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LIBERTAD ECONOMICA Y CORRUPCION
Por Alejandro A. Chafuén y Eugenio
Guzmán
"La base de todo gobierno moderno ha sido o la fuerza o
la corrupción, salvo los holandeses, que podrían constituir
una excepción, aunque no estoy lo suficientemente informado
como para descartarlos por completo."
Thomas Jefferson
Los efectos de la corrupción sobre la libertad económica
han sido debatidos intensamente por economistas y especialistas
en política por muchos años. Esta discusión
se vio alimentada por cada nuevo caso de soborno, extorsión
y fraude que involucraba a oficiales del gobierno.
Comenzamos a tomar en serio este tema durante un debate acerca de
las patentes que se llevó a cabo en Argentina en 1996. En
ese momento el presidente argentino, quien había defendido
numerosas reformas de libre mercado, estaba intentando modificar
las leyes de propiedad intelectual para que éstas sean similares
a las de los países libres. Pero sus esfuerzos estaban siendo
frenados por grupos de interés especiales, tales como la
poderosa industria farmacéutica local, que desde 1864 no
tenía la obligación de respetar las patentes. La habilidad
de estos grupos para prevenir la reforma de la ley recibió
una amplia cobertura por parte de la prensa argentina y alentó
cartas de los gobiernos de Estados Unidos y la Unión Europea.
Este hecho nos llevó a la hipótesis de que la corrupción
podía ser un impedimento importante para las reformas económicas.
Los casos de prácticas corruptas en países que implementan
reformas de libre mercado han hecho surgir críticas que afirman
que las políticas de libre mercado y el denominado "Neoliberalismo"
potencian la avaricia y alientan a la corrupción. Si estas
críticas son correctas, entonces los registros históricos
deberían mostrar que la corrupción aumenta junto con
el grado de libertad económica. Si, al contrario, la libertad
económica y la corrupción aparecen inversamente relacionados,
entonces estas críticas tienen poco mérito.
Para entender la relación entre libertad económica
y corrupción, y para poner a prueba nuestra hipótesis,
hemos analizado los datos compilados en ediciones anteriores del
Indice de Libertad Económica(Index of Economic Freedom) de
la Heritage Foundation, Libertad Económica del Mundo 1975-1995
(Economic Freedom of the World 1975-1995) del Fraser Institute,
Investigación Mundial de Libertad Económica 1995-1996
(World Survey of Economic Freedom1995-1996) de Freedom House, y
el menos riguroso índice de Transparencia Internacional acerca
de la percepción de la corrupción. Los resultados
de nuestro análisis fueron publicados en 1997 por el Centro
de Estudios Públicos en Santiago, Chile, en un artículo
titulado "Gobierno y Corrupción." Desde entonces
hemos continuado actualizando y analizando los datos, y los resultados
continúan mostrando no solamente que la libertad económica
no es responsable por la corrupción, sino también,
y sobre todo, que la libertad económica constituye el principal
freno a la corrupción.
La libertad económica no produce, sin embargo, efectos inmediatos,
y allí donde la corrupción se encuentra atrincherada
es necesario que se involucren numerosas instituciones de la sociedad
civil para frenarla y eliminarla.
UN FENOMENO EXPANSIVO
Como lo explican los autores del Indice de Libertad Económica,
la libertad económica es "la ausencia de coerción
del gobierno o restricciones a la producción, distribución
o consumo de bienes y servicios." Para nuestros fines, la libertad
económica es el derecho que tienen los individuos de intentar
hacer lo que ellos realmente quieren con lo que ganan, construyen,
crean o poseen. Lo que poseen es lo que adquirieron voluntariamente
dentro de los límites de leyes justas. La corrupción,
al contrario, consiste en utilizar en beneficio propio, y fuera
de la ley, aquello que no se posee o controla. Para los fines de
esta discusión, los autores se limitan a la corrupción
que se lleva a cabo en el área de bienes y servicios en manos
de autoridades responsables del gobierno de una sociedad civil.
De acuerdo a lo que se observa en los titulares actuales, la corrupción
entre funcionarios del gobierno se está convirtiendo rápidamente
en una industria de gran crecimiento, alcanzando inclusive el crecimiento
de Internet. Así, por ejemplo, un reciente artículo
periodístico reportaba que, de acuerdo a ex funcionarios
del gobierno de Estados Unidos, Inglaterra y Rusia, "El crimen
organizado ruso lavó por lo menos U$S 15 mil millones a través
de dos bancos de Nueva York bajo la dirección del gobierno
de Boris Yeltsin. El dinero incluye al menos U$S 10 mil millones
en créditos del Fondo Monetario Internacional". La investigación
norteamericana aún se está llevando a cabo.
Mientras tanto, en octubre de 1999, se reportó que "
Un jurado federal en Manhattan acusó a tres inmigrantes rusos
y tres de sus empresas." La acción del jurado marca
los primeros cargos criminales que se desprenden de la investigación
llevada a cabo por la Agencia Federal de Investigación.
Incluso un ex Vicedirector de la KGB rusa, el General Nikolai Leonov,
ha reconocido el alto grado de corrupción existente en Rusia
entre funcionarios del gobierno. En sus propias palabras: "Todos
violan la ley. La ley ha sido totalmente socavada. La corrupción
y el robo se hallan en todas partes: la cancerígena metástasis
de la corrupción ha penetrado prácticamente al país.
Esto es reconocido por los Estados Unidos; incluso nosotros lo reconocemos.
No es un secreto. Es doloroso hablar de esta manera sobre mi propio
país, pero debemos encontrar una solución para nuestros
males".
Reportes similares acerca de la corrupción, aunque quizás
en menor magnitud, han involucrado a funcionarios de Bulgaria, Francia,
México, Nigeria, Pakistán, Corea del Sur y los Estados
Unidos. El efecto que tiene la corrupción sobre una economía
no ha pasado desapercibido para los economistas. Por ejemplo Pasuk
Phongpaichit, un economista de la Universidad de Chulalongkorn en
Bangkok, afirmó el año pasado que "no sería
incorrecto afirmar que la corrupción es la causa principal
del malestar económico."
Uno de los efectos colaterales de la corrupción es una pérdida
de la confianza pública en el gobierno. Esto ha sido muy
bien ilustrado por los resultados de una reciente encuesta llevada
a cabo en América Latina por el Wall Street Journal Americas.
Un sorprendente 69% de los entrevistados afirmó que la corrupción
constituye un problema "muy serio" en su país;
"además, una gran mayoría -88%- dijo que la corrupción
ha aumentado 'en los últimos años.' En Venezuela,
esta percepción fue compartida por el 96% de los entrevistados.
Los actuales disturbios políticos en Venezuela -que podrían
retrasar la puesta en marchas de reformas orientadas hacia el libre
mercado por décadas- no tiene poca relación con la
percepción de la corrupción.
Hace no mucho tiempo, Michael Camdessus, director del Fondo Monetario
Internacional (FMI), escribió que "los gobiernos deben
demostrar que no son tolerantes con la corrupción...deben
establecer un marco regulatorio simple y transparente que sea equitativamente
aplicado, garantizando el profesionalismo y la independencia de
la justicia." De una afirmación como esta se podría
asumir que el FMI (y otras organizaciones tales como el Banco Mundial)
tuvieran tolerancia cero por la corrupción entre los receptores
de sus paquetes de ayuda económica. Pero estas organizaciones
frecuentemente otorgan créditos a países plagados
de corrupción. En el caso ruso es claro que "la Agencia
Central de Inteligencia sacó a la luz lo que sus analistas
consideraban una clara evidencia de la corrupción personal
del Primer Ministro ruso Victor Chernomyrdin en 1995, mucho antes
de que se aprobara un nuevo crédito el FMI por U$S 4,5 billones
en julio último." Es muy probable que un estudio de
la mayoría de los receptores de ayuda y créditos del
FMI y del Banco Mundial muestre una correlación positiva
con la corrupción.
La corrupción no constituye para nada un fenómeno
nuevo. Por siglos la corrupción estuvo asociada a una excesiva
intervención del gobierno en la economía. En la España
del siglo XVII, por ejemplo, Pedro Fernández de Navarrete
relató que los monarcas frecuentemente perdían su
reino a causa de los excesivos gastos del gobierno. La gente que
dispone ampliamente de los fondos del gobierno "con facilidad
son tentados a realizar sobornos, robos, y otros actos que violan
las leyes de la justicia. Cuando los gastos exceden las posibilidades
del tesoro no hay nada que pueda garantizar la honestidad, la incorruptibilidad
de los ministros o la existencia de jueces justos."
La corrupción no se limita a un determinado período
histórico, una determinada cultura o un determinado país.
Incluso las democracias se ven afectadas. Hace dos siglos, Thomas
Jefferson escribió que Alexander Hamilton "fue un personaje
muy especial. Muy inteligente, desinteresado, honesto y honorable
en todas sus transacciones privadas... valorando la virtud en su
vida privada, pero tan pervertido por el ejemplo británico,
hasta convencerse de que la corrupción era algo esencial
para el gobierno de una nación." La importancia de limitar
los efectos de la corrupción llevó a los Padres Fundadores
a enumerar cuidadosamente los poderes del gobierno.
LOS MERITOS DEL ANALISIS ECONOMICO DE LA CORRUPCION
Ludwig von Mises escribió en La Acción Humana: un
Tratado de Economía que "Un análisis del intervencionismo
sería incompleto si no hiciera referencia al fenómeno
de la corrupción." Nuestro estudio incluyó la
revisión de toda la literatura económica de las últimas
tres décadas. Especialistas de la Escuela de Chicago, la
Escuela de Virginia, y otras numerosas tradiciones económicas
han analizado la interacción entre agentes políticos,
la demanda de regulaciones, y el efecto de las conductas corruptas
y oportunistas sobre la economía. Estos análisis muestran
que existe una falta de incentivos por parte de los votantes para
controlar las actividades del gobierno. Gordon Tullock, por ejemplo,
escribió que "en términos de costo-beneficio,
para el votante es racional ser ignorante... La influencia que su
voto individual tiene sobre una elección es tan pequeña
que incluso el más mínimo costo de información
supera ampliamente los beneficios esperados del voto informado."
En general, la literatura económica enfatiza que la característica
estructural del mercado político, en el cuál hay pocos
incentivos para que los votantes ejerzan control y muchos incentivos
para que los políticos estén al servicio de los grupos
de interés, es el principal factor de corrupción.
Estas contribuciones teóricas han dado como resultado un
marco analítico consistente y robusto que muestra que una
estructura gubernamental excesivamente extendida y regulatoria crea
incentivos para la corrupción al alentar la búsqueda
de privilegios.
Como muestra nuestro análisis, la corrupción es expansiva
allí donde no hay libertad económica. Por un lado,
la corrupción es el costo de obtener privilegios que únicamente
el estado puede otorgar "legalmente", así como
ventajas impositivas, tarifas, subsidios, créditos, contratos
con el gobierno y regulación. Por otro lado, la corrupción
es el resultado de los intentos de evitar las restricciones que
acompañan al uso de privilegios, impuestos y barreras al
libre comercio. El Indice de Libertad Económica de 1999 incluye
la corrupción como una variable de los tres factores que
se utilizan en su medición: corrupción dentro de la
justicia con respecto a los derechos de propiedad; corrupción
dentro de la burocracia que afecta las regulaciones; y la existencia
de mercados negros como señal de corrupción.
De hecho, la historia económica de las últimas décadas
contiene amplia evidencia de que la intervención económica
lleva a la corrupción. Estas políticas incluyen:
· Acceso a créditos a tasas
menores a las de mercado.
Numerosos bancos estatales fueron creados con la excusa de otorgar
créditos a los pobres. Pronto comenzaron a otorgar créditos
subsidiados a individuos, empresas, o sectores políticamente
importantes. En algunos países, los privilegios se dirigieron
al sector industrial; en otros al sector agrícola. Se otorgaron
hipotecas a tasas de interés negativas a miembros del partido.
En 1996, un banquero local de Bulgaria describió la corrupción
de su país de la siguiente manera: "Tenemos un sistema
corrupto que permite a un grupo de gente robar los ahorros de otra
gente... Los bancos tomaron los ahorros de la gente para prestarlos
a empresas estatales que estaban teniendo pérdidas y a empresas
privadas, ninguna de las cuales tenía alguna intención
de devolver el crédito. Estas empresas solo podían
mantenerse si el gobierno y los bancos las asistían... Los
llamados empresarios se unieron en "grupos económicos",
formados por ex comunistas y oficiales de seguridad conectados con
el gobierno, y recibían créditos de los bancos para
comprar materia prima. La misma era vendida a empresas que también
estaban recibiendo ayuda del gobierno o de los bancos. Los productos
finales, generalmente químicos o acero, eran luego vendidos
a muy buen precio en el exterior".
Se estimó que en Chile, entre 1940 y 1973, los bancos del
gobierno otorgaron U$S 4,6 billones en subsidios directos a través
de los llamados créditos "blandos". Recibir créditos
a tasas de interés subsidiadas cuando la tasa de inflación
es mayor del 100 por ciento mensual es una manera segura de enriquecerse.
· Restricciones al comercio exterior.
En numerosos países, los oficiales que tenían la autoridad
de otorgar permisos de importación y exportación,
determinar tasas de cambio preferenciales, imponer tarifas a la
importación y exportación usaron sus poderes para
enriquecerse y enriquecer a otros. Un claro ejemplo ocurrió
en Venezuela con la creación, en 1983, del Régimen
de Cambios Diferenciales o RECADI. Uno de los principales libros
de economía de aquél país reconocía
que "RECADI se convirtió en una de las mayores fuentes
de corrupción en la historia de Venezuela."
· Proyectos del gobierno.
Las llamadas obras públicas constituyen también oportunidades
para la corrupción. Desde Nueva York hasta Tierra del Fuego
se pueden encontrar casos en los que los funcionarios del gobierno
abusaron de su autoridad para otorgar contratos de construcción
y mantenimiento, dándoselos a sus aliados políticos.
· Controles de precios y regulaciones.
Los controles de precios, que a lo largo de la historia han sido
focos claves de corrupción, han sido prácticamente
eliminados en la mayoría de los países en casi todas
las áreas de la economía. La regulación, sin
embargo, apenas se ha alterado. Muchos proyectos no pueden llevarse
a cabo sin licencias o permisos de sanidad, seguridad o ambientales.
No otorgar un permiso o retrasar un permiso puede transformarse
fácilmente en una ayuda con los aliados del gobierno. Facilitar
una licitación puede producir una importante transferencia
de recursos financieros hacia los burócratas o sus amigos
y aliados. El mero acceso a información o a un oficial amigable
puede otorgar a un licitador una gran ventaja sobre otros. Los representantes
del gobierno en instituciones tales como el Banco Mundial, el Banco
de Inversión y Desarrollo, el FMI, o el Banco de Importaciones
y Exportaciones incluso han ofrecido las ventajas de su influencia
en dichas organizaciones a cambio de este tipo de contratos. Los
funcionarios corruptos destacan el desarrollo económico y
los puestos de trabajos creados por este tipo de actos de favoritismo,
calificándolos como una fuente de orgullo nacional y una
señal de "buen gobierno."
· Propiedad estatal de servicios
y recursos naturales. El control estatal de empresas proveedoras
de agua, electricidad, comunicaciones, petróleo y gas crea
amplias oportunidades para la corrupción. Los gobiernos de
Argentina y México, por ejemplo, han controlado cientos de
empresas, y esto posibilitó actividades corruptas en el manejo,
el comercio exterior, la obtención de créditos, e
incluso en la publicidad, dado el tamaño de su presupuesto.
Analizando el sistema de irrigación estatal de la India,
el profesor Shyam Kamath de la Universidad del Estado de California
en Hayward afirmó: "El sistema de irrigación
público se caracteriza por estar plagado de costos excesivos,
ineficiencia endémica, exceso de demanda crónico,
y una extendida corrupción y búsqueda de rentas. En
India, los funcionarios del gobierno y operadores del sistema, que
controlan la distribución de la provisión de agua,
continuamente extraen altísimas rentas de los campesinos".
· Fondos secretos o reservados.
Los gobiernos que establecen fondos secretos o reservados permiten
que funcionarios corruptos puedan usarlos para suplementar salarios
de legisladores y otros funcionarios o para su beneficio personal.
Considere el caso de Corea del Sur. En 1996, poco después
de que dos ex presidentes del país fueran sentenciados por
corrupción, numerosos cabecillas de negocios internacionales
fueron condenados por contribuir a un fondo político de U$S620
millones: La escena era impensable en la vieja Corea del Sur: nueve
de los líderes empresarios más ricos e influyentes
enfrentado un juicio un lluvioso día de agosto para ser sentenciados
como criminales, pagando sobornos de millones de dólares.
Uno tras otros, los líderes de Daewoo, Samsung y otras empresas
coreanas mundialmente conocidas fueron condenados a prisión
o prisión preventiva. Ocurriendo solo horas después
de que dos ex presidentes de Corea del Sur fueran condenados por
sedición y corrupción, la sentencia del juez fue vista
como otro golpe...
· Ayuda crediticia. Créditos
de bancos o del gobierno o la compra por parte del banco central
de títulos de deuda malos a precios mayores a los de mercado
también abren la puerta a la corrupción. No son poco
frecuentes los casos en los que bancos privados, especialmente aquellos
aliados al gobierno, reciben el equivalente a cientos de millones
de dólares a través de este tipo de operaciones. En
la actualidad se debería investigar como el dinero del FMI
pudo haber fluido desde Rusia a través de bancos internacionales
en búsqueda de actos de corrupción de este tipo.
Ejemplos de este tipo de corrupción son fáciles de
documentar en cualquier país. Como involucran gente de diferentes
sistemas económicos y políticos, parece tentador culpar
a la naturaleza humana. Sin embargo, una revisión cuidadosa
de estudios recientemente publicados midiendo corrupción
y libertad económica, nos permite analizar la correlación
directa entre corrupción y el grado de libertad económica.
LA CORRELACION ENTRE LIBERTAD ECONOMICA Y CORRUPCION
Todas las mediciones están sujetas a error. Indices como
los que usamos como datos en nuestro análisis original de
1997 nunca pueden brindarnos una medición exacta del objeto
estudiado. Pero ayudan a entender cuales son las tendencias en los
datos para poder seleccionar o descartar hipótesis alternativas.
Por ello, aunque la correlación presentada es importante
para entender los efectos de la corrupción sobre la libertad
económica, no constituyen una prueba definitiva de la validez
de nuestra teoría. La información estadística
aquí presentada es relevante; corrobora el análisis
lógico de que los incentivos creados por la intervención
del gobierno en la economía, junto con la debilidad de la
naturaleza humana, crean oportunidades para la corrupción.
Mediciones de la corrupción.
Transparencia Internacional (TI) publica un índice anual
de corrupción que es un promedio de varias encuestas. Su
índice de 1996, por ejemplo, fue un promedio de 10 investigaciones.
Desde un punto de vista metodológico, el índice de
TI tiene sus limitaciones. Evalúa el nivel de corrupción
tal como es percibido por los ejecutivos de las organizaciones multinacionales
y el impacto que ellos sienten que la corrupción tiene sobre
la vida social y la actividad comercial. Una medición subjetiva
de este tipo puede diferir de la realidad. Los números de
TI son al menos una aproximación del nivel de corrupción.
A pesar de ello, usando "información objetiva"
basada en, por ejemplo, el número de sentencias judiciales
o de demandas realizadas, también hayamos varios inconvenientes.
Los diferentes niveles de eficiencia del sistema judicial en detectar
casos de corrupción hacen casi imposible las comparaciones
entre distintos países.
El índice original de TI otorga un cero al país más
corrupto y un diez a un país sin corrupción. Para
nuestro estudio, hemos convertido esta escala a porcentajes para
poder construir una correlación más clara con los
índices de libertad económica, en los que cero representa
la menor cantidad de corrupción y 100 representa la mayor
cantidad de corrupción.
Mediciones de la Libertad Económica.
Tres organizaciones independientes produjeron los datos acerca de
la libertad económica que utilizamos en nuestro estudio inicial
de 1997. Además del Indice de Libertad Económica (Index
of Economic Freedom) de 1996 de la Heritage Foundation, utilizamos
el índice del Fraser Institute Libertad Económica
del Mundo 1975-1995 (Economic Freedom of the World 1975-1995) y
Investigación Mundial de Libertad Económica 1995 (World
Survey of Economic Freedom1995) de Freedom House. Los distintos
índices presentan diferencias

en cuanto a los países que estudian y el número de
países que abarcan. En ese año, de los 140 países
analizados por The Heritage Foundation, 95 aparecían en el
índice de Fraser y 69 en el de Freedom House.
A pesar de estas dificultades metodológicas y filosóficas
con que los autores de estos estudios se encontraron para medir
la libertad económica, seleccionar indicadores, y recolectar
información confiable, los tres índices llegaron a
resultados sorprendentemente similares. De hecho existe un alto
grado de correlación entre sus rankings. En nuestro estudio
de 1997, encontramos que la correlación entre índices
del Fraser Institute y de la Heritage Foundation era de 0,87, y
que la correlación entre estos dos y el índice de
1995 de Freedom House fue de 0,84 y 0,79 respectivamente. Estas
correlaciones no solamente son altas, sino también muy significativas.
Para nuestro estudio original decidimos utilizar el índice
del Fraser Institute, que tenía una mayor correlación
con los índices de la Heritage Foundation y de Freedom House.
Utilizamos el mismo método que usamos para convertir el índice
de TI y cambiamos el puntaje de cada país a su equivalente
en una escala de 1 a 100, donde 100 es el mayor grado de libertad
económica posible. Para dar más validez a nuestra
estimación, promediamos los puntajes de los diferentes índices,
con el objetivo de mejorar la capacidad predictiva de la regresión.
Dado que tanto Freedom House como la Heritage Foundation incluyeron
la corrupción en algunos de sus factores, queríamos
evitar la inclinación positiva que el uso de múltiples
variables midiendo la corrupción hubiera dado al análisis
de la regresión. Por ello hemos eliminado puntos por factores
que incluían la corrupción y hemos ajustado los índices
de acuerdo con esta modificación. Las correlaciones resultantes
no sufrieron mayores variaciones.
Tabla 3.1
Libertad Económica con Justicia, 1998
|
Top 10 Countries
|
|
Bottom 10 countries
|
|
|
1. Singapur
|
91,33
|
10. Honduras
|
32.81
|
|
2, Nueva Zelanda
|
87,97
|
9. China
|
32.78
|
|
3. Hong Kong
|
85,53
|
8. Tanzania
|
32.42
|
|
4. Suiza
|
85.47
|
7.Rusia
|
32.14
|
|
5. Dinamarca
|
84.03
|
6. Nigeria
|
31.72
|
|
6. Finlandia
|
83.42
|
5. India
|
31.17
|
|
7. Canadá
|
82.11
|
4. Venezuela
|
30.94
|
|
8. Países Bajos
|
81.81
|
3. Ucrania
|
29.28
|
|
9. Reino Unido
|
81.69
|
2. Camerún
|
26.44
|
|
10. Luxemburgo
|
81.69
|
1. Vietnam
|
18.06
|
Resultados empíricos. Todos
los índices de libertad económica mostraron una alta
correlación negativa, o inversa, con respecto al índice
de corrupción. Utilizando un promedio de los puntajes de
estos tres índices, encontramos una mayor correlación
y menos variaciones no explicables. Todas las correlaciones muestran
claramente que cuanto mayor es el índice de libertad económica,
menor es el nivel de corrupción.
A pesar de que la correlación entre el índice de corrupción
y el índice de libertad económica es alto, esto no
nos permite ver de qué manera los diferentes componentes
de estos índices se relacionan entre sí. Por ejemplo,
un país que reduce las tarifas a la importación a
cero y vende todas las empresas estatales va a ser económicamente
más libre. Un país que elimina el impuesto a las ganancias
o desmonopoliza la oferta monetaria también va a tener una
economía más libre. Como resultado, el lector debe
considerar cuidadosamente cada caso particular antes de sacar conclusiones
acerca del impacto de un cambio en la política económica
sobre la corrupción dentro de cada país específico.
MIDIENDO LA LIBERTAD ECONOMICA CON JUSTICIA
La verdadera libertad económica solo es posible en un sistema
de gobierno limitado con un fuerte estado de derecho. La libertad
económica tiene poco significado si la corrupción
gubernamental significa que solo unos pocos podrán disfrutar
de ella. Por ello, la supremacía de la ley, con un gobierno
limitado, es la esencia de una sociedad justa, una sociedad en la
que se respetan los derechos de las personas y en la que los individuos
tienen la libertad de mejorar su vida personal y social por medio
de su propio esfuerzo y de acuerdo a leyes justas, sin interferencias
de la acción corrupta del gobierno. Para ver en que situación
se encuentran los diferentes países con respecto a esto,
los hemos ordenado de acuerdo a su nivel de "libertad económica
con justicia" (En este caso, el término "justicia"
no implica la redistribución de la riqueza).
Para poder realizar un ranking de países, utilizamos datos
de 1998 del Indice de Libertad Económica 1999 y la página
web de Transparencia Internacional. Convertimos los puntajes de
estos índices asignando 100 al mejor puntaje en países
con la mayor libertad económica y la menor cantidad de corrupción.
La tabla 3.1 muestra los países de las 10 mejores y de las
10 peores posiciones. Los mejores países son aquellos en
los que la legislación actual y el reciente desenvolvimiento
económico muestran un alto grado de libertad económica
y donde los empresarios perciben un bajo grado de corrupción.
La posición de Singapur es la única que nos parece
cuestionable. En El Capitalismo Autoritario de Singapur (Singapore's
Authoritarian Capitalism), Christopher Lingle , profesor de economía
en la

Universidad Case Western Reserve, afirma que debido a la corrupción
Singapur no debería ser considerado un país con alta
libertad económica. Si los empresarios de Singapur entrevistados
por Transparencia Internacional estaban al tanto de los impedimentos
burocráticos que encontró Lingle, entonces tal vez
fueron la precaución y el miedo lo que los llevó a
responder favorablemente a las preguntas de TI. Utilizamos los datos
provistos por TI porque, a pesar de sus problemas, el índice
de TI es el más respetado de los índices que miden
la corrupción que se encuentran disponibles en la actualidad.
La correlación entre libertad económica y corrupción
que se observa en el gráfico 3.2 confirma los datos de nuestro
estudio original. Los coeficientes de correlación de esta
comparación son altos y significantes. El coeficiente de
determinación (R2) es alto, mostrando que un 51% de la variación
se explica por el nivel de libertad económica. El análisis
estadístico indica que un incremento del 1% en el índice
de libertad económica produce una disminución mayor
al 1% en el nivel de corrupción. Por este alto nivel de asociación
entre las mediciones sería muy difícil para los críticos
probar que un aumento de la corrupción es causado por una
mayor libertad económica.
Nuestro análisis de "libertad económica con justicia"
no nos permite responder a todas las preguntas que surgen en discusiones
referidas a la corrupción. Por ejemplo, no nos fue posible
probar:
· Si existe una mayor posibilidad de corrupción en
operaciones del gobierno que requieren grandes transferencias de
dinero a un solo contratista que en las agencias de transferencia;
· Las consecuencias particulares de una política,
tal como tasas de cambio diferenciales;
· Si un aumento en la necesidad de reasignar recursos (como
cuando un país de repente abre sus fronteras o demuela una
estructura socialista) combinado con inseguridad jurídica
facilita una mayor corrupción; o
· Que efecto tiene el tráfico ilegal de drogas y la
guerra contra las drogas sobre la libertad económica y la
corrupción.
Dentro de los factores que podrían causar deficiencias en
la medición de la corrupción se encuentra la dificultad
de capturar los efectos de ciertas regulaciones. En numerosos países,
el nivel de corrupción se mantiene elevado a pesar de que
la economía se mueva hacia el libre mercado y de los esfuerzos
que se realizan para disminuir la intervención del estado
en la economía, por medio de reformas que no van acompañadas
por cambios institucionales.
Si estas reformas se llevan a cabo a través de órdenes
ejecutivas, pueden ser revertidas con gran facilidad y arbitrariamente.
Por ejemplo, Argentina, Bolivia, Colombia, la República Checa,
las Filipinas y Tailandia alcanzaron un alto nivel de libertad económica
pero mostraron también altos grados de corrupción.
Alemania y Francia presentan un bajo nivel de corrupción
pero fueron altamente beneficiados por el modo en que se confecciona
el índice de TI. Por ejemplo, el gobierno de Singapur prohibió
a Siemens A.G., una empresa alemana de telecomunicaciones, realizar
negocios con el gobierno, luego de que la empresa fuera acusada
de pagar millones de dólares a funcionarios del gobierno,
y Thomson-csf, la empresa aeroespacial francesa, fue acusada por
fuentes de la inteligencia de los Estados Unidos de soborno en Brasil.
Estos sobornos van a ser considerados corrupción por funcionarios
extranjeros, y no por aquellos del país en que se realizó
la transacción; por ello, estos casos son malinterpretados
en el índice de corrupción de TI.
Sabemos que Transparencia Internacional va a esforzarse en mejorar
su método de medición de la corrupción, pero
no esperamos que esto altere nuestras conclusiones. Las mediciones
de la libertad económica también pueden mejorar. Incluyendo
variables tales como la libertad de elegir un plan de retiro o una
cobertura médica, la libertad de publicitar (libertad de
expresión comercial), la libertad de mantener secretos comerciales,
por ejemplo, se podría mejorar la medición de la libertad
económica.
Además, un sector político altamente competitivo puede
desalentar la corrupción, aún cuando existe poca o
ninguna competencia en la provisión de bienes. Por ejemplo,
cuando los grupos de oposición están en constante
competencia por llegar al gobierno, las actividades corruptas de
un partido pueden ser expuestas y utilizadas así para atraer
votantes. De todas maneras, el nivel de libertad política
muestra una asociación estadística más débil
con la corrupción que la libertad económica.
CONCLUSIONES
Los resultados de nuestro análisis para esta edición
del Indice de Libertad Económica apoyan la hipótesis
de que cuanto mayor es el nivel de libertad económica, menor
es la probabilidad de que se lleven a cabo prácticas gubernamentales
corruptas. Nuestro análisis, por supuesto, está influenciado
por el hecho de que nosotros creemos que la libertad económica
se encuentra íntimamente relacionada con el nivel de actividad
del gobierno en una economía. Cuanto menos recursos (incluyendo
bienes y poder regulatorio) controla un gobierno, menores son las
oportunidades de corrupción. Tanto la cantidad y el número
de recursos controlados por el gobierno como la capacidad de sus
funcionarios de otorgar privilegios pueden influenciar el nivel
de corrupción.
Este estudio genera numerosos interrogantes. Por ejemplo, ¿qué
impacto tienen las diferentes actividades del gobierno sobre la
corrupción? Una política de tasas de cambio diferenciales
podría generar una serie de incentivos perversos diferentes
a aquellos generados por una política de tarifas altas pero
uniformes, y los créditos subsidiados podrían generar
actividades corruptas diferentes que los subsidios directos.
Hay que entender que diferentes países con similares niveles
de libertad económica pueden presentar tipos muy distintos
de corrupción, así como diferencias en el nivel absoluto
de corrupción. En algunos casos, existe una mayor percepción
de la corrupción en aquellos países que han llevado
a cabo reformas de mercado. Creemos que esto puede ocurrir cuando:
· Las denominadas reformas de mercado son en realidad casos
en que monopolios del estado son entregados a aliados políticos;
· El acceso a información acerca de actividades potencialmente
corruptas y su distribución son menos costosos;
· Hay un cambio en la intervención del gobierno en
la economía y/o
· La globalización de la economía está
ayudando a diseminar el poder económico.
Estamos inclinados a concentrarnos en las dos últimas circunstancias.
Por ejemplo, a lo largo de todo el siglo XX, la intervención
del gobierno en los países subdesarrollados era fácilmente
disfrazada bajo la afirmación de que la actividad "servía
al bien común" o cumplía una función social.
La excusa de que "el crédito debe dirigirse a los más
necesitados" o a industrias "estratégicas"
permitió a numerosos gobiernos ejercer camaraderismo. La
capacidad del gobierno de expropiar propiedad y de adjudicar propiedad
expropiada constituye una oportunidad para que funcionarios corruptos
y sus amigos obtengan privilegios especiales o rentas.
Además, en el pasado, restricciones al comercio exterior
y controles constituían amplias oportunidades para disfrazar
actividades corruptas como intervenciones benignas. Distribuyendo
las "escasas" reservas de divisas permitió a los
funcionarios del gobierno elegir a quienes deseaban enriquecer y
a quienes deseaban llevar a la bancarrota. La mayoría de
la gente no criticaba estas prácticas corruptas por miedo
a perder su acceso a moneda extranjera para sus negocios o viajes.
Con la globalización de la economía y la expansión
del comercio exterior, sin embargo, el costo de llevar a cabo y
ocultar este tipo de actividades ha aumentado; además, cada
vez menos gente está dispuesta a "mirar hacia otro lado."
Por ello, mientras la corrupción se está concentrando
en cada vez menos ámbitos y cada vez menos actores, la difusión
del poder económico y el acceso a información permite
que muchos particulares que tienen interés en quejarse de
la corrupción lo hagan.
Los instrumentos utilizados para mantener cerrada a una economía,
típicos de los modelos de sustitución de importaciones
promovidos por la Comisión Económica Para América
Latina y el Caribe (CEPAL), eran también instrumentos ideales
para llevar a cabo prácticas corruptas que parecían
beneficiar a grandes partes de la población. En toda América
Latina, por ejemplo, se creía que los países del "centro"
explotaban a los países de la "periferia", y de
esa manera el proteccionismo era visto como una herramienta "buena"
para evitar que los pobres del Sur sean explotados por los ricos
del Norte. Pero mientras la distribución de divisas y la
erección de barreras a la importación parecían
motivados por el deseo de proteger el interés general, en
realidad terminaban protegiendo intereses especiales y alimentando
la corrupción.
No hay dudas de que los costos de distribuir información
han bajado, y esto ayuda a aquellos que quieren exponer prácticas
corruptas. Doscientos millones de personas tienen acceso a Internet.
La creciente conciencia del alto costo de las políticas inflacionarias,
las tasas de interés negativas, y las economías cerradas
están limitando los viejos métodos a través
de los cuales los gobiernos compraban votos. Pero aún quedan
oportunidades para la corrupción - en contratos de servicios,
en la venta de empresas públicas, en la asignación
de licitaciones. La corrupción, que en el pasado pudo haber
beneficiado a mucha gente, pobre y rica, en la actualidad beneficia
principalmente a un pequeño número de funcionarios
del gobierno.
Finalmente hay que agregar que los cambios en las prácticas
corruptas no constituyen respuestas automáticas a cambios
en la libertad económica. El proceso de ajuste lleva tiempo.
Los países con altos índices de corrupción
tardaron mucho tiempo en alcanzar ese nivel. Los funcionarios corruptos
primero incorporarán sus percepciones de los costos, riesgos
y beneficios de una actividad corrupta y luego los compararán
con los de otros cursos de acción alternativos. En otras
palabras, la corrupción requiere de un período de
descubrimiento y luego de un período de evaluación
de las diferentes respuestas institucionales que se enfrentarán.
Somos conscientes de que en algunos casos la corrupción puede
ser vista como un escape de una sociedad injusta. Lord Acton escribió
que la compra de citas judiciales es manifiestamente indefendible;
pero en la vieja monarquía francesa esa monstruosa práctica
constituyó la única corporación capaz de resistir
al rey. La corrupción de funcionarios, que arruinaría
a una república, sirve en Rusia como un saludable alivio
de la presión del absolutismo.
De todas maneras, la misma práctica corrupta que puede permitir
a una persona evitar la carga de una ley injusta también
puede permitir a otro evitar cumplir con leyes justas. El burócrata
que acepta un soborno para ayudar a alguien con un contrato también
puede aceptar un soborno para sacar a alguien de su negocio. Funcionarios
que aceptan un soborno para acelerar un trámite burocrático
también pueden aceptar un soborno para no ayudar a alguien
que está siendo chantajeado. Ejecutivos de empresas con base
en Estados Unidos frecuentemente son víctimas de este comportamiento
burocrático.
Por todo esto, la perspectiva de Thomas Jefferson acerca de la corrupción
no deja de ser verdadera en la actualidad: "La naturaleza humana
es la misma a ambos lados del Atlántico, y va a ser influenciada
de la misma manera por las mismas causas. El tiempo para defenderse
de la corrupción y de la tiranía es antes de que ellas
nos tengan en sus manos. Es mejor mantener al lobo fuera del rebaño
que dibujar sus dientes y talones una vez que entró".
Alejandro A. Chafuén es Presidente
y CEO de Atlas Economic Research Foundation.
Eugenio Guzman es Director del programa
político del Instituto Libertad y Desarrollo en Chile.
Traducción de Verena Wachnitz
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