa la demanda y
la complejidad de la tarea de los servicios de inteligencia y también se hace
más difícil la tarea de los líderes terroristas.
En el caso del narcoterrorismo, que preocupa sobretodo
a Colombia, la estructura del mercado ilegal de drogas puede actuar como un
antídoto, que evita la victoria final de los terroristas. Los grandes centros de ganancia de esta
industria nunca permitirán el éxito total de los terroristas, ya que esto llevaría
también al control del narconegocio.
La ilegitimación de los terroristas también es muy
distinta, dependiendo de lo que los motiva y financia. No es lo mismo ilegitimizar a quienes son
movidos por el dinero de la droga, el impulso de una ideología, el
nacionalismo, o el fanatismo religioso.
El terrorismo de hoy en día esta impulsado por factores muy diversos,
desde el nacionalismo vasco, a las fuerzas de las sectas violentas del mundo
musulmán.
No solamente
gente de tendencia de izquierda liberal, sino también conservadores y
liberales tradicionales proponen la liberalización del comercio de drogas. Con la legalización, el narcoterrorismo
desaparecería gradualmente. Los
“narcos,” después de todo, producen un bien demandado por el enemigo. Pero, por el otro lado, los
narcoterroristas, nunca vendrán legitimados desde lo alto. Los terroristas socialistas, recibieron el
apoyo de líderes religiosos. Los
teólogos de la liberación bendijeron las balas, las armas, y las tropas
terroristas. Algunos de nosotros
todavía recordamos las Biblias usadas en Latinoamérica que contenían fotos de
Cuba, descripta como la nueva tierra prometida. Algo parecido se ve hoy en ciertos sectores radicales del mundo
islámico, donde los clérigos aplauden e incitan a la violencia.
El
narcoterrorismo es menos revolucionario y existe una menor probabilidad de que
conduzca a los dos grandes peligros que enfrenta la sociedad libre hoy: el
terrorismo nuclear y biológico. También
es importante que no existe una fuerza mundial unificante detrás del
narcoterrorismo. No obstante, el acceso
a ciertas armas de destrucción masivas parece más difícil de controlar hoy, que
en el pasado. Siempre existe el
potencial de que se forme una rara alianza entre narcoterroristas y otros grupos
violentos, dispuestos a cometer un ataque mayor. Asimismo, líderes neopopulistas pueden llegar a tratar de
utilizar la violencia en más de un país.
Afortunadamente, como en la mayoría de sus expresiones, el populismo
sigue atado al nacionalismo, le será difícil construir un imperio. Fue esto lo que impidió que se replique a
nivel continental americano, el experimento soviético.
Lo que ha dejado al narcoterrorismo grabado en el
mapa, es sin duda el operar de las FARC (Fuerzas
Armadas Revolucionarias de Colombia). Las características geográficas de
Colombia, con sus fronteras y costas porosas, y la inestabilidad política de
los países vecinos, empeoran la situación.
Los lazos entre el Coronel Chávez, atrincherado hoy en la presidencia de
Venezuela, y los Fidel Castros y otros líderes y segmentos de ciertos países de
tradición violenta, tanto los de la órbita islámica como de la ex Unión
Soviética, no pueden ser descuidados.
Independientemente de nuestras opiniones acerca de la validez y
justificación de algunas de las estrategias utilizadas para combatir el
terrorismo, es necesario continuar monitoreando en forma constante los campos
de batalla más importantes, así como las rutas de aprovisionamiento y
reclutamiento.
El desafío de combatir al terrorismo, además de afectar a la mayoría de las áreas relevantes del
sistema económico nacional e internacional, también atañe a la labor de
multitud de dependencias gubernamentales.
En los Estados Unidos, por ejemplo, el Comité Conjunto de Agencias Gubernamentales
en el área de la lucha antiterrorista, involucra al Comando Mayor Conjunto, al
Comando de Operaciones Especiales, a la oficina del Viceministro de Defensa a
cargo de Operaciones Especiales y Conflictos de Baja Intensidad, a la CIA, la
FBI, el Departamento de Estado, y el Departamento del Tesoro. Además de tener que involucrar a todas estas
instituciones, el Comité Conjunto no
tiene mucho poder de decisión y necesita de la aprobación del embajador de
Estados Unidos en cada país, que pretenda actuar, al igual que la cooperación
de las agencias de los países donde es necesario hacerlo.
La lucha antiterrorista necesitará de los talentos de profesionales de
distinta formación y de distintos rincones del mundo. Cada vez que la libertad de la persona se expone a situaciones de
inseguridad, lo que tiende a ceder, son los resguardos para la libertad. Es por eso que creo que no es exagerado
decir que, por más humilde que sea nuestra contribución, el desafío es tal, que
todo aporte en el campo del desafío terrorista y neo-populista es una contribución
valiosa a la libertad de la persona humana.