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Hispanic American Center for Economic Research


 


ENTREVISTA A RUTH RICHARDSON, por Pablo Guido

"LA CORRUPCIÓN GENERALIZADA NO PUEDE COEXISTIR CON UNA ECONOMÍA DE MERCADO"
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En relación a la marcha de la economía argentina, la señora Ruth Richardson sostuvo que no veía la posibilidad en el mediano plazo de un avance significativo respecto a las reformas necesarias para que la Argentina termine de consolidar el proceso de transformación iniciado en 1989. Según su punto de vista, los obstáculos que ella encontraba eran fundamentalmente dos: el primero, la falta de convicción del actual gobierno en la necesidad de seguir implementando reformas acordes a una economía de mercado y, en segundo lugar, la falta de una clase política con la capacidad, seriedad y confianza necesarias para llevar adelante una transformación a fondo de la sociedad en su conjunto.
Richardson afirma que "el proceso económico en la Argentina tuvo un gran esfuerzo en el aspecto macroeconómico a partir del programa que se inició con las privatizaciones y el plan de estabilidad monetaria. Pero esto nunca es suficiente, ni en la Argentina ni en ningún otro lugar del mundo. La estabilidad económica es un punto de partida, una plataforma a partir de la cual se puede empezar a construir otra cosa, pero nunca es suficiente. El programa de privatizaciones que la Argentina ha realizado en ciertos sectores de la economía, como ser el energético o el de las telecomunicaciones, es una búsqueda de eficiencia económica. Pero no se pueden quedar con esto solo y no continuar el proceso. Para no volver atrás deben realizar necesariamente una reforma en el mercado laboral y en el sector público. Esto es fundamental para que los cambios que ya se hicieron tengan sentido y puedan dar los frutos esperados." La ex Ministro demostró conocer también el sustento ideológico del partido peronista cuando se le planteó la pregunta sobre si el actual gobierno actuaba por convencimiento o empujado por las circunstancias: "Pienso que han actuado obligados por la necesidad y no por una convicción en las ideas de mercado. El presidente Menem ha mostrado su liderazgo en saber que eran necesarias las reformas para sacar al país del caos, del estancamiento. Él era en 1989 la única persona con la suficiente autoridad y credibilidad para llevar a cabo este proceso de cambio Menem ha actuado por instinto en le intento de colocar al país en el primer mundo. Pero actualmente la situación fiscal de la Argentina es muy frágil, las reformas laborales están demoradas y esto crea un ambiente de cierta incertidumbre sobre el éxito del programa económico. Menem debería convencer al Congreso sobre la necesidad de profundizar las reformas y, fundamentalmente, sobre la necesidad de reformar la estructura del sector público. El presidente - para tener alguna chance de éxito- debería ponerse a la cabeza de esta política de transformación y liderarla fuertemente. No tiene otro camino."
Richardson realizó un análisis interesante acerca de las dificultades cada vez más grandes que tiene el gobierno para continuar con el proceso de reformas: "Si uno observa el ciclo de vida de los gobiernos en cualquier parte del mundo, se encuentra con el hecho de que aquellos intentan realizar lo más difícil en su primer año. Si uno tomara un ciclo de cuatro años, la experiencia es que durante los dos primeros años los gobiernos tienden a realizar las reformas más duras, en el tercero consolidan lo realizado y en el cuarto año se dedican a la campaña electoral. Creo que el gobierno argentino está lamentando el hecho de no haber realizado la reforma laboral y del sector público mucho tiempo antes. Y esto ha devaluado las posibilidades de éxito del actual gobierno, ya que ha ido perdiendo la confianza de la gente y esto termina por disminuir las posibilidades de recoger los beneficios de las reformas ya efectuadas. Uno nunca puede obtener un resultado exitoso si las reformas se quedan a mitad de camino."
La ex Ministro también opinó sobre la convertibilidad implementada en nuestro país diciendo que este tipo de políticas monetarias tienen éxito en lograr una mayor credibilidad en la moneda, pero debe ser acompañada por una serie de condiciones en el resto de la economía: "Si se tiene una política monetaria inflexible, rígida, es indispensable que el resto de los mercados tenga una gran flexibilidad. Es decir, que estén lo más desregulados posible. Deben tener un mercado laboral desregulado, menos subsidios, menos protecciones hacia los sectores de la economía. Además, en el mediano plazo, la Argentina va a tener que abandonar este sistema monetario. Frente a esta posibilidad el problema que todos los analistas encuentran es la historia inflacionaria argentina. Y esto ha quedado demostrado con la crisis mexicana de hace dos años, a partir de la cual los inversores no se sintieron seguros sobre lo que la Argentina podría llegar a hacer, y esa desconfianza en la historia del país hizo que se sufriera una importante huida de capitales. Por eso mismo, creo que la única salida que le queda al presidente es hacer co-responsable des este proceso de reformas al Congreso mismo. ¿Qué quiero decir con esto? Que el Poder Legislativo comparta la responsabilidad fiscal junto con el Poder Ejecutivo de no gastar más de lo que se recauda, de lograr un superávit adecuado para que se pueda ir reduciendo el stock de deuda pública y entonces reducir los impuestos. Esta es la solución. Sin un compromiso y una responsabilidad compartida por el resultado final del programa económico, no veo posible una salida exitosa."
La Señora Richardson también se animó a hablar sobre el Dr. Domingo Cavallo, al afirmar que él mismo ha encontrado un lugar a partir del cual diferenciarse políticamente y es a través de las denuncias contra la corrupción. "La corrupción generalizada no puede coexistir con una economía de mercado. Cavallo inteligentemente ha encontrado -en la denuncia contra la corrupción- el vehículo adecuado para influir en la opinión pública. Además, la existencia de este problema tiene el efecto de reducir la confianza y la reputación del país. Los dirigentes políticos deberían saber que este flagelo reduce la confianza de los inversores sobre el plan económico y de los argentinos sobre el gobierno."
Uno de los temas que más afectan a los argentinos es el del desempleo y, sobre eso, también se conversó: "En la Argentina, este problema no es a causa de las reformas. Nosotros en Nueva Zelanda tenemos la experiencia de que, si solo se estabiliza la economía pero no se desregula el mercado laboral, el resultado va a ser un mayor crecimiento pero sin creación de empleos. Un mercado laboral controlado por normas que imponen los sindicatos y el gobierno, sin considerar los beneficios empresariales, el tipo de empresa y la productividad de cada una de ellas, es -simplemente- una máquina de destrucción de empleos. ¿Cuál es la situación del estado argentino? Bueno, ustedes tienen un problema de gerenciamiento y de mucha centralización en la toma de decisiones. Además, deberían ponerse de acuerdo acerca de las funciones que debe realizar el Estado. Esta reforma en pedacitos que ustedes están haciendo la realizan con una estructura estatal inconsistente con el modelo del país que quieren ser."
El final de la entrevista derivó hacia su experiencia personal en la función pública. Richardson tiene muy claro para qué la gente elige un gobierno: para hacer cosas diferentes. ¡Y ella sí que realizó cosas diferentes! Entonces uno se pregunta por qué renunció al cargo de Ministro de Finanzas si durante el período que se desempeñó al frente de todo el proceso de reformas tuvo un éxito rotundo. "Yo ingresé a la política con el propósito deliberado de realizar reformas profundas, desregular los mercados y disminuir el poder del Estado en la vida de la gente. Ese fue el programa de mi partido cuando ganamos las elecciones en 1989. Luego de tres años, volvimos a ganar las elecciones, pero por un margen más estrecho. Entonces, el líder de mi partido y Primer Ministro, decidió que había llegado el momento de detenernos con este proceso de reformas radicales. Me reuní con el Primer Ministro y le dije que mi razón para estar en el gobierno ya no existía. Mi última tarea fue liderar el tratamiento de la ley de Responsabilidad Fiscal (por la cual se establecía la obligación de lograr superávit fiscal, reducir la deuda pública e impuestos como medidas de aplicación permanentes) en la respectiva comisión parlamentaria. Al día siguiente que se aprobó la ley, renuncié. Desde ese momento, se puede decir que el país ha paralizado por completo el proceso de reformas. ¿Si volvería? Sólo si tuviera la seguridad que se quiere seguir avanzando en las reformas que aún faltan: sistema educativo, seguridad social, salud."
Ruth Richardson es una de las pocas personas en la actualidad que ha llegado a ocupar un lugar decisorio en un gobierno y lo ha hecho con una valentía y un coraje impresionante. Esa valentía y esa convicción necesaria para realizar aquellas cosas que un buen político debe saber hacer: permitir que la gente tome sus propias decisiones en la vida y no sea el Estado el que se ocupe de eso. "Yo sabía lo común". Así de simple, así de difícil. Más que una lección política, una lección de vida.

Pablo Guido es actualmente Economista Jefe de la Fundación Atlas para una Sociedad Libre.


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