Morgan, el magnífico
Ricardo Valenzuela


Uno de los pilares de la explosión económica de EU durante el siglo 19, fue un hombre muy especial, visionario, brillante y muy recluso. JP Morgan fue quien construyó y proyectó el debutante sistema financiero de los EU a nivel mundial, arrebatándole luego ese liderazgo a Europa. También gran parte de los proyectos que ubicaron a los EU a la cabeza de la Revolución Industrial, fueron organizados y financiados por él, dejando una imborrable huella en el mundo de los negocios y las finanzas, tanto en EU como a nivel internacional.
 
Hay mucha gente que se atreve a decir que si Morgan no hubiera existido, los EU estarían ubicados al nivel de los países latinoamericanos. Morgan fue quien rescató al país de un esquema financiero caótico que abrazaba buena parte de la iniciativa privada y la administración pública, para darles la salud que requerían para sobrevivir, prosperar y en el proceso, educó financieramente a los políticos y empresarios responsables de esta situación.
 
Morgan era un padre devoto y un amigo leal. Era efusivamente caritativo y regalaba millones de dólares a iglesias, escuelas, museos, hospitales. En el bajo este de Nueva York, él había aportado todo el dinero para la construcción del hospital Lying-In, dedicado a servir a madres pobres en espera de sus hijos. Hombre muy devoto a la iglesia Episcopal, donaba enormes cantidades de dinero a sus causas. Pero igualmente era un hombre que le gustaba la buena vida, sus puros importados y los mejores vinos. A diferencia de otros magnates de esa era, Morgan había nacido en privilegio y, siendo hijo de un importante banquero, había crecido en un ambiente de dinero, altas finanzas, y portaba una sólida educación universitaria. Se iniciaba trabajando para su padre en Londres, y de forma muy rápida aprendía el negocio de las finanzas y se convertía en un experto en el mundo de cambios internacionales. Al sentir tenía la experiencia requerida, en 1860, a la edad de 23 años abría su propia firma en Nueva York.
 
JP era un genio con los números, pero también era un visionario con idea muy clara, de cómo los desconectados elementos de una joven y turbulenta economía, se podrían estructurar en un todo más eficiente. Sin embargo, sus esfuerzos para reorganizar los caóticos ferrocarriles habían sido saboteados por estilos de mandos complacientes y corruptos. El país estaba a punto de la anarquía, y los ferrocarriles alrededor de Chicago habían caído en manos de los sindicatos. El proyecto estaba a solo unos meses de ir a la bancarrota. La Casa de Morgan era uno de los principales promotores de los valores emitidos por esa industria, y JP estaba determinado a meter orden en ese caos. Ningún problema financiero en la historia económica de EU, se asemejaba al desorden en los ferrocarriles que con urgencia requerían ayuda especial. Una irregular estructura financiera había sido parchada toda junta, utilizando todos los métodos posibles de cohesión. Había todo tipo de arreglos bajo la mesa, y los valores que los representaban era ya muy cuestionable que cumplieran con sus compromisos, pues reportaban grandes pérdidas.
 
Sin embargo, en el centro de este infierno había algo que se podría considerar el súper infierno. Era un proyecto bajo el consorcio llamado Richmond and West Point Terminal. Consistía en unas 9,000 millas de vías operadas por una rijosa masa de intereses sobrepuestos, bajo el control de cuatro empresas anónimas. Inclusive, antes del pánico de 1893, los operadores habían acudido a Morgan por ayuda, pero demandaban control total de la empresa, algo que de inmediato fue rechazado. Pero al presentarse el pánico, las mismas condiciones draconianas desenfundadas por Morgan, fueron aceptadas sin cuestionar. La rehabilitación de este moribundo era una tarea casi imposible. Pero el carácter fuerte, enérgico de Morgan que empujaba, regañaba, amenazaba, luego seducía y consolaba. La compañía siguiendo su receta y al final recapitalizada con una emisión de bonos de $375, ooo al 5%; En su primer año de operaciones reportaba una utilidad de $3 millones de dólares.
 
Fue cuando todos los representantes de las empresas ferroviarias a punto de la bancarrota, acudieran a Morgan suplicando su ayuda y, una tras otra, Morgan, utilizando su magia, las reestructuraba para convertirlas en proyectos solventes. En los años siguientes, más de un billón y medio de dólares fueron invertidos en las empresas reorganizadas por Morgan. Había salvado una industria que ha sido un importante factor para el desarrollo económico de ese país. Pero no solo extendía su sabiduría financiera a la empresa privada, hacia lo mismo con esa organización llamada Estados Unidos de América, la cual, durante la depresión que luego provocara un pánico monetario, estando la Tesorería a punto de renegar del dólar para enviarlo a un remolino de devaluaciones y la pérdida total de sus reservas en oro, emergía JP para establecer una creativa estructura financiera, que culminara con una emisión de bonos, para que la Tesorería comprara oro y hacer frente a la demanda.
 
Entre los proyectos que Morgan reestructuraba, organizaba, fusionaba y luego financiaba, nacían empresas como General Electric, US Steel, The Northern Security Company y muchas otras. Pero el logro más grande de Morgan fue el haber resuelto el pánico de 1907. Cuando el problema explotara, toda la comunidad financiera de Nueva York acudía a Morgan por ayuda, y el gobierno federal ponía sus fondos a su salvaguarda y disposición. JP iniciaba una profunda revisión de bancos y otras organizaciones financieras para determinar cuáles eran solventes y cuáles no. Procedía luego con su mágica receta salvadora y con su extenso menú que incluía fusiones, ventas, reestructuraciones, y su igualmente mágica estructura financiera de rescate, para que las empresas, como Lázaro en la biblia, al comando de Morgan salieran de sus tinieblas. Por todos los propósitos prácticos, Morgan, para cumplir su difícil cometido, actuaba como banco central. Finalmente la magia hacia el milagro y la economía había sido salvada por JP. 
 
Luego sucedía lo que ya era popular. La Tesorería, los EU como país, y la economía nacional, habían sido salvados por Morgan, pero la gente, en lugar de agradecerlo, lo repudiaba con más furia calificándolo como un pirata que había ganado millones a expensas de los problemas del país. En los siguientes años los esfuerzos de este legendario hombre, se orientaron a la restructuración de empresas que, ante un explosivo crecimiento de acuerdo a la expansión económica que reportaba la nación, al no tener los esquemas financieros para ser parte de esa tendencia, enfrentaban situaciones muy dramáticas. Llegaban buscando la ayuda de Morgan empresas en la industria del acero, hierro, hoteles. La tendencia era inevitable y surgía la necesidad de una nueva estructura. La economía de nuevo estaba creciendo y el mercado requería ser servido de forma diferente, y, sobre todo, por empresas sólidas, y Morgan estuvo siempre en el centro de las soluciones. Tal vez por eso lo llamaban ¡El Magnífico!
 

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