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Hispanic American Center for Economic Research


 


LA VERDADERA ECOLOGIA

por Daniel Hager

La ecología generalmente es considerada como parte de la biología. Sin embargo, no pertenece a esa ciencia. Un análisis del tema sugiere un mejor lugar para ubicarla.
La ecología se define como el estudio de organismos en relación con el medio que los rodea, ya sea animado o inanimado. Se centra en las conexiones e interdependencias entre los organismos.
El diccionario Oxford English Dictionary sostiene que el término ingresó a la lengua inglesa en 1873 en un libro de Ernst Heinrich Haeckel (1834-1919), Natural History of Creation (Historia Natural de la Creación), una traducción de un trabajo que él había publicado en Alemania hacia finales de 1860. Haeckel era un biólogo alemán partidario de las ideas de Charles Darwin y ayudó a difundir la teoría de la evolución de la especie en Alemania.
Sin la presencia de modificadores, la ecología se limita al mundo de la naturaleza. Los biólogos inventaron otras palabras incorporando la raíz "eco" para describir fenómenos naturales, como "ecotipo", "ecoespecies", "ecosistema", etc. Desde la década del 60, la palabra ecología se puso de moda y su raíz suele usarse como un vago sinónimo para designar al mundo natural, como en términos compuestos como "ecoactivista" o "ecodesastre".
En la década del 60, también se modificaron y se constriñeron las palabras inglesas derivadas del francés antiguo para "in" y "circuit"- del francés antiguo en viron (en español: dentro del circuito). El verbo "environ" significa formar un círculo alrededor, encerrar, o rodear. El sustantivo "environment" (en español medio ambiente) históricamente se refería a todo aquello que encierra -que rodea-. Durante algún tiempo, su uso más frecuente se daba en el campo de la psicología y la sociología, donde el ambientalismo se definía como la teoría que establecía que el ambiente era la principal influencia en el desarrollo humano, y la herencia tenía sólo una importancia secundaria. Pero desde los 60, la connotación de la palabra ambientalismo remite sólo a aquellos ambientes que se consideran "naturales", y no a los ambientes en general. Un ambientalista, de acuerdo con el uso contemporáneo de la palabra, se centra en la naturaleza como una entidad amenazada por la actividad de los seres humanos.
Esta postura postula una división entre la naturaleza y los seres humanos -como si las personas no fueran parte del mundo natural-. Los impactos humanos son, en consecuencia, abusivos y destructivos, y deben ser estrictamente regulados.
Sin embargo, el divorcio de los seres humanos de la naturaleza es artificial e insostenible. Y los ambientalistas lo admiten implícitamente. Una visión extrema de algunos es que los seres humanos son inherentemente contaminadores y saqueadores, y para el bien de las especies "naturales", deberían desaparecer de la tierra. Esta postura parte del supuesto de que la naturaleza es normativa. Pero ninguna otra especie es capaz de juicios normativos. De modo que la naturaleza está incompleta sin el hombre para servir la función de agente normativo. El hombre se convierte en una necesidad de la naturaleza.
De modo similar, los juicios de valor que se encuentran en frases como "dañar la ecología" o "destruir la ecología" también amalgaman al hombre como parte inextricable de la naturaleza. Desde un punto de vista estrictamente científico, las ecologías en la naturaleza son neutras, simples fenómenos de estudio. Un cambio en una serie de relaciones de la ecología produce simplemente una serie diferente de relaciones. La atribución de valores relativos a distintas ecologías le confiere a la persona que lo hace una relación distinta con las relaciones mismas. El ser humano se convierte en parte de la ecología.
El término "ecosistema" también presupone una participación humana. La premisa sobre la cual se basa la ecología consiste en que, en última instancia, todo está relacionado con todo. Por lo tanto, sólo puede existir un solo ecosistema: el sistema solar o incluso el universo. Un pantano se relaciona con los patrones de precipitaciones que alteran sus dimensiones y características, y los patrones de precipitaciones se relacionan a su vez con las corrientes oceánicas, cuyas fluctuaciones se relacionan con otros fenómenos. Así lo que con frecuencia designa la palabra ecosistema es en realidad un subsistema delimitado arbitrariamente dentro del único gran ecosistema. A nivel práctico, un ecosistema puede definirse como una elaboración humana rudimentaria creada como un modo de intentar modelar el mundo natural. Un ecosistema es el producto del deseo humano de tratar con una realidad objetiva. Como tal, el elemento esencial en cualquier ecosistema es la mente humana.

LA PRESENCIA HUMANA. La ineludible presencia humana dentro de la ecología también surge del término mismo. A pesar de que los creadores de nuevos vocablos pueden definirlos como deseen, el proceso de pensamiento aparente en Haeckel es aleccionador. Para la raíz, se apropió de una palabra griega que designa el objeto "casa". La ecología significa literalmente el estudio de la casa.
Una casa implica fabricación e industria lograda mediante la inteligencia racional. Los distintos tipos de moradas formadas o construidas por animales para protección se denominan guaridas, madrigueras, nidos, pero no casas. Las casas son para los seres humanos y se construyen gracias a las aptitudes humanas. La metáfora de casa por naturaleza sugiere que la naturaleza existe para el bien de los seres humanos.
La pregunta que se hacen los humanos es qué hacer con esa casa. Así, la ecología conduce naturalmente a la economía. El término inglés "economía" y sus derivaciones provienen originalmente del griego para casa y administración. El significado inicial ahora arcaico de la palabra economista era aquella persona que administraba una casa. Más tarde se aplicó para instituciones más grandes que un hogar. La administración implica prudencia en el uso de los recursos materiales, incluyendo el dinero, de modo que "económico" comenzó a asociarse con ahorros. La economía pasó de designar con sentido específico a la ciencia de la administración hogareña a "la ciencia relacionada con la producción y la distribución de la riqueza material", según la definición del Oxford English Dictionary (Diccionario Oxford del inglés).
La economía estudia cómo las actividades humanas alientan o impiden la creación de riqueza. La ecología, como una rama de la economía, estudia las relaciones naturales, incluyendo la necesidad de muchos miembros del componente humano en esas relaciones establecidas para administrar la naturaleza con el fin de crear riquezas.
Esta necesidad no ha sido universal a lo largo del tiempo y del espacio. La historia de la humanidad está repleta de sociedades que reprimieron el progreso material y crearon pobreza en lugar de riqueza. Para mejorar, los seres humanos necesitan libertad.
Los animistas se reprimen del progreso por su pasividad, motivada por el miedo hacia la naturaleza. Evitan alterarla por miedo a que los espíritus que habitan los objetos naturales desaten la furia. Una variante de este primitivismo constituye una corriente del mantra ambientalista atribuido falsamente a un líder oscuro de un grupo del Puget Sound Indians denominado Seattle de mediados del siglo XIX que sostenía "Sabemos esto: La tierra no le pertenece al hombre, el hombre pertenece a la tierra". Esta declaración justifica un nivel de pobreza y miseria bajo el cual ningún ambientalista de hoy debería querer vivir.

Daniel Hager es un escritor de Lansing, Michigan.
Este artículo fue originalmente publicado en Ideas on Liberty. Permiso para traducir y publicar otorgado por The Foundation for Economic Education (www.fee.org) a la Fundación Atlas para una Sociedad Libre.
Traducción de Mariana Pacheco.

 

 

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