Reforma educativa en Ciudad de Buenos Aires: costos y beneficios
Edgardo Zablotsky

Ph.D. en Economía en la Universidad de Chicago, 1992. Ejerce los cargos de Profesor Titular y Vicerrector de la Universidad del CEMA. En Noviembre 2015 fue electo Miembro de la Academia Nacional de Educación. Miembro del Consejo Académico de la Fundación Atlas para una Sociedad Libre. Consultor y conferencista en políticas públicas en el área educativa, centra su interés en dos campos de research: filantropía no asistencialista y los problemas asociados a la educación en nuestro país.



El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires trabaja en una profunda reforma educativa que, entre otras cuestiones, intentaría adecuar la escuela secundaria al mercado laboral, inspirándose en el sistema dual alemán que propone una formación en las aulas y en las empresas. Según el nuevo plan, todos los alumnos de las escuelas públicas deberían realizar pasantías en el último año, contemplándose parte del tiempo escolar en aprendizajes dentro de empresas. Este hecho generaría claros beneficios, pero también costos por completo evitables. Veamos los hechos.
En el llamado sistema de educación dual los estudiantes pasan una cantidad importante de tiempo en el lugar de trabajo, aun antes de que se gradúen de la escuela secundaria. Luego, muchos ingresan directamente a puestos de trabajo en las empresas en las que realizaron las pasantías. El resultado de ello es que se incorporan a la empresa no tan sólo con los conocimientos técnicos específicos necesarios, sino también con registro de la cultura organizacional y la adquisición de las habilidades sociales necesarias para desenvolverse exitosamente en dicho ámbito.
En Alemania existen alrededor de 350 profesiones, con duración promedio de desarrollo entre dos y tres años y medio. Conforme transcurre el proceso, el estudiante incrementa el tiempo de entrenamiento en la empresa y reduce el tiempo de aprendizaje en la escuela. Logra de esa forma incorporarse, provisto de capital humano, al proceso productivo.
Actualmente, en la Unión Europea cerca de seis millones de jóvenes de menos de 25 años están desempleados. Varios de los países afectados buscan mejorar la transición desde la escuela secundaria al mundo profesional, y centran su atención en el sistema dual (Eslovaquia, España, Grecia, Italia, Letonia y Portugal). El interés se ha extendido más allá del continente europeo: China, India, Rusia y Vietnam firmaron acuerdos de cooperación con el gobierno de Alemania, así como lo hizo el estado de Minesota en Estados Unidos.
Es claro, como bien resaltó en 2013 Dieter Euler, ex presidente del Consejo Consultivo del Instituto Federal de Formación Profesional de Alemania: "No se trata de transferir al pie de la letra el sistema de formación alemán. La experiencia demuestra que la formación dual en Alemania puede servir de modelo, pero no de patrón. Quien desee transferir a su país un sistema de formación extranjero debe tomar en consideración las condiciones generales existentes y orientar la formación profesional dual de acuerdo con sus propios objetivos educativos, sociales y económicos".
Retornemos a nuestro país. Los beneficios son fáciles de identificar. Muchos jóvenes que al terminar la secundaria no cuentan con habilidades que les permitan ingresar al mercado laboral saldrían beneficiados. Es claro que el número de jóvenes que no estudian ni trabajan se reduciría considerablemente.
Pero también hay costos generados por la obligación de participar de esta práctica que tienen la totalidad de los alumnos de quinto año de las escuelas públicas porteñas. A muchos que han de seguir estudios universitarios les sería más provechoso utilizar el tiempo dedicado a las pasantías laborales a profundizar conocimientos que contribuyan a un mejor rendimiento y una menor deserción en su tránsito por la universidad.
Los números hablan por sí mismos. En palabras de Alieto Guadagni, miembro de la Academia Nacional de Educación: "La Argentina es el país latinoamericano con mayor población universitaria, 435 estudiantes cada 10 mil habitantes. En Brasil hay 380; en Chile, 361; en México, 285 y en Colombia, 273. La foto se revierte al evaluar su graduación. En Argentina se gradúan anualmente tan sólo 28 alumnos cada 10 mil habitantes, mientras que en México y Chile, 48; en Brasil, 50 y en Colombia, 59".
No existe nada gratis. Cualquier medida del gobierno es de esperar que se motive en los beneficios que habrá de generar para la sociedad, pero también que dichos beneficios superen los costos. En nuestro país estamos demasiado acostumbrados a no tomarlos en cuenta.
En Alemania dos tercios de los jóvenes, quienes no están interesados o no califican para la universidad, participan de la educación dual. ¿Por qué no pensar en una alternativa similar en lugar de incluir a la totalidad de los jóvenes de quinto año de las escuelas públicas de la Ciudad de Buenos Aires? Sería una forma práctica de obtener los beneficios de una inteligente reforma, sin pagar los costos que su instrumentación aparenta generar.

Publicado en INFOBAE.
 

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