Adios a las armas
Malú Kikuchi
Periodista. Conductora de "Cuento Chino" y "La Dama y el Bárbaro", radio El Mundo. Premio a la Libertad 2013, Fundación Atlas para una Sociedad Libre.


“Adiós a la armas” deben estar diciendo los integrantes de los batallones 601 de La Plata (provincia de Buenos Aires) y 603 de Fray Luis Beltrán (provincia de Santa Fe). Quizás el ejército argentino todo, esté diciéndole adiós a las armas.

Pequeño resumen de lo poco que se sabe: el ejército oculta  información. No se sabe si por prudencia, para no alarmar a la población, o por vergüenza por la desidia ante el robo, o por la complicidad en la venta (¿en negro?) de las armas.

Como sea, deben dar información, no se trata de robos en armerías privadas, son robos (o lo que sea), en instituciones nacionales, mantenidas por nosotros los ciudadanos, con nuestros impuestos, por lo que tenemos derecho a saber y el ejército tiene la obligación de informarnos.

Siendo Juan Manuel Abal Medina jefe de gabinete de ministros, informó a mediados de 2012 que “faltaron” o “se sustrajeron” de los batallones de arsenales 601 y 603, entre 2010 y 2012: 274 correderas, 282 cerrojos, 288 armazones, 512 cajones de mecanismo y ¡45 cañones!

Yo no entiendo nada de armas, transcribo la información que tengo, pero sí sé lo que es un cañón. Sea quien o quienes fueren los que tengan los 45 cañones, tengo la certeza que no deben tenerlos. Es un enorme peligro.

El 18/2/2011 se filtró la información sobre la “desaparición” de 154 fusiles FAL; piezas para armar 250 fusiles; 1 ametralladora MAC (calibre 7,62); piezas de 5 ametralladoras (calibre 12,7); 1 pistola 9mm (la más usada por los delincuentes).

En ese entonces el ministro de defensa era Arturo Puricelli, que el 4/3/2011 pasó a disponibilidad al general de brigada Alejandro Pucheta, jefe del Estado Mayor. Para los civiles el tema terminó ahí. Los “faltantes” siguieron.

A finales de 2014, del batallón  603 San Lorenzo, en Fray Luis Beltrán, cercano a Rosario, el ejército denunció ante la justicia “el faltante” de 19.600 balas, que pueden completar (casi) la carga de 2.000 pistolas (9mm). La denuncia cayó  en el juzgado federal N° 3 de Rosario, juez  Juan Carlos Vera Barros, fiscal Mario Gambacorta. La información llegó a la prensa  ayer. No se hizo pública. Se la ocultó.

El 12/1/2015, nos enteramos azorados, que del escuadrón de caballería blindado (¡menos mal que era blindado!), “desapareció” un misil TOW 2. Gravísimo. Lo que no se llevaron fue el lanzador, sin el cual el misil no es operable. Igual sirve como bomba. El caso  lo tiene el juez federal de La Plata, Laureano Durán.

Las medidas tomadas en los distintos casos, todos sumados, fueron la suspensión de 3 oficiales y 7 suboficiales. El ministro de defensa Agustín Rossi dio de baja al director de arsenales coronel Hugo Víctor Meola. Cerró el batallón 603 y le ordenó al teniente general César Milani crear en el lugar, una unidad militar de emergencias y reubicar el material militar en otras unidades.

Preguntas hasta ahora sin respuesta.

¿No era que las FFAA estaban desarmadas, olvidadas  en los sucesivos presupuestos?  Pareciera que no, por lo menos desde que Cristina es presidente. De no ser así ¿cómo es posible que desaparezcan armas que no existen?

¿Las armas han “desaparecido” por obra de algunos gnomos juguetones? ¿Las armas fueron robadas ante los ojos cerrados por el sueño de las malas custodias  que debían, y valga la redundancia, custodiarlas? ¿Las armas fueron vendidas por soldados mercenarios (hoy todos lo son), sin el conocimiento de ningún oficial? ¿Las armas fueron robadas con la complicidad de algunos oficiales? ¿Las armas fueron vendidas en negro por soldados mercenarios? ¿Las armas fueron vendidas en negro por oficiales? ¿O las armas fueron vendidas en blanco por personas que estaban en posición de hacerlo?

No puedo contestar nada de lo preguntado. Pero falta lo peor en materia de preguntas, cuyas respuestas sigo sin conocer. Me asusta la sola idea de llegar a conocerlas.

¿Quiénes tienen las armas? Robadas, permitidas, vendidas en negro o en blanco, ¿quiénes tienen las armas? Delincuentes comunes que terminan trabajando para los narcos? ¿Directamente los narcos? ¿Cómo en otros tiempos no muy lejanos, las exportamos? Se descubrieron armas de fabricaciones militares en manos narcos en Río de Janeiro. ¿Está la cúpula militar enterada de lo que sucede debajo de ellos o ignoran todo?  En cualquiera de los dos casos, es grave.

¿Se está armando un ejército paralelo? Esto es quizá lo más temible. Porque por lo menos yo, no tengo la menor idea a quiénes responderían.

Lo que sí sé y lo tengo muy claro, es que todos estos desastres, no tengo otra palabra para definirlos, no  se solucionan cerrando un batallón. Se solucionan investigando en serio los sucesivos hechos, impensados en unidades militares en tiempos de paz.

Sería cuestión de advertírselo al ministro Rossi, que no basta con echar a un director de arsenales y cerrar un batallón. Debe investigar a fondo,  encontrar a los culpables y luego del debido proceso, los culpables a la cárcel y, es imperativo,

SE DEBEN ENCONTRAR LAS ARMAS DESAPARECIDAS.

La tranquilidad de la población lo exige. Esa población que paga el sueldo del ministro, los del ejército (aunque sean bajos) y compra las armas.  ¿O tenemos que conformarnos diciendo “Adiós a las armas”?


“Adiós a las armas” novela de Ernest Hemingway de 1929. Título tomado de un poema de George Peele, poeta inglés del siglo XVI, dedicado a la reina Isabel I “A farewell to arms”.
 

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