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EL COMPROMISO CONSERVADOR HACIA EL SOCIALISMO
EDUCATIVO
por Jacob G. Hornberger
Es difícil encontrar un modelo más perfecto de planificación
socialista que la educación pública. Esta comprende
un comité burocrático de planificadores, ya sea a
nivel nacional, estatal o local. La escolaridad es inducida por
leyes compulsivas. Los docentes con certificado estatal, usando
libros de texto aprobados por el gobierno, y siguiendo un programa
gubernamental, dan información también oficialmente
aprobada a chicos admitidos también de manera oficial.
La escolaridad se basa en la coerción: todos -y aun aquellos
que ni siquiera tienen hijos- deben financiar la burocracia educativa.Y
los resultados son tan predecibles como en el caso de cualquier
otro esquema socialista: un producto extremadamente malo. Y esto
es así donde sea que se analice la educación pública:
Cuba, Corea del Norte, China o los Estados Unidos. Prácticamente
nadie, ni siquiera el presidente Clinton -que se ha negado a someter
a su hija a la educación pública- puede defender su
calidad.
¿Cuál es la solución a este desastre socialista?
La separación del Estado y la educación, tal como
nuestros antepasados separaron a la religión del Estado y
terminar con la intervención gubernamental en este terreno.
¡Dejar que el mercado libre gobierne en el campo de la educación!
El mercado libre siempre produce lo mejor en cada área. También
produciría el mejor de los sistemas educativos de todos.
¿Por qué negarles la mejor educación posible
a los chicos?
Uno de los ejemplos del compromiso que tienen los conservadores
norteamericanos con el sistema socialista es su apoyo al sistema
de los vouchers. Creen que el sistema de educación público
podría funcionar si todos -liberales y conservadores- apoyaran
la creación de una supuesta diversidad basada en proyectos
coercitivos orientados al mercado para dar a padres y alumnos más
opciones.
¡Y algunos conservadores van todavía más lejos
al sugerir que los liberales que abogan por la separación
del Estado y la educación y que se oponen a los vouchers
están en realidad atacando la libertad! Esto es lo que señalaba
un artículo publicado por The Heritage Foundation, la primera
fundación conservadora del país: "La oposición
liberal al sistema de los vouchers es una oposición a la
libertad...la crítica más irresponsable quiere en
realidad ver colapsar el sistema estatal de educación. En
realidad están ignorando la oportunidad de terminar con el
sistema monopólico estatal de educación y permitir
que la educación pública tenga lugar fuera del sector
estatal...es difícil entender por qué no ven dónde
se encuentran los verdaderos intereses de la libertad en esta lucha.
A ellos les digo: por favor, tomen en cuenta lo que hacen cuando
se enfrentan activamente a la elección paterna. Están
ayudando a las fuerzas más reaccionarias, que los usan para
mantener el status quo..."
El artículo ignora en primer lugar algo señalado por
los liberales: que el sistema de los vouchers provocará que
los colegios privados que reciban esos vouchers serán sujetos
a las regulaciones gubernamentales. El autor sugiere que mientras
que con el sistema de los vouchers las regulaciones estarían
más atenuadas, las demandas podrían disminuir su impacto
y nada podría ser peor que el actual sistema, por lo que
un sistema privado regulado significaría una mejora. También
sugiere que los vouchers traerían competencia y diversidad
que inevitablemente traerán mejoras al sistema educativo.
Algunos conservadores piensan que el sistema de educación
pública es moralmente malo y educativamente inútil
y nocivo. Pero defienden de todas maneras el sistema de vouchers
como una manera de eliminar la educación pública.
El artículo de The Heritage Foundation critica los paupérrimos
resultados de la educación pública y defiende el sistema
de los vouchers como una forma de mejorarla. En definitiva, esto
quiere decir que el socialismo en los Estados Unidos de América
es diferente al socialismo en Cuba, Corea del Norte o China. ¿Por
qué? Porque el norteamericano es un pueblo "capaz",
apto para lograr mejorar un sistema que podríamos llamar
de "socialismo competitivo", de forma de hacer de los
Estados Unidos el único país en el mundo que no necesite
desmantelar su sistema de bienestar. El socialismo norteamericano,
ya sea en educación, salud o economía, puede ser preservado
y se lo puede hacer funcionar con eso que los conservadores llaman
"reformas orientadas al mercado".
Los liberales saben bien que estas reformas están destinadas
a fracasar. El socialismo es - y ha sido siempre- una idea inherentemente
fallida. El socialismo en la educación, la salud, la economía,
o donde quiera que sea no puede funcionar sea quien sea el reformador
o cuáles sean las reformas. El sistema de los vouchers sería
sólo otro hito en la trágica historia de intentos
por hacer funcionar el sistema socialista de educación pública.
Pero supongamos que los conservadores tienen razón y que
los vouchers suponen una mejora. ¿Qué pasaría
entonces? La intervención del gobierno en la educación
sería más fuerte que nunca. Finalmente, habría
todo un grupo nuevo que se opondría a la libertad educativa:
¡los colegios privados! ¿Se podrían imaginar
a estos grupos que dependerían de los vouchers para sobrevivir
oponiéndose a ellos? Una nueva corporación de beneficiados
por el sistema aparecería y sería tremendamente difícil
después deshacerse de ella.
Los conservadores han perdido las esperanzas de vencer al socialismo
norteamericano. Por décadas han instado a pelear contra el
socialismo del otro lado del océano y, pese a lo que parecía
una situación irreversible, el Este europeo y la URSS lograron
deshacerse del socialismo Soviético.
Hace mucho que los conservadores norteamericanos tiraron la toalla
en la lucha contra el socialismo dentro. Aun usando terminología
afín a la libertad de mercado (como "reformas orientadas
la mercado"), han adoptado finalmente esquemas de ese socialismo
soviético: educación estatal, seguridad social, sistema
de protección médica, regulaciones gubernamentales,
impuestos a las ganancias, etc.
Para nosotros el hecho que el financiamiento público de la
educación tenga un apoyo casi unánime es irrelevante.
Lo que nos importa a los liberales es la integridad y nuestro compromiso
con principios éticos, no las últimas encuestas de
opinión.
Y acá está el punto fundamental. Los conservadores
nunca señalan la cuestión fundamentalmente moral implícita
en la educación estatal. ¿Con qué clase de
autoridad moral el Estado puede obligar a un padre a someter a su
hijo a una educación aprobada por los burócratas de
turno? ¿Con qué autoridad el Estado obtiene dinero
de alguien para dárselo a otra persona a quien no le pertenece?
¿Con qué autoridad el Estado se puede entrometer en
cualquier cuestión relacionada a la educación?
Estos son los grandes fundamentos morales que los liberales alzan
en contra de la educación pública o cualquier otro
tipo de socialismo. Nuestro compromiso parte de señalar los
principios morales, especialmente en cuanto al rol del gobierno
con respecto a la sociedad y eso es lo que nos separa de los conservadores.
Y es una de las razones por las cuales los conservadores desean
que abandonemos nuestro compromiso, pues eso les recuerda constantemente
en qué se han convertido y qué pudieron haber sido.
Algo es cierto: la libertad nunca podrá ser restaurada completamente
si los liberales hacen lo que han hecho los conservadores: abandonar
los principios por a un plato de comida, rendirnos en la lucha por
la libertad y dedicar nuestras vidas al socialismo reformista. Pero
si los liberales continuamos teniendo el coraje de nuestras convicciones
y seguimos perseverando, la recuperación de la libertad será
nuestra.
Jacob G. Hornberger es fundador y presidente
de The Future of Freedom Foundation.
Este artículo es una síntesis del originalmente publicado
en Freedom Daily.
Traducción de Natalia Rodríguez
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