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LA GENERACION MAS AFORTUNADA
Por W. Michael Cox y Richard
Alm
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Cuando se trata de los hechos materiales de la vida, los jóvenes
que están creciendo en este comienzo del milenio están
mejor que cualquier otra generación anterior. Y quizás
aún más importante, hay razones sólidas como
las piedras para estar seguros de que esta generación continuará
mejorando en los años y décadas próximas.
Las predicciones de un futuro color de rosa para los jóvenes
de hoy va en contra de la postura pesimista de quienes aún
sostienen que las calamidades están muy cerca, a pesar de
casi dos décadas de crecimiento económico. Cuando
se trata del futuro de Estados Unidos, estos pesimistas hacen una
pintura penosa de perspectivas magras de trabajo, aumento de la
desigualdad de ingresos, y mayores cargas impositivas. El fracaso
económico de la nación, dicen, condenará a
los jóvenes de hoy al triste destino de ser la primera generación
en la historia que no vivirá tan bien como sus padres.
Si se llegara a dar este escenario, sería un revés
histórico para las fortunas de la nación. El sistema
empresario libre de Estados Unidos tuvo sus altibajos -incluyendo,
por supuesto, los dolorosos años de la Gran Depresión.
Pero el tema detonante de los últimos 225 años no
ha sido el fracaso; fue el éxito, con cada generación
de estadounidenses mejor que la precedente. Sin embargo, incluso
en el mejor de los tiempos, nunca ha habido escasez de apocalípticos
que desperdigan su último libro o teoría acerca de
la depresión que se viene.
Los buenos tiempos de Estados Unidos no están en sus fines,
no por un largo tiempo. Los jóvenes estadounidenses de hoy
están comenzando sus años de adultez con una amplia
ventaja en los estándares de vida. Un estudiante universitario
típico llega a la universidad con posesiones que sus padres
comúnmente no pudieron comprar hasta que tuvieron 40 o 50
años.
Lo mejor, sin embargo, está por venir. A través del
resto de sus vidas, miembros de esta generación aprovecharán
los beneficios de una economía capitalista dinámica
que crea millones de buenos puestos de trabajo anualmente, ofrece
oportunidades ilimitadas y como rutina brinda nuevos, mejores y
más baratos productos para el consumidor.
UN TRABAJO DE VERANO, LA FIESTA DE COMPRAS.
Los trabajos y las innovaciones que están por venir son especulativas
por su propia naturaleza. La prosperidad de hoy, sin embargo, está
justo frente a nuestros ojos. En realidad, los derechos de nacimiento
de la generación más afortunada es un paraíso
de consumo muy por encima del alcance de sus padres y abuelos.
El trabajo de verano, el rito de pasar algo así como diez
semanas trabajando entre el fin de la escuela un año y el
comienzo del curso lectivo siguiente, provee un comienzo para observar
las perspectivas de la vida de hoy de los jóvenes. Tomando
un trabajo con el salario mínimo, un trabajador puede sencillamente
obtener 2.000 dólares durante el verano, con sólo
un pequeño descuento de impuestos.
Las ganancias de un puesto de verano da bastante poder adquisitivo.
El dinero sería suficiente para llenar un dormitorio o un
pequeño departamento con cualquier tipo de cosas y cositas
-con una sobra de 10 dólares para la pizza.
La lista de compras hipotética, basada en precios ofrecidos
en Internet o en un diario, podría empezar con una computadora
personal, la gran invención de nuestros días. Una
poderosa Compaq con monitor, módem, impresora color, teclado
y mouse por 509 dólares.
Después de eso, el presupuesto podría extenderse incluyendo
un reproductor de DVD por 299 dólares, un organizador PalmIIIx
por 230 dólares, un televisor de 20 pulgadas por 119 dólares
y un reproductor de CD por 70 dólares. Aspectos de confort
tampoco deberían ser dejados de lado, por lo tanto ¿qué
tal si compramos una cafetera DeLonghi para hacer capuchino por
100 dólares y un pequeño refrigerador por 89 dólares?
El resto de la fiesta de compras hipotética varía
desde una mesita de luz, una batidora, una tabla de planchar al
extremo opuesto de un sillón con cinco motores de masajes,
y una cámara digital. Y aún queda dinero para necesidades
adicionales como un teléfono por 49 dólares, una aspiradora
de mano por 20 dólares, una tostadora por 36 dólares,
un cepillo de dientes eléctrico por 30 dólares y un
reloj despertador por 17 dólares. El resultado total: 1.990
dólares.
¿Suena improbable? El ejemplo subestima lo que pueden comprar
los jóvenes estadounidenses hoy en día. Recientemente
un informe del Departamento de Trabajo de los Estados Unidos demostró
que el 71 por ciento de los estadounidenses con trabajo, de entre
15 y 17 años ganaba más que el salario mínimo
de 5,15 dólares por hora en 1998. Con tasa de desocupación
para los adolescentes en su punto más bajo desde 1969 y con
carteles de "se busca ayuda" en casi todas las vidrieras,
la gran mayoría de los trabajadores de verano están
ganando probablemente bastante por encima del salario mínimo.
EL PODER ADQUISITIVO DEL PASADO.
Las generaciones anteriores no eran tan afortunadas. Sólo
comparemos la cornucopia de los bienes de consumo que están
al alcance de los jóvenes de hoy con lo que podían
comprar sus padres y abuelos con el dinero de un trabajo de verano.
Trabajando con un sueldo mínimo en 1970, un estudiante podría
ganar $ 618. El dinero podía gastarse comprando un grabador
y reproductor de cassettes por $ 290, un televisor blanco y negro
por $ 150, una calculadora por $ 99, una máquina de escribir
usada por $ 59 y un radioreloj despertador por $ 20.
Los estudiantes de hoy están mejor en muchos sentidos. En
principio, pueden comprar más productos y servicios, comprando
una heladera, una batidora, una plancha, una aspiradora, una lámpara
y otros productos más que la persona de 1970. Además,
pueden comprar productos que no existían una generación
atrás -como computadoras, faxes, y videograbadoras. En tercer
lugar, muchos de los productos que tienen las mismas funciones ahora
son mucho mejores, como el caso de la televisión blanco y
negro.
Si vamos aún una generación más atrás
que la de 1970, la recompensa material por un trabajo de verano
era aún menor. Con los $ 282 de un trabajo de verano en 1950,
un joven podía comprarse un televisor blanco y negro por
$ 180, un tocadiscos por $ 37, un radio reloj por la misma suma
y una asadera para brownies. Eso es todo.
Las ganancias por un trabajo de verano de hoy en día son
tan mejores debido a un premio escondido del sistema capitalista.
A través del tiempo, los salarios tienden a subir más
rápidamente que los precios, entonces el costo de lo que
compramos en términos de horas de trabajo se vuelve más
barato.
Cien kw de electricidad, por ejemplo, requería dos horas
de trabajo con un sueldo promedio de un obrero en 1950. Hacia fines
de la década del 90, el precio en término de horas
de trabajo había bajado a 38 minutos. Un trayecto en avión
de 160 kilómetros bajó de 2 horas 43 minutos en 1960
a 1 hora y 2 minutos en la economía de hoy en día.
En las últimas generaciones, este progreso en el poder adquisitivo
de nuestro tiempo de trabajo sucedió sobre un gran número
de productos, desde el galón de leche a un Big Mac. La tendencia
es particularmente fuerte en los bienes de manufactura, donde la
productividad aumenta rápidamente. Los precios actuales de
las computadoras, VCRs, teléfonos celulares, faxes, y otros
productos electrónicos están cayendo. El factor del
aumento en los salarios y la demanda modifica por altibajos.
A principios de la década del 70, tomaba un mes de trabajo
comprarse un televisor color. Ahora, sólo toma tres días.
En un cuarto de siglo, el precio en términos de tiempo de
trabajo de un teléfono celular cayó 97 por ciento.
Una calculadora de mano ahora cuesta 45 minutos de trabajo, pero
en 1972 costaba 31 horas.
MEJORES TRABAJOS CON CHEQUES MÁS
GRANDES. Las compras con el sueldo de un trabajo de verano
de los tres estudiantes hipotéticos resume la experiencia
de la mayoría de los estadounidenses durante las últimas
tres generaciones. El país fue testigo de un aumento tremendo
en los estándares de vida.
Los estudiantes universitarios comienzan su vida adulta mucho más
tarde que las generaciones anteriores. ¿Cómo podrían
terminar peor el resto de sus vidas? Suena a una suposición
absurda.
Una habitación o departamento lleno de bienes de consumo,
por supuesto, no necesariamente se traduce como toda una vida de
mejoras en los estándares de vida. La promesa de la prosperidad
futura de los jóvenes de hoy se basa en la probada habilidad
de la economía estadounidense para brindar bienes y servicios.
Es la máquina económica más poderosa de la
historia - una economía libre, abierta que incentiva la iniciativa
individual. Incluso en tiempos de aparente tranquilidad, este sistema
de libre empresa sigue funcionando en un ritmo implacable hacia
lo nuevo, mejor y más barato.
La "Destrucción Creativa" -la famosa frase de Joseph
Schumpeter- genera un progreso continuo, con cada generación
viviendo mejor que la anterior. Con el tiempo, nuevos productos
aparecen, llegan nuevas tecnologías, nuevas industrias eclipsan
a las existentes, nuevos trabajos reemplazan a los anteriores, con
los salarios cada vez más gordos y las condiciones de trabajo
cada vez mejores.
En la década anterior o algo así, la economía
estadounidense se unió con la destrucción creativa,
dando empleo a un adicional de 18 millones de trabajadores. La fuerza
que estaba detrás de este gran número de puestos de
trabajo creados fue la nueva economía que surgió con
la difusión del microprocesador, una invención de
los 70 que alcanzó su masa crítica en los 90. Pequeños,
pero cada vez más poderosos, los cerebros electrónicos
dieron inicio a una ola de rápido progreso -en computadoras,
productos electrónicos, telecomunicaciones, software, Internet,
e incluso en medicina.
El crecimiento económico del siglo XXI vendrá del
mismo catalizador que forjó gran parte de la historia de
los Estados Unidos: invención e innovación. El país
se sienta ahora sobre una superficie madre de tecnología,
una fuente potencial de progreso que reduce todo lo que hayamos
visto en el pasado.
¿Qué son estas nuevas tecnologías? Son muchas
y variadas, pero algunos ejemplos servirán como muestra de
la gran cadena de ciencia e invención. Las computadoras cada
vez más poderosas están multiplicando las aplicaciones
potenciales de la inteligencia artificial y realidad virtual. Al
mismo tiempo, los inventos en la tecnología de reconocimiento
están llevando a máquinas que detectan formas, sonidos
e incluso huelen.
Los avances en robótica están produciendo máquinas
capaces de combatir incendios u obedecer las órdenes de un
doctor en un quirófano. La tecnología de reducción
de sonido está usando las propiedades físicas de las
ondas de sonido para hacer del medio ambiente un lugar más
tranquilo y las transmisiones celulares más claras.
La nanotecnología, la manipulación de materia en un
nivel molecular, hace posible a superconductores más poderosos
y con menos fricción. Las micromáquinas, algunas del
ancho del cabello humano, están comenzando a funcionar dentro
del cuerpo humano.
El cifrado del ADN humano promete grandes avances en medicina y
biología. El espacio exterior ofrece posibilidades comerciales
nunca antes dichas, algunas de las cuales ya están apareciendo
gracias al Sistema de Posicionamiento Global actual.
En sí misma, la tecnología no produce crecimiento
económico. Es la tarea del sistema económico traducir
los avances de laboratorios y grupos de investigadores en productos
comerciales que darán comienzo a nuevos negocios, industrias
y trabajos.
La fortaleza de la economía estadounidense es su incomparable
habilidad para poner en funcionamiento a la tecnología en
forma rápida y eficiente. La empresa libre incentiva la innovación,
premia la toma de riesgos y da a los individuos la libertad para
perseguir sus propios destinos. Esto es lo que da progreso y mejora
los estándares de vida.
En este sistema, es una buena apuesta el hecho de que las oportunidades
laborales serán mejores en el futuro en comparación
con hoy en día. Los jóvenes de hoy poseen habilidades
en computación, Internet y otras tecnologías- haciéndolos
recursos escasos en la economía cada vez más globalizada.
Es una vieja historia en Estados Unidos: la educación y la
habilidad se traducen en mejores salarios, más beneficios
y mejores condiciones laborales. Funcionó para generaciones
anteriores. Funcionará para la generación que ahora
entra en escena.
UNA GENERACIÓN AÚN MÁS
AFORTUNADA. Aquellos que venden el pesimismo a los jóvenes
de hoy se equivocan de manera espectacular. Esta no será
la primera generación que terminará peor que la anterior.
Todo lo contrario. La proyección del futuro de Estados Unidos
es bastante clara y poco oscura. Nuestro sistema capitalista dará
una abundancia de ciencia y tecnología al trabajo. Difundirá
la innovación, dará lugar a nuevas industrias, creará
puestos de trabajo bien pagos, incrementará la productividad
y disminuirá los precios al consumidor.
Hay más buenas noticias para los jóvenes de hoy, no
todas puramente económicas. Las jubilaciones vienen cada
vez más temprano y duran cada vez más. El trabajo
se está haciendo más flexible y provee la oportunidad
para el descanso y la recreación.
Sumemos todo. Cuando se trata del futuro económico, los jóvenes
de Estados Unidos de hoy son la generación más afortunada
de la historia -al menos hasta que sus hijos crezcan y forjen una
generación aún más afortunada.
W. Michael Cox es vicepresidente senior
y economista jefe del Federal Reserve Bank of Dallas y Richard
Alm es escritor sobre negocios. Ambos son coautores de Mitos
sobre riqueza y pobreza: por qué estamos mejor de lo que
pensamos.
Este artículo fue originalmente publicado en la revista Ideas
on Liberty. Permiso para traducir y publicar otorgado por The Foundation
for Economic Education (www.fee.org) a la Fundación Atlas
para una Sociedad Libre.
Traducción de Hernán Alberro.
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