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Hispanic American Center for Economic Research


 

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LIBROS. EN DEFENSA DE UN MERCADO DE CAPITALES LIBRE:
EL CASO EN CONTRA DE LA NUEVA ARQUITECTURA FINANCIERA INTERNACIONAL. DE DAVID F. DEROSA
 

Comentario de William A. Niskanen

La crisis de comercio internacional convulsionó gran parte de Europa en 1992 y 1993, México en 1994, gran parte de Asia en 1997 y Rusia y Brasil en 1998. Long-Term Capital Management, una de las empresas de inversiones más grande de Estados Unidos, que contaba entre sus socios a dos economistas financieros que ganaron el Premio Nobel, colapsó en 1998. Y la economía japonesa ha permanecido en depresión por más de una década.
Estas crisis financieras, en su momento, llevaron a numerosas propuestas por una "nueva arquitectura financiera internacional" incluyendo propuestas para controles sobre los flujos de capital internacional, un impuesto mundial al comercio exterior, bandas sobre tasa de cambio, un pedido a los prestamistas privados de participar financieramente en la reestructuración de cualquier nueva deuda soberana que ese les deba, y una nueva corporación internacional de seguros financiada con impuestos.
Afortunadamente, ahora tenemos un libro muy bueno que describe esas crisis financieras, las lecciones que deberíamos haber aprendido de ellas y una evaluación de las propuestas más importantes de una nueva arquitectura financiera internacional. David DeRosa tiene las credenciales correctas para esta tarea -ya que es un profesional del comercio exterior, profesor adjunto de finanzas en Yale School for Management, y un columnista de Bloomberg News. Más importante aún, para aquellos que eran mitificados por las cuestiones financieras, DeRosa es un analista disciplinado y un buen escritor.
La tesis general del libro es que "...el concepto de contagio financiero...es dudoso como mucho como una causa de confusión financiera. (Como regla, una crisis financiera)... puede ser explicada mirando las políticas locales que los ministros de finanzas y los bancos centrales han desarrollado para sus propios países". Esta es una perspectiva muy valiosa, porque enfoca su atención en las condiciones comunes a los países que experimentaron una crisis financiera. Más importante entre esas condiciones, todos los países que experimentaron una crisis comercial internacional estaban intentando mantener una tasa de cambio fija. Además, comenzando con la crisis mexicana, las otras condiciones comunes eran un gran caudal de vencimientos de deuda de corto plazo denominados en alguna moneda de reserva (como los dólares estadounidenses) y un rol sustancial del gobierno en la colocación de créditos.
Si bien otros analistas han identificado estas mismas condiciones, la contribución distintiva de DeRosa describe el rol importante del poco comercio en la exploración de una crisis de la tasa comercial y los grandes esfuerzos del gobierno para evitar la devaluación. Esto implica un número de estrategias comerciales que amplían la moneda local y reducen las reservas en moneda, sólo para capturar las tasas de interés diferencial entre las dos monedas; en efecto, estas transacciones son una apuesta a que el tipo de cambio fijo será mantenido. Si bien esa diferencia generalmente es pequeña, los beneficios potenciales son grandes si estas inversiones son protegidas y la tasa de cambio es mantenida. Las pérdidas potenciales, por supuesto, también son grandes si la tasa de interés sea devaluada. Esto lleva a los comerciantes a un comportamiento en la búsqueda de ser los primeros en liquidar sus posiciones si hay alguna señal de que el cambio será devaluado.
Finalmente, sin embargo, el esfuerzo de DeRosa para señalar la perspectiva del contagio no es del todo exitosa, en parte debido a que la secuencia de crisis en Europa en 1992 y en Asia en 1997 no parecen ser situaciones azarosas, en parte porque las pérdidas del poco comercio en un país probablemente aumente la preocupación acerca de similares pérdidas en otros países vulnerables. Eso es desafortunado, porque el debate acerca del rol del Fondo Monetario Internacional (FMI) es en principio acerca de la importancia relativa del efecto de contagio y del efecto de daño moral, con defensores del FMI que sostienen el efecto contagio y críticos del FMI que afirman los daños morales. Una puede esperar que 17 años después de la crisis Mexicana, tengamos más anécdotas y perspectivas sobre la magnitud relativa de estos dos efectos.
Este libro también tiene un buen resumen de las razones para la continuada recesión en Japón. Sin embargo, este capítulo no entra bien en el resto del libro, porque el yen fue una moneda flotante por largo tiempo y Japón es un gran exportador neto de capital. El análisis especial de DeRosa en este capítulo es que la tasa de interés de casi cero en Japón no fue evidencia suficiente de una "trampa de liquidez" y concluye, como muchos observadores occidentales que Japón estaría ahora bien servida por las compras del Banco de Japón de la deuda gubernamental para incrementar la oferta de dinero. En dos desarrollos en la década del 80, tuve una diferente interpretación que la de DeRosa: a mi juicio el incremento sustancial del valor de comercio exterior del dólar a principios de los 80 fue en principio debido a la inversión de provisiones de la legislación impositiva estaodunidense de 1981, no, como es la explicación convencional, el resultado de la combinación de una política fiscal suelta y una política monetaria ajustada. Y el boom del final de los 80 tanto en Japón y en los Estados Unidos, creo, fue inicialmente debido a estándares más ajustados de bancos de capital requeridos por el Basel Accord.
DeRosa concluye, creo que correctamente, rechazando todas las propuestas de una nueva arquitectura financiera internacional. Reconoce que los países tienen muchos problemas económicos más que un sistema de tasas de intercambio equivocado, pero la lección principal de este libro es que, "Los 90, lejos de ser una acusación del sistema financiero internacional, son un fuerte recordatorio de cuan potencialmente destructivo es el sistema de tipo de cambio fijo. Igualmente fuerte es el hecho de que una vez que se ha roto el sistema financiero de tasa de intercambio sea reemplazado por regímenes flotantes, no ocurren mayores disrupciones".
Para una amplia audiencia, este libro es la mejor introducción a esta historia y estos asuntos, aunque probablemente no sea el punto final.

 

 

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