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Hispanic American Center for Economic Research


 

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LIBERTAD ECONOMICA Y CORRUPCION

Por Alejandro A. Chafuén y Eugenio Guzmán

"La base de todo gobierno moderno ha sido o la fuerza o la corrupción, salvo los holandeses, que podrían constituir una excepción, aunque no estoy lo suficientemente informado como para descartarlos por completo."
Thomas Jefferson

Los efectos de la corrupción sobre la libertad económica han sido debatidos intensamente por economistas y especialistas en política por muchos años. Esta discusión se vio alimentada por cada nuevo caso de soborno, extorsión y fraude que involucraba a oficiales del gobierno.
Comenzamos a tomar en serio este tema durante un debate acerca de las patentes que se llevó a cabo en Argentina en 1996. En ese momento el presidente argentino, quien había defendido numerosas reformas de libre mercado, estaba intentando modificar las leyes de propiedad intelectual para que éstas sean similares a las de los países libres. Pero sus esfuerzos estaban siendo frenados por grupos de interés especiales, tales como la poderosa industria farmacéutica local, que desde 1864 no tenía la obligación de respetar las patentes. La habilidad de estos grupos para prevenir la reforma de la ley recibió una amplia cobertura por parte de la prensa argentina y alentó cartas de los gobiernos de Estados Unidos y la Unión Europea. Este hecho nos llevó a la hipótesis de que la corrupción podía ser un impedimento importante para las reformas económicas.
Los casos de prácticas corruptas en países que implementan reformas de libre mercado han hecho surgir críticas que afirman que las políticas de libre mercado y el denominado "Neoliberalismo" potencian la avaricia y alientan a la corrupción. Si estas críticas son correctas, entonces los registros históricos deberían mostrar que la corrupción aumenta junto con el grado de libertad económica. Si, al contrario, la libertad económica y la corrupción aparecen inversamente relacionados, entonces estas críticas tienen poco mérito.
Para entender la relación entre libertad económica y corrupción, y para poner a prueba nuestra hipótesis, hemos analizado los datos compilados en ediciones anteriores del Indice de Libertad Económica(Index of Economic Freedom) de la Heritage Foundation, Libertad Económica del Mundo 1975-1995 (Economic Freedom of the World 1975-1995) del Fraser Institute, Investigación Mundial de Libertad Económica 1995-1996 (World Survey of Economic Freedom1995-1996) de Freedom House, y el menos riguroso índice de Transparencia Internacional acerca de la percepción de la corrupción. Los resultados de nuestro análisis fueron publicados en 1997 por el Centro de Estudios Públicos en Santiago, Chile, en un artículo titulado "Gobierno y Corrupción." Desde entonces hemos continuado actualizando y analizando los datos, y los resultados continúan mostrando no solamente que la libertad económica no es responsable por la corrupción, sino también, y sobre todo, que la libertad económica constituye el principal freno a la corrupción.
La libertad económica no produce, sin embargo, efectos inmediatos, y allí donde la corrupción se encuentra atrincherada es necesario que se involucren numerosas instituciones de la sociedad civil para frenarla y eliminarla.

UN FENOMENO EXPANSIVO

Como lo explican los autores del Indice de Libertad Económica, la libertad económica es "la ausencia de coerción del gobierno o restricciones a la producción, distribución o consumo de bienes y servicios." Para nuestros fines, la libertad económica es el derecho que tienen los individuos de intentar hacer lo que ellos realmente quieren con lo que ganan, construyen, crean o poseen. Lo que poseen es lo que adquirieron voluntariamente dentro de los límites de leyes justas. La corrupción, al contrario, consiste en utilizar en beneficio propio, y fuera de la ley, aquello que no se posee o controla. Para los fines de esta discusión, los autores se limitan a la corrupción que se lleva a cabo en el área de bienes y servicios en manos de autoridades responsables del gobierno de una sociedad civil.
De acuerdo a lo que se observa en los titulares actuales, la corrupción entre funcionarios del gobierno se está convirtiendo rápidamente en una industria de gran crecimiento, alcanzando inclusive el crecimiento de Internet. Así, por ejemplo, un reciente artículo periodístico reportaba que, de acuerdo a ex funcionarios del gobierno de Estados Unidos, Inglaterra y Rusia, "El crimen organizado ruso lavó por lo menos U$S 15 mil millones a través de dos bancos de Nueva York bajo la dirección del gobierno de Boris Yeltsin. El dinero incluye al menos U$S 10 mil millones en créditos del Fondo Monetario Internacional". La investigación norteamericana aún se está llevando a cabo.
Mientras tanto, en octubre de 1999, se reportó que " Un jurado federal en Manhattan acusó a tres inmigrantes rusos y tres de sus empresas." La acción del jurado marca los primeros cargos criminales que se desprenden de la investigación llevada a cabo por la Agencia Federal de Investigación.
Incluso un ex Vicedirector de la KGB rusa, el General Nikolai Leonov, ha reconocido el alto grado de corrupción existente en Rusia entre funcionarios del gobierno. En sus propias palabras: "Todos violan la ley. La ley ha sido totalmente socavada. La corrupción y el robo se hallan en todas partes: la cancerígena metástasis de la corrupción ha penetrado prácticamente al país. Esto es reconocido por los Estados Unidos; incluso nosotros lo reconocemos. No es un secreto. Es doloroso hablar de esta manera sobre mi propio país, pero debemos encontrar una solución para nuestros males".
Reportes similares acerca de la corrupción, aunque quizás en menor magnitud, han involucrado a funcionarios de Bulgaria, Francia, México, Nigeria, Pakistán, Corea del Sur y los Estados Unidos. El efecto que tiene la corrupción sobre una economía no ha pasado desapercibido para los economistas. Por ejemplo Pasuk Phongpaichit, un economista de la Universidad de Chulalongkorn en Bangkok, afirmó el año pasado que "no sería incorrecto afirmar que la corrupción es la causa principal del malestar económico."
Uno de los efectos colaterales de la corrupción es una pérdida de la confianza pública en el gobierno. Esto ha sido muy bien ilustrado por los resultados de una reciente encuesta llevada a cabo en América Latina por el Wall Street Journal Americas. Un sorprendente 69% de los entrevistados afirmó que la corrupción constituye un problema "muy serio" en su país; "además, una gran mayoría -88%- dijo que la corrupción ha aumentado 'en los últimos años.' En Venezuela, esta percepción fue compartida por el 96% de los entrevistados. Los actuales disturbios políticos en Venezuela -que podrían retrasar la puesta en marchas de reformas orientadas hacia el libre mercado por décadas- no tiene poca relación con la percepción de la corrupción.
Hace no mucho tiempo, Michael Camdessus, director del Fondo Monetario Internacional (FMI), escribió que "los gobiernos deben demostrar que no son tolerantes con la corrupción...deben establecer un marco regulatorio simple y transparente que sea equitativamente aplicado, garantizando el profesionalismo y la independencia de la justicia." De una afirmación como esta se podría asumir que el FMI (y otras organizaciones tales como el Banco Mundial) tuvieran tolerancia cero por la corrupción entre los receptores de sus paquetes de ayuda económica. Pero estas organizaciones frecuentemente otorgan créditos a países plagados de corrupción. En el caso ruso es claro que "la Agencia Central de Inteligencia sacó a la luz lo que sus analistas consideraban una clara evidencia de la corrupción personal del Primer Ministro ruso Victor Chernomyrdin en 1995, mucho antes de que se aprobara un nuevo crédito el FMI por U$S 4,5 billones en julio último." Es muy probable que un estudio de la mayoría de los receptores de ayuda y créditos del FMI y del Banco Mundial muestre una correlación positiva con la corrupción.
La corrupción no constituye para nada un fenómeno nuevo. Por siglos la corrupción estuvo asociada a una excesiva intervención del gobierno en la economía. En la España del siglo XVII, por ejemplo, Pedro Fernández de Navarrete relató que los monarcas frecuentemente perdían su reino a causa de los excesivos gastos del gobierno. La gente que dispone ampliamente de los fondos del gobierno "con facilidad son tentados a realizar sobornos, robos, y otros actos que violan las leyes de la justicia. Cuando los gastos exceden las posibilidades del tesoro no hay nada que pueda garantizar la honestidad, la incorruptibilidad de los ministros o la existencia de jueces justos."
La corrupción no se limita a un determinado período histórico, una determinada cultura o un determinado país. Incluso las democracias se ven afectadas. Hace dos siglos, Thomas Jefferson escribió que Alexander Hamilton "fue un personaje muy especial. Muy inteligente, desinteresado, honesto y honorable en todas sus transacciones privadas... valorando la virtud en su vida privada, pero tan pervertido por el ejemplo británico, hasta convencerse de que la corrupción era algo esencial para el gobierno de una nación." La importancia de limitar los efectos de la corrupción llevó a los Padres Fundadores a enumerar cuidadosamente los poderes del gobierno.

LOS MERITOS DEL ANALISIS ECONOMICO DE LA CORRUPCION

Ludwig von Mises escribió en La Acción Humana: un Tratado de Economía que "Un análisis del intervencionismo sería incompleto si no hiciera referencia al fenómeno de la corrupción." Nuestro estudio incluyó la revisión de toda la literatura económica de las últimas tres décadas. Especialistas de la Escuela de Chicago, la Escuela de Virginia, y otras numerosas tradiciones económicas han analizado la interacción entre agentes políticos, la demanda de regulaciones, y el efecto de las conductas corruptas y oportunistas sobre la economía. Estos análisis muestran que existe una falta de incentivos por parte de los votantes para controlar las actividades del gobierno. Gordon Tullock, por ejemplo, escribió que "en términos de costo-beneficio, para el votante es racional ser ignorante... La influencia que su voto individual tiene sobre una elección es tan pequeña que incluso el más mínimo costo de información supera ampliamente los beneficios esperados del voto informado."
En general, la literatura económica enfatiza que la característica estructural del mercado político, en el cuál hay pocos incentivos para que los votantes ejerzan control y muchos incentivos para que los políticos estén al servicio de los grupos de interés, es el principal factor de corrupción. Estas contribuciones teóricas han dado como resultado un marco analítico consistente y robusto que muestra que una estructura gubernamental excesivamente extendida y regulatoria crea incentivos para la corrupción al alentar la búsqueda de privilegios.
Como muestra nuestro análisis, la corrupción es expansiva allí donde no hay libertad económica. Por un lado, la corrupción es el costo de obtener privilegios que únicamente el estado puede otorgar "legalmente", así como ventajas impositivas, tarifas, subsidios, créditos, contratos con el gobierno y regulación. Por otro lado, la corrupción es el resultado de los intentos de evitar las restricciones que acompañan al uso de privilegios, impuestos y barreras al libre comercio. El Indice de Libertad Económica de 1999 incluye la corrupción como una variable de los tres factores que se utilizan en su medición: corrupción dentro de la justicia con respecto a los derechos de propiedad; corrupción dentro de la burocracia que afecta las regulaciones; y la existencia de mercados negros como señal de corrupción.
De hecho, la historia económica de las últimas décadas contiene amplia evidencia de que la intervención económica lleva a la corrupción. Estas políticas incluyen:
· Acceso a créditos a tasas menores a las de mercado.
Numerosos bancos estatales fueron creados con la excusa de otorgar créditos a los pobres. Pronto comenzaron a otorgar créditos subsidiados a individuos, empresas, o sectores políticamente importantes. En algunos países, los privilegios se dirigieron al sector industrial; en otros al sector agrícola. Se otorgaron hipotecas a tasas de interés negativas a miembros del partido. En 1996, un banquero local de Bulgaria describió la corrupción de su país de la siguiente manera: "Tenemos un sistema corrupto que permite a un grupo de gente robar los ahorros de otra gente... Los bancos tomaron los ahorros de la gente para prestarlos a empresas estatales que estaban teniendo pérdidas y a empresas privadas, ninguna de las cuales tenía alguna intención de devolver el crédito. Estas empresas solo podían mantenerse si el gobierno y los bancos las asistían... Los llamados empresarios se unieron en "grupos económicos", formados por ex comunistas y oficiales de seguridad conectados con el gobierno, y recibían créditos de los bancos para comprar materia prima. La misma era vendida a empresas que también estaban recibiendo ayuda del gobierno o de los bancos. Los productos finales, generalmente químicos o acero, eran luego vendidos a muy buen precio en el exterior".
Se estimó que en Chile, entre 1940 y 1973, los bancos del gobierno otorgaron U$S 4,6 billones en subsidios directos a través de los llamados créditos "blandos". Recibir créditos a tasas de interés subsidiadas cuando la tasa de inflación es mayor del 100 por ciento mensual es una manera segura de enriquecerse.
· Restricciones al comercio exterior. En numerosos países, los oficiales que tenían la autoridad de otorgar permisos de importación y exportación, determinar tasas de cambio preferenciales, imponer tarifas a la importación y exportación usaron sus poderes para enriquecerse y enriquecer a otros. Un claro ejemplo ocurrió en Venezuela con la creación, en 1983, del Régimen de Cambios Diferenciales o RECADI. Uno de los principales libros de economía de aquél país reconocía que "RECADI se convirtió en una de las mayores fuentes de corrupción en la historia de Venezuela."
· Proyectos del gobierno. Las llamadas obras públicas constituyen también oportunidades para la corrupción. Desde Nueva York hasta Tierra del Fuego se pueden encontrar casos en los que los funcionarios del gobierno abusaron de su autoridad para otorgar contratos de construcción y mantenimiento, dándoselos a sus aliados políticos.
· Controles de precios y regulaciones. Los controles de precios, que a lo largo de la historia han sido focos claves de corrupción, han sido prácticamente eliminados en la mayoría de los países en casi todas las áreas de la economía. La regulación, sin embargo, apenas se ha alterado. Muchos proyectos no pueden llevarse a cabo sin licencias o permisos de sanidad, seguridad o ambientales. No otorgar un permiso o retrasar un permiso puede transformarse fácilmente en una ayuda con los aliados del gobierno. Facilitar una licitación puede producir una importante transferencia de recursos financieros hacia los burócratas o sus amigos y aliados. El mero acceso a información o a un oficial amigable puede otorgar a un licitador una gran ventaja sobre otros. Los representantes del gobierno en instituciones tales como el Banco Mundial, el Banco de Inversión y Desarrollo, el FMI, o el Banco de Importaciones y Exportaciones incluso han ofrecido las ventajas de su influencia en dichas organizaciones a cambio de este tipo de contratos. Los funcionarios corruptos destacan el desarrollo económico y los puestos de trabajos creados por este tipo de actos de favoritismo, calificándolos como una fuente de orgullo nacional y una señal de "buen gobierno."
· Propiedad estatal de servicios y recursos naturales. El control estatal de empresas proveedoras de agua, electricidad, comunicaciones, petróleo y gas crea amplias oportunidades para la corrupción. Los gobiernos de Argentina y México, por ejemplo, han controlado cientos de empresas, y esto posibilitó actividades corruptas en el manejo, el comercio exterior, la obtención de créditos, e incluso en la publicidad, dado el tamaño de su presupuesto. Analizando el sistema de irrigación estatal de la India, el profesor Shyam Kamath de la Universidad del Estado de California en Hayward afirmó: "El sistema de irrigación público se caracteriza por estar plagado de costos excesivos, ineficiencia endémica, exceso de demanda crónico, y una extendida corrupción y búsqueda de rentas. En India, los funcionarios del gobierno y operadores del sistema, que controlan la distribución de la provisión de agua, continuamente extraen altísimas rentas de los campesinos".
· Fondos secretos o reservados. Los gobiernos que establecen fondos secretos o reservados permiten que funcionarios corruptos puedan usarlos para suplementar salarios de legisladores y otros funcionarios o para su beneficio personal. Considere el caso de Corea del Sur. En 1996, poco después de que dos ex presidentes del país fueran sentenciados por corrupción, numerosos cabecillas de negocios internacionales fueron condenados por contribuir a un fondo político de U$S620 millones: La escena era impensable en la vieja Corea del Sur: nueve de los líderes empresarios más ricos e influyentes enfrentado un juicio un lluvioso día de agosto para ser sentenciados como criminales, pagando sobornos de millones de dólares. Uno tras otros, los líderes de Daewoo, Samsung y otras empresas coreanas mundialmente conocidas fueron condenados a prisión o prisión preventiva. Ocurriendo solo horas después de que dos ex presidentes de Corea del Sur fueran condenados por sedición y corrupción, la sentencia del juez fue vista como otro golpe...
· Ayuda crediticia. Créditos de bancos o del gobierno o la compra por parte del banco central de títulos de deuda malos a precios mayores a los de mercado también abren la puerta a la corrupción. No son poco frecuentes los casos en los que bancos privados, especialmente aquellos aliados al gobierno, reciben el equivalente a cientos de millones de dólares a través de este tipo de operaciones. En la actualidad se debería investigar como el dinero del FMI pudo haber fluido desde Rusia a través de bancos internacionales en búsqueda de actos de corrupción de este tipo.
Ejemplos de este tipo de corrupción son fáciles de documentar en cualquier país. Como involucran gente de diferentes sistemas económicos y políticos, parece tentador culpar a la naturaleza humana. Sin embargo, una revisión cuidadosa de estudios recientemente publicados midiendo corrupción y libertad económica, nos permite analizar la correlación directa entre corrupción y el grado de libertad económica.

LA CORRELACION ENTRE LIBERTAD ECONOMICA Y CORRUPCION

Todas las mediciones están sujetas a error. Indices como los que usamos como datos en nuestro análisis original de 1997 nunca pueden brindarnos una medición exacta del objeto estudiado. Pero ayudan a entender cuales son las tendencias en los datos para poder seleccionar o descartar hipótesis alternativas. Por ello, aunque la correlación presentada es importante para entender los efectos de la corrupción sobre la libertad económica, no constituyen una prueba definitiva de la validez de nuestra teoría. La información estadística aquí presentada es relevante; corrobora el análisis lógico de que los incentivos creados por la intervención del gobierno en la economía, junto con la debilidad de la naturaleza humana, crean oportunidades para la corrupción.

Mediciones de la corrupción. Transparencia Internacional (TI) publica un índice anual de corrupción que es un promedio de varias encuestas. Su índice de 1996, por ejemplo, fue un promedio de 10 investigaciones.
Desde un punto de vista metodológico, el índice de TI tiene sus limitaciones. Evalúa el nivel de corrupción tal como es percibido por los ejecutivos de las organizaciones multinacionales y el impacto que ellos sienten que la corrupción tiene sobre la vida social y la actividad comercial. Una medición subjetiva de este tipo puede diferir de la realidad. Los números de TI son al menos una aproximación del nivel de corrupción. A pesar de ello, usando "información objetiva" basada en, por ejemplo, el número de sentencias judiciales o de demandas realizadas, también hayamos varios inconvenientes. Los diferentes niveles de eficiencia del sistema judicial en detectar casos de corrupción hacen casi imposible las comparaciones entre distintos países.
El índice original de TI otorga un cero al país más corrupto y un diez a un país sin corrupción. Para nuestro estudio, hemos convertido esta escala a porcentajes para poder construir una correlación más clara con los índices de libertad económica, en los que cero representa la menor cantidad de corrupción y 100 representa la mayor cantidad de corrupción.

Mediciones de la Libertad Económica. Tres organizaciones independientes produjeron los datos acerca de la libertad económica que utilizamos en nuestro estudio inicial de 1997. Además del Indice de Libertad Económica (Index of Economic Freedom) de 1996 de la Heritage Foundation, utilizamos el índice del Fraser Institute Libertad Económica del Mundo 1975-1995 (Economic Freedom of the World 1975-1995) y Investigación Mundial de Libertad Económica 1995 (World Survey of Economic Freedom1995) de Freedom House. Los distintos índices presentan diferencias

en cuanto a los países que estudian y el número de países que abarcan. En ese año, de los 140 países analizados por The Heritage Foundation, 95 aparecían en el índice de Fraser y 69 en el de Freedom House.
A pesar de estas dificultades metodológicas y filosóficas con que los autores de estos estudios se encontraron para medir la libertad económica, seleccionar indicadores, y recolectar información confiable, los tres índices llegaron a resultados sorprendentemente similares. De hecho existe un alto grado de correlación entre sus rankings. En nuestro estudio de 1997, encontramos que la correlación entre índices del Fraser Institute y de la Heritage Foundation era de 0,87, y que la correlación entre estos dos y el índice de 1995 de Freedom House fue de 0,84 y 0,79 respectivamente. Estas correlaciones no solamente son altas, sino también muy significativas.
Para nuestro estudio original decidimos utilizar el índice del Fraser Institute, que tenía una mayor correlación con los índices de la Heritage Foundation y de Freedom House. Utilizamos el mismo método que usamos para convertir el índice de TI y cambiamos el puntaje de cada país a su equivalente en una escala de 1 a 100, donde 100 es el mayor grado de libertad económica posible. Para dar más validez a nuestra estimación, promediamos los puntajes de los diferentes índices, con el objetivo de mejorar la capacidad predictiva de la regresión.
Dado que tanto Freedom House como la Heritage Foundation incluyeron la corrupción en algunos de sus factores, queríamos evitar la inclinación positiva que el uso de múltiples variables midiendo la corrupción hubiera dado al análisis de la regresión. Por ello hemos eliminado puntos por factores que incluían la corrupción y hemos ajustado los índices de acuerdo con esta modificación. Las correlaciones resultantes no sufrieron mayores variaciones.

Tabla 3.1
Libertad Económica con Justicia, 1998

Top 10 Countries

 

Bottom 10 countries

 

1. Singapur

91,33

10. Honduras

32.81

2, Nueva Zelanda

87,97

9. China

32.78

3. Hong Kong

85,53

8. Tanzania

32.42

4. Suiza

85.47

7.Rusia

32.14

5. Dinamarca

84.03

6. Nigeria

31.72

6. Finlandia

83.42

5. India

31.17

7. Canadá

82.11

4. Venezuela

30.94

8. Países Bajos

81.81

3. Ucrania

29.28

9. Reino Unido

81.69

2. Camerún

26.44

10. Luxemburgo

81.69

1. Vietnam

18.06

Resultados empíricos. Todos los índices de libertad económica mostraron una alta correlación negativa, o inversa, con respecto al índice de corrupción. Utilizando un promedio de los puntajes de estos tres índices, encontramos una mayor correlación y menos variaciones no explicables. Todas las correlaciones muestran claramente que cuanto mayor es el índice de libertad económica, menor es el nivel de corrupción.
A pesar de que la correlación entre el índice de corrupción y el índice de libertad económica es alto, esto no nos permite ver de qué manera los diferentes componentes de estos índices se relacionan entre sí. Por ejemplo, un país que reduce las tarifas a la importación a cero y vende todas las empresas estatales va a ser económicamente más libre. Un país que elimina el impuesto a las ganancias o desmonopoliza la oferta monetaria también va a tener una economía más libre. Como resultado, el lector debe considerar cuidadosamente cada caso particular antes de sacar conclusiones acerca del impacto de un cambio en la política económica sobre la corrupción dentro de cada país específico.

MIDIENDO LA LIBERTAD ECONOMICA CON JUSTICIA

La verdadera libertad económica solo es posible en un sistema de gobierno limitado con un fuerte estado de derecho. La libertad económica tiene poco significado si la corrupción gubernamental significa que solo unos pocos podrán disfrutar de ella. Por ello, la supremacía de la ley, con un gobierno limitado, es la esencia de una sociedad justa, una sociedad en la que se respetan los derechos de las personas y en la que los individuos tienen la libertad de mejorar su vida personal y social por medio de su propio esfuerzo y de acuerdo a leyes justas, sin interferencias de la acción corrupta del gobierno. Para ver en que situación se encuentran los diferentes países con respecto a esto, los hemos ordenado de acuerdo a su nivel de "libertad económica con justicia" (En este caso, el término "justicia" no implica la redistribución de la riqueza).
Para poder realizar un ranking de países, utilizamos datos de 1998 del Indice de Libertad Económica 1999 y la página web de Transparencia Internacional. Convertimos los puntajes de estos índices asignando 100 al mejor puntaje en países con la mayor libertad económica y la menor cantidad de corrupción. La tabla 3.1 muestra los países de las 10 mejores y de las 10 peores posiciones. Los mejores países son aquellos en los que la legislación actual y el reciente desenvolvimiento económico muestran un alto grado de libertad económica y donde los empresarios perciben un bajo grado de corrupción.
La posición de Singapur es la única que nos parece cuestionable. En El Capitalismo Autoritario de Singapur (Singapore's Authoritarian Capitalism), Christopher Lingle , profesor de economía en la


Universidad Case Western Reserve, afirma que debido a la corrupción Singapur no debería ser considerado un país con alta libertad económica. Si los empresarios de Singapur entrevistados por Transparencia Internacional estaban al tanto de los impedimentos burocráticos que encontró Lingle, entonces tal vez fueron la precaución y el miedo lo que los llevó a responder favorablemente a las preguntas de TI. Utilizamos los datos provistos por TI porque, a pesar de sus problemas, el índice de TI es el más respetado de los índices que miden la corrupción que se encuentran disponibles en la actualidad.
La correlación entre libertad económica y corrupción que se observa en el gráfico 3.2 confirma los datos de nuestro estudio original. Los coeficientes de correlación de esta comparación son altos y significantes. El coeficiente de determinación (R2) es alto, mostrando que un 51% de la variación se explica por el nivel de libertad económica. El análisis estadístico indica que un incremento del 1% en el índice de libertad económica produce una disminución mayor al 1% en el nivel de corrupción. Por este alto nivel de asociación entre las mediciones sería muy difícil para los críticos probar que un aumento de la corrupción es causado por una mayor libertad económica.
Nuestro análisis de "libertad económica con justicia" no nos permite responder a todas las preguntas que surgen en discusiones referidas a la corrupción. Por ejemplo, no nos fue posible probar:
· Si existe una mayor posibilidad de corrupción en operaciones del gobierno que requieren grandes transferencias de dinero a un solo contratista que en las agencias de transferencia;
· Las consecuencias particulares de una política, tal como tasas de cambio diferenciales;
· Si un aumento en la necesidad de reasignar recursos (como cuando un país de repente abre sus fronteras o demuela una estructura socialista) combinado con inseguridad jurídica facilita una mayor corrupción; o
· Que efecto tiene el tráfico ilegal de drogas y la guerra contra las drogas sobre la libertad económica y la corrupción.
Dentro de los factores que podrían causar deficiencias en la medición de la corrupción se encuentra la dificultad de capturar los efectos de ciertas regulaciones. En numerosos países, el nivel de corrupción se mantiene elevado a pesar de que la economía se mueva hacia el libre mercado y de los esfuerzos que se realizan para disminuir la intervención del estado en la economía, por medio de reformas que no van acompañadas por cambios institucionales.
Si estas reformas se llevan a cabo a través de órdenes ejecutivas, pueden ser revertidas con gran facilidad y arbitrariamente. Por ejemplo, Argentina, Bolivia, Colombia, la República Checa, las Filipinas y Tailandia alcanzaron un alto nivel de libertad económica pero mostraron también altos grados de corrupción. Alemania y Francia presentan un bajo nivel de corrupción pero fueron altamente beneficiados por el modo en que se confecciona el índice de TI. Por ejemplo, el gobierno de Singapur prohibió a Siemens A.G., una empresa alemana de telecomunicaciones, realizar negocios con el gobierno, luego de que la empresa fuera acusada de pagar millones de dólares a funcionarios del gobierno, y Thomson-csf, la empresa aeroespacial francesa, fue acusada por fuentes de la inteligencia de los Estados Unidos de soborno en Brasil. Estos sobornos van a ser considerados corrupción por funcionarios extranjeros, y no por aquellos del país en que se realizó la transacción; por ello, estos casos son malinterpretados en el índice de corrupción de TI.
Sabemos que Transparencia Internacional va a esforzarse en mejorar su método de medición de la corrupción, pero no esperamos que esto altere nuestras conclusiones. Las mediciones de la libertad económica también pueden mejorar. Incluyendo variables tales como la libertad de elegir un plan de retiro o una cobertura médica, la libertad de publicitar (libertad de expresión comercial), la libertad de mantener secretos comerciales, por ejemplo, se podría mejorar la medición de la libertad económica.
Además, un sector político altamente competitivo puede desalentar la corrupción, aún cuando existe poca o ninguna competencia en la provisión de bienes. Por ejemplo, cuando los grupos de oposición están en constante competencia por llegar al gobierno, las actividades corruptas de un partido pueden ser expuestas y utilizadas así para atraer votantes. De todas maneras, el nivel de libertad política muestra una asociación estadística más débil con la corrupción que la libertad económica.

CONCLUSIONES

Los resultados de nuestro análisis para esta edición del Indice de Libertad Económica apoyan la hipótesis de que cuanto mayor es el nivel de libertad económica, menor es la probabilidad de que se lleven a cabo prácticas gubernamentales corruptas. Nuestro análisis, por supuesto, está influenciado por el hecho de que nosotros creemos que la libertad económica se encuentra íntimamente relacionada con el nivel de actividad del gobierno en una economía. Cuanto menos recursos (incluyendo bienes y poder regulatorio) controla un gobierno, menores son las oportunidades de corrupción. Tanto la cantidad y el número de recursos controlados por el gobierno como la capacidad de sus funcionarios de otorgar privilegios pueden influenciar el nivel de corrupción.
Este estudio genera numerosos interrogantes. Por ejemplo, ¿qué impacto tienen las diferentes actividades del gobierno sobre la corrupción? Una política de tasas de cambio diferenciales podría generar una serie de incentivos perversos diferentes a aquellos generados por una política de tarifas altas pero uniformes, y los créditos subsidiados podrían generar actividades corruptas diferentes que los subsidios directos.
Hay que entender que diferentes países con similares niveles de libertad económica pueden presentar tipos muy distintos de corrupción, así como diferencias en el nivel absoluto de corrupción. En algunos casos, existe una mayor percepción de la corrupción en aquellos países que han llevado a cabo reformas de mercado. Creemos que esto puede ocurrir cuando:
· Las denominadas reformas de mercado son en realidad casos en que monopolios del estado son entregados a aliados políticos;
· El acceso a información acerca de actividades potencialmente corruptas y su distribución son menos costosos;
· Hay un cambio en la intervención del gobierno en la economía y/o
· La globalización de la economía está ayudando a diseminar el poder económico.
Estamos inclinados a concentrarnos en las dos últimas circunstancias. Por ejemplo, a lo largo de todo el siglo XX, la intervención del gobierno en los países subdesarrollados era fácilmente disfrazada bajo la afirmación de que la actividad "servía al bien común" o cumplía una función social. La excusa de que "el crédito debe dirigirse a los más necesitados" o a industrias "estratégicas" permitió a numerosos gobiernos ejercer camaraderismo. La capacidad del gobierno de expropiar propiedad y de adjudicar propiedad expropiada constituye una oportunidad para que funcionarios corruptos y sus amigos obtengan privilegios especiales o rentas.
Además, en el pasado, restricciones al comercio exterior y controles constituían amplias oportunidades para disfrazar actividades corruptas como intervenciones benignas. Distribuyendo las "escasas" reservas de divisas permitió a los funcionarios del gobierno elegir a quienes deseaban enriquecer y a quienes deseaban llevar a la bancarrota. La mayoría de la gente no criticaba estas prácticas corruptas por miedo a perder su acceso a moneda extranjera para sus negocios o viajes. Con la globalización de la economía y la expansión del comercio exterior, sin embargo, el costo de llevar a cabo y ocultar este tipo de actividades ha aumentado; además, cada vez menos gente está dispuesta a "mirar hacia otro lado." Por ello, mientras la corrupción se está concentrando en cada vez menos ámbitos y cada vez menos actores, la difusión del poder económico y el acceso a información permite que muchos particulares que tienen interés en quejarse de la corrupción lo hagan.
Los instrumentos utilizados para mantener cerrada a una economía, típicos de los modelos de sustitución de importaciones promovidos por la Comisión Económica Para América Latina y el Caribe (CEPAL), eran también instrumentos ideales para llevar a cabo prácticas corruptas que parecían beneficiar a grandes partes de la población. En toda América Latina, por ejemplo, se creía que los países del "centro" explotaban a los países de la "periferia", y de esa manera el proteccionismo era visto como una herramienta "buena" para evitar que los pobres del Sur sean explotados por los ricos del Norte. Pero mientras la distribución de divisas y la erección de barreras a la importación parecían motivados por el deseo de proteger el interés general, en realidad terminaban protegiendo intereses especiales y alimentando la corrupción.
No hay dudas de que los costos de distribuir información han bajado, y esto ayuda a aquellos que quieren exponer prácticas corruptas. Doscientos millones de personas tienen acceso a Internet. La creciente conciencia del alto costo de las políticas inflacionarias, las tasas de interés negativas, y las economías cerradas están limitando los viejos métodos a través de los cuales los gobiernos compraban votos. Pero aún quedan oportunidades para la corrupción - en contratos de servicios, en la venta de empresas públicas, en la asignación de licitaciones. La corrupción, que en el pasado pudo haber beneficiado a mucha gente, pobre y rica, en la actualidad beneficia principalmente a un pequeño número de funcionarios del gobierno.
Finalmente hay que agregar que los cambios en las prácticas corruptas no constituyen respuestas automáticas a cambios en la libertad económica. El proceso de ajuste lleva tiempo. Los países con altos índices de corrupción tardaron mucho tiempo en alcanzar ese nivel. Los funcionarios corruptos primero incorporarán sus percepciones de los costos, riesgos y beneficios de una actividad corrupta y luego los compararán con los de otros cursos de acción alternativos. En otras palabras, la corrupción requiere de un período de descubrimiento y luego de un período de evaluación de las diferentes respuestas institucionales que se enfrentarán.
Somos conscientes de que en algunos casos la corrupción puede ser vista como un escape de una sociedad injusta. Lord Acton escribió que la compra de citas judiciales es manifiestamente indefendible; pero en la vieja monarquía francesa esa monstruosa práctica constituyó la única corporación capaz de resistir al rey. La corrupción de funcionarios, que arruinaría a una república, sirve en Rusia como un saludable alivio de la presión del absolutismo.
De todas maneras, la misma práctica corrupta que puede permitir a una persona evitar la carga de una ley injusta también puede permitir a otro evitar cumplir con leyes justas. El burócrata que acepta un soborno para ayudar a alguien con un contrato también puede aceptar un soborno para sacar a alguien de su negocio. Funcionarios que aceptan un soborno para acelerar un trámite burocrático también pueden aceptar un soborno para no ayudar a alguien que está siendo chantajeado. Ejecutivos de empresas con base en Estados Unidos frecuentemente son víctimas de este comportamiento burocrático.
Por todo esto, la perspectiva de Thomas Jefferson acerca de la corrupción no deja de ser verdadera en la actualidad: "La naturaleza humana es la misma a ambos lados del Atlántico, y va a ser influenciada de la misma manera por las mismas causas. El tiempo para defenderse de la corrupción y de la tiranía es antes de que ellas nos tengan en sus manos. Es mejor mantener al lobo fuera del rebaño que dibujar sus dientes y talones una vez que entró".

Alejandro A. Chafuén es Presidente y CEO de Atlas Economic Research Foundation.
Eugenio Guzman es Director del programa político del Instituto Libertad y Desarrollo en Chile.

Traducción de Verena Wachnitz

 

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