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ENTREVISTA A JACOB HORNBERGER
(Presidente de The Future of Freedom Foundation)
La visita a nuestro país de Jacob G. Hornberger, fundador
de The Future of Freedom Foundation y pre-candidato presidencial
por el partido Libertario de los Estados Unidos fue un acontecimiento
excepcional para todos aquellos que defienden las ideas de libertad
individual, libre mercado y gobierno limitado. Cordial, bien predispuesto
y carismático, Hornberger es la antítesis de la
imagen de intelectual a la que estamos acostumbrados en América
Latina. A diferencia de pensadores marxistas relevantes como el
historiador inglés Eric Hobsbawn, quien se dedicó
durante su estadía en Buenos Aires a endulzar los oídos
de su público con perogrulladas tales como la caída
de la URSS desbocó al capitalismo o que el capitalismo
perdió todo miedo, Jacob Hornberger siente que la misión
de todo intelectual es no comprometerse, no pactar nunca mientras
confiemos en la integridad de nuestros argumentos, aún
bajo el peligro y la amenaza de quedarse solo. Entusiasmado con
la "movida libertaria" en Argentina, Hornberger participó
del lanzamiento de la Fundación Atlas para una Sociedad
Libre y aceptó gentilmente dialogar con Atlas del Sud.
La idea principal del libertarianismo es muy simple: La no utilización
de la fuerza de una persona contra otra. Los libertarios sostienen
que una persona debe ser libre de hacer lo que quiera siempre
y cuando su conducta sea pacífica. A fin de siglo esto
puede sonar para el hombre común como mágico y milagroso.
¿Cómo hace usted para transmitir un mensaje a un
público que en la mayoría de los casos se mostrará
- por lo menos al comienzo- escéptico?
El escepticismo es una gran cosa. Por cierto, no queremos una
sociedad donde la gente acepte todo sin hacer preguntas de ningún
tipo. En realidad este es uno de los argumentos contra la educación
pública obligatoria que educa a nuestros niños de
una forma en la cual no se puede desafiar los principios establecidos
ni desafiarse a sí mismos como personas, y eso es lo que
queremos: que la gente nos desafíe, que no acepte nuestras
ideas de forma automática, que nos cuestionen porque estamos
tan convencidos de nuestras ideas y que cuando alguien crea que
tenemos razón dirán de a poco: "esta gente
está en lo cierto" . A través de la historia
la lucha a favor de la libertad está compuesta de muchos
ejemplos donde ideas radicales vienen a socavar las ataduras y
los controles que no permiten a los individuos liberarse a sí
mismos y pensar por sí mismos. Durante siglos el Estado
-por ejemplo- controló las actividades religiosas, hasta
que un día alguien dijo: Pienso que el estado no debería
entrometerse en los asuntos religiosos de la gente, y todo el
mundo se enfureció y se conmovió diciendo: Cómo
puede ser que pienses tal cosa. Gradualmente, mediante el desarrollo
y mejoramiento del diálogo, el debate y los argumentos
a favor de esta idea, la gente pensó y cambió de
parecer: Sabes, es cierto, el Estado no debería entrometerse
en nuestras actividades religiosas, ahora tenemos el mismo desafío
respecto a la economía. La gente está tan acostumbrada
a que el Estado regule y controle sus actividades económicas
como cuando antes lo hacía con sus conductas religiosas,
por lo tanto el desafío sigue siendo todavía el
mismo: fortaleciendo nuestros argumentos, estimulando la discusión
y el debate, la gente nos cuestionará y discutirá
nuestras ideas pero tengamos la seguridad y la confianza que gradualmente
nos darán la razón y se unirán a nosotros.
El liberalismo es una eterna pregunta, un camino que debe ser
recorrido con tenacidad y valentía sin correr el peligro
de caer en lo dogmático..
Si, porque siempre que existan gobiernos habrá gente dispuesta
a controlar las actividades de los hombres y robar nuestro dinero.
En nuestro ideal, los gobiernos sólo existirán para
protegernos de los asaltantes, criminales, etc. Así, ya
sabemos que los hombres no son ángeles, si asumimos que
necesitamos un gobierno que nos proteja de los violentos. La próxima
pregunta es:
¿Quién nos protege de nuestros gobernantes?
¿quién nos garantiza que nuestros gobernantes no
serán peores que los ladrones y los criminales? Sabemos
entonces que Thomas Jefferson tenía razón cuando
dijo: vigilar a quienes nos vigilan es el precio de nuestra libertad.
Entonces nos convencimos finalmente que tener un gobierno limitado
es mejor a no tener ninguno.
Lo veo como un verdadero militante, y recuerdo que Hayek pedía
a los liberales que militen como la única forma de combatir
el socialismo. Sin embargo, los liberales rara vez son militantes.
¿Porqué sucede esto?
Es una buena pregunta, creo que la tendencia de los liberales
en Estados Unidos como de los liberales en Argentina es querer
ser respetados por la comunidad, no querer perder su fe en ellos
los ha llevado a no creer en sus propias ideas por miedo a perder
la credibilidad de la gente. Pienso que lo más importante
es que el individuo conserve su integridad, incluso bajo el costo
de quedar solo, porque si uno cree en algo que es verdadero y
lo defiende con uñas y dientes -más allá
de que llamemos a esto integridad, militancia o defensa de un
ideal- ese es el individuo idea, el héroe que está
solo frente a la masa y aún así sabe que tiene razón
y está en paz consigo mismo y no le dice a la gente las
ideas falsas que desean escuchar.
Cuando escribió a Freedom Daily sobre su experiencia en
Costa Rica usted citó al libertario Frank Chodorov quien
dijo: Como libertarios nuestro trabajo no es hacer individualistas
sino más bien encontrarlos. Encontré esta idea muy
interesante. Podría elaborarla un poco más.
He estado en el movimiento libertario durante 20 años,
y he llegado a la conclusión de que es imposible convertir
a alguien al libertarianismo. Mis tres hermanos me quieren muchísimo,
mis padres -ya fallecidos- me amaban, nunca los pude convencer;
mis ideas nunca los sedujeron, y si no puedes convencer a quienes
te aman menos aún podrás con quienes no te aman.
Por eso creo que Chodorov tenía razón, cuando dirijo
un discurso mi intención es no tratar de convencerlos sino
encontrar que alguien en la audiencia diga sí, eso es lo
que yo creo, este hombre está diciendo lo que pensé
durante toda mi vida. Si yo puedo encontrar a esa gente ellos
se harán parte del movimiento y pensemos que todos los
movimientos de la historia empezaron siendo muy pequeños,
por eso creo que debemos transformarnos de a poco en una gran
minoría, que debemos encontrar a los libertarios que ni
siguiera jamás oyeron hablar de este movimiento pero que
sienten un sentimiento de individualismo muy fuerte. Por ese motivo
no debemos comprometernos con la audiencia cuando damos un discurso,
pero sí nos comprometemos a encontrar a esta gente.
Usted es muy crítico con Milton Friedman y su punto de
vista a favor del establecimiento de vouchers para la educación.
¿Podría sintetizar su posición?
En mi opinión la única solución al socialismo
es libertad y libre mercado. Nadie puede negar que el sistema
de educación pública es un ejemplo de socialismo
planificado, -incluido el mismo Friedman-; además de reunir
todos los atributos del centralismo dirigista al planificar la
educación de millares de niños, reúne el
pago de impuestos bajo la amenaza del uso de la fuerza y la seguridad
de los consumidores también a la fuerza. Friedman concuerda
con esto. La única salida es el mercado libre: separar
al estado de la educación. No creo que Fiedman cuestionara
esto tampoco. Lo que él sugiere es que esta salida no es
políticamente viable, entonces propone un camino mixto
porque piensa que la gente no aceptará un cambio tan radical.
Así dice: Alcancemos gradualmente la libertad de mercado
en la educación con los vouchers. Esto, en mi opinión,
haría las cosas peores.
¿Por qué? Porque las escuelas privadas estarían
bajo el control estatal a raíz de la entrega de vouchers
extendiendo los tentáculos del estado al sector privado
de la educación y logrando que este comience a hacer lobby
a favor de más vouchers, los que están a favor de
los vouchers no postulan la separación de la escuela y
el estado sino que nada más apoyan el sistema de vouchers.
Por lo tanto nunca nadie entenderá jamás por qué
es mejor un sistema de libre mercado en educación.
¿Es un argumento más económico que moral?
Correcto. El argumento moral sería que cada familia tiene
el derecho a decidir por sí misma donde sus hijos serán
educados. El estado no tiene autoridad moral para entrometerse
en esta decisión tan importante. Los que argumentan a favor
de los vouchers jamás proponen razones morales: dejan al
estado al mando del control y creen ingenuamente que este es un
modo de liberarnos de él. Yo creo que lo potencia y fortalece,
incluso si el sistema resultara exitoso la gente entendería
que es positivo que el estado regule la educación.
En nuestro país los docentes van a la huelga muchas veces
demandando reclamos salariales. Ellos están convencidos
que el estado tiene un rol moral en la sociedad. Si estuviera
frente a un docente ¿qué le diría?
Le diría que no importa que tan bueno sea como profesor,
si participa en un sistema malo el sistema siempre ganará.
Y el sistema socialista de la educación pública
es un pésimo sistema, no importa cuanta gente participe
en él, si el sistema es malo prevalecerá siempre
sobre los docentes. En un mercado libre el docente se vería
beneficiado. Cuando los docentes se quejan de sus bajos salarios
no se dan cuenta que no hay forma de determinar en un sistema
socialista qué sería un buen salario. Todos cobran
lo mismo, tanto los buenos como los malos docentes. En un sistema
competitivo los buenos maestros serían mejor valuados y
cobrarían más como el resto de nosotros. Los mejores
y más dedicados ganarían más dinero y los
más ineficientes lo perderían. Mi hermana es docente
y pude comprobar que la mayoría de ellos son muy trabajadores
y lo mejor para ellos sería que negocien no con el estado
sino bajo las reglas del mercado. Sería más conveniente
sacar al estado del medio y que sean parte del mercado como todo
el mundo.
Inmigración es el próximo tema: Algunos libertarios
han dicho que el gobierno norteamericano debe ser usado para prohibir
la entrada a su país y, si es necesario, castigarlos por
haberlo hecho. Usted no concuerda con este argumento, ¿Por
qué?
Es verdad que en las últimas décadas tanto republicanos
como demócratas han aumentado los controles inmigratorios
y atacado impiadosamente a los inmigrantes. Es muy lamentable
que un grupo -reducido por cierto- de libertarios se hayan sumado
a los políticos. Los Estados Unidos han sido siempre un
país abierto a la inmigración, por eso los franceses
nos regalaron la estatua de la libertad. Es un principio moral
que la gente tenga el derecho de moverse y trasladarse de un lado
a otro. Lo que en nuestros días el gobierno le hace a los
inmigrantes es abyecto, inmoral y malicioso. En la actualidad
los controles inmigratorios capturan y asesinan a inmigrantes
mexicanos por el solo hecho de cruzar la frontera a pie. En California
están construyendo una especie de muro de Berlín
con cables electrificados. Todo esto es una visión muy
desagradable. Los que están a favor del control de inmigrantes
se muestran a veces consternados por los crímenes en las
fronteras, las persecuciones, las razzias masivas en barrios o
lugares de trabajo; incluyendo una iglesia en Detroit donde revisaron
hasta objetos personales de la gente como se hacía en la
exURSS. De esta forma, separan familias, deportan a los padres
condenándolos a la miseria y todos -demócratas,
conservadores, republicanos- alegan: "oh! Pedimos disculpas
por todo esto". Pero jamás dirán que todo esto
es consecuencia directa de los controles de inmigración.
No se puede controlar las fronteras sin pagar las consecuencias
con razzias y deportaciones, no se puede tener lo uno sin lo otro,
como si quisiera lluvia pero sin tener nubes. Por eso pensamos
que lo más moral es abrir las fronteras. Déjenlos
entrar a Estados Unidos de visita, por turismo, por trabajo, sin
ser castigados por ello. Así se estimula el desarrollo
cultural como también se logran mejores relaciones laborales.
Luis Balcarce
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