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EL DINERO
Por Ayn Rand
¿Ha reflexionado alguna vez en cuál es el origen
del dinero? El dinero es sólo un instrumento de cambio, que
no podría existir si no se produjeran bienes ni hubiera hombres
capaces de crearlos. El dinero es la forma material de ese principio,
según el cual quienes deseen tratar con otros han de hacerlo
por el comercio, entregando valor por valor. El dinero no es el
instrumento de los plañideros, que solicitan productos con
lágrimas ni de los saqueadores que los arrebatan por la fuerza.
El dinero sólo es posible gracias a quienes lo producen.
¿Es eso lo que usted considera culpable?
Cuando se acepta dinero en pago por el propio esfuerzo, se hace
bajo la condición de que luego se podrá cambiar por
el producto del esfuerzo ajeno (...)
¿Se ha preocupado alguna vez en investigar las raíces
de la producción? Observe un generador eléctrico y
atrévase a pensar que ha sido creado por el esfuerzo muscular
de brutos sin inteligencia. Trate de obtener tan sólo con
movimientos físicos y comprenderá que la mente humana
es la raíz de todos los bienes producidos y de toda la riqueza
que haya existido jamás sobre la tierra.
Pero usted aseguró que el dinero lo consiguen los fuertes
a expensas de los débiles. ¿A qué fuerza se
refiere? No será la fuerza de las armas o de los músculos.
La riqueza es el producto de la capacidad del hombre para pensar.
¿Consigue el dinero quien inventa un motor a expensas de
quines no lo inventaron? ¿Lo consigue el inteligente a expensas
del tonto? ¿El ambicioso a expensas del holgazán?
El dinero se hace antes de que pueda ser arrebatado por un ladrón
o solicitado mediante lágrimas, por el esfuerzo de todo hombre
honrado y en la medida de la capacidad de cada cual. El hombre honrado
es aquel que comprende que no puede consumir más de lo que
ha producido.
Comerciar por medio del dinero es el código de los hombres
de buena voluntad. El dinero descansa en el axioma de que cada cual
es propietario de su mente y de su esfuerzo. El dinero permite obtener
por los propios bienes y el propio trabajo aquello que quienes han
de adquirirlo consideran apropiado; pero nada más. El dinero
no permite otros tratos que aquellos que se llevan a cabo en beneficio
mutuo, dentro del recto juicio de ambas partes.
El dinero exige el reconocimiento de que el hombre ha de trabajar
en beneficio propio y no en su daño; para ganar y no para
perder. (...) El dinero exige vender, pero no a cambio de estupidez,
sino talento a cambio de razón; exige que se compre, no lo
peor que sea ofrecido, sino lo mejor que se pueda conseguir con
el propio dinero. Y cuando los hombres viven para el comercio o
con la razón, y no la fuerza como árbitro decisivo,
el mejor producto es el que gana; el trabajo más perfecto;
el hombre de más profundo juicio y más alta maestría.
Y el grado que alcance la productividad del hombre, será
también el de su recompensa. Tal es el código de la
existencia, cuya herramienta y símbolo constituye el dinero.
¿Y usted considera eso reprobable?
Extractado de La rebelión de Atlas (1957).
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