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UN NUEVO UNIVERSO MONETARIO
por James A. Dorn
El dinero electrónico o e-money ofrece la posibilidad de
privatizar la moneda y consecuentemente de provocar la desaparición
del dinero fiat (sin respaldo) emitido por el gobierno. La competencia
y la disminución de los costos de transacción, llevarán
a que los emisores de e-money paguen intereses a sus usuarios. A
medida que la gente prefiera utilizar dinero electrónico,
frente al emitido por los Bancos Centrales que no produce interés,
habrá un cambio radical en los asuntos económicos.
Algunos altos funcionarios del gobierno ya han predicho la muerte
del papel moneda. Jerry L Jordan, presidente de la Reserva Federal
del Banco de Cleveland, ha anticipado que: "Del mismo modo
que el dinero fiat reemplazó a los certificados de depósito,
los débitos y los créditos electrónicos se
convertirán en los medios de pago dominantes; potenciando
así al dinero privado para que compita con la moneda emitida
por el gobierno". El economista Lawrence H. White, de la Universidad
de Georgia, ha afirmado que: "Cuando las redes comerciales
on-line y los sitios de Internet comiencen a ofrecer una amplia
gama de servicios bancarios, con un costo de transferencia de fondos
muy bajo o nulo, se producirá un fuerte éxodo de operaciones
bancarias que pasarán de ser efectuadas bajo severos controles
hacia la neutralidad impositiva y la ausencia de regulaciones".
La transición desde el viejo universo monetario, con el gobierno
como centro, hacia un nuevo universo monetario basado en el sector
privado, será un lento proceso de evolución más
que una revolución. Debido al hábito y a los efectos
del sistema del papel moneda, transcurrirá bastante tiempo
antes que la gente se acostumbre a la nueva tecnología y
acepte el dinero digital (materializado en forma de "tarjetas
inteligentes" o bien como cuentas de Internet) como un nuevo
medio de intercambio. Sin dudas, el actual sistema monetario no
desaparecerá de la noche a la mañana.
La transición al nuevo universo monetario. Las principales
características del e-money son: su utilización anónima
y su capacidad de producir interés, ventajas que en la era
de la información, motivan a las personas a utilizarlo como
medio de intercambio. Por otra parte, los bancos encuentran una
nueva manera de reducir sus reservas y de minimizar los balances
de clearing con la Reserva Federal, produciendo un efecto de reducción
de la demanda de dinero del banco central (la base monetaria). La
Reserva Federal (Fed) deberá en consecuencia reducir la emisión
de base monetaria para prevenir un efecto inflacionario. En este
proceso la Fed sufrirá pérdidas (recordemos que el
llamado señoriage, es decir la ganancia obtenidas por la
Fed a partir de la emisión de moneda para pagar el interés
de bonos emitidos por el gobierno, pasa a ser negativo).
Si el público y los bancos continúan reemplazando
la moneda fiat del gobierno (en sus modalidades: moneda circulante
y depósitos en la Fed) por e-money, el banco central, eventualmente
dejaría de tener una razón de existir.
El mercado llenará el vacío y proveerá un nuevo
estándar monetario mientras la gente demande dinero estable
y seguro. Los empresarios privados, para conservar el negocio deberán
esforzarse por mantener el valor de su moneda. Caso contrario, los
consumidores despreciarán el "dinero malo" o inseguro
y se cambiarán con rapidez a otras monedas confiables y con
buen poder de compra. En suma, emergerá un sistema monetario
de mercado, en el cual la unidad monetaria tendrá un valor
fijo convertible en una cesta dada de mercancías o probablemente
en acciones de algún fondo mutual. Las fuerzas del mercado
asegurarán que el suministro de dinero responda a los cambios
en la demanda sin experimentar los desequilibrios monetarios que
ocurren con los sistemas actuales, en los que el valor del dinero
no está respaldado.
La flexibilidad para experimentar. En cuanto a la elección
de instituciones monetarias, F. A. Hayek escribió, "la
selección por medio de la evolución es impedida por
los monopolios gubernamentales que imposibilitan la experimentación
competitiva".
Sin dudas, la clave para que cualquier sistema monetario evolucione
es la competencia (es decir la Libertad de experimentar). ¿Podrán
los empresarios buscadores de beneficios operar con la espontaneidad
del proceso de mercado, descubriendo en consecuencia un nuevo universo
monetario o los planificadores y reguladores del gobierno intentarán
bloquear este proceso protegiendo el status quo? La respuesta a
esa pregunta es que tal vez la fuerza de la tecnología y
de la competencia imposibilitarán frenar el suministro de
e-money por parte del sector privado, rompiendo en consecuencia
el monopolio estatal de la moneda.
La innovación financiera depende de la libertad de fracasar,
como así también del derecho a una retribución
por tener éxito. Los mercados están manejados por
individuos deseosos de tomar riesgos, en busca de nuevas oportunidades
y beneficios. En este proceso, los privados sancionan reglas informales
que a menudo son luego codificadas e impuestas por el gobierno.
Es precisamente el mercado quien lidera el proceso de innovación
y el gobierno quien lo sigue. Sin esa guía, la intervención
gubernamental causaría más problemas que soluciones.
Si los reguladores restringen la posibilidad de experimentar, consiguiendo
encarecer el mercado electrónico emergente, atentarán
severamente contra el desarrollo del e-money.
A medida que el Congreso, la Reserva Federal y el Tesoro, vean la
transición hacia el nuevo universo monetario, intentarán
moldear el futuro del sistema de pago electrónicos. Es así
como una actitud de laissez-faire facilita la innovación,
mientras que una actitud proteccionista implica que los llamados
grupos de interés determinen el ritmo de la innovación.
El desafío del gobierno es entonces el de proveer un marco
legal que salvaguarde los derechos de propiedad y a la vez expanda
el mercado, creando riqueza en lugar de destruirla. Como dijo el
presidente de la Reserva Federal: "Si nuestro deseo es impulsar
la innovación financiera, debemos ser cuidadosos en no poner
reglas que la inhiban. [...] El sector privado necesitará
flexibilidad para experimentar, sin sufrir interferencias por parte
del gobierno".
Emprendedores privados, como David Chaum, de la empresa DigiCash,
ya están desarrollando la tecnología necesaria para
asegurar privacidad y seguridad en el sistema electrónico
de pagos. Chaum, un pionero en desarrollar la llamada blind-signature
(tecnología de encriptado de máxima seguridad) confía
en que los nuevos avances permitirán que el dinero electrónico
tenga atributos similares a los del papel moneda, pero sin sus altísimos
costos. Más aún, la tecnología permitirá
a los usuarios del e-cash tener certeza de quien recibe los fondos.
De este modo, crímenes asociados con el uso de papel moneda,
(como la extorsión y el cohecho) no serán tan difíciles
de probar como cuando los pagos se efectúan hoy por medio
de cheques. El objetivo de Chaum es crear "un sistema de pagos
que pueda ser adoptado ampliamente, que estimule el crecimiento
económico y que de paso actúe como un trampolín
para incrementar la Libertad individual". Chaum cree que este
objetivo se alcanzará una vez que los consumidores comprendan
que utilizando los medios electrónicos de pago no pierden
privacidad y que sus propios intereses se ven fortalecidos.
Libertad Monetaria y Soberanía Individual. En el nuevo universo
monetario, el individuo (y no el estado) estará en el centro.
El dinero privado y no el dinero fiat politizado del gobierno, será
el estandarte del valor. Bill Frezza, presidente de Wireless Computing
Associates, vislumbra en su mente un engrandecimiento del espacio
privado en el cual "los individuos soberanos tendrán
las herramientas necesarias para llevar a la práctica el
laissez-faire capitalista". En el centro de aquel espacio "habrá
una nueva institución monetaria cuyo poder estará
basado en el consenso de los participantes". En el nuevo universo
monetario, las personas se beneficiarán a partir de la fuerte
competencia, la mayor información y la mayor Libertad.
Sin lugar a dudas, el único peligro es que el gobierno intente
reprimir la competencia, controlando la información y en
consecuencia restringiendo la Libertad. En mi opinión, los
grupos de interés beneficiados por el viejo sistema, no podrán
mantener lo que Milton Friedman ha llamado "la tiranía
del status quo". El desafío es desarrollar un marco
institucional que provea reglas transparentes para el sistema de
pagos electrónico, salvaguarde el valor de la moneda y proteja
la Libertad individual. Recién entonces tendremos una moneda
mejor, mayor bienestar y Libertad, como resultado de la revolución
de la información.
James A. Dorn es Vicepresidente de Asuntos
Académicos del Cato Institute y editor del libro The Future
of Money in the Information Age.
Este artículo fue originalmente publicado en la revista The
Freeman.
Traducción de Eneas A. Biglione y Germán Messina
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