Historia y
Antecedentes
Misión y
Programas
Seminarios y
Eventos
Publicaciones
Periódicas
Suscripciones
Argentina
Suscripciones
Extranjero
Reporte
Ejecutivo
Autoridades
y Staff
Representantes
Filiales
Consejo
Internacional
Promotores
de la Libertad
Organizacion
Afines
Bibliografía
Sugerida
Centro de
Documentación
Prensa
Gráfica
Suscripción
Gratuita
English
Version
Actualidad
Introductoria
Economía
Política
Derecho
Periodismo
Latinoamérica
Cultura
Educación
Historia
Negocios
Ecología
Tecnología
Pensadores
Entrevistas
Home



























Hispanic American Center for Economic Research


 


EL AMBIENTALISMO:
COMO SI LA GENTE Y LOS HECHOS REALMENTE IMPORTARAN

Por Christopher Lingle

Descubrir la forma de detener y revertir el debilitamiento de nuestro ambiente natural se plantea como una de las cuestiones políticas más urgentes del nuevo milenio. Muchos observadores consideran que se necesita una revolución para cambiar la opinión pública e implementar políticas tendientes a corregir la vergonzosa indiferencia hacia el medio ambiente. Sin embargo, lograr esto requiere un cuidadoso análisis del papel y el impacto que las políticas de gobierno pueden tener.
La protección y la rehabilitación del ambiente son sin duda objetivos honrosos, de modo que la naturaleza del debate radica más en los métodos que en los objetivos. La búsqueda de soluciones debe comenzar con la comprensión de que las intervenciones del gobierno pueden ser una causa en lugar de un remedio cuando se trata de daños ambientales. Las fallas de los gobiernos para servir como guardianes del ambiente se evidencian en la destrucción ecológica de las economías socialistas autoritarias de la ex Unión Soviética y de China.
A pesar de que el autoritarismo asociado con el comunismo es ampliamente rechazado, el autoritarismo basado en la ecología puede remplazarlo. "Ecologismo" se usa aquí para describir las intervenciones, regulaciones y coerciones del Estado motivadas por una adhesión ciega a la protección del medio ambiente natural sin consideraciones por el impacto sobre el ambiente humano. La libertad de elección y la autodeterminación personal también deben considerarse a la hora de medir la calidad de vida.
Llevado a un límite lógico, el ecologismo remplazaría a burócratas motivados por un socialismo científico y una ingeniería social por tecnócratas guiados por evaluaciones "científicas" de impactos ambientales. A la larga, cualquiera de estas dos posturas trae aparejada una lógica que impondrá restricciones al comportamiento individual supuestamente en virtud de servir a la comunidad.
Quizá la peor falla del socialismo sea que la búsqueda de objetivos sociales puede conducir fácilmente a la destrucción no intencional e imprevisible de los derechos individuales a gran escala. El partido Nacional Socialista Alemán bajo el mando de Hitler implementaba políticas que agradarían a los ecologistas más extremistas de la actualidad. Uno de los elementos de la filosofía imperante del partido Nazi (Gemeinnutz vor Eigennutz) promovía el bien de la totalidad sobre el bien del individuo. Esta postura apoyaba la higiene racial, o pureza racial, e incluía intentos de frenar el consumo de tabaco y de alcohol. Es poco probable que las personas que apoyaron al partido Nazi en sus comienzos pudieran imaginar el terrible resultado de su ideología.
De cualquier modo, la prudencia es aconsejable al confiar en la mayoría de las opiniones ortodoxas que sostienen la ansiedad sobre el deterioro del ambiente. Muchas de las verdades que los movimientos "verdes" aceptan como válidas están basadas en hechos dudosos y falacias. Así como Hitler se basaba en generalizaciones falaces sobre gitanos y judíos, los ambientalistas obtienen apoyo generando histeria sobre algunas cuestiones que carecen del respaldo de la lógica y de la ciencia. Quizá el caso más famoso sea las incumplidas profecías (¿fantasías?) del informe del Club de Roma ("Límites del Crecimiento") que señalaban un inevitable conflicto global como resultado del agotamiento de los recursos.

INTOLERANCIA POR LA LIBRE ELECCIÓN. El ecologismo tiende a fomentar la intolerancia hacia la libre elección y esconde una desconfianza por la propiedad privada. El ecoterrorismo y la confiscación o destrucción de la propiedad privada para promover la agenda ambiental lamentablemente está aceptado en las grandes comunidades. Estas actitudes también fueron evidentes durante regímenes autoritarios tanto de ideologías de izquierda como de derecha.
Los intentos por detener la degradación del ambiente natural pueden no sólo conducir a la degradación del ambiente humano, sino también hacer más lento el progreso para lograr la corrección de los problemas del medio natural. Las restricciones excesivas de los individuos sobre la base de la lógica ecologista sin duda empobrecerían a la comunidad. En una economía de mercado moderna los empresarios son los motores del crecimiento y la innovación económica. La supresión del acceso a ganancias del mercado entorpecerá el avance tecnológico y desalentará las ganancias y los ingresos. La evidencia confirma que las mejoras en el campo de la tecnología y los mayores niveles de ganancias constituyen los medios y la motivación para la protección del medio ambiente.
De cualquier modo, la intervención y regulación del gobierno no son los únicos vehículos para resolver los problemas ambientales. Los economistas han dedicado esfuerzos considerables a examinar el modo en el que el sistema de precios puede generar las reducciones deseadas y otros problemas similares causados por la "tragedia de los comunes". Los ejemplos de los mecanismos de mercado para resolver los problemas ambientales incluyen los derechos a la contaminación publicitaria, la privatización de áreas salvajes y de vida salvaje, y técnicas innovadoras de clasificación que permitiría identificar a los propietarios de los recursos dispersos o rastrear las fuentes de contaminación.
Cada una de estas propuestas requiere de incentivos individuales que estimulen un mejor control del uso de los recursos y del ambiente. La propiedad privada permite que los individuos se beneficien directamente de la conservación y la preservación ya que se benefician con un aumento del valor. Esto constituye un gran incentivo para explotar con cuidado los recursos naturales y obtener mayores rendimientos.
El comienzo del nuevo milenio le dio a la comunidad mundial indicios contradictorios de esperanza para el futuro. Si bien la desaparición de los regímenes autoritarios amerita tres brindis, los resultados de una mayor conciencia sobre cuestiones ambientales puede merecer sólo uno o dos.
Parecen imponerse un nuevo conjunto de "derechos ambientales" opuesto a los derechos de propiedad y a los derechos individuales. Si estos derechos son amenazados, el apoyo a la protección ambiental realmente sufriría un debilitamiento. Para que el ambientalismo prospere y cumpla con su propósito, deberá tener en cuenta que los individuos realmente importan.

Christopher Lingle es economista y autor del libro The Rise and Decline of the Asian Century.
Este artículo fue originalmente publicado en Ideas on Liberty. Permiso para traducir y publicar otorgado por The Foundation for Economic Education (www.fee.org) a la Fundación Atlas para una Sociedad Libre.
Traducción de Mariana Pacheco.

 

 

  © Fundacion Atlas para una Sociedad Libre | Av. Roque Sáenz Peña 628 Piso 8º Oficina T 1
1035 - Buenos Aires - República Argentina
Tel/Fax: (54-11) 4343-3886 E-Mail: atlas@atlas.org.ar