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Hispanic American Center for Economic Research


 


EL RESURGIMIENTO DE LA ESCUELA AUSTRIACA DE ECONOMIA

Por Verena Wachnitz

Desde 1940 hasta mediados de los años 70, la Escuela Austriaca de Economía cayó prácticamente en el olvido. Ante los ojos de la gran mayoría de los economistas, había desaparecido luego del debate acerca de la posibilidad del cálculo económico en el socialismo y el debate sobre la naturaleza del ciclo económico en las décadas del '20 y '30.
En 1973 fallece Ludwig von Mises, una de las principales figuras intelectuales de la Escuela Austriaca en el siglo XX. Al mismo tiempo su heredero intelectual, F. A. Hayek, ya no se dedicaba a la teoría económica. El legado de la Escuela Austriaca estaba en las manos de unos pocos intelectuales, principalmente Murray Rothbard, Israel Kirzner y Ludwig Lachmann, que enseñaban en distintas universidades de los Estados Unidos, y no llegaban a tener suficientes seguidores como para poder hablar de una escuela de pensamiento económico.
A pesar de esto, hoy en día estamos presenciando un fuerte resurgimiento de la Economía Austriaca, no sólo en los Estados Unidos, sino también a nivel mundial, principalmente en América Latina y los países del ex bloque soviético. El auge del pensamiento austriaco se pone de manifiesto a distintos niveles: Las ideas austriacas han sido incorporadas a disciplinas tales como teoría monetaria, organización industrial, y economía política. A su vez, existe un creciente interés en la Escuela Austriaca por parte de los historiadores del pensamiento económico. Numerosos libros de economistas austriacos han sido publicados por editoriales tradicionalmente dedicadas a la Economía convencional.
Por otro lado, el renovado interés por la Economía Austriaca también se manifiesta en el crecimiento del número de profesionales identificados con la misma, y en la creciente difusión de las ideas austriacas. Dos publicaciones dedicadas al desarrollo, la difusión y el debate de las ideas y aportes de la Economía Austriaca merecen ser destacadas: Entre 1987 y 1997 se publicó "The Review of Austrian Economics", fundada por Murray Rothbard. Como continuación directa de esta publicación surge, a partir de 1998, "The Quarterly Journal of Austrian Economics" (http://www.qjae.org). En 1996 se funda la Sociedad para el Desarrollo de la Economía Austriaca (Society for the Development of Austrian Economics), que lleva a cabo numerosos paneles y reuniones anuales, y cuenta en la actualidad con más de 100 miembros. Se ofrecen además un creciente número de cursos con contenido explícita e implícitamente austriaco en varias universidades tanto dentro como fuera de los Estados Unidos, así como una variedad de seminarios, tales como el Seminario de Economía Austriaca Avanzada coorganizado por The Foundation for Economic Education y la Universidad de Nueva York; y "Mises University", organizado por el Instituto Ludwig von Mises (http://www.mises.org).
¿Cómo explicar este resurgimiento del pensamiento Austriaco? Por un lado, la aparición conjunta de estancamiento económico e inflación (la llamada "stagflation") en los '70 demostró empíricamente los errores de la macroeconomía keynesiana; la existencia de importantes fallas en el edificio neoclásico se comenzó a hacer evidente, y llevó a numerosos economistas a pensar en otras alternativas; y, más recientemente, la caída de la ex Unión Soviética reavivó el interés por el debate acerca del cálculo económico. Todos estos hechos sin duda generaron un ambiente favorable a nuevas visiones dentro de la ciencia económica. Pero esto no basta para explicar el resurgimiento de un interés específico por la escuela austriaca.
Probablemente uno de los hechos más visibles en este sentido fue el Premio Nobel otorgado a Friedrich August von Hayek en 1974. Sin disminuir la importancia de este hecho, este no parece ser suficiente para explicar la reputación y el resurgimiento del interés en la Escuela Austriaca. En su artículo "The Rebirth of Austrian Economics: 1974-1999", Karen Vaugh argumenta que el surgimiento de un número significativo de economistas dispuestos a identificarse como "austriacos", una condición indispensable para el resurgimiento de la escuela, se explica sobre todo como consecuencia de una conferencia llevada a cabo en junio de 1974 en South Royalton, Vermount, organizada por el IHS (Institute for Humane Studies). Los oradores fueron Murray Rothbard, Israel Kirzner y Ludwig Lachmann. De acuerdo a Vaughn, fue Ludwig Lachmann quien, al presentar a la Escuela Austriaca como un trabajo en progreso más que como un dogma establecido, generó la actitud necesaria para incentivar a los interesados a desarrollar el pensamiento austriaco. Para Lachmann, era necesario analizar y desarrollar a fondo el subjetivismo de las preferencias, de las expectativas, y del conocimiento mismo, así como la relación de la Economía Austriaca con la Economía Neoclásica. Fue principalmente Israel Kirzner quien toma el desafío de Lachmann, convirtiéndose en su oponente en el debate acerca de las implicancias de seguir consistentemente el paradigma subjetivista. Este debate fue esencial para fomentar el resurgimiento del interés en la economía Austriaca. Murray Rothbard, si bien fue probablemente la figura central en la conferencia de South Royalton, se mantuvo al margen del mismo. A lo largo de los próximos años, Lachmann y Kirzner trabajaron como colegas en la Universidad de Nueva York, donde las discusiones acerca del rol de los entrepreneurs, las instituciones, y la noción de equilibrio captaron el interés de alumnos y jóvenes profesores.
Durante fines de la década del ´70 y hasta mediados de la década del '80 los principales debates y trabajos de los nuevos austriacos se concentraron en la naturaleza de la Economía Austriaca. Este fue un punto de partida esencial para los desarrollos que siguieron.
A partir del resurgimiento de la economía austriaca se han producido importantes aportes en distintas áreas. Numerosos economistas austriacos se han dedicado a estudiar el pensamiento de grandes economistas austríacos como Carl Menger, Ludwig von Mises y F.A. Hayek, entre otros. También se han producido importantes avances en el área de la coordinación microeconómica, siguiendo el trabajo de Kirzner, así como el desarrollo y debate de las consecuencias del subjetivismo.
En el presente artículo quisiera concentrarme en aquellos aportes que son más actuales y que al mismo tiempo intentan aplicar el pensamiento austriaco a nuevas áreas del pensamiento económico.

MACROECONOMÍA AUSTRÍACA. Para muchas personas familiarizadas con la Escuela Austríaca de Economía, el término "Macroeconomía Austríaca" puede parecer contradictorio, por un lado por el rechazo de los austriacos a la Macroeconomía convencional, y por otro porque la Economía Austríaca se caracteriza por un enfoque microeconómico.
Si la Microeconomía Austríaca se define como la "Economía del Tiempo y la Ignorancia" ("What is Austrian Economics?", O'Driscoll y Rizzo, 1996.), la Macroeconomía Austríaca se define como la "Economía del Tiempo y el Dinero."
Recientemente se han hecho numerosos avances en esta dirección. Antes de fin de año serán publicados dos libros dedicados a la Macroeconomía Austriaca: "Time and Money. The Macroeconomics of Capital Structure.", de Roger Garrison, y "Microfoundations and Macroeconomics: An Austrian Perspective", de Steven Horwitz.
¿Qué es la "Macroeconomía Austríaca"? De acuerdo con Roger Garrison, los dos elementos centrales de la Macroeconomía son el dinero y el tiempo, y lo que diferencia a la macroeconomía austríaca de otras visiones es que toma a ambos en serio. El dinero es el medio de cambio, pues todo intercambio de bienes se realiza a través de un intercambio de dinero, y el tiempo es el medio de acción, pues toda acción se realiza en el tiempo. El ámbito de la macroeconomía se encuentra en la intersección del "mercado de dinero" y el "mercado del tiempo".
El dinero como medio de cambio: Al ser un medio de cambio generalmente aceptado, el dinero se caracteriza por no poseer un mercado propio (Un "mercado de dinero" propiamente dicho) y porque se intercambia en todos los mercados de bienes. Todas las compras de bienes son ventas de dinero, y todas las ventas de bienes son compras de dinero. En este sentido, podríamos decir que todos los mercados de bienes son al mismo tiempo mercados de dinero. Así, cambios en la oferta y demanda de dinero afectarán a todos los mercados. En particular, afectarán el proceso de formación de precios que se produce en estos mercados, y con ello el proceso de coordinación microeconómica que dichos precios tienden a producir.
En este marco, es de esencial importancia el estudio de aquellas instituciones que determinan la oferta de dinero. Los aportes austríacos al estudio del funcionamiento de los bancos centrales, y, más específicamente, el estudio del funcionamiento y las instituciones de un sistema alternativo de "free-banking" serán analizados en la sección subsiguiente.
El tiempo como medio de acción: La forma en que los Austríacos analizan el tiempo los distingue claramente de la Economía neoclásica y otras Escuelas de Pensamiento.
Lo único conocido es el pasado, el futuro es incierto. A medida que pasa el tiempo, y más eventos y acciones quedan en el pasado conocido, el conocimiento cambia. El análisis austríaco del tiempo, que pone énfasis en este cambio del conocimiento y en la incertidumbre acerca del futuro, implica que todas las acciones son especulativas en cierta medida, y es en este sentido que el tiempo es un medio de acción. De la misma manera en que los desequilibrios monetarios afectan a todos los mercados, los desequilibrios intertemporales afectan a todas las acciones.
La tasa de interés, vista como el "precio del tiempo", deriva su existencia de las preferencias temporales de los individuos. Esta es de esencial importancia para los procesos productivos, pues todos ellos involucran al tiempo. Cuando la tasa de interés deja de ser un indicador confiable de las preferencias temporales de la gente, como sucede ante una expansión de la oferta monetaria, el resultado será una descoordinación que afectará a todas las actividades productivas.
El rol del capital: La Macroeconomía Austríaca presta especial atención a la teoría del capital, pues esta es esencial si se quiere dar central importancia al paso del tiempo. Las fuerzas de mercado intertemporales tienen su expresión mas concreta en el mercado de bienes de capital. Además, los bienes de capital y los bienes de consumo correspondientes se intercambian indirectamente por medio de dinero. La teoría macroeconómica debe estudiar entonces las implicancias del intercambio indirecto en el contexto de una economía capital intensiva.
Los cambios en la oferta de dinero y en el mercado del tiempo tienen consecuencias que afectan a la coordinación económica a nivel de todo el sistema. En este sentido son cuestiones "macroeconómicas", porque las consecuencias no pueden ser aisladas a un "mercado de dinero" o un "mercado del tiempo", sino que afectarán a todos los mercados de la economía. Pero la manera en que son afectados los distintos mercados únicamente se puede entender en términos microeconómicos. Los desequilibrios monetarios y las falsas señales de la tasa de interés dañan el proceso de coordinación microeconómica al impedir que los precios monetarios sean señales confiables que faciliten el proceso de descubrimiento. Como afirmó Roger Garrison: "Existen preguntas macroeconómicas, pero las respuestas son solo microeconómicas."

SISTEMAS MONETARIOS Y FREE BANKING. Este campo ha sido notablemente desarrollado por los modernos economistas austríacos, particularmente George Selgin y Lawrence White, profesores de economía de la Universidad de Georgia.
En "How Would the Invisible Hand Handel Money", Selgin y White analizan el posible funcionamiento y los arreglos institucionales que surgirían en un sistema monetario laissez faire, sin un banco central, con un sistema bancario totalmente desregulado, en el que no existen limitaciones sobre los términos de los contratos realizados entre los bancos y sus clientes. Existen tres visiones que se distinguen en la predicción de los medios de pago que predominarían bajo un sistema laissez faire:
1) La literatura de "free banking" moderna, que predice la existencia de un único tipo de moneda base, probablemente un metal precioso, y bancos privados que emiten billetes de banco convertibles a dicha moneda base. Este ha sido el único de los sistemas propuestos que existió históricamente, siendo el caso más cercano al ideal el de Escocia en los siglos XVIII y XIX.
Una preocupación recurrente es la de los inconvenientes de contar con un gran número de monedas distintas. White y Selgin argumentan que los bancos tienen incentivos a aceptar los billetes emitidos por otros bancos. La experiencia de free banking en Escocia avala esta hipótesis.
Dado que bajo este sistema la cantidad de moneda base es fija, la cantidad de dinero de la economía depende exclusivamente del comportamiento del multiplicador bancario. Los autores muestran que bajo un sistema de free banking, dicho multiplicador es independiente del cociente efectivo-depósitos deseado por el público, y que depende únicamente del coeficiente de reservas, determinado en este sistema por los mismos bancos. En un sistema convencional con un banco central, por otro lado, cambios en el cociente efectivo-depósitos afectan la cantidad de dinero de la economía.
Se ha sugerido que en un sistema de free banking, dada la ausencia de limitaciones sobre el coeficiente de reservas, éste tendería a cero, con lo cual el multiplicador tendería a infinito. White y Selgin demuestran que, incluso si el público se acostumbra tanto a utilizar notas de banco que nunca reclaman su equivalente en moneda base, la necesidad de cada banco de mantener reservas para las operaciones de clearing interbancarias hace que el coeficiente de reservas siempre sea positivo.
Dada la existencia de un coeficiente de reservas fraccionarias junto con la ausencia de un banco central que haga de prestamista de última instancia, existe el temor de que aumente el riesgo de corridas bancarias que puedan llevar al colapso del sistema monetario y bancario. En primer lugar, Selgin y White muestran que las corridas bancarias son históricamente mucho menos frecuentes de lo que la insistente preocupación por ellas parece indicar. En segundo lugar, la existencia de corridas bancarias es atribuible en numerosos casos a restricciones legales que serían inexistentes en un sistema laissez faire, y que no están relacionadas con la existencia de un sistema de reservas fraccionarias. Así, por ejemplo, las limitaciones sobre el establecimiento de sucursales bancarias impide la diversificación del riesgo, haciendo que los bancos sean más vulnerables a shocks. Finalmente, los autores analizan los distintos tipos de arreglos y contratos privados que podrían establecerse para eliminar o reducir el riesgo de pánicos bancarios bajo un sistema de free banking. En un sistema laissez faire, los bancos estarían interesados en que las notas que emiten estén a prueba de corridas, o sean resistentes a las mismas. Esto se podría lograr modificando: (1) la naturaleza de la deuda del contrato bancario; (2) la regla para pagar la deuda; ó (3) la probabilidad de que el banco cuente con menos o nada de reservas para satisfacer las demandas de los últimos en presentarse a cobrar (por ejemplo, contratando un seguro).
2) Un grupo que propone la existencia de competencia entre distintos tipos de dinero fiduciario, sin respaldo en algún tipo de commodity .
Un régimen monetario Laissez Faire genera la preocupación de que, ante los aparentes beneficios de imprimir más billetes, se llegue a una situación hiperinflacionaria en la que el valor del dinero caiga a cero. Selgin y White señalan que este argumento supone la existencia de derechos de propiedad mal definidos, bajo los que cualquiera puede imprimir una determinada moneda. Si esto no ocurre, cada moneda será como una marca protegida legalmente. Los distintos emisores competirían en la manutención de un poder de compra constante.
Sin embargo, para que este tipo de sistema sea viable, es necesario que existan mecanismos por medio de los cuales los emisores puedan comprometerse, de lo contrario podrían existir incentivos a prometer un poder de compra estable y no cumplirlo. Existen varias alternativas contractuales que los emisores de moneda podrían implementar para comprometerse a cumplir. Una de ellas sería comprometerse a cambiar los billetes a una cierta tasa por determinados bienes, o un tipo de moneda base cuya oferta el banco no controle. Pero si este tipo de arreglo resulta eficiente, es muy probable que termine conduciendo a un sistema de monedas con respaldo, similar al propuesto por los representantes del free banking moderno. En conclusión, un sistema competencia de monedas sin respaldo no parece ser viable a largo plazo. Esto se hace más evidente si notamos que históricamente existieron sistemas competitivos con monedas con respaldo, pero jamás existió un sistema de competencia de dinero fiduciario. Esto también parece indicar que la existencia de dinero fiduciario en el mundo actual no puede representar el resultado de una evolución del libre mercado.
3) Los representantes de la "nueva economía monetaria" y la "teoría de las restricciones legales", que predicen la existencia de un sistema competitivo de pagos, sin moneda base, y con un medio de pago generalizado que consistiría exclusivamente de títulos que pagan tasas de retorno competitivas.
La teoría de las restricciones legales basa su argumento en las posibilidades de arbitraje, según el cuál una moneda base dejaría de existir porque es dominada en su rentabilidad por instrumentos financieros que pagan interés. La única razón por la que existe una discrepancia entre la tasa de retorno de los bonos y el dinero es, según esta teoría, la existencia de restricciones legales. Pero Selgin y White señalan que, históricamente, los billetes de banco no pagaderos de interés sobrevivieron en regímenes donde tales bonos estaban disponibles. Esto probablemente se deba a los altos costos de transacción, que hacen que no valga la pena cobrar el interés que paguen las notas de banco.
George Selgin es autor del libro "Bank Deregulation and Monetary Order" (Routledge, 1996). Selgin explica porqué la intervención del gobierno es la principal fuente de crisis monetarias. Las regulaciones gubernamentales incrementan el riesgo de insolvencia que enfrentan los bancos, fomentan la existencia de efectos contagiosos, que hacen que la crisis de un banco se extienda a todo el sistema, y obstruye los mecanismos contractuales diseñados para prevenir y corregir crisis bancarias. Luego de analizar detalladamente las consecuencias de estas regulaciones sobre el sistema bancario y monetario, Selgin explica porqué un sistema de free banking, en el que no existe un banco central y los bancos pueden competir libremente en la emisión de moneda, reduciría el riesgo de que se produzca una crisis monetaria.
En su "Free Banking in Britain", Lawrence White analiza la experiencia histórica de free banking en Escocia y el debate que tuvo lugar en ese momento, mostrando cómo el libre mercado puede asegurar un sistema monetario estable y eficiente.

COMUNISMO Y ECONOMIAS EN TRANSICIÓN. En el ámbito de la historia económica, el trabajo que más se destaca es el de Peter Boettke, Director del James M. Buchanan Center for Political Economy y profesor de Economía en la Universidad George Mason. Es autor de "The Political Economy of Soviet Socialism" (1990), "Why Perestroika Failed" (1993) y "Calculation & Coordination: Essays on Socialism and Transitional Political Economy" (2000).
También es el autor de numerosos artículos acerca del cálculo económico en el socialismo, tema que considera el principal aporte de la Escuela Austriaca a la Economía Política; el funcionamiento de la economía soviética en sus distintas etapas; y las economías en transición.
En su artículo "Soviet Venality": A Rent-Seeking Model of the Communist State", Boettke critica los modelos de "planificación óptima" desarrollados para explicar el funcionamiento de la economía soviética. Para Boettke, el sistema económico tardío no era un sistema de planificación jerárquica, sino más bien una economía de mercado altamente regulada e intervenida por el gobierno central. Los soviéticos utilizaban estas intervenciones para obtener ingresos por una vía alternativa a la recaudación impositiva. En contraposición con la visión tradicional, que considera a la economía soviética como algo nuevo y único, se trata más bien de una nueva variante de un sistema económico que dista mucho de ser nuevo, el mercantilismo.
El mercantilismo se caracteriza, por un lado, por una regulación del comercio exterior tendiente a producir el influjo de oro y plata, y, lo que es más importante en este caso, por una importante regulación del comercio interno, sobre todo a través del otorgamiento de derechos de monopolio. Estos constituían una fuente de ingresos para el monarca, en muchos casos más eficaz dados los altos costos administrativos de la recolección de impuestos. El sistema mercantilista del siglo XVII también se caracterizaba por una intensa regulación de las actividades económicas, y una expansión de los ejércitos. Pero en ningún momento fue un intento de planificación central o abolición de la propiedad privada.
Hay un aspecto clave que diferencia al mercantilismo francés del sistema económico soviético: En Francia no había un aparato de planificación central como el soviético. De acuerdo con Boettke, el sistema de planificación central tenía como objetivo proteger los derechos de monopolio mercantilistas. El valor de los monopolios como fuente de ingreso depende de la capacidad del estado de asegurar y mantener la estructura monopólica. La "competencia" que amenace a los monopolios puede provenir de otros monopolios que producen sustitutos. El sistema de planificación soviética tenía como objetivo asegurar los derechos de monopolio. Las cuotas no eran objetivos de producción, sino techos de producción, que funcionaban como cuotas en un cártel, asegurando el valor de los derechos de monopolio contra la competencia proveniente de la propia economía oficial.
En el artículo "The Soviet Experiment with Pure Socialism", Boettke intenta dar respuesta a la polémica de si el "Comunismo de Guerra", entre 1918 y 1921, fue consecuencia de la emergencia de la guerra o si se trató de un intento de implementar el socialismo a nivel económico, eliminando los mercados y el mecanismo de precios. La "teoría de la emergencia", según la cual las políticas económicas del comunismo de guerra fueron llevadas a cabo como consecuencia de las necesidades militares de la guerra civil, y no por razones ideológicas, ha sido aceptada por la mayoría de los historiadores económicos. Boettke critica esta interpretación desde dos puntos de vista. En primer lugar, porque no se ha tomado en cuenta las prescripciones políticas de los marxistas de principio de siglo, que coinciden con las medidas tomadas por los bolcheviques durante el Comunismo de Guerra. En segundo lugar, no se ha tomado en cuenta los problemas de coordinación económica que enfrentaron los bolcheviques al intentar implementar estas políticas. El problema del cálculo económico en el socialismo parece ser irrelevante para los historiadores económicos. Tomando en cuenta estos factores, y considerando el fuerte compromiso ideológico de los bolcheviques, que Boettke muestra a través de citas de Lenin y Trotsky y programas del Partido Comunista, surge una interpretación alternativa de la economía soviética entre 1918 y 1921: El Comunismo de Guerra fue un intento consciente de abolir las relaciones de mercado, y el fracaso del mismo es evidencia de la imposibilidad del cálculo en el socialismo.

PERSPECTIVAS FUTURAS. Dado el resurgimiento de la Economía Austríaca, cabe hacerse varias preguntas: ¿Se puede seguir hablando de una "Escuela Austríaca de Economía", en el sentido de un conjunto de ideas y proposiciones coherentes y unificadas? ¿Cuáles son los temas que requieren de un mayor desarrollo dentro del pensamiento austríaco? ¿Cuál es el futuro de la Escuela Austríaca dentro de la Economía?
Tal como está planteada la primer pregunta, la respuesta probablemente deberá ser negativa. De acuerdo con Karen Vaughn, "Las escuelas son arreglos temporarios que permiten que puntos de vista heterodoxos se desarrollen dentro de ella y sean puestos a prueba. La Escuela Austríaca ha cumplido este propósito... Ahora, más que una escuela, existe una amplia comunidad de intelectuales interesados en explorar e incorporar ideas austríacas a un todo más amplio." ¿Es esto suficiente para dejar de lado la categoría "austríaca"? No necesariamente. Steven Horwitz lo expresa de la siguiente manera: "Cuando una escuela de pensamiento crece, se expande y absorbe nuevas influencias. En la medida que esto ocurre, es natural que se pierda cierta 'coherencia' en el sentido de un conjunto estrecho de ideas que define a una escuela. Pero esto es positivo, porque estas nuevas ideas proveen energía y vida al pensamiento de la escuela. Hoy en día se están realizando numerosos trabajos que se llaman "austríacos" pero que no encajan en la concepción más estrecha de la Economía Austríaca, pero esto me parece positivo."
El proyecto de desarrollar una Economía Austríaca moderna, que tome en serio el pasaje del tiempo y la ignorancia, y que se presente como una alternativa completa a la Economía convencional aún se encuentra en desarrollo. Hay muchos temas que necesitan ser desarrollados. Según Karen Vaughn ("Does Austrian Economics Have a Useful Future?"), los austríacos enfrentan en la actualidad cierta incertidumbre acerca de sobre qué problemas trabajar. Por ello, la investigación austríaca ha sido principalmente de dos tipos: exegética (Qué dijeron Mises, Hayek, o Menger acerca de un tema) o crítica (por qué la economía convencional está equivocada con respecto a cierto tema). Pero lo que no han hecho es dedicarse a la resolución de problemas, explicar fenómenos del mundo desde la perspectiva austríaca." Para Vaughn, la principal tarea que enfrentan los economistas austríacos es generar una teoría del aprendizaje: "Tomar en serio al tiempo implica incorporar el aprendizaje a toda consideración que hagamos con respecto a la acción humana." El aprendizaje es fundamental para entender el proceso de mercado, así como el desarrollo y crecimiento económico. Como el aprendizaje se produce en un contexto institucional, es necesario entender qué instituciones favorecen y facilitan el aprendizaje y el descubrimiento.
Existe cierto consenso entre los modernos austríacos acerca de que es necesario realizar más trabajo aplicado. Brindar una mejor explicación de los fenómenos económicos históricos y contemporáneos es esencial para el éxito de las ideas austríacas. Roger Garrison sostiene que otro campo en el que existen buenas perspectivas es la economía para no economistas, como por ejemplo hombres de negocio.
Con respecto a la última pregunta, Peter Boettke intenta responderla en su artículo "Is There an Intellectual Niche for Austrian Economics?". Desde Mises y Hayek, la Escuela Austríaca de Economía parece no haber pasado con éxito el "test de mercado". Más allá de la discusión acerca de si los "tests intelectuales" se pueden igualar a un "test de mercado", parece esencial preguntarse acerca de los prospectos futuros de la Economía Austríaca. Según Karen Vaughn ("Does Austrian Economics have a Useful Future?"), los economistas austríacos sienten cierta inseguridad acerca de su posición en la academia. En la actualidad, la Economía Austríaca es considerada una escuela heterodoxa, lo cual representa un progreso importante con respecto a su situación hace poco más de 25 años, cuando era considerada una "ideología" más que economía legítima. Estar fuera de la Economía "convencional" no es tan malo. Como dice Peter Boettke "Los puntos de vista poco populares en cualquier momento del tiempo pueden convertirse en puntos de partida esenciales en el futuro." Esto dependerá de la capacidad de la Economía Austríaca de explicar aquellos fenómenos que constituyen las "cajas negras" dentro de la teoría económica, los problemas irresueltos y preguntas sin respuesta. De acuerdo con Boettke, el nicho intelectual de la Escuela Austríaca radica justamente en estas "cajas negras": las expectativas, la incertidumbre, el cambio, la innovación, la historia y las instituciones.

BIBLIOGRAFÍA

· "Does Austrian Economics Have a Useful Future?", Karen I. Vaughn
· "The Rebirth of Austrian Economics: 1974-1999"; Karen I. Vaughn
· "The Story of a Movement: A review Essay of Karen Vaughn, Austrian Economics in America"; Peter J. Boettke
· "Is there an Intellectual Niche for Austrian Economics?"; Peter J. Boettke
· "Why Austrian Economics Matters"; Llewellyn H. Rockwell, Jr.
· "Why we are Winning: An interview with Joseph T. Salerno", The Austrian Economics Newsletter, Volume 16, Number 3.
· "Advances in Austrian Economics; editado por Peter J. Boettke, Israel Kirzner, Mario Rizzo.
· "Time and Money: The Macroeconomics of Capital Structure"; Roger M. Garrison (Cap. 1)
· "The Limits of Macroeconomics"; Roger W. Garrison
· "An Agenda for Macroeconomics"; Roger W. Garrison
· "Time and Money: The Universals of Economic Theorizing"; Roger W. Garrison
· "Microfoundations and Macroeconomics: Am Austrian Perspective"; Steven Horwitz (Cap. 1)
· "How Would The Invisible Hand Handle Money"; Goerge Selgin y Lawrence White.
· "Free Banking in Britain"; Lawrence H. White
· "Bank Dregulation and Monetary Order"; George Selgin
· "Why are There No Austrian Socialists? Ideology, Science and the Austrian School"; Peter J. Boettke
· "Economic Calculation: The Austrian Contribution to Political Economy"; Peter Boettke
· "Soviet Venality: A Rent-Seeking Model of The Communist State"; Peter J. Boettke
· "The Soviet Experiment with Pure Communism"; Peter J. Boettke
· The Quarterly Journal of Austrian Economics (http://www.qjae.org)
· The Review of Austrian Economics (http://www.qjae.org/roae.asp)
· Society for the Development for Austrian Economics (http://it.stlawu.edu/sdae/)
· Seminario de Economía Austriaca Avanzada, coorganizado por FEE y la Universidad de Nueva York, Julio 2000.

Verena Wachnitz es Coordinadora de Investigaciones de la Fundación Atlas para una Sociedad Libre.

 

 

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