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Capítulo único, barriendo la realidad debajo de la alfombra, o generosidad versus miseria humana |
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Cuando estudiaba economía me enseñaron que se trata de la ciencia dedicada a administrar recursos escasos. Mientras estaba en la camilla del sanatorio, mirando Dr House cuando no podía dormir (con lo cual casi me sentía dentro del televisor porque lo que había a mi alrededor era como estar en esa misma serie de la TV), pensé en dos cosas. Primero, en la vida, Obvio, que es como un regalo que nos llega sin pedirlo y que también es finita, es como un plazo fijo con fecha de vencimiento aunque nadie nos diga el día y la hora de tal evento. Y la sabiduría de uno consiste en “administrar”, usar, valorar, no desperdiciar nuestros recursos escasos (el tiempo que se nos regala, que no sabemos si serán 30 años u 80 años o más) de manera sana, feliz, generosa, creativa, sembrando hijos, teniendo árboles, amando y dejándonos amar, disfrutando los atardeceres, leyendo poesías, cantando y leyendo o escribiendo libros. Ya lo habrán aprendido: todo lo que hacemos, todo, bueno o malo, nos vuelve multiplicado, tarde o temprano, disfrazado o de frente march. Por eso es tan importante aprender esta sencilla lección: por suerte no sabemos cuánto durará estar aquí, debajo del sol o la luna, pero lo que no podemos hacer es desperdiciar nuestra vida en frivolidades, maldades, crispaciones y miserabilidades varias, primero porque no nos sirven y segundo porque indefectiblemente se volverán contra nosotros, aunque “nos la creamos”, aunque nos vean exitosos y nos alaben y nos aplaudan, llevándonos a confundir gravemente la verdadera gloria con los ilusorios quince minutos de fama.
Lo segundo que pensé es en nuestro país, nuestra gente, en nosotros mismos. Si la economía es administrar recursos escasos, los argentinos tenemos la suerte de haber recibido como regalo de la vida todo lo contrario, ya que si algo no tiene nuestro país es recursos escasos, sino los mejores paisajes, las mejores tierras, las grandes extensiones dotadas de muchas más riquezas que los españoles buscaron en el Dorado durante la Conquista (llamada colonización sólo para hacerse los buenos). Somos el colmo de la enfermedad holandesa, esa es la respuesta al enigma.
Y sin embargo en nuestro país también tenemos una red carpet como la de Hollywood, y aunque seguramente allí también hay miserias humanas que se esconden debajo de la alfombra, en la Argentina modelo Bicentenario, debajo de la alfombra se acumulan más y más distorsiones, mentiras verdaderas, silencios, basura y miserias humanas como la vista en estos días en la oposición, esos radicales, peronistas federales y mis buenos amigos de la coalición cívica, quienes lo dejaron casi sólo a Mauricio Macri como si realmente todo esto no hubiera sido una típica y previsible y berreta estrategia K para barrer uno a uno a los opositores, a quienes puedan hacerles sombra, todos olvidándose aquel poema atribuido habitualmente a Bertold Brecht que cuenta que vinieron a embarrarlo a Mauricio, pero como yo no soy Mauricio miré para otro lado, luego vinieron a buscarla a Carrió, pero como yo no soy Carrió ni ninguno de ellos, también miré para otro lado, luego vinieron a acusar a los peronistas federales, pero como yo soy incorregible (como diría el maestro Borges), me hice el gil y capitulé a cambio de unos planes o unos silencios, y finalmente vinieron a buscar a los radicales siempre listos para dialogar y dialogar y dialogar y callar, pero como yo tampoco soy radical sino que me gusta la ecología y me obsesiona el cambio climático, también miré para otro lado, hasta que una mancha de petróleo K empezó a ensuciar sin remedio el ecosistema y cuando quisimos quejarnos, amigarnos, trabajar juntos, ya era tarde, demasiado tarde. La nada lo estaba invadiendo todo y barriéndolo, escondiéndolo debajo de una inmensa alfombra roja como la que usan los norteamericanos para celebrar su cultura y seguir creciendo, mientras nosotros seguimos peleando unos contra otras por unas migajas de poder, como si nos hubiéramos convertido en eternos hombres y mujeres grises y angustiados, que se conforman con que los dejen tranquilos y les indexen sus ingresos con un poco de ilusión monetaria.
¿Qué es lo que estamos escondiendo debajo de la alfombra? Un país dividido en dos, económica y socialmente, cortado en una mitad que puede consumir y otra mitad que no puede hacerlo, porque los jubilados no llegan a cubrir sus necesidades básicas, mientras nada menos que 34% de la población activa está encerrada en la economía informal y no recibe los aumentos salariales de la economía formal, ni la cobertura médica o previsional que sí defienden los sindicalistas que se ocupan sólo del 50% de la población, more o less, quienes sí están dentro de la economía blanca. Dos mitades, dos países, uno pobre, otro zafando, mientras esquía alegremente, juega con su LCD nuevo y su blackberry o se compra sus metros cuadrados para ahorrar como puede, previendo que alguna vez también será un jubilado que mayoritariamente cobrará la jubilación mínima, o un 10% más, eso si consigue unas garrafas para pasar el invierno.
Algún argentino inventó una frase para definir esto: “salvarse”, como sea. Es gravísimo.
- La economía K se congratula por los récords en las ventas de autos, electrodomésticos, propiedades y turismo más doméstico que externo, todo a través de un boom de consumo promovido con una emisión monetaria que convalida la inflación en vez de contenerla, un gasto público récord desde un estado ineficiente que se financia con el Ansés y el BCRA, y una política de ingresos que crea más inflación al alimentar la puja distributiva, lo que no es otra cosa que las estrategias de sobrevivencia que han encontrado los argentinos para ahorrar y huir del peso en un esquema financiero y cambiario inseguro y sin genuina oportunidades de ahorro doméstico.
- Una inflación minorista verdadera que ya supera el 25%, a la que creemos que podremos enfrentar exigiendo o negociando salarios por un 24,99999% pagaderos en cuotas, o con algún regalito no retributivo, un bonus por DNU, o un reajuste hacia fines de año, ignorando que a la inflación creciente nunca se le ha podido ganar sin una política antiinflacionaria seria, desde que un tal Dioclesiano intentó poner precios máximos hace muchos pero muchos siglos. La carrera precios-salarios nunca, nunca, fue ganada por los salarios, sólo circunstancialmente, para volver luego con males mayores.
- Una inflación en dólares que se acerca a generar condiciones similares a la de los fines de la convertibilidad, cuando el retraso cambiario se iba acumulando mes a mes pero nadie se atrevía a salir de allí, porque todos temían una explosión cambiaria inflacionaria que, cuando ocurrió en el año 2002, nos llevó a todos “puestos”.
- La sencilla y equivocada estrategia de anclar el dólar, que puede volverse en contra, mientras se cree alegremente y equivocadamente que ese anclaje en sí mismo puede ser una política antiinflacionaria eficaz, cuando lo que hace es postergar y amplificar el problema original.
- Una canasta básica de alimentos que sube por encima del 30% anual y que va dejando más y más argentinos por debajo de la línea de pobreza y llevando a muchos sin escalas a la línea de indigencia.
- Cifras fiscales dibujadas mes a mes, que parecen superavitarias gracias a que todos los meses se recauda mucho más que el año anterior, tanto más como lo es la misma inflación que se traslada a los precios, y de allí a la recaudación “mágica” que aplauden los funcionarios e informan los periodistas que no entienden la profundidad y la gravedad del problema inflacionario. Ni los jóvenes, que no vivieron las híper anteriores ni saben de qué se trata.
- Una desinversión que no cede, y que afecta a sectores críticos de la economía que pierden producción y productividad, mientras las importaciones son “pisadas” para que no crezcan y reduzcan un ilusorio superávit comercial alimentado por el gran milagro externo, el Rey Soja.
- Una crisis energética que sigue siendo negada, pero que apenas avanza el invierno lleva a faltantes de combustibles para alimentar las fábricas. ¿Se puede consumir sin producir y sin importar? No, eso alimenta más inflación, elemental Kuatson.
- De la corrupción, ni hablar, hay un país que trabaja, estudia, tiene frío, madruga, trata de hacer las cosas bien, de seguir el camino recto, de esforzarse, mientras una minoría selecta, votada por esos argentinos llamados “yo no fui”, ve la vida desde un helicóptero.
Y mientras, mientras esto ocurre ante la impotencia de muchos, ante las miserias de la oposición que no sabe sumar, sino restar, el oficialismo –que sabe dividir como nadie- sigue dibujando las cifras en el Indec, para que parezca que estamos todos flotando en las famosas nubes de Úbeda, o parados en la alfombra roja, a unos segundos nomás del éxito y de recibir un Oscar. Dicho de manera antigua, si hay miseria, que no se note.
Ah, antes de terminar por hoy les dejo el link de una excelente artículo de La Nación de hoy de Guillermo Willy Kohan llamado “Bienvenidos al Estatismo”, http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1286065.
Ni hace falta aclararles que Willy Kohan es el director periodístico de Radio El Mundo (Am 1070), la radio que en estas semanas está lanzando un sitio web (http://www.radioelmundodigital.com/) que incluirá la emisión de sus programas de radio, así como televisión por Internet y hasta un diario digital que replicará contenidos propios, más las informaciones de los principales diarios del mundo, entre otros planes en pleno desarrollo. Sugiero poner este sitio en sus Favoritos, será un nuevo refugio del libre pensamiento, algo que cada día se extraña más en la Argentina.
Por último, les copio el link de la última Newsletter de Ernesto Kritz , de la Sociedad de Estudios Laborales (SEL). Imperdible ai quiere comprender el “tema” jubilados.
http://www.selconsultores.com.ar/newsletter/julio-2010.pdf
Bueno, eso es todo por este jueves del retorno (con perdón de la palabra).
Un abrazo a todos, de nuevo gracias por su afecto y hasta la Victoria Secret.
El Hombre Electrónico
(políticamente incorrecto)

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DATOS DEL AUTOR
Daniel Naszewski
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Economista. |

DATOS DEL ARTICULO
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