LA IMPOSIBILIDAD DEL SOCIALISMO
Por Richard M. Ebeling
En mayo de 1988, el diario soviético Pravda publicó
un artículo que resumía la condición de la
economía socialista soviética: "Ni uno de los
170 sectores esenciales han cumplido los objetivos del plan ni una
sola vez durante los últimos 20 años... esto trajo
una reacción en cadena de esfuerzo y desequilibrio que ha
llevado a una 'anarquía planificada'... el desequilibrio
ha afectado cada poro de nuestra economía, y se ha hecho
legendario."
El término utilizado en el artículo - "anarquía
planificada"- captura la esencia del socialismo. Pero también
se destaca como una reivindicación de uno de los más
importantes críticos al socialismo en el siglo XX: el economista
austriaco, Ludwig von Mises. Más de ochenta años atrás,
en 1920, la experiencia soviética sólo tenía
tres años de antigüedad. Pero ya en ese momento, bajo
el nombre de "Guerra Comunista" los bolcheviques de Lenin
habían nacionalizado la industria, destruido los precios
y salarios de mercado, declarado el fin de la economía del
dinero e introducido la planificación en la forma de una
economía dirigida centralmente.
El mismo año, 1920, Ludwig von Mises publicó uno de
sus más importantes trabajos en la historia de la economía:
"Cáculo económico en la comunidad socialista".
En menos de 50 páginas, Mises demostró clara e irrefutablemente
que el socialismo estaba destinado al fracaso. Mises incorporó
su argumento en un tratado de 1922, Socialismo, un análisis
económico y sociológico. Aquí, los principios
económicos de un sistema socialista eran analizados en un
contexto más amplio de patologías sociales, políticas
y económicas del orden colectivista.
No es casual que todo experimento socialista haya creado lo que
Pravda llamó una "anarquía planificada",
o como lo título Mises en su libro de la década del
40, Caos planificado. Aún si ignoramos el hecho de que los
gobernantes de los países socialistas se preocupaban muy
poco del bienestar de sus conciudadanos; aún si descartamos
la falta de incentivos personales en las economía socialistas;
e incluso si hacemos caso omiso a la total falta de preocupación
por el consumidor bajo el socialismo; el problema básico
continúa siendo el mismo: el mejor intencionado planificador
social no sabe qué hacer.
El corazón del argumento de Mises contra el socialismo es
que la planificación central del gobierno destruye la herramienta
principal - precios de mercado formados por la competencia - a través
de los cuales la gente en una sociedad toma decisiones económicas
racionales.
Una economía moderna con un sistema de división de
trabajo avanzado, tecnologías sofisticadas y una amplia variedad
de equipamiento de capital es demasiado complejo para que los planificadores
puedan organizarlos y preverlos exitosamente. Hay demasiado conocimiento
(y muchos tipos diferentes de conocimiento) dispersos entre demasiada
gente. El planificador es incapaz de centralizar toda la información
relevante y en constante cambio en una sociedad compleja. Es incapaz
de organizar todo en la economía justo de la manera correcta
para que "esté bien".
Mises explicó que en una economía de mercado libre
de la intervención gubernamental, este problema que enfrenta
el planificador socialista es inexistente. La clave, según
Mises, es la propiedad privada y la libertad individual. En un sistema
de división de trabajo, en el que todas las transacciones
requieren del consentimiento voluntario de compradores y vendedores,
el interés personal está (como lo sostenía
Adam Smith mucho tiempo atrás) atado al bien común.
Nadie puede poseer lo que tiene otro, salvo que a cambio ofrezca
algo que la otra persona está dispuesta a tomar. Entonces,
la mejora en las condiciones individuales requiere que considere
las necesidades y deseos de su prójimo.
Pero en un sistema abierto, que abarca un mundo de división
de trabajo, en el que socios comerciales potenciales están
separados por el tiempo y el espacio, ¿cómo hace la
gente para descubrir qué deberían producir para satisfacer
las demandas de los demás consumidores? ¿Y cómo
producen eficientemente, es decir, con la menos mala asignación
de recursos?
Mises explicó que la institución de la propiedad privada
hacía que todo esto fuera posible. La propiedad y el intercambio
voluntario crean oportunidades de ganancias mediante el comercio.
La competencia entre las ofertas de diferentes bienes y servicios
genera precio de mercado en los que se realizan las transacciones.
Y estos precios llevan información útil hacia todos
en el mercado acerca de qué productos están siendo
demandados en el resto del mundo.
Al mismo tiempo, la propiedad privada de los medios de producción
permite la adquisición y el alquiler de recursos y trabajo
para la producción de bienes que los consumidores desean
comprar. Las ofertas competitivas de los entrepreneurs para la compra
de esos medios de producción genera precios de mercado para
los recursos necesarios. Los precios permiten que el empresario
evalúe el valor relativo y el beneficio de utilizar medios
de producción de manera alternativa. Proveen los medios para
determinar qué productos fabricar de la forma menos costosa
económicamente.
También, debido a que el dinero sirve como el medio común
a través del cual se realizan las transacciones, el valor
de mercado de todos los bienes y servicios, y de todos los medios
de producción, quedan reducidos a un denominador común
para simplificar la comparación y evaluación - sus
precios monetarios del mercado.
Esto, a decir de Mises, es lo que hace posible el "cálculo
económico" en una economía de mercado. Los hombres
son libres de tomar sus propias decisiones. Los precios de mercado
que quedan fuera de esas decisiones permiten que cada individuo
tenga y comparta información acerca de lo que los demás
desean en el mercado. El mercado provee el método mediante
el cual la gente puede tomar sus propias decisiones libres de manera
económicamente eficiente. Todo el proceso redunda en beneficio
para la sociedad entera.
Mises insistía en que el problema con el socialismo es que
provoca un corto-circuito en el proceso de "cálculo
económico". Y lo hace aboliendo la propiedad privada
de los medios de producción y eliminando el intercambio pacífico
y voluntario. Sin derecho legal de propiedad, no hay ni habilidad
ni incentivo para comprar y vender; sin nada que comprar y vender,
no hay ofertas y demandas de los commodities o los recursos; sin
ofertas ni demandas, no hay intercambios consumados; sin intercambios
consumados, no hay precios de mercado; y sin precios de mercado
que expresen el valor relativo de esos commodities y recursos, no
existe ninguna forma racional de saber su verdadero valor para la
gente; entonces, los empresarios no pueden saber cómo utilizarlos
económica y eficientemente para satisfacer las necesidades
y deseos del público consumidor.
El planificador socialista, entonces, queda sólo intentando
guiar a la economía colectivista con los ojos vendados. No
puede saber qué productos producir, las cantidades relativas
a producir, y la manera más económicamente apropiada
para producirlos con los recursos y el trabajo que están
bajo su control. Esto lleva al "caos planificado", tal
como lo llamó Mises, o a la "anarquía planificada"
según Pravda.
Ludwig von Mises nació el 29 de septiembre de 1881. Su obra
más importante, Acción humana, Un tratado de economía,
fue publicado el 10 de septiembre de 1949. A lo largo de la mayor
parte de su vida fue uno de los más importantes defensores
de la libertad humana y de la economía de mercado. Y fue
el más importante crítico del socialismo en el siglo
XX.
Pero durante su vida, fue maltratado y odiado por gran parte de
la comunidad intelectual, incluyendo a muchos economistas de todo
el mundo. ¿Cuál fue su crimen? En una era en la que
reinaba la ideología colectivista de una u otra forma, en
la que el Estado era adorado como a un dios, y en la cual se daba
una obediencia incuestionable al Estado, Ludwig von Mises defendió
al individuo y a su libertad contra los gobiernos omnipotentes.
Pero hizo más que eso. También despedazó a
la fantasía socialista que proclamaba que la prosperidad
podía venir de la planificación central. Él
no sólo sostuvo que la prosperidad sólo podía
venir de la libertad y del libre mercado, sino también que
el socialismo como medio para mejorar la condición humana
es imposible.
El socialismo está muriendo en el mundo. Los que han vivido
bajo el socialismo están intentando redescubrir las reglas
e instituciones de una economía de mercado. La vida de Ludwig
von Mises estuvo dedicada a demostrar porqué el socialismo
tenía que morir y por qué no había ningún
sustituto para una economía libre. Su coraje y devoción
a los principios de la libertad deben ser un modelo e ideal para
que todos imitemos en el futuro.
Richard M. Ebeling es profesor Ludwig
von Mises de Economía en el Hillsdale College y también
es vicepresidente de Asuntos Académicos de The Future of
Freedom Foundation www.fff.org. Este artículo fue originalmente
publicado en Freedom Daily.
Traducción de Hernán Alberro.
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