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LA ESCUELA AUSTRÍACA DE ECONOMÍA
Por Juan Carlos Cachanosky
Introducción
El pensamiento de la Escuela Austríaca de Economía
ha penetrado en el mundo académico muy recientemente. De
las tres escuelas que produjeron la revolución marginalista
a fines del siglo XIX, la austríaca es la menos divulgada.
Esto, tal vez, se debió en parte al idioma alemán,
poco conocido, y en parte a la persecución nazi que obligó
a las principales figuras a abandonar Viena a mediados de 1930,
provocando de esta manera su dispersión.
A fines del siglo XIX y principios del XX el predominio de la Escuela
de Cambridge era muy claro; el siguiente párrafo de Joan
Robinson así lo refleja:
"Cuando llegué a Cambridge los Principles de Marshall
eran la Biblia, y conocíamos muy poco más allá
de él. Jevons, Cournot, inclusive Ricardo, eran hombres de
pie de página. Escuchábamos hablar de la Ley de Pareto,
pero nada acerca del sistema de equilibrio. Suecia estaba preparada
por Cassel, América por Irving Fisher, Austria y Alemania
eran apenas conocidas. La economía era Marshall"
Aunque en nuestros días el pensamiento de la Escuela Austríaca
es mucho más conocido, todavía se nota en la bibliografía
universitaria un claro predominio del enfoque de Cambridge y Lausanne.
Los libros de texto de microeconomía y macroeconomía,
los manuales de introducción a la economía y los libros
de teoría de los precios así lo demuestran.
Tal vez, lo más grave es creer que las diferencias entre
el grupo austríaco y el de Cambridge-Lausanne consisten en
la "manera" de exponer la teoría de la utilidad
marginal y la formación de los precios, cuando en realidad
existen diferencias sustanciales. Este trabajo no pretende ser novedoso,
y menos aún para los que fueron educados en la tradición
austríaca, pero intenta llamar la atención de aquellos
que no lo fueron sobre estas diferencias sustanciales.
Los economistas "austríacos", sobre todo los de
las últimas generaciones, cuentan con una gran ventaja sobre
el resto de sus colegas. Al pasar por la universidad debieron realizar
el esfuerzo de estudiar la teoría económica desde
el punto de vista de las escuelas de Cambridge y Lausanne. Tuvieron
que leer libros, artículos y escuchar a profesores de estas
escuelas durante cinco o más años. Este ejercicio
ayuda mucho a abrir la mente al análisis de los distintos
argumentos, y a cumplir en gran medida con lo que Ludwig Von Mises
recomendaba a sus alumnos: "lean todo lo que sus profesores
les indican leer. Pero no lean solo eso. Lean más. Lean todo
acerca de un tema, desde todos los puntos de vista, ya sean socialista-marxista,
intervencionista o liberal. Lean con mente abierta. Aprendan a pensar.
Solo cuando conozcan su campo desde todos los ángulos podrán
decidir que es correcto y que es falso. Solo entonces estarán
preparados a responder a todas las preguntas, inclusive las que
les hagan sus opositores".
Tanto los profesores como la bibliografía "austríaca"
están, en nuestros días, casi ausentes en las carreras
de economía. Si los estudiantes no entran en contacto por
voluntad propia con esta tradición, terminan sus carreras
con una visión amputada de la ciencia económica. Este
trabajo tiene como objetivo contribuir a la divulgación de
la historia y teoría de la Escuela Austria de Economía.
El nacimiento del Imperio Austrohúngaro
En 1805 Austria sufre una serie de derrotas militares frente a las
fuerzas de Napoleón. Francisco renuncia a su titulo de emperador
de Roma para convertir se en Francisco I, emperador de Austria.
A pesar de esta derrota, Austria era considerada como el país
líder de habla alemana para luchar contra Napoleón.
Nuevos encuentros militares, en 1809, terminaron desventajosamente
para Austria con el tratado de paz de Schönbrunn.
Esta derrota trae a escena a un personaje de suma importancia para
la historia de Austria: Klemens W. Von Metternich ocupa el Ministerio
de Relaciones Exteriores debido al fracaso de la política
exterior de su antecesor, Johann von Stadion. Hasta 1848 Francisco
I y Metternich realizan una política que es fiel ejemplo
de despotismo. Generalmente el pensamiento del monarca se resume
en una frase muy citada: "¿Pueblo? ¿Que significa
eso? Yo solo conozco súbditos". Si bien Metternich debe
su fama a su política exterior donde se encuentra el arreglo
de la boda de Napoleón con María Luisa, tuvo muy poca
influencia en los asuntos internos. Pese a esto su imagen quedo
identificada con el despotismo, puesto que en varias ocasiones fue
el encargado de enviar fuerzas para reprimir las rebeliones liberales.
La restricción de la libertad había llegado a tal
extremo que se había declarado ilegal imprimir la palabra
"constitución" en los periódicos.
A la muerte de Francisco I, en 1835, lo sucede su hijo Fernando
I, quien, debido a una enfermedad, no estaba en condiciones de gobernar.
Por lo tanto, el gobierno fue puesto en manos de una regencia de
la cual Metternich formaba parte. Los reclamos de libertades eran
cada vez mayores.
A comienzos de 1848 se produce una revolución en París
reclamando libertades civiles, que repercute inmediatamente en Viena,
Bohemia y Hungría. En marzo, la revolución liberal
llega a Austria. Se reclaman constituciones escritas, asambleas
representativas, sufragio más universal, límites a
la acción de la policía, libertad de prensa y abolición
de la esclavitud, que aún existía.
Metternich escapó a Inglaterra disfrazado y una asamblea
representativa preparó una constitución y abolió
la censura y la esclavitud. Los revolucionarios, sin embargo, no
eran muy fuertes y en el mes de junio se produce una contrarrevolución
que se prolonga hasta diciembre. El día 2 de ese mes el emperador
Fernando es obligado a abdicar y lo reemplaza su sobrino Francisco
José I.
Hungría ejerció la mayor resistencia a la contrarrevolución.
Francisco José I se vio obligado a pedir ayuda al zar Nicolás
de Rusia para vencer la resistencia húngara. El nuevo régimen
contaba con un jefe de ministros de fuerte personalidad, el príncipe
Schwargenberg, quien tenía gran influencia y se oponía
a cualquier forma de expresión popular que no fuese la del
gobierno.
Los nuevos gobernantes realizaron una política exterior desastrosa
que condujo a Austria a una serie de guerras que serían la
causa de su propia caída. Rusia, que la había ayudado
en la lucha contra la resistencia húngara, se sintió
traicionada cuando Austria se mantuvo neutral durante la guerra
de Crimea (1854-1856) y hasta estuvo a punto de convertirse en su
enemiga. En 1859 se vio envuelta en una guerra contra Cerdeña
y Francia, en la que fue derrotada. En 1864 se unió a Prusia
para pelear contra Dinamarca, pero luego entró en disputa
con su aliada acerca de la repartición de los territorios
dinamarqueses conquistados, lo cual condujo a un enfrentamiento
armado que terminó con la victoria prusiana en la batalla
de Sadowa o Könngrätz (3 de junio de 1866).
Estas guerras produjeron gran deterioro en la economía austríaca
y dejaron al gobierno muy desprestigiado. El emperador se vio obligado
nuevamente a otorgar reformas constitucionales. Las provincias pudieron
elegir diputados para el Parlamento Imperial, con la victoria del
movimiento liberal.
En 1867 se produjo un hecho de gran importancia. Austria y Hungría
firmaron un tratado conocido como Ausgleich (compromiso), creando
una monarquía dual sin precedentes en Europa: el Imperio
Austrohúngaro. Al oeste del río Leith estaba el Imperio
Austríaco, y al este, el reino de Hungría. Cada uno
tenía su propia constitución y su propio parlamento.
Ninguno podía intervenir en los asuntos internos del otro.
Los factores de unión eran los siguientes: el emperador de
los Habsburgos era común, los delegados de los dos parlamentos
se reunían alternativamente una vez en Viena y otra en Budapest
y, por último, había un ministro común para
las finanzas; política exterior y guerra.
El Imperio Austrohúngaro se desintegró a fines de
1918 al culminar la primera guerra mundial. Su último emperador
fue Carlos I (1916-1918).
El ambiente académico
En los días en que Menger enseñaba en la universidad,
el gabinete austríaco estaba dominado por miembros del partido
liberal que apoyaban las libertades civiles, la igualdad ante la
ley, el dinero sano y la libertad de comercio. El predominio liberal
terminó a fines de los años setenta cuando la Iglesia.,
los príncipes y los condes de la aristocracia checa y polaca,
sumados a lo partidos nacionalistas, formaron una coalición
contra el partido liberal. Esta alianza respondía a ideales
opuestos al de los liberales. Sin embargo, la constitución
que estos le habían hecho aceptar al emperador en 1867 y
las leyes fundamentales que la complementaban se mantuvieron vigentes
hasta la desintegración del Imperio.
Este marco legal creó el clima propicio para el desarrollo
de una vida intelectual libre. Viena se transformó en el
centro científico y cultural tal vez más importante
de Europa. "Con la excepción de Bolzano", dice
Mises, "ningún austríaco contribuyó con
algo de importancia en las ciencias filosóficas o históricas
antes de la segunda parte del siglo XIX. Pero cuando los liberales
removieron las trabas que impedían cualquier esfuerzo intelectual,
cuando abolieron la censura y denunciaron el concordato, mentes
eminentes empezaron a converger hacia Viena".
Una escena similar describe Popper : "[...] antes de 1914 reinaba
una atmósfera de liberalismo en la Europa situada al oeste
de la Rusia zarista, atmósfera que se extendió también
por Austria y que fue destruida, al parecer para siempre, por la
primera guerra mundial. La Universidad de Viena, con sus numerosos
profesores verdaderamente eminentes, gozó de un alto grado
de libertad y autonomía, así como también los
teatros, que fueron tan importantes en la vida de Viena (casi tanto
como la música). El emperador se mantenía distanciado
de todos los partidos políticos y no se identificó
con ninguno de sus gobiernos".
Entre los nombres mas famosos de aquella época se encuentran
los de Franz Brentano, quien inauguró una línea de
pensamiento que terminó en la fenomenología de Husserl,
Ernst Mach, Moritz Schlick y Rudolf Carnap, inauguradores del positivismo
lógico. En psicología Sigmund Freud y Alfred Adler
abrieron una nueva corriente.
El gobierno estaba limitado por tres factores para intervenir en
los programas de las universidades. En primer lugar, no podía
entrometerse en el contenido de las doctrinas que se enseñaban.
Los profesores gozaban de amplia libertad académica para
organizar sus cátedras, programas y bibliografía.
En segundo lugar, el ministro estaba obligado a nombrar únicamente
a los profesores que postulaban las autoridades de la facultad.
Y, por último, existía una institución llamada
Privat-Dozent, que permitía a cualquier persona con el grado
académico de doctor y que hubiera publicado un libro científico,
solicitar a las autoridades de la facultad su admisión como
profesor ad honorem y privado en su disciplina.
En el terreno de la ciencia económica la Escuela Clásica
había alcanzado su pleno apogeo en Inglaterra con John Stuart
Mill. La defectuosa teoría de los precios de esta escuela
generaba algunos problemas, pero su autoridad era casi indiscutida.
En los países de habla alemana, por el contrario, el historicismo
era la corriente de pensamiento predominante y habría de
desempeñar un papel muy importante en la vida de la Escuela
Austríaca.
Los precursores de la Escuela Histórica fueron Adam Müller
(1779-1829) y Friedrich List (1789-1804), pero los principales representantes
de la llamada Escuela Histórica Antigua fueron Wilhelm G.
F. Roscher (1817), Bruno Hildebrand (1812-1878) y Karl Knies ( 1821-1898
).
Hildebrand, en su libro Die Nationalokonomie der Gegenwart und Zukunft
(1848) (La Economía Política, la actualidad y el porvenir),
realizaba una critica a la economía clásica en la
cual negaba la existencia de leyes naturales y afirmaba que lo que
existía eran leyes de evolución histórica.
Por su parte, Knies no admitía una validez absoluta de las
leyes evolutivas; su tesis esta expuesta en su obra Die Politische
okonomie vom geschichtlichen Standpunkte (1853) (La economía
política desde un punto de vista histórico). Por último,
Roscher simpatizaba con el pensamiento de los clásicos, pero
propugnaba el método histórico de investigación.
A comienzos de la década de 1870 surge la Escuela Histórica
Moderna, cuyo fundador fue Gustav von Schmoller; entre sus miembros
mas destacados se encontraban L. Brentano, K. Bücher y G. F.
Knapp. Se caracterizaba por negar leyes de validez universal en
las ciencias sociales y por oponerse al liberalismo propugnado por
los economistas clásicos. Schmoller participó en la
fundación de la Verein für Socialpolitik (Sociedad para
la política Social), en 1872. La escuela recibió el
nombre de Kathedersozialismus (Socialismo de cátedra). Las
ideas de la Escuela Histórica Moderna eran las que predominaban
en el mundo de habla alemana en el momento del nacimiento de la
Escuela Austríaca. Las principales discrepancias entre estas
dos escuelas se produjeron en el terreno epistemológico;
las posteriores generaciones de la Escuela Austríaca prestaron
mucha atención a este tema.
Carl Menger (1840-1921)
Carl Menger es el fundador de la Escuela Austríaca de Economía,
y antes de él no había economistas famosos en Austria.
Dado el prestigio de la Escuela Clásica en Inglaterra y el
de la Escuela Histórica Moderna en Alemania y Austria, Menger
fue en sus comienzos un luchador solitario. Hasta fines de la década
de 1870 no existía una "Escuela Austríaca":
sólo estaba Carl Menger
El primer libro de Menger, Gründsätze der Volkswirthschaftslehre
(1871) (Principios de Economía Política), significaba
un ataque tanto a la Escuela Histórica Moderna como a los
economistas clásicos. A la primera porque el libro implicaba
la existencia de leyes económicas universales y atemporales
que eran negadas por los historicistas, y a los segundos, porque
daba un giro copernicano con respecto a la teoría de los
precios. Para Menger no eran los costos de producción los
que determinaban el precio de los bienes (valor en cambio); como
sostenían los clásicos, sino justamente a la inversa.
Como era de prever, dado el predominio del pensamiento historicista,
los Gründsätze cayeron en un vacío casi total y
no tuvieron ninguna repercusión de importancia. El libro
tuvo sólo unos pocos lectores, entre los que se encontraban
Eugen von Böhm-Bawerk, Friedrich von Wieser y Alfred Marshall.
Como veremos luego, sólo Böhm-Bawerk continuó
y dio renovado impulso a las ideas de los Gründsätze.
En la década de 1870 en Alemania había solamente cuatro
revistas profesionales dedicadas a la economía. Los Gründsätze
aparecieron comentados en tres de ellas. El comentario del Zeitschift
pierde la idea central del libro; el del Vierteljahrschift es un
poco mejor. En cambio, el Jahrbücher, fundado por el historicista
Bruno Hildebrand, deplora que el libro sea breve y esté escrito
por una persona joven. El Schmoller Jahrbuch no hizo ningún
comentario.
Menger captó inmediatamente que la causa del fracaso de su
primer libro era el predominio del método historicista y
decidió entonces, interrumpir sus actividades docentes para
dedicar su tiempo a escribir su segundo libro, Untersuchungen über
die Methode der Socialwissenschaften und der Politischen ökonomie
insbesondere (1883) (Investigación sobre el método
de las ciencias sociales y de la economía política
en especial). Este tratado critica en especial la posición
metodológica de la Escuela Histórica Moderna y defiende
la posibilidad de una teoría económica universal y
atemporal.
Obviamente, las Untersuchungen recibieron una acogida desfavorable.
Schmoller, que en el caso del primer libro de Menger permaneció
en silencio, reaccionó ahora con una fuerte crítica
en su Jahrbruch, en un tono muy ofensivo. Menger respondió
en una serie de dieciséis cartas, que posteriormente fueron
publicadas bajo el título de Die Irrthümer des Historismus
in der Deutschen Nationalökonomie (1884). (Los errores del
historicismo en la economía política alemana). Eran
muy polémicas y algunas de ellas resultaban injuriosas para
Schmoller. Menger justificaba el bajo nivel académico de
sus comentarios y los ataques ad hominem contra Schmoller argumentando
que cuando los académicos se ven atacados por un "ignorante"
deben aprovechar la oportunidad para dirigirse al publico en general
en un nivel que le sea accesible.
Schmoller cerró el debate negándose a comentar los
Irrthümer y devolviendo a Menger la copia que este le había
enviado con una carta no muy amistosa. En esta disputa, conocida
con el nombre de Methodenstreit, no sólo participaron Schmoller
y Menger, sino que se plegaron también a ellos discípulos
de ambas partes.
El nombre de Escuela Austríaca surgió en torno del
Methodenstreit. Después de la victoria prusiana sobre los
austríacos en la batalla de Koniggratz, llamar a alguien
"austríaco" tenía en Alemania una connotación
peyorativa. Así, Schmoller y sus discípulos comenzaron
a llamar "austríacos" a los que sustentaban la
posición del grupo de Viena. De aquí surgió
el nombre Die österreichische Schule (La Escuela Austríaca),
para identificar a Menger y sus discípulos.
La mayor parte de los comentarios sobre este debate coinciden en
que la disputa no produjo ningún avance científico.
Según Von Mises:
"el Methodenstreit contribuyó muy poco a la clarificación
del problema en discusión. Menger estaba muy influido por
el empirismo de John Stuart Mill para sacar todas las consecuencias
lógicas de su propio punto de vista. Schmoller y sus discípulos,
que se limitaron a defender una posición indefendible, ni
siquiera comprendieron de que trataba la controversia".
El último aporte de importancia de Menger fue un trabajo
sobre moneda en el cual expone tanto la evolución histórica
del dinero como una teoría del valor de este. Este trabajo
serviría posteriormente como base de la teoría monetaria
de Wieser, Von Mises y Weiss.
Menger era un hombre de elevada estatura y personalidad imponente.
Uno de sus principales hobbies era coleccionar libros; llegó
a formar una biblioteca personal de mas de 20.000 volúmenes.
En lo que respecta a su actuación como docente, es interesante
citar el siguiente relato de H. R. Seager, economista norteamericano,
que asistió a sus cursos:
"El profesor Menger lleva bien sus cincuenta y tres años.
Cuando expone en sus clases rara vez utiliza sus notas, excepto
para verificar una cita o una fecha. Las ideas parecen surgirle
mientras habla; las expresa con un lenguaje tan claro y simple y
las enfatiza con gestos tan apropiados, que es un placer escucharlo.
El estudiante siente que lo transportan en vez de dirigirlo, y cuando
se llega a una conclusión, ésta viene a su mente no
como algo inconexo, sino como la consecuencia obvia de su propio
proceso mental. Se dice que aquellos que asisten a las clases del
profesor Menger con regularidad no necesitan otra preparación
para su examen final en economía política, y estoy
dispuesto a creerlo. Muy pocas veces he escuchado a un conferenciante
que posea el mismo talento para combinar claridad y simplicidad
de exposición, junto con una amplia visión filosófica.
Sus clases rara vez se hallan 'por encima de la capacidad' de sus
estudiantes menos capaces y, sin embargo, instruyen a los más
brillantes".
Por último, debe señalares la posición de
Menger acerca de la libertad de cátedra. Mientras Schmoller
declaró públicamente que los miembros de la escuela
"abstracta" no debían enseñar en las universidades
alemanas y su influencia hizo posible llevar a la práctica
su pensamiento, Menger pensaba que "no hay mejor manera de
poner en evidencia el contrasentido de un modo de razonar que permitirle
seguir todo su curso hasta el final".
Eugen von Böhm-Bawerk (1851-1914)
Como vimos, las ideas centrales de los Grundsätze habían
pasado a un segundo plano debido al Methodenstreit. Sin embargo,
el libro había sido leído por algunos economistas
que se encargaron de rescatar esas ideas; entre 1884 y 1889 aparecieron
una serie de publicaciones que las pusieron en primer plano. Dos
alumnos directos de Menger publicaron sendos libros acerca de las
ganancias empresariales; Víctor Mataja publicó Der
Unternehmergewinn (1884) (La ganancia empresarial) y G. Gross Lehre
Vom Unternehmergewinn (1884) (Principios de la ganancia empresarial).
Otro alumno directo de Menger, Emil Sax, publicó en 1884,
un libro sobre el método de la economía, Das Wesen
und die Aufgaben der Nationalökonomie (Esencia y objeto de
la economía política), y tres años mas tarde
otro que lleva el nombre de Grundergung der theoritischen Staatswirtschaft
(Fundamentos de la economía teórica).
Otros nombres destacados en estos primeros años de la Escuela
Austríaca fueron los de Johann von Komorzynski, Hans Mayer,
Robert Meyer y Eugen Philippovich von Philippsberg. Sin embargo,
las figuras que más fama alcanzaron fueron las de Friedrich
von Wieser y Eugen von Böhm-Bawerk, a pesar de que ninguno
de los dos fue alumno directo de Menger . Recibieron su influencia
a través de la lectura de los Gründsätze.
En 1884 aparecen casi simultáneamente la primera parte del
libro de Böhm-Bawerk Geschichte und Kritik der Kapitalzins
Theorien (Historia y crítica de las teorías del interés)
y un trabajo de Wieser sobre la teoría del valor titulado
Ursprung und Hauptgesetze des Wirtschaftlichen Wertes (Origen y
principios del valor).
La más influyente de estas obras fue la de Wieser, pero dos
años después Böhm-Bawerk publicó una serie
de artículos con el nombre de Grundzuge der Theorie des Wirtschaftlichen
Güterwerter (Fundamentos de la teoría del valor económico);
según Hayek, aunque este artículo agrega poco a lo
dicho por Menger y Wieser, su gran claridad y fuerza de argumentación
han hecho que sea, probablemente, el que mas ayudó a difundir
la teoría de la utilidad marginal.
De estos dos grandes economistas solo Böhm-Bawerk continuó
en la línea de pensamiento mengeriana, ya que Wieser siguió
posteriormente, caminos propios y terminó acercándose
más al enfoque de la Escuela de Lausanne. Su libro Grundriss
der Socialökonomic (1914) (Fundamentos de La economía
social) es el único tratado sistemático de teoría
económica que produjo aquel primer grupo, pero contiene ideas
que hacen dudoso que Wieser pueda ser considerado como un miembro
de la Escuela Austríaca.
Es Böhm-Bawerk, entonces, quien mantiene la teoría del
valor de acuerdo con el enfoque mengeriano. En 1889 publica el segundo
volumen de su libro con el título de Positive Theorie des
Kapitales (Teoría positiva del capital), en el cual realiza
una nueva exposición de la teoría del valor y de los
precios; vuelve sobre el tema en 1898, con la publicación
de su famoso trabajo Zum Abschluss des Marxschen Systems (El cierre
del sistema marxista). En su primer volumen de Das Kapital (1867)
Marx había incurrido en ciertas contradicciones en la teoría
de la explotación que él mismo se vio obligado a admitir:
"Esta ley [que la plusvalía se origina a partir del
capital en giro] se halla; manifiestamente, en contradicción
con toda la experiencia basada en la observación vulgar".
Sin embargo, promete una solución en los siguientes volúmenes
pero muere en 1883 sin haber dado la respuesta prometida. El segundo
volumen de Das Kapital aparece publicado en 1885 por su amigo Friedrich
Engels, provocando desilusión entre sus seguidores. Hubo
que esperar hasta 1894 para que Engels publicara el tercer volumen
que debería haber contenido, y no lo hizo, la solución
esperada. En su trabajo Böhm-Bawerk realiza un análisis
detallado de las falacias y contradicciones del sistema marxista
en su versión final.
Böhm-Bawerk ha sido más conocido por su teoría
del interés. Esto es un poco desafortunado, ya que incurrió
en ciertas contradicciones que fueron señaladas por Menger:
"Llegará el día en que la gente se de cuenta
de que la teoría de Böhm-Bawerk es uno de los errores
mas grandes que jamás se hayan cometido".
Böhm-Bawerk comienza su libro realizando una excelente crítica
a las teorías del interés existentes, y llega a demostrar
que sólo la disparidad de valoraciones entre bienes presentes
y futuros es la determinante de la tasa de interés. Sin embargo,
al exponer su propia teoría la apoya, en cierta manera, sobre
el concepto de la productividad del capital. Posteriormente, Ludwig
von Mises y Frank Fetter retomarán los avances de Böhm-Bawerk
y esbozaron una teoría del interés basada exclusivamente
en la valuación subjetiva entre bienes presentes y futuros.
Böhm-Bawerk era profesor de la Universidad de Innsbruck; pero
el clima académico desfavorable lo llevó a abandonar
las actividades docentes cuando le ofrecieron un puesto en el Ministerio
de Hacienda de Viena. Posteriormente, al abandonar la función
pública, rechazó una asignación de retiro bastante
atractiva para aceptar dirigir un seminario en la Universidad de
Viena. El tema del primer seminario fue la teoría del valor.
Las reuniones tenían lugar todos los viernes a las cinco
de la tarde y duraban aproximadamente una hora y media. Contaba
con una audiencia de cincuenta o sesenta personas y había
una biblioteca propia para los integrantes del seminario. Los trabajos
presentados ocupaban un lugar secundario; tenían el objeto
de introducir el tema y no el de convertirse en el centro del debate.
Casi todos los miembros del seminario eran viejos alumnos de Menger
o del mismo Böhm-Bawerk. En el desarrollo de la reunión
Böhm-Bawerk no asumía el papel de profesor, sino el
de un coordinador que ocasionalmente participaba en la discusión.
La gran libertad de palabra que tenían los miembros a veces
daba lugar al abuso; en especial, según Mises, se destacaban
el fervor y el fanatismo de Otto Neurath.
Entre los nombres de importancia dentro del seminario se encontraban
el marxista Otto Bauer, Joseph Alois Schumpeter, quien, igual que
Wieser, terminó acercándose más al pensamiento
de la Escuela de Lausanne, y Ludwig von Mises, quien posteriormente
se convertiría en el continuador más destacado de
la línea mengeriana. En 1913, un año antes de la muerte
de Böhm-Bawerk, el tema de discusión en el seminario
fue el libro de Mises Theorie des Geldes und der Unlanfsmittel (1912)
(Teoría del dinero y del crédito).
Ludwig von Mises (1881-1973)
Mises obtuvo su doctorado en 1906 e ingresó como Privat-Dozent
(profesor ad honorem) en la Universidad de Viena. Aunque su gran
vocación era la enseñanza, sabía que "como
liberal clásico le estaría negado el puesto de profesor
universitario en los países de habla alemana". Su trabajo
en la Cámara de Comercio Austríaca era el que le permitía
actuar como Privat-Dozent.
El nivel de enseñanza de la Universidad había caído
muchísimo. "Recuerdo", dice Mises, "haber
pasado momentos muy difíciles tratando de convencer al comité
(examinador) de que debía reprobar a un candidato (a Master)
que creía que Marx había vivido en el siglo XVIII".
Esta situación lo llevó a abrir, en 1920 un Privat-Seminar
en la Cámara de Comercio; con reuniones quincenales. De este
seminario surgieron científicos de renombre internacional
como Gottfried von Haberler, Felix Kaufmann, Fritz Machlup, Oskar
Morgenstern y Richard von Strigl. Sin embargo, el miembro del seminario
que continuó con una línea de pensamiento austríaca
"ortodoxa" fue Friedrich von Hayek.
El período comprendido entre 1918 y la ocupación de
Hitler fue terrible para Austria; quedaban las secuelas de la guerra,
altísimas tasas de inflación y guerras civiles. Aunque
la vida intelectual era excitante, esto también llegó
a su fin con el advenimiento del nazismo a mediados de la década
del treinta. Ante este cambio, Mises aconsejó a los miembros
de su seminario que abandonaran Austria mientras pudieran. En 1934
Mises recibió una oferta para ocupar una cátedra en
el Institut Universitaire des Hautes Études Internationales
en Ginebra, que aceptó y mantuvo hasta 1940, año en
que, debido a la persecución nazi, debió emigrar hacia
los Estados Unidos. Por su parte, Hayek fue a Londres, Machlup a
la Universidad de Buffalo y Haberler a Harvard.
En 1948 Mises comienza a dictar un seminario en la Universidad de
New York, hasta 1969. De este seminario surgieron los continuadores
mas "ortodoxos" del pensamiento mengeriano en los Estados
Unidos. De esta manera, la Escuela Austríaca se apagó
en Austria y retomó nuevo impulso en los Estados Unidos,
a partir de la Universidad de New York. Mises, así como Menger,
es un claro ejemplo del efecto multiplicador que puede generar un
individuo en la divulgación de un pensamiento. Si bien sólo
cuatro personas lograron el grado de Doctor of Philosophy con Mises,
la cantidad de discípulos importantes es mucho mayor, no
sólo en los Estados Unidos sino en distintas partes del mundo.
Los que obtuvieron el doctorado en el orden cronológico fueron
Hans Sennholz, Louis Spadaro, Israel M. Kirzner y George Reisman.
Puede considerarse a Mises como el economista que más implicancias
lógicas extrajo del pensamiento de Menger y Böhm-Bawerk.
Además, fue el primero en publicar un tratado sistemático
de economía, Human Action (Acción Humana), ya que
como vimos, el libro de Wieser Theorie des gesellschaftlichen Wirtschaft
no es representativo del pensamiento de la Escuela.
Entre los aportes de Mises se pueden incluir: 1) la teoría
del ciclo económico, en la que unifica las teorías
puramente monetarias del ciclo con las puramente estructurales;
2) la demostración de la imposibilidad de cálculo
económico y, por lo tanto, de eficiencia económica,
en un régimen socialista; 3) el descubrimiento de que la
economía es una parte de otra ciencia mas general: la praxeología,
o la ciencia de la acción; y 4) la demostración de
que la teoría económica tiene, como la matemática
y la lógica, carácter apriorístico y no hipotético-deductivo,
como las ciencias naturales.
Si bien todos estos aportes tienen gran importancia, el que más
ha impactado y provocado un debate internacional fue el de la imposibilidad
del cálculo económico en una sociedad socialista.
El. planteo de Mises no fue el primero en este tema ya que otros
habían señalado el problema con anterioridad. Además,
aproximadamente al mismo tiempo que Mises publicaba su artículo,
aparecieron otras dos con conclusiones similares; una fue el alemán
Max Weber y el otro el del ruso Boris Brutzkus. Pero, como dice
el economista socialista Oskar Lange:
"[...] aunque el profesor Mises no fue el primero en suscitar
tal cuestión, y a pesar de que no todos los socialistas tenían
un desconocimiento tan total del problema como se sostiene a menudo,
es cierto, sin embargo, que, especialmente en el continente europeo
(fuera de Italia), el mérito de haber obligado a los socialistas
a considerar de manera sistemática este problema pertenece
por entero al profesor Mises".
El artículo de Mises, junto con su libro Gemeinwirtschaft
(Socialismo), aparecido dos años después, fueron el
punto de partida del debate acerca del cálculo económico.
Mises respondió en forma inmediata, en dos oportunidades,
a las criticas de los socialistas y sus últimos comentarios
sobre el tema aparecieron en Human Action. Quien en realidad respondió
con mayor paciencia fue Hayek; los capítulos II a IX de su
libro Individualism and Economic Order constituyen una respuesta
detallada a las soluciones ofrecidas por los economistas socialistas.
Una de las principales características de la personalidad
de Mises era su intransigencia. Cuando por medio del rigor de la
lógica llegaba a alguna conclusión la defendía
inquebrantablemente aún a costa de la impopularidad y la
soledad. Al respecto dice Hayek: "[Mises] tenía el coraje
de defender sus convicciones como pocas personas he conocido, un
coraje que llegaba al extremo de preferir volverse impopular con
sus amigos y colegas. Cuando consideraba algo como correcto perseguía
su punto de vista con persistencia aunque apareciera como ridículo,
enemigo u odiado".
El nivel de conocimiento que exigía de un economista también
le acarreaba en ocasiones quejas de sus alumnos. Consideraba que
nadie podía ser un buen economista a menos que estuviese
versado en matemática, física y biología, historia
y jurisprudencia. Cuando un estudiante de economía le reclamó
que nadie lo podía obligar a estudiar todo eso, la reacción
de Mises fue: "Nadie le pide o lo obliga a usted a que sea
economista". Idéntica exigencia requería en el
manejo de idiomas. En muchas ocasiones, en la Universidad de New
York, leía citas en francés y alemán. Cuando
alguien se quejo, aduciendo que no hablaba ni francés ni
alemán, la respuesta fue: "Apréndalos, usted
se ha involucrado en actividades académicas".
Sin ánimo de querer molestar a los economistas de nuestra
generación, creemos que la falta de conocimiento de la historia
y naturaleza de su propia ciencia afecta, en cierta manera, su avance.
Hoy parecería ser que el buen economista es el que maneja
las herramientas matemáticas con cierta destreza. Sin embargo,
la formación matemática de los economistas se limita
en general al campo algoritmo de la matemática; es decir,
a los pasos "mecánicos" para la resolución
de problemas, e. g., cómo se deriva o se resuelve un sistema
de ecuaciones simultáneas. Pero la matemática es mucha
más que eso y Mises lo sabía, por eso no cayó
en los errores de los economistas matemáticos. El enclaustramiento
en la "construcción de modelos" por creer que es
la manera "científica" de proceder, haciendo caso
omiso de los problemas epistemológicos que implican, ha llevado
a serios errores de teoría económica.
Friedrich A. Von Hayek (1899-1992)
El profesor Hayek es uno de los discípulos mas destacados
de Mises. Su formación inicial, sin embargo, no proviene
de la rama "ortodoxa" de la escuela. Hayek estudió
con Wieser y, cómo él mismo dice, nunca pudo abandonar
totalmente las influencias de este economista. Igual que Wieser,
o tal vez debido a su influencia, Hayek simpatizaba con los ideales
del socialismo fabiano.
Algunos años después de graduado, Mises necesitaba
contratar un abogado con conocimientos de economía. Es así
como, con una carta de presentación de Wieser, Hayek entró
en contacto con Mises, lo que implicaba enfrentar a un socialista
fabiano con un liberal intransigente. Si bien Wieser presentó
a Hayek como un abogado con buenos conocimientos de economía,
Mises no vaciló en enseñarle a Hayek, en la entrevista,
que no lo había visto en su seminario.
A pesar de todo, Hayek logró ser aceptado por Mises. "Estos
diez años", decía Hayek, "[Mises] tuvo ciertamente
más influencia en mi visión de la economía
que ninguna otra persona [...]. Fue su segunda gran obra, El socialismo
(1922) [...] la que me convenció de su punto de vista".
Hayek fue miembro del Privat-Seminar que Mises realizaba en la Cámara
de Comercio Austríaca hasta 1931, cuando fue contratado por
la London School of Economics, donde permaneció hasta 1960.
De aquí pasó a la Universidad de Chicago, hasta 1962.
Entre 1962 y 1969 enseñó en la Universidad de Friedburg,
para finalmente regresar a Austria, donde enseñó como
profesor visitante en la Universidad de Salzburgo.
Las contribuciones de Hayek a las ciencias sociales pueden dividirse
en varias etapas. En un primer momento su atención se concentraba
en temas económicos, y dentro de estos, en dos puntos en
especial. Uno es la explicación del proceso de coordinación
del mercado basada en el reconocimiento del conocimiento imperfecto
de la información relevante por parte de los individuos,
y por lo tanto, de errores en las predicciones. Es interesante este
punto porque aquí aparecen bien marcadas las diferencias
teóricas con las escuelas de Cambridge y Lausanne. Estas
ideas están brillantemente expuestas en su libro Individualism
and Economic Order, en el cual, además de quedar claras las
diferencias con las escuelas antes mencionadas, Hayek logra también
un importante avance para consolidar el pensamiento de Mises acerca
de la imposibilidad del cálculo económico en el socialismo,
ya que: "Los razonamientos de Mises", dice Hayek, "no
siempre eran fáciles de seguir. A veces era necesario el
contacto personal y la discusión para comprenderlos plenamente".
Es importante señalar que la teoría austríaca
del mercado incorporó la incertidumbre en forma sistemática
y coherente en el análisis antes que ninguna otra escuela.
Recientemente los economistas matemáticos creen haber realizado
una revolución al incorporar en sus modelos un factor estocástico.
En este sentido podemos decir que la economía matemática
ha progresado mucho más lentamente que la tradicional deducción
lógica sobre la base de prosa. Más adelante veremos
porque.
El segundo tema económico, por el que Hayek es mas conocido,
es el monetario y su relación con los ciclos económicos.
Sus aportes se encuentran principalmente en tres libros: Prices
and Production (1931), Monetary Theory and the Trade Cycle (1933)
y Profits, Interest and Investment (1939). Estos libros de Hayek,
sobre todo por los años en que fueron escritos, significaban
una respuesta a la teoría keynesiana, pero sin embargo Keynes
terminó prevaleciendo. Aunque conviene recordar que no fue
a partir de la publicación de The General Theory que el mundo
se volvió Keynesiano. Lo que Keynes hizo en realidad fue
darle apoyo teórico a las políticas que los gobiernos
ya venían practicando desde algunos años atrás.
La tesis keynesiana sostenía que una expansión de
la oferta monetaria cuando hay recursos ociosos pone estos recursos
en actividad, con lo cual se logra una disminución de la
desocupación y un aumento del ingreso real. Según
Keynes, esta expansión monetaria no es inflacionaria; ya
que la mayor producción de bienes neutraliza los efectos
inflacionarios de la creación de dinero. Por el contrario,
la tesis de Hayek es que cuando se expande la cantidad de dinero
y crédito se producen distorsiones en los precios relativos,
lo que lleva a asignar recursos en forma ineficiente. Hayek demuestra
que esta mala asignación de recursos, que responde a señales
falsas, no puede mantenerse a menos que se continúe con una
expansión monetaria creciente. Y aún así, lo
único que se lograría es postergar el problema, pero
no solucionarlo. De esta manera, aún cuando el "nivel"
de precios se mantenga estable, o inclusive caiga, la creación
de dinero propuesta por Keynes lleva en sí el germen de una
recesión futura o la destrucción del sistema monetario
en caso de que se persista en mantener artificialmente el auge.
Hayek no sólo aplica su teoría de la división
del conocimiento al ámbito estrictamente económico,
sino que también la lleva al terreno de las instituciones
sociales. En sus dos obras The Constitution of Liberty (1960) y
Law, Legislation and Liberty, en sus tres volúmenes (1973,
1976 y 1979) demuestra cómo la sociedad es un fenómeno
complejo que ninguna mente individual puede captar en todos sus
detalles. Solamente la libertad individual permite lograr un orden
social donde los individuos puedan satisfacer la mayor cantidad
posible de necesidades particulares. En estos libros Hayek analiza
también las instituciones y sistema legal necesarios para
una sociedad libre.
Por último, Hayek realizó investigaciones en el terreno
de la epistemología y la psicología. En su libro The
Counter-Revolution of Science (1962) demuestra histórica
y teóricamente cómo el método de las ciencias
naturales fue introducido en las ciencias sociales sin tener en
cuenta que la naturaleza del problema social es distinta de la del
problema de las ciencias naturales. Llegó a la conclusión
de que los científicos sociales, al no darse cuenta de esta
diferencia; terminaron "copiando como monos" (aping) a
los científicos de las ciencias naturales.
Las contribuciones en psicología se encuentran en su libro
The Sensory Order (1962). Como el mismo Hayek dice, el libro hace
referencia a los fundamentos teóricos de la psicología,
lo que lo hace aparecer más como un libro de filosofía
que de psicología. La idea central es que la percepción
sensorial es un acto de clasificación. Y esta clasificación
no es el resultado de haber captado un orden existente en las cosas;
por el contrario, es la mente la que a priori ordena los objetos.
Las cualidades que los hombres atribuyen a los objetos no son propiedades
de estos sino el producto de relaciones que realiza el sistema nervioso.
Como dice Heinrich Klüer en la introducción al libro,
la teoría de Hayek puede encuadrarse en la famosa máxima
de Göethe: "todo lo concerniente a hechos ya es teoría".
Lo único que la experiencia puede hacer es inducirnos a cambiar
una teoría que es aceptada hasta el momento.
Si Mises se caracterizaba por su intransigencia, hasta llegar muchas
veces al punto de la soledad, Hayek se caracteriza por su impecable
trato hacia sus oponentes académicos. Debido a esto Schumpeter
lo ha acusado de "exceso de cortesía" (politeness
to a fault); pero tal vez fue este comportamiento el que le permitió
alcanzar mayor popularidad. Esta popularidad creció mucho
cuando compartió el Premio Nobel de Economía con Gunnar
Myrdal en 1974, menos de un año después de la muerte
de Mises.
Igual que Menger, Böhm-Bawerk y Mises, Hayek creía que
son las ideas y no la fuerza las que deben triunfar para establecer
una sociedad libre. Y además pensaba que el ámbito
mas adecuado para lograr el cambio de esas ideas es el académico
y no el político. Luego de leer The Road to Serfdom (1944),
Anthony Fisher se acercó a Hayek para preguntarle si debía
entrar en la política para resistir los avances del socialismo,
pero este le aconsejó evitar la política y concentrarse
en el terreno de las ideas.
El éxito de Hayek para el avance de las ideas liberales ha
sido notorio. Su maestro y amigo Ludwig Von Mises señaló
este éxito:
"Muchas personas tuvieron la amabilidad de llamarme uno de
los padres del renacimiento de las ideas de la libertad clásicas
del siglo XIX. Dudo de que tengan razón. Pero no hay duda
que el profesor Hayek, con su Road to Serfdom, preparó el
camino para una organización internacional de los amigos
de la libertad. Fue su iniciativa la que llevó en 1947 al
establecimiento de la Mont Pélèrin Society, en la
que cooperan eminentes liberales de todos los países de este
lado de la Cortina de Hierro".
El pensamiento económico de los austríacos
En realidad es una violación al individualismo metodológico
(defendido por los miembros de la Escuela Austríaca) hablar
del pensamiento de "los austríacos", ya que la
forma de argumentar de cada uno de ellos no es homogénea.
Sin embargo, las conclusiones a que llegan individualmente son muy
semejantes. La siguiente reflexión de Hayek nos da un ejemplo:
"Debo admitir [...] como muchos de los argumentos [de la obra
de Mises], que inicialmente yo había aceptado a medias o
considerado como exagerados y prejuiciosos, demostraron posteriormente
ser definitivamente verdaderos. Todavía no estoy de acuerdo
con todos ellos, ni creo que Mises lo hiciera. Él no esperaba
que sus seguidores recibieran sus conclusiones sin críticas
y no progresaran más allá de ellas".
Teniendo siempre en cuenta este tipo de diferencias, en esta sección
nos limitaremos a destacar algunas características fundamentales
de la Escuela Austríaca que le dan su rasgo distintivo respecto
de lo que podemos llamar la teoría económica prevaleciente.
El gran hito que separa al pensamiento de la Escuela Austríaca
del resto comienza en la teoría del valor. Las teorías
de Jevons, Walras y Menger tienen diferencias mucho mas profundas
que las que se señalan generalmente en los textos de historia
del pensamiento económico. Como dice Mises, el paso de la
teoría clásica del valor a la teoría subjetiva
implicó mucho más que la sustitución de una
teoría poco satisfactoria por otra mejor. Este paso tuvo
consecuencias importantes tanto para la teoría del mercado
como para el ámbito y método de la economía.
Lo que intentaremos ver, entonces, es que la revolución austríaca
en el tema del valor fue más profunda que las de Cambridge
y Lausanne. Y, a partir de allí, ver las consecuencias que
se siguen para la teoría del mercado y del método
de la ciencia económica. El tratamiento de los temas no pretende
ser exhaustivo, sino señalar algunos ejemplos de dónde
y por qué se suscitan las diferencias.
Antes de entrar en el tema del valor conviene hacer algunas aclaraciones,
ya que éste ha dado lugar a ambigüedades y errores que
causaron bastante confusión. Uno de ellos es hacer responsables
a los economistas clásicos de errores que en realidad no
cometieron. Por empezar, cabe recordar que los clásicos distinguían
entre "valor de uso" y "valor de cambio" y,
si bien no se preocuparon mucho de cómo se determinaba el
primero, tampoco desconocían su importancia.
Pero lo importante es que estos economistas pusieron todo su acento
en explicar las causas del valor en cambio, lo que equivale a decir
el precio. Por lo tanto, es improcedente contraponer a una teoría
del valor en cambio otra del valor de uso, como lo es la teoría
de la utilidad marginal. Lo que corresponde es contraponer otra
teoría del valor en cambio (precio). Para evitar ambigüedades
utilizaremos el término "valor en cambio" como
sinónimo de "precio" y simplemente "valor"
como sinónimo de "valor de uso" o "utilidad".
Los economistas clásicos sostenían que el valor en
cambio estaba determinado por el costo de producción. Ni
Jevons, ni Marshall, ni Walras lograron abandonar completamente
esta teoría. En realidad, las ideas de Marshall y Walras
implicaron un retroceso respecto de Jevons. Se ve claramente que
ambos usan la teoría de la utilidad marginal para complementar
y no para refutar la teoría del costo de producción.
Para ellos es tanto un error pensar que sólo el costo de
producción determina el valor en cambio como que sólo
lo determina la valoración subjetiva. Son ambos elementos
los que entran en juego.
Este enfoque de la determinación del valor en cambio está
hecho explícito en el conocido ejemplo de Marshall de las
hojas de una tijera. En otro párrafo de su libro sostiene:
"Cuanto más corto sea el período que estemos
considerando, mayor debe ser el grado de atención que debemos
dar a la influencia de la demanda sobre el valor (en cambio); y
cuanto más largo sea el periodo, más importante será
la influencia del costo como determinante del valor (en cambio)"
En el caso de Walras la idea de que ambos, costo y utilidad, determinan
el valor en cambio queda de manifiesto en el planteo de las ecuaciones
simultáneas, donde, igual que en Marshall, las funciones
de demanda incorporan el factor subjetivo, mientras que las funciones
de producción conforman el lado objetivo. Gustav Cassel,
un importante seguidor de Walras, dice:
"Se ha discutido mucho para saber cuales son las causas determinantes
de los precios. Ahora se puede responder a esta pregunta. Las causas
determinantes de los precios son los distintos coeficientes de nuestras
ecuaciones. Estos coeficientes pueden dividirse en dos grupos principales,
que podemos designar como determinantes objetivas y subjetivas de
la formación de los precios [...]. (U)na teoría del
valor, objetiva o subjetiva, que se limitase a referir los precios
a las causas determinantes objetivas o subjetivas carece de sentido
[...]".
Como puede apreciarse en las citas anteriores, los economistas
de Cambridge y Lausanne consideran que los clásicos tenían
una teoría del valor en cambio incompleta. Habían
visto sólo un lado del problema, el de los costos; la teoría
de la utilidad marginal sirve para completar la teoría clásica.
Las conclusiones de los austríacos fueron diferentes. Para
ellos la teoría de la utilidad marginal no era el complemento
que faltaba a los clásicos, sino que implicaba un giro copernicano
respecto de la teoría del valor en cambio clásica.
A partir de la teoría de la utilidad marginal los austríacos
llegaron a la conclusión de que no son los costos los que
determinan los precios (valor en cambio), sino que, por el contrario,
son los precios de los bienes finales los que determinan los precios
de los bienes de producción, o sea los costos. Si bien en
el largo plazo precios y costos tienden a igualarse, para los austríacos
la dirección causal es opuesta a la sostenida por los clásicos.
Ningún empresario puede pagar por los factores de producción
un precio superior al que los consumidores están dispuestos
a pagar por el bien final. Los bienes de producción adquieren
valor porque los bienes finales son valorados. El empresario está
dispuesto a pagar un precio por los bienes de producción
porque alguien está dispuesto a pagar un precio por el bien
final. Los precios de los bienes de producción se determinan
por la puja de la demanda para utilizarlos en la producción
de bienes finales alternativos. Los costos no son una de las variables
que determinan el precio del bien final; la determinación
de ese precio es independiente de los costos. Los costos son el
resultado de la existencia de precios esperados.
En la determinación de los precios intervienen solamente
factores subjetivos, o sea las utilidades marginales de cada una
de las partes que intercambian. Cada una de ellas realiza el intercambio
porque valora mas lo que recibe que lo que entrega y no le interesa
si la otra parte incurrió en costos altos o bajos. Menger
lo explicaba de la siguiente manera:
"[...] si un diamante fue encontrado accidentalmente o si
se lo obtuvo de una mina de diamantes con el empleo de mil días
de trabajo es completamente irrelevante para su valor. En general,
nadie, en su vida cotidiana, pregunta por la historia del origen
de un bien para estimar su valor, sino que toma en cuenta solamente
el servicio que el bien le brindará y al que tendría
que renunciar si no tuviese el bien a su disposición".
El error cometido por Marshall, de considerar el costo como uno
de los determinantes del precio, fue también señalado
por Böhm-Bawerk en 1894. Sin embargo; el punto de vista de
Cambridge y Lausanne es el que ha predominado hasta nuestros días.
Los modernos libros de microeconomía deducen la curva de
oferta a partir de los costos marginales y la de demanda a partir
de la utilidad marginal. La intersección de ambas determina
el precio, y así el error de Marshall y Walras ha prevalecido.
En resumen, mientras para a la tradición Cambridge-Lausanne
el valor en cambio se determina por la interacción de utilidad
marginal y costos, para los austríacos interviene sólo
la primera y los costos son la consecuencia de los precios de los
bienes finales. Esta diferencia ha llevado a los austríacos
hacia un enfoque distinto de la teoría económica.
Veamos algunos ejemplos.
Si los precios están determinados exclusivamente por valoraciones
subjetivas, entonces es más fácil comprender que sus
fluctuaciones reflejan cambios en las preferencias de los individuos.
Puesto que el problema económico consiste en asignar los
recursos productivos a la producción de los bienes y servicios
prioritarios, los precios se transforman así en la información
esencial para lograr ese objetivo. Y, a partir de estos precios,
se desatará una puja por los bienes de producción
que determinará los precios respectivos de éstos,
cuyo límite máximo será el valor presente del
bien final marginal y el mínimo el valor presente del bien
final submarginal.
Los austríacos consideran los precios y costos como la síntesis
de una gran cantidad de información dispersa necesaria para
lograr una eficiente asignación de recursos. Es más,
puesto que esta información no es estática sino que
está en continuo cambio, los austríacos han puesto
mas el acento en explicar el proceso del mercado, es decir el mecanismo
por el cual la asignación de recursos se va adaptando a los
cambios de información que reflejan las fluctuaciones de
los precios.
Los economistas de Cambridge y Lausanne, en cambio, han dedicado
la mayor parte de sus esfuerzos al análisis del mercado en
situaciones de equilibrio. Para ellos los precios son las variables
que "limpian" el mercado, que hacen que oferta y demanda
sean iguales. Esto queda especialmente claro en el uso de las matemáticas,
puesto que las ecuaciones reflejan en sus parámetros un conjunto
de información estática para la cual existe un conjunto
de precios que equilibra todos los mercados.
Tal vez sea en el tema inflacionario donde aparezcan con más
claridad las consecuencias de seguir uno u otro enfoque. Para los
austríacos el problema central de la inflación es
que distorsiona los precios relativos, es decir, produce cambios
en los precios distintos de los que hubiese fijado el mercado libre.
Al suceder esto los precios dejan de transmitir información
precisa y se produce una mala asignación de los recursos.
La causa de esta distorsión radica en la política
monetaria. Para los austríacos la cantidad óptima
de dinero se establece en el mercado igual que la cantidad de cualquier
mercancía: por oferta y demanda. Los cambios en la demanda
hacen variar el poder adquisitivo del dinero, y por lo tanto su
producción aumentará o disminuirá hasta el
punto en que el precio del dinero sea igual a su costo de producción.
Cuando el gobierno fija coercitivamente una cantidad de dinero superior
a la que el mercado libre hubiese determinado está haciendo
inflación, o sea distorsionando los precios relativos.
Nótese que lo que ocurra con el "nivel" de precios
es intranscendente. Podría darse el caso de que el gobierno
creara dinero al mismo tiempo que se está produciendo un
aumento en la productividad de la economía, lo cual puede
dar como resultado un "nivel" de precios "estable",
o tal vez en baja, y sin embargo habrá inflación,
ya que el gobierno está distorsionando los precios relativos
y, por lo tanto, induciendo a una mala asignación de recursos.
Compárese este enfoque con el seguido por Milton Friedman,
quien parece no tener en cuenta para nada los cambios en los precios
relativos y concentra su atención en el "nivel"
de precios. Así este economista sostiene que:
"La causa próxima de la inflación es siempre
y en todas partes la misma: un incremento demasiado rápido
de la cantidad de dinero en circulación con respecto a la
producción".
Como puede verse, Friedman compara el crecimiento de la cantidad
de dinero con el aumento de la producción y no con la cantidad
de dinero que se fijaría en un mercado libre de interferencia
estatal. Esto se debe a que lo que le preocupa principalmente es
el "nivel" de precios y no la estructura de precios relativos.
Pero, como ya vimos, lo relevante para la eficiencia económica
son estos últimos y no el primero.
Para dar un ejemplo final de como los teóricos del equilibrio
(Cambridge-Lausanne) y los del proceso (austríacos) llegan
a conclusiones diferentes, se puede citar el caso de la función
empresarial. Schumpeter, un buen representante de los primeros,
llegó a la conclusión de que el empresario, al innovar,
rompe el equilibrio existente en el mercado y genera un ciclo económico;
de esta manera desempeña un papel desequilibrante en la economía.
Por el contrario, para los austríacos, puesto que parten
de un mundo de incertidumbre, el empresario es el que trata de preveer
dónde se producirán o dónde se están
produciendo desequilibrios en el mercado y dirige la producción
hacia esos sectores. Así, trata de anticipar cambios que
al producir desequilibrios darán lugar a pérdidas
y ganancias tratando de evitar las primeras y de lograr las segundas.
Al proceder de esta manera se transforma en un factor equilibrador;
ya que con su acción está haciendo que los precios
tiendan a igualarse con los costos, o sea que el mercado tienda
al equilibrio.
Los teóricos del equilibrio han venido basando sus teoremas
en el supuesto de que los operadores en el mercado tienen conocimiento
perfecto. Recién en los últimos años han empezado
a introducir "variables estocásticas". Al no realizar
estos supuestos, los austríacos pusieron su atención
en el proceso de ajuste, y esto, como vimos, llevó a conclusiones
teóricas diferentes.
Una de las principales diferencias de la Escuela Austríaca
con las de Cambridge y Lausanne es el aspecto epistemológico.
La teoría del valor tal cual fue expuesta por los austríacos
los llevó a una distinción de importancia entre ciencias
naturales y sociales. Lo que caracteriza a las primeras es que sus
elementos tienen un comportamiento determinado, es decir, no deciden
acerca de su respuesta ante un estímulo. En la medida en
que el científico conozca la totalidad de las variables "independientes"
puede predecir con un alto grado de precisión lo que ocurrirá,
con la variable "dependiente". Si no conoce la totalidad
de las variables "independientes" sólo dispone
de un conocimiento probabilístico acerca del comportamiento
de la variable "dependiente", por ejemplo la meteorología.
En las ciencias sociales, por el contrario, el comportamiento de
los individuos no está determinado, sino que éstos
pueden decidir acerca de la respuesta que darán frente a
un determinado estímulo. Aún cuando se pudiese conocer
la totalidad de variables que afectan a un individuo; lo que en
ciencias naturales permitiría una predicción puntual,
todavía queda por conocer la decisión que el individuo
tomará en respuesta a esos estímulos. En ciencias
sociales, no sólo la cantidad de variables relevantes es
enorme, sino que además opera la libertad de elegir de las
personas, es decir, el comportamiento deliberado y no determinado.
Esta diferencia hace que los datos estadísticos en unas y
otras ciencias sean de naturaleza distinta. En las ciencias naturales,
ante iguales circunstancias las respuestas de los elementos son
siempre las mismas. Esto es lo que permite que una hipótesis
pueda someterse a prueba mediante recolección de datos históricos
y que sea posible proyectar hacia el futuro dichos resultados, puesto
que los elementos se seguirán comportando igual que en el
pasado debido a su determinismo.
En ciencias sociales las estadísticas son de naturaleza distinta,
ya que los datos reflejan exclusivamente una situación singular,
que responde a circunstancias específicas de tiempo y lugar
y a las cuales ciertos individuos eligieron dar determinadas respuestas
en ese momento. Pero de ninguna manera esos datos pueden ser proyectados
porque las circunstancias, los individuos y las valoraciones acerca
de esas circunstancias están en continuo cambio. Y esto sin
mencionar los errores de confección de las estadísticas
sociales. La econometría ha evolucionado sobre la base de
ignorar estos problemas. En realidad los econometristas han venido
jugando a ver quien obtiene el r2 más alto, sin darse cuenta
de que esta herramienta no es superior a la que usa el ama de casa
para saber cuanto aumentó el costo de vida o la manera en
que predice un exitoso empresario sin estudios universitarios. En
ciencias sociales la predicción consiste en anticipar los
cambios futuros, para lo cual los datos del pasado son de importancia
secundaria.
La naturaleza de las ciencias sociales hace que sea imposible someter
a prueba las distintas teorías, ya que las estadísticas
sólo describen un período histórico determinado
y no cumplen con el requisito de atemporalidad que se da en el caso
de las ciencias naturales. Esto pone en cuestión el carácter
científico de los fenómenos sociales. A nuestro juicio,
Mises ha resuelto satisfactoriamente este problema. Según
este economista la economía es, como la lógica y la
matemática, una ciencia apriorística. Es decir, cuenta
con la ventaja de partir en el proceso deductivo de fundamentos
últimos cuya verdad es obvia a priori; por lo tanto, las
conclusiones obtenidas sobre la base de deducciones lógicas
son necesariamente verdaderas, y las observaciones empíricas
no pueden refutarlas ni confirmarlas. Si bien Hayek tiene algunas
diferencias con la posición metodológica de Mises,
sus conclusiones en teoría económica son básicamente
similares.
En general, los economistas del resto de las escuelas adoptaron,
imitando a las ciencias naturales, el método hipotético
deductivo que básicamente consiste en la elaboración
de "modelos" matemáticos que posteriormente se
someten a verificación empírica por medio de la econometría.
Pero, como ya dijimos, la naturaleza de las estadísticas
sociales impide tal verificación.
Los economistas austríacos no rechazan el método matemático
por desconocer esta herramienta. Mas bien ocurre lo contrario; debido
a que no se han quedado en la superficie del algoritmo y han penetrado
en los fundamentos epistemológicos de las ciencias naturales,
de la matemática y de las estadísticas, se dan cuenta
del error de recurrir a la "modelización". Sorpresivamente
fue Keynes, un matemático destacado, quien señalo
los errores de la economía matemática.
Los economistas clásicos no habían logrado conectar
claramente el valor de uso con el valor en cambio, y esto les causó
varios problemas teóricos, entre ellos haber dado vuelta
la dirección causal entre costos y precios. Pero, a pesar
de ello, seguían intuitivamente un método de análisis
en el cual estaba implícito que su principal preocupación
era el proceso de ajuste del mercado. El surgimiento del análisis
marginal, tal como fue desarrollado por las escuelas de Cambridge
y Lausanne ha implicado en gran medida un retroceso respecto de
los avances de los clásicos. En primer lugar porque no lograron
abandonar totalmente la teoría del costo de producción
como determinante del valor en cambio, y en segundo lugar porque
al introducir los modelos matemáticos para explicar el funcionamiento
del mercado hicieron caminar a la ciencia económica en dirección
errónea. Se abandonó el análisis del proceso
de los clásicos y se adoptó el análisis de
equilibrio. De esta manera se entró en una etapa de oscurantismo
que ha provocado muchas confusiones.
Fue la Escuela Austríaca la que logró incorporar la
nueva teoría del valor a la economía, de manera tal
que permitió dar solidez a las conclusiones de los clásicos
que se apoyaban en una errónea teoría del valor en
cambio. El liberalismo de Smith y Ricardo cobra renovadas fuerzas
en la Escuela Austríaca; los modelos de competencia perfecta
y equilibrio han servido para debilitar los fundamentos del mercado
libre. Se han basado en la superstición de la superioridad
del método matemático. Tarde o temprano este error
será abandonado, aunque, como dice Mises, "las supersticiones
tardan en morir".
PRINCIPALES FIGURAS DE LA ESCUELA AUSTRIACA
Primera generación: Carl Menger; Eugen Von Böhm-Bawerk;
Friedrich Von Wieser; Eugen Fhilippovich Von Philippsberg.
Segunda generación: Emil Sax; Robert Zuckerkandl;
Johann Von Komor zynski; Robert Meyer.
Tercera generación: Ludwig Von Mises; Richard Von
Stigl; Edwald Schams; Leo Schönfeld (se llamó posteriormente
Leo Illy).
Cuarta generación: Friedrich A. Von Hayek; Fritz
Machlup; Ludwig M. Lachman.
Quinta generación: Hans F. Sennholz; Louis Spadaro;
Israel Kirzner; Murray Rothbard.
PRINCIPALES OBRAS DE LOS MIEMBROS DE LA
ESCUELA AUSTRÍACA
Böhm-Bawerk, Eugen Von.
- Capital and Interest, 3 vols. (1884-1889-1921), Libertarian Press,
1959
- Shorter classics of Böhm-Bawerk (1962), Libertarian Press,
1962.
Hayek, Friedrich A. Von.
- Prices and Production (1931), Augustus M. Kelley Publishers, 1967.
- Monetary theory and the Trade cycle (1933), Augustus M. Kelley
Publishers, 1975
- Collectivist Economic Planning (1935), George Routledge and Sons,
Ltd., 1935.
- Monetary Nationalism (1937), Augustus M. Kelley, Publishers, 1971.
- Profits, Interest and Investment (1939), Augustus M. Kelley, Publishers,
1975.
- The pure theory of Capital (1941), The University of Chicago Press,
1980.
- The Road to Serfdom (1944) The University of Chicago Press, 1972.
- Individualism and Economic Order (1948), The University of Chicago
Press, 1980.
- John Steward Mill and Harriet Taylor (1951) Augustus M. Kelley,
Publishers, 1951
- The Counter-Revolution of Science - Studies on the Abuse of Reason
(1952), Liberty Press 1979.
- The Sensory Order (1952), The University of Chicago Press, 1976.
- Capitalism and the Historians (1954) (compilación de Hayek),
The University of Chicago Press, 1974.
- The Constitution of Liberty 3 vols.(1973-1976-1977) The University
of Chicago Press, 1973-1978-1979
- Denationalization of Money (1976) The Institute of Economic Affairs,
1978.
- New studies on Philosophy, Politics, Economics and the History
of Ideas (1978), The University of Chicago Press, 1978.
- Unemployment and Monetary Policy (1979) Cato Institute, 1979.
- A tiger by the Tail (1979) Cato Institute, 1979.
Kirzner, Israel M.
- The Economic point of View (1960) Sheed and Ward, Inc. 1976
- Market theory and the Price system Van Nostrand, 1963.
- Competition and Entrepreneurship (1973), The University of Chicago
Press, 1974
- Perception, Opportunity and Profit (1979), The University of Chicago
Press, 1979
- Method, Process and Austrian Economics - Essays in honor of Ludwig
Von Mises (compilación de Kirzner) Lexington Books, D. G.
Heath and Co., 1982
Komorzynski, Johan Von.
- Der wert in der isolierten Wirthschaft (1889) Manz, 1889
Lachman, Ludwig M.
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