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En el seminario de verano de 1997 del IOS el director ejecutivo
del instituto, David Kelley, realizó un discurso introductorio
acerca del estado de la cultura norteamericana. En una entrevista
posterior con Navigator, Kelley recapituló y expandió
los principales puntos de dicho discurso. El presente texto resume,
en líneas generales, los temas fundamentales tratados por
Kelley a lo largo de la entrevista.
En el discurso "El estado de la cultura" David Kelley
afirmó que son las ideas de la cultura de una sociedad las
que determinan otros aspectos de esa sociedad. En la entrevista
que realizó para Navigator aplica esta idea a la sociedad
norteamericana:
La reintroducción del Aristotelismo en Occidente llevó
gradualmente a la extinción de la perspectiva medieval, que
representaba la fe y sumisión a la voluntad de Dios en este
mundo, y la creencia de que la verdadera felicidad puede existir
solamente después de la muerte. En los siglos XVII y XVIII
surgieron un conjunto de ideas y valores completamente diferentes:
la confianza en la razón, el deseo de libertad, la búsqueda
de la felicidad individual aquí en la tierra, la comprensión
de que la riqueza es creada a través de la razón,
y consecuentemente, las expectativas de progreso material. La culminación
de esta transformación fue la Ilustración, y Norteamérica
ha sido llamada, con mucha razón, la nación de la
Ilustración.
La cultura de la Ilustración fue la cultura fundadora de
Estados Unidos. Pero hoy en día existe una subcultura junto
a los restos de la subcultura de la Pre-Ilustración, que
nunca fue reemplazada totalmente por la subcultura de la Ilustración,
y junto a una subcultura de la Anti-Ilustración, que intenta
desalojar tanto a la subcultura de la Ilustración como a
la de la Pre-Ilustración.
La visión de la Pre-Ilustración es esencialmente la
visión religiosa: basada en la fe, sobrenatural en su visión
de la vida, y con una ética atada a los deberes. En la actualidad
esta visión se encuentra principalmente en la Derecha religiosa.
La visión de la Ilustración es aquella a la cual pertenece
el Objetivismo, y que forma parte de una subcultura más amplia
que comprende a aquella gente que comparte lo que Ayn Rand llamó
"El sentido de la vida Norteamericano". Como los objetivistas,
esta gente está a favor de la razón, la libertad y
la felicidad individual, aunque pueden no coincidir con nosotros
en algunos principios filosóficos específicos.
La subcultura de la Anti-Ilustración es una reacción
contra la Ilustración que fue iniciada por intelectuales
y artistas a fines del siglo XVIII y desarrollada por completo en
el siglo XIX. Es antiracional y antiindividualista. Es la cultura
de la cual surgió el marxismo; la cultura de la cual nació
el modernismo en las artes; la cultura de la cual surgieron el desconstructivismo,
el postestructuralismo, y otros movimientos de este tipo. Políticamente,
esta subcultura es la responsable de la existencia del medioambientalismo
y del igualitarismo.
Los portavoces contemporáneos de los valores y convicciones
de la Pre-Ilustración generalmente representan algo así
como la ética de la productividad. Virtualmente todos los
norteamericanos de la Pre-Ilustración son defensores del
trabajo duro; algunos de ellos también están a favor
de la libertad económica, y en ese sentido están de
acuerdo con los objetivistas. Pero llegan a esta posición
a partir de premisas totalmente diferentes. Hoy en día, la
cultura de la Pre-Ilustración abarca aproximadamente entre
un 40 y 45% de la población y tiene gran influencia política.
Pero mirando en el largo plazo, es la menos influyente de las subculturas,
simplemente porque es una visión del mundo primitiva y no
tiende a atraer a los intelectuales.
Si bien la cultura de la Pre-Ilustración ha ganado una gran
cantidad de portavoces educados y articulados en los últimos
50 años, tales como los neoconservadores, el neoconservadurismo
es una reacción contra el nihilismo de la Anti-Ilustración.
Mientras que la alternativa sea descripta como "religión
versus nihilismo" mucha gente inteligente optará por
la religión y tratará de defenderla. Pero el poder
intelectual y la influencia que ejerzan siempre serán limitados.
Mientras más se opongan a la cultura nihilista de la Anti-Ilustración
en nombre de la racionalidad y la felicidad del hombre, tanto más
apoyarán a la causa de la Ilustración y no a la de
la Pre-Ilustración.
Esto se relaciona con la paradoja que se podría denominar
"Religión para fines medicinales". Muchas veces
se escuchan argumentos como el siguiente: La religión es
importante y buena porque la gente religiosa comete menos crímenes.
O: La gente religiosa casi siempre tiene hijos dentro del matrimonio.
O: La gente religiosa nunca vive del servicio social. En síntesis:
La gente religiosa exhibe menos de las patologías sociales
que preocupan a la gente en la actualidad. A veces este argumento
va aún más allá: La gente religiosa es más
feliz en su trabajo, más feliz en su matrimonio, tiene una
vida sexual más satisfactoria, goza de una mejor salud, tiene
menor presión arterial. Y la gente tiene estudios que demuestran
todas estas cosas. Lo que es interesante acerca de este argumento
como tal es lo que no dice. No dice que Dios existe y que usted
irá al infierno si no hace lo que Él ordena. Dice
que usted debería creer en Dios y seguir Sus órdenes
porque lo beneficiará a usted y a la sociedad en este mundo.
En síntesis, la gente que utiliza este argumento ha aceptado
la visión del mundo objetivista.
En cuanto a la subcultura de la Ilustración, Ayn Rand fue
su mejor portavoz, y el Objetivismo, como filosofía, la mejor
representación de la visión de la Ilustración.
Mas allá del círculo objetivista hay gente que es
muy buena expresando algunos aspectos específicos de la cultura
de la Ilustración. Pero no hay un solo portavoz para su totalidad.
A lo largo de los últimos 25 años, el mayor triunfo
de la visión de la Ilustración es que la gente haya
entendido el concepto de su propia felicidad como la verdadera meta
en la vida. Esto se puede observar en el surgimiento de la industria
de la autoayuda. Por supuesto, gran parte de lo que produce es basura.
Pero el solo hecho de que exista un movimiento de autoayuda constituye
un triunfo de la visión individualista de la Ilustración.
En política, el triunfo ha sido frenar el crecimiento automático
del estado. Y me temo que debo enfatizar la palabra "automático".
El estado sigue creciendo. Pero por lo menos no se inician nuevos
programas de la manera en que se realizaba antes. Además,
existe un activo movimiento libertario o liberal clásico.
La libertad individual, incluyendo la libertad económica,
tiene representación en la arena política.
Es difícil estimar que lugar ocupa la cultura de la Ilustración
dentro de la cultura americana en su conjunto. Substrayendo los
porcentajes involucrados en las otras dos subculturas abarcaría
aproximadamente entre un 30 y un 40% de la población. Pero
son los mismos factores que dificultan la estimación del
tamaño de la visión de la Ilustración los que
también le quitan influencia, ya que la cultura de la Ilustración
no posee una identidad y la gente no la ve como una causa por la
cual vale la pena luchar. Pueden sentirse alienados por la cultura
de la Anti-Ilustración. Y probablemente desprecien la cultura
de la Pre-Ilustración. Pero no ven su propia visión
como una perspectiva distintiva en el mundo y como algo que necesita
ser defendido.
Por otro lado, la subcultura de la Anti-Ilustración, que
surgió entre los filósofos a mediados y fines del
siglo XVIII, básicamente con Immanuel Kant y Hegel, quienes
atacaron la idea de que la razón es eficaz para entender
el mundo y atacaron la ética de buscar la felicidad como
una meta. De esta manera, a mediados del siglo XIX, existía
este conjunto de ideas y valores -contrarias a la razón,
al individualismo, a la libertad y a la felicidad personal- que
eran fundamentalmente hostiles a la Ilustración y a todas
las instituciones culturales y políticas que ésta
había creado.
Esta perspectiva se expandió entre intelectuales y artistas,
que crearon una cultura anti-burguesa hostil a los valores promulgados
y promovidos en las sociedades capitalistas. En los dos siglos siguientes,
esta perspectiva se ha expandido más allá de los intelectuales
y ha tomado muchas formas diferentes. Pero no cambió en sus
fundamentos.
Los resultados prácticos de estas ideas incluyen los movimientos
totalitarios de este siglo y todos los horrores que trajeron consigo.
Y por esta razón, algunas versiones de la perspectiva de
la Anti-Ilustración, tales como el socialismo y el fascismo,
han sufrido reveses. Pero sus temas básicos han vuelto bajo
la forma del medioambientalismo y del igualitarismo.
En las universidades, a lo largo de los últimos veinte años,
la cultura de la Anti-Ilustración ha tomado la forma de un
nihilismo virulento, que ataca a la razón, al individualismo,
a la libertad, a la producción, al capitalismo y a la civilización
occidental. Es probable que esta tendencia, tal como el socialismo
y el fascismo, se esté agotando, que haya tocado fondo. Después
de todo, el principal problema del nihilismo es que es nihilístico.
No tiene nada que ofrecer. Solo puede atacar. Y una vez que destruye
aquello que estaba atacando, tiende a destruirse a sí mismo.
En los Estados Unidos, la perspectiva de la Anti-Ilustración
domina las humanidades, aunque interesantemente la filosofía
parece ser la menos dominada por ella. Eso es parcialmente porque
los filósofos no están dominados por ninguna visión
global. En las humanidades, sin embargo, éstas son las ideas
dominantes que los chicos aprenden hoy en las escuelas. La visión
de la Anti-Ilustración es también muy influyente en
Hollywood, en grandes áreas de las publicaciones, en las
artes. De esta manera, en efecto, los representantes de esta perspectiva
están manejando todos los puestos en la estructura cultural.
Afortunadamente, hasta el momento, están chocando contra
"el sentido de la vida norteamericano", dado que la cultura
de la Ilustración continúa siendo muy fuerte en Norteamérica.
Sin embargo, aunque mucha gente puede ver lo que está mal
con la cultura de la Anti-Ilustración cuando llega a su nivel
extremo, no comprenden los principios que se encuentran por detrás
de la misma. No entienden lo que representa. Y tienden a tener una
visión demasiado inocente de la misma.
En cuanto a las guerras culturales, existen cuatro estrategias
que el Objetivismo debería estar siguiendo. La primera era
dejar sin fondos a la izquierda política y cultural, o sea,
desproveerlos de su dinero público. Esto es algo que se puede
conseguir en coalición con los conservadores, siempre y cuando
se deja en claro nuestro principio: Quitarles los fondos a las perspectivas
políticas y culturales como tales, no solo a la izquierda.
La segunda estrategia era desarrollar una teoría técnica
y filosófica de la objetividad. Esto es importante debido
a que lo único que evita que la subcultura de la Anti-Ilustración
colapse es que, en varias batallas intelectuales, las fuerzas de
la Ilustración no pudieron responder a la acusación
nihilista del subjetivismo. Los nihilistas preguntan, "¿
Cómo pueden probar que su interpretación es la correcta
?". Y como los maestros defensores de la Ilustración
no tienen buenas respuestas, los nihilistas que, como pueden ver,
ellos no pueden probar su punto de vista, porque todo es subjetivo.
La epistemología objetivista ofrece una respuesta fundamental,
la explicación y defensa fundamental de la objetividad. Pero
se deben desarrollar aplicaciones para cada disciplina. Solo cuando
esto se haya logrado va a colapsar la cultura de la Anti-Ilustración.
La tercer estrategia consiste en desarrollar un código moral
explícitamente secular. Esto se relaciona con el frente de
la Pre-Ilustración. La mayor fuerza de la Pre-Ilustración
es que la religión parece ofrecer el único código
moral disponible. Por lo general, la gente decente ve un mundo que
está colapsando debido a dos siglos de pensamientos escépticos
y relativistas. Todos los valores burgueses que la gente tomaba
por garantizados han sido destruidos. Y el resultado es una sociedad
que es, en muchos aspectos, patológica. La gente ve esto
y piensa: "Dios mío. Esto es horrible. Yo no quiero
que mis hijos crezcan así. Yo quiero que tengan una estructura
moral en sus vidas." Y parece no existir nadie más,
además de la iglesia, que ofrezca un código práctico
y decente de acuerdo al cual vivir. Así que se vuelcan hacia
la religión como la única opción posible. El
Objetivismo podría apelar a esta gente con una moralidad
más racional que la que ofrece la religión. Pero para
ello debe tener un producto lo suficientemente detallado.
La cuarta y última estrategia se encarga del frente interno.
Debemos lograr que la subcultura de la Ilustración se defienda
a sí misma. Aquí el mayor problema es que los miembros
de la subcultura de la Ilustración ni siquiera son conscientes
de que forman parte de una subcultura. Así que debemos darle
a la perspectiva de la Ilustración un sentido de identidad.
Las perspectivas religiosas se encuentran muy desarrolladas en este
sentido. La izquierda cultural es un conglomerado más difuso,
pero sus miembros cuentan con un código de palabras y frases
que les dan un sentido de identidad y parentesco. En contraste,
nadie hoy en día se considera a sí mismo un representante
de la Ilustración. Simplemente se ama la felicidad, la libertad,
y pensar por uno mismo. Nunca se dice, "Hey, si soy así
debo ser un ...". ¿Ser qué? Así que la
cuarta estrategia consiste en hacer que la gente tome consciencia
de que la perspectiva de la Ilustración es una opción.
Hacer que tomen consciencia de que necesita ser defendida, tanto
en sus propias mentes como culturalmente. Ahora, al intentar dar
a esta perspectiva un sentido de autoidentidad, vamos a encontrarnos
con el problema de darle un nombre. Y dado que el Objetivismo es
el que entiende más plenamente cuál es la esencia
de la perspectiva de la Ilustración, llamémoslo como
a su esencia: Llamémoslo Objetivismo.
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