Jeb Bush: ¿el candidato latino?
Andrés Oppenheimer
Columnista del Miami Herald/el Nuevo Herald. Fue miembro del equipo ganador del Premio Pulitzer, y ha recibido el Premio Ortega y Gasset, Premio Rey de España y el Emmy.


Jeb Bush, quien habla perfecto español y está casado con una mexicana, es el aspirante presidencial republicano que conseguiría más votos entre los latinos en las elecciones del 2016. Sin embargo, el Partido Republicano — y él mismo — han girado tanto a la derecha en relación a la inmigración y otros temas sociales, que incluso él tendrá un serio problema en ganar el voto hispano.

La mayoría de los encuestadores coinciden en que los republicanos necesitarán entre el 40 y 44 por ciento del voto hispano para ganar la presidencia en el 2016, mucho más de lo que han recibido en las últimas elecciones. El candidato republicano más reciente, Mitt Romney, perdió las elecciones del 2012 en buena parte porque solo obtuvo el 27 por ciento del voto latino.

Hay pocas dudas de que Bush es, entre los actuales aspirantes republicanos, el que ganaría más votos latinos: es el único que habla español en su casa, ha vivido en México y Venezuela, se graduó en Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Texas, y ha tenido amigos y socios cubanoamericanos desde que se mudó a Miami en 1980.

No fue una coincidencia que, cuando anunció su campaña presidencial días atrás, buena parte del público eran cubanoamericanos que coreaban en español: “¡Viva Jeb!”. La congresista Ileana Ros-Lehtinen (R-Miami) dijo: “Jeb es cubano. Es es nicaragüense. Es venezolano”.

Aunque los aspirantes republicanos Marco Rubio (R-Fla) y Ted Cruz (R-Texas) tienen padres cubanos, y Rubio habla fluidamente el español, no tienen una esposa mexicana ni tampoco hijos que puedan hacer campaña por ellos en español. Tampoco tienen la historia personal de Bush de haber vivido en América Latina.

Pero, a pesar de todo esto, Bush tendrá una batalla cuesta arriba para obtener más del 40 por ciento del voto latino, y poder ganar en el 2016. Los demócratas y los grupos proinmigrantes ya lo están criticando por pertenecer a lo que denominan “el partido de las deportaciones”, y dicen que el candidato ya está dando marcha atrás en sus posturas moderadas en materia inmigratoria.

Entre las principales líneas de ataque de los demócratas contra Bush, están:

En primer lugar, Bush se ha manifestado repetidamente contra la acción ejecutiva de Obama que suspende las deportaciones de hasta 5 millones de inmigrantes indocumentados. Eso por sí solo va a poner a Bush a contramano de millones de votantes hispanos que tienen familiares y amigos que se beneficiarían de la medida, dicen los críticos.

En segundo lugar, Bush ha adoptado el mantra de los republicanos conservadores de que “tenemos que asegurar la frontera” antes de hacer una reforma migratoria. Eso no solo sería una pérdida de dinero, porque la inmigración ilegal procedente de México se encuentra en un mínimo histórico, sino que también es una excusa de los republicanos para no hacer nada con respecto a los 11 millones de inmigrantes indocumentados que ya están en el país, dicen los críticos.

En tercer lugar, Bush dio un paso atrás a su anterior apoyo a un eventual camino hacia la ciudadanía para los inmigrantes indocumentados, al escribir en un libro publicado en el 2013 que apoya un camino legal a la residencia permanente para los indocumentados, pero no a la ciudadanía.

En cuarto lugar, Bush apoya muchas posturas conservadoras como la oposición al Obamacare, el programa de cobertura universal de salud, y el aumento del salario mínimo. Eso va a contramano del sentimiento de la mayoría de los latinos, apuntan con razón los demócratas.

Matt Barreto y Gary Segura de Latino Decisions, una firma encuestadora del mercado hispano, escribieron a principios de esta semana que estas y otras posturas harían que Bush probablemente pierda el voto latino.

“Los votantes latinos han demostrado que están más que dispuestos a rechazar incluso a candidatos latinos cuando sus posiciones políticas se oponen a las preferencias de la comunidad”. escribieron. “El matrimonio y las habilidades lingüísticas de Bush, aunque simbólicamente importantes, carecerían de valor si sus posiciones contrastan con las del votante latino promedio”.

Mi opinión: La prueba clave para la candidatura presidencial de Bush será si puede resistir la tentación de volcarse más a la derecha en temas de inmigración para ganar las primarias republicanas.

Si Bush puede ganar la nominación republicana manteniendo posturas proinmigración, convenciendo a los votantes republicanos en Iowa y otros estados norteños de que — estén de acuerdo con él o no — es su mejor esperanza para que el Partido Republicano llegue a la Casa Blanca, tendrá una oportunidad de ganar en el 2016.

En cambio, si — como es muy probable — vira a la derecha en las primarias porque piensa que es la única forma de ganar la candidatura republicana, tal como lo hizo Romney, está condenado a perder el voto hispano, y las elecciones del 2016.

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