ENTREVISTA A CARLOS MONTANER
LA PEOR DE LAS CORRUPCIONES ES LA COMPLACENCIA
ELECTORAL
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En la entrevista realizada en Porto Alegre, el día previo
a su disertación, el primer tema que se abordó fue
sobre el rol que están desempeñando algunos líderes
políticos latinoamericanos en esta etapa de transformaciones
económicas, sobre lo cual Montaner respondió que
"el paso de cambiar una cosa tan poderosa como la que
fue la ideología peronista y hacer algo diferente en la
Argentina ya es una prueba de inteligencia. Creo que Menem es
un hombre bastante convencido de lo que está haciendo y
el presidente Cardozo en Brasil me da la impresión de que
también. Lo que no creo es que tengan la percepción
completa de la idea liberal, sólo deben haber entendido
fragmentos de la película. Pero me sería difícil
pensar que ambos tengan una percepción liberal integral.
Por ejemplo, en el caso particular de Cardozo que ahora empieza
a decir cosas como disminuir las horas laborales para que más
gente participe del mercado laboral con el objetivo de crear más
empleo de esta manera, es un acto de locura manifiesta."
Frente a esta afirmación, la duda que a uno le queda es
si teniendo esta fragmentación de la idea se pueden realizar
las reformas necesarias: "Algunas cosas se pueden hacer
y de hecho ya se hicieron. Decía un viejo liberal, Ludwig
Erhard, que la gran reforma alemana consistió en tener
un elemento inflexible, que era la moneda con la que los políticos
no podían jugar y el resto de las transacciones bajo un
esquema de bastante libertad. Esta combinación basada en
la rigidez en el manejo del marco alemán y la flexibilidad
en el resto de la economía durante cierto tiempo, tuvo
como consecuencia el despegue de la economía alemana. Yo
creo que Argentina ha realizado ciertas cosas positivas, como
por ejemplo, tener una moneda seria y confiable con la cual realizar
transacciones sin temor a que su valor se evapore de la noche
a la mañana. Eso ha impedido otras locuras ya que el esquema
de la convertibilidad es como una camisa de fuerza. Hay otras
cosas para las cuales la sociedad argentina no está todavía
preparada para aceptar. Hay que recordar que Menem fue elegido
por la sinrazón, lo que demuestra que una parte sustancial
de la sociedad argentina tiene las ideas económicas incorrectas
y actúa incorrectamente. Por eso, un gobernante bajo esas
circunstancias no puede hacer demasiadas cosas."
Lo que viene ahora es un punto que Montaner consideró como
fundamental para instaurar con éxito las ideas liberales:
"Si bien mucha gente espera un cambio, nadie quiere pagar
el costo de él. Por eso la primera tarea de un gobernante
que emprenda una reforma radical tiene que ser pedagógica,
es decir, tiene que salir todas las semanas en la televisión
explicando qué está haciendo y por qué y
qué ocurriría si no lo hace. Tiene que dar una lección
magistral cada siete días explicando la labor del gobierno.
Y esto no lo puede hacer el presidente, lo tiene que hacer alguien
que tenga la capacidad y habilidad suficiente, de lo contrario
se le deja el camino abierto a todos los demagogos. Es bastante
fácil desarmar la argumentación de aquellos que
se oponen al pensamiento liberal, pero hay que salir a hacerlo.
Estos que realizan ustedes desde ATLAS DEL SUD me parece brillante,
pero tendría muchísimo más efecto si salieran
a defender las ideas liberales desde el poder quienes están
obligados a hacer las reformas. Lo que me temo es que esto no
se va a realizar." Cuando se le hizo la referencia sobre
el actual equipo económico en la Argentina y su negativa
a cumplir con esta tarea pedagógica, el escritor respondió
que "eso siempre es malo ya que se van recibiendo palos
de todas partes. Y eso pasa por ser liberales que no hacen liberalismo.
Me gustaría ver a ese economista radical, López
Murphy, explicándole a la gente lo que hay que hacer. Es
un hombre que si yo fuera Menem le pediría que ocupara
ese rol pedagógico, ya que al ser una persona del partido
opositor tiene una gran credibilidad."
Luego, la conversación se desvió hacia uno de los
temas que más afectan al mundo en general: la corrupción.
Montaner explicó que "en una reforma importante
donde grandes cantidades de propiedad pasan de unas manos a otras
se presta a este tipo de problemas. Hay corrupción donde
hay transacciones y, en donde hay cambio, las transacciones se
multiplican. Pero la peor de las corrupciones es la de la complacencia
electoral, donde para mantener el apoyo de la población
o de ciertos grupos políticos, se convierten los fondos
del Estado en botines políticos. Esa corrupción
que no se ve es la peor y más cara que la otra, la de las
coimas. Cuando se cede a las presiones de los sindicatos, cuando
se compra la adhesión de un grupo político mediante
la concesión de parcelas de poder económico, cuando
se entrega la gerencia de cierto sector público a gente
incompetente para pagar favores, eso es más caro. La otra
corrupción la contabilizas una sola vez, en cambio la otra
se enquista en el presupuesto durante cincuenta años y
te cuesta tres generaciones. Como este tipo de corrupción
tiene que ver con la compra de votos, mientras más pequeña
sea la parcela del sector público menos posibilidades existe
de que aquella ocurra."
Cuando se le preguntó acerca del destino de Cuba, su tierra
natal, sus ojos transformaron su expresión y reflejaron
inmediatamente la melancolía típica de todo exiliado:
"Cuba va a trancas y barrancas con todas sus dificultades
y con este imbécil que no se acaba de morir nunca. Cuba
va hacia la transición ya que no tiene más que un
camino posible, el del cambio político y el del cambio
económico. Lo único que Castro es un tapón
político. Es como un tótem para la gente, es un
hombre parapetado detrás de su imagen, es un tipo disfrazado
de Fidel Castro hace cuarenta años, con una barba, uniforme,
una imagen importante. A él le hubiera gustado pasar a
la historia por ser el gran reformador exitoso, el gran conquistador,
y en cambio va a pasar a la historia como el último de
los comunistas cuya virtud no está en haber cambiado la
vida de los cubanos sino en haber resistido el curso de la historia
hasta la destrucción de su país. Esto sólo
puede ser considerado una victoria para quien tiene una visión
enfermiza de lo que es el poder. Los herederos de este tipo de
figuras están obligados a realizar el cambio, porque el
régimen no es otra cosa que una segregación del
propio dictador, de manera que en cuanto desaparece la figura
del dictador cae toda esta red que había creado - entre
otras cosas- porque está construido irracionalmente. Nadie
se beneficia de esta situación salvo este demente y un
pequeño grupo."
También hubo tiempo para hablar sobre la situación
europea y su crisis económica y social: "Lo que
pasa allí es que la gente no está de acuerdo en
terminar con el Estado de bienestar y realizar una reforma seria,
ya que quien nació con una serie de "derechos adquiridos"
siente que le están quitando algo que les pertenece. No
lo miran como algo que recibían como consecuencia de una
buena situación económica que desapareció.
Por otro lado, está el grave problema del resurgimiento
de actitudes anti-inmigratorias por parte de la gente que puede
llegar a causar la elección de gobiernos fascistas, como
Le Pen en Francia. Puede ocurrir también en Alemania y
esto es gravísimo. Los inmigrantes que llegan a Europa
sólo van a poner el hombro, van a trabajar. Eso de que
van a quitarle el trabajo a los demás es una historia tonta,
ya que los inmigrantes van a aquellos lugares en donde tienen
oportunidades laborales, si no, no van. Nadie va a Cuba."
Alguien podría llegar a pensar que Montaner tiene una visión
un tanto sombría del mundo, pero no es este su caso, ya
que también encuentra aspectos positivos con respecto a
la situación actual y el futuro del mundo. Él cree
que la hegemonía de Occidente es un factor positivo pues
"la existencia de un polo de poder como los Estados Unidos
será un elemento disuasorio. Todo esto mientras este país
sea una democracia donde prevalezcan ciertos valores. Estamos
en una mejor situación con respecto a los años de
la "guerra fría". Cuando uno sabe que en el año
1962 el mundo estuvo a cinco minutos de su destrucción
por la crisis de los misiles en Cuba, se le hiela la sangre."
Su opinión sobre la descomposición del régimen
soviético contiene un mensaje de alerta "porque
esta es una situación de mucho peligro. La secesión
no ha terminado y es posible en las actuales condiciones un chantaje
nuclear. Si pensamos sólo en la comunidad científica
rusa, que es de decenas de miles de personas y con la capacidad
técnica suficiente para construir armas nucleares, que
está dispersa en todo el territorio que conformaba la Unión
Soviética, entonces el riesgo es enorme. Por eso, a todos
nos interesa mucho que la transición soviética hacia
la democracia y la estabilidad económica sea de la manera
más tranquila posible. Pero tampoco hay que creer que la
estabilidad y la prosperidad se puede inducir desde afuera. Existe
un problema. Los rusos parten de dos premisas para la creación
de un sistema capitalista que son contrarias a la reflexión
liberal. La primera, inevitable, que es pensar que el capitalismo
surge de la ingeniería social, es decir, sin crecimiento
autónomo. La segunda, que es más grave que la anterior,
se refiere al lugar desde donde construir el capitalismo. Y ellos
lo hacen desde el supuesto marxista: hay una fase de acumulación
de capital donde todo está permitido. Eso es lo que actualmente
está pasando en Rusia. ¿Cómo llegaron los
rusos a la conclusión de que el capitalismo era éticamente
reprochable? Para ellos este sistema en la fase de acumulación
se basó en el pillaje. Ahora ellos cancelan la idea marxista
pero siguen arrastrando el mismo esquema de razonamiento. Entonces,
uno se encuentra con personas que están haciendo las peores
pillerías y te dicen con franqueza que están en
la fase de acumulación de capital. Para ellos el pillaje
forma parte de lo que hay que hacer para construir un sistema
capitalista. Entonces es un todo vale. Hablar de las ideas liberales
en Rusia y defenderlas es como si en medio de un incendio uno
se poden a recitar el Dante. Hay algo terrible en todas las sociedades
totalitarias y es que pudren todos los discursos políticos
porque todo discurso político suena a discurso de poder.
Y como el totalitarismo les ha aniquilado todo género de
ilusiones lo que prevalece es una cuestión de cinismo.
El tema en esos sistemas pasa entonces en cómo me hago
de una parcela de la riqueza y me atrinchero para que no me lo
quite nadie."
Carlos Montaner es escritor y periodista
cubano.
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