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Capitalismo versus Naturaleza |
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La idea de que las personas están al borde del suicidio por el mismo hecho de ser pobres es
no conocer la naturaleza humana. El capitalismo y la naturaleza se parecen bastante en eso
de ser salvajes pero también en innovación y creatividad. Lo que ocurre es que el
capitalismo tiene un comportamiento quizás más cuántico que newtoniano. Lo cuántico se
rige por un principio de incertidumbre, lo newtoniano es más rígido y determinado. Pero la
sociedad es general tiene un comportamiento que excede en complejidad a la física
newtoniana. El estado más parecido a la naturaleza salvaje es el capitalismo, esto es, la
búsqueda sin miras al costado, del beneficio personal, del egoísmo supremo. Es
fenomenología pura porque es tan vital y etológico que el instinto respeta la realidad sin
pervertirla. El socialismo, para mal de todos, es la perversión y la distorsión de la naturaleza
humana: la degeneración de la naturaleza de las cosas. El socialismo pretende la mayor de
las perversiones humanas: el reemplazo de Dios y desconocer todas las leyes naturales y
respetar la propia. El hombre nace capitalista y solo al morir deja de serlo. Así las cosas, ya
podemos anticipar que cualquier teoría de tipo “anti-capitalista” se carga a si misma de una
posición contraria a la naturaleza humana. Hace falta decir que el crecimiento por si solo y
la acumulación de riquezas que no va a la producción no es capitalismo. En rigor, el núcleo
matriz funcional de una sociedad que está a la altura de los tiempos que corren es la
empresa, esto es el órgano operativo del capitalismo. La vida humana, la forma de vivir
humanamente, no es más que la forma de vivir capitalista, cualquier otra cosa es nada más
que retórica para giles. La perinola política peronista toma todo, pero no crea nada. Esta
decididamente en contra del capital desde siempre, desde su origen, y ahora Argentina
tendrá su escarmiento al tiempo que se nacionalice el ahorro privado como si fuera
propiedad de los gobernantes de turno. Si no hay propiedad privada del tipo jus utendi et
abutendi, que es el derecho de usar y abusar de la cosa poseída, del derecho romano, no
puede existir la justicia. Y sin justicia no hay país. Por lo mismo es solo una región más. La
estupidez humana es infinita. No reconoce jamás que el capitalismo nació con el hombre al
se le debe casi todo lo que se pueda llamar seriamente progreso. Estados Unidos es lo que
es nada más y nada menos porque todo el país es una empresa. Hay 300 millones de
empresarios. El promedio de horas de trabajo en Estados Unidos en 1997 fue de 1966, en
Japón (1889), Australia (1867), Nueva Zelanda (1838), Gran Bretaña (1731), Francia
(1656), Suecia (1582), Alemania (1560) y Noruega (1399). En 1999, el 60% de los
adolescentes estadounidenses tenía un empleo, el triple de la media de otros países
industrializados1. “Sed industriosos y libres” les dijo Benjamin Franklin. Es simple. El
pueblo argentino abandonó el cuidado de su propio destino, de su propia historia
omnipotente que le dice lo que hay que hacer y lo que hay que pensar, propia de todo país
paramarxista. Ahora bien, en teoría política fenomenológica y operativa, se sostiene que el
auténtico fin del paramarxismo (y el peronismo es una variedad de ellos) no es la cuestión
social sino la construcción de poder exaltando el estado para detentarlo vitaliciamente si
fuera posible. Ese es el auténtico fin, lo demás es subsidiario. Así las cosas, el pueblo
argentino, dejando la realidad a un costado, emprendió su propio exterminio. 
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DATOS DEL AUTOR
Diego Wartjes
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