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  El peligroso aumento del "voto cautivo"

por
Andrés Oppenheimer
 
   
 
CIUDAD DE MEXICO -- Los estudiosos coinciden en que la pobreza, la corrupción y la delincuencia son las principales amenazas a

CIUDAD DE MEXICO -- Los estudiosos coinciden en que la pobreza, la corrupción y la delincuencia son las principales amenazas a la democracia en América Latina. Pero quizás deberían agregar otro fenómeno: la resurrección de los planes sociales manipulados políticamente para crear un ''voto cautivo'' en la región.

Me vino en mente este término durante una visita a México la semana pasada, cuando leí que el regente populista de la Ciudad de México, Andrés Manuel López Obrador --que lidera las encuestas para las elecciones presidenciales del 2006-- anunció su más reciente ''subsidio'' de unos $6 millones para entregar útiles escolares, incluyendo tres cuadernos, una caja de lápices de colores y una calculadora, a 1.4 millones de escolares en la ciudad.

¿Y qué tiene de malo eso?, se preguntará usted. ¿Acaso los políticos no deberían hacer algo para los pobres?

El problema no es lo que López Obrador está haciendo, sino cómo. Aunque los subsidios temporales para los pobres pueden ser necesarios, muchos de estos planes --como otros que se están viendo en Venezuela, Argentina y otros países-- no son transparentes, ni están monitoreados mediante controles independientes. Por el contrario, a menudo son mecanismos de control político, y campo fértil para la corrupción.

La mayoría de los economistas coinciden en que en lugar de combatir la pobreza, la perpetuan. En vez de usar parte del dinero para dar entrenamiento laboral, o hacer que la gente trabaje de acuerdo a sus posibilidades, crean una cultura de dependencia de los subsidios estatales. Y en muchos casos, aumentan el gasto público y la deuda del estado, señalan los críticos.

''Mi objeción no es contra los subsidios directos para los pobres, sino contra los subsidios que no cuentan con fondos adecaudos, y que no son transparentes'', señala Julio Molinar, un diputado del gobernante Partido Acción Nacional. ``Lo que están haciendo (en la Ciudad de México) es gastar dinero que no tienen, y generar impuestos futuros''.

En Venezuela, el debilitado presidente Hugo Chávez ha anunciado que usará mas de $1,700 millones de los ingresos petroleros del país esta año para regalar alimentos y ofrecer planes educativos a los pobres.

Hasta hace poco, una de las pocas cosas inteligentes que hacían los gobiernos venezolanos era mantener al monopolio petrolero estatal Pdvsa immune a los manejos políticos, con la idea de usar los ingresos petroleros para desarrollar otros sectores de la economía, diversificar las exportaciones y aumentar el empleo. Ahora, Chávez está regalando dinero petrolero a diestra y siniestra a potenciales votantes, y diciendo en sus discursos que los nuevos planes asistenciales serían descontinuados inmediatamente si ''la oligarquía'' gana el referendo del 15 de agosto sobre su permanencia en el poder.

En Argentina, el ''Plan Jefas y Jefes de Hogar'' que se inicio en el 2002, después de la peor crisis económica del país en tiempos recientes, otorga subsidios de alrededor de $50 mensuales a 1.7 millones de desocupados. Los críticos de estos planes dicen que sus beneficiarios no siempre son desocupados, y que los funcionarios del partido gobernante los reparten a cambio de la lealtad política de quienes los reciben.

Según un estudio de Martín Simonetta y Gustavo Lazzari de la Fundación Atlas, una organización no gubernamental pro-libre mercado, alrededor de un 20 por ciento de los votantes en Argentina dependen directamente de subsidios estatales y constituyen un ``voto cautivo''.

''En Argentina, desde la implementacion del plan Jefas y Jefes de Hogar en el 2002, se duplicó el pocentaje de votantes que pueden ser considerados ``voto cautivo'', me dijo Simonetta en una entrevista telefónica. ``El gobierno federal usa esto como política de alineamiento de las provincias y los municipios: a mayor alineamiento político, más planes de subsidios''.

Como resultado, la contienda política está teniendo lugar ''con un campo de juego inclinado'', en el cual ''hay una competencia desleal entre el gobierno y el resto de los candidatos'', afirma Simonetta.

Un reciente estudio del Banco Mundial sobre el plan ''Jefas y Jefes de Hogar'' plantea serias dudas sobre su efectividad, según un reciente artículo del periódico La Nación.

Según el estudio del Banco Mundial, coordinado por Sandra Cesilini, ''la inscripción por parte de gobiernos locales favorece el clientelismo'' y ``la corrupción, al ser imposible su control''.

¿Mi conclusión? No estoy en contra de los subsidios temporales a los pobres, especialmente en países que están en medio o saliendo de una crisis económica. Sin embargo, cuando estos planes están concebidos políticamente, carecen de controles independientes, no incluyen incentivos para que sus beneficiarios se inserten en el marcado laboral, y aumentan el gasto público, son una receta para el autoritarismo, el endeudamiento, y el aumento de la pobreza en la región.

 

 
 
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