Informe Sumario acerca del narcotráfico en la Argentina
Ricardo Runza

Ingeniero Aeronáutico y Magíster en Defensa Nacional.




Tres preguntas para entender que pasa y que puede pasar en nuestro país con el narcotráfico
 
El narcotráfico es, hoy en día, la principal amenaza a la seguridad estratégica del Estado argentino. Desde hace unos 10 años esta amenaza fue mutando de una típica amenaza a la seguridad pública a otra de seguridad nacional.
 
Esto sucedió a medida que el país fue cambiando de un país de tránsito a otro de producción, consumo y contrabando masivo de droga.
 
1) ¿Por qué sucedió esto?
 
1)      Porque Sudamérica es la única y principal productora mundial de cocaína del mundo y una de las principales productoras de marihuana.
2)      Porque los Estados sudamericanos no reconocen ante la opinión pública y ante la comunidad internacional de naciones que el narcotráfico es una amenaza a la seguridad internacional.
3)      Por ende, no reconocen que en sus territorios se origina (con menor o mayor grado de participación) una amenaza a la seguridad internacional creciente y cada vez con mayor capacidad de daño y violencia a nivel global, tal como lo es, actualmente, el narcotráfico.
4)      Porque esta negación de la realidad es ya una característica cultural propia de la mayoría de los miembros de la elite política de los Estados sudamericanos.
5)      Porque esta negación también se extiende a su propia seguridad nacional, minimizando la magnitud de la amenaza y sus consecuencias. En ese sentido, las últimas iniciativas del gobierno nacional uruguayo en este campo son un claro ejemplo de esta conducta.
6)      Porque este negocio ilegal representa (año 2013) unos 72.000 millones de dólares anuales de “ganancia neta”. Es decir, el equivalente a un PBI varias veces mayor al de algunos países sudamericanos o a la suma total combinada de algunos de ellos, tales como Bolivia, Paraguay, Uruguay, Ecuador, Guyana y Surinam.
7)      Porque en algunos casos, este monto también representa intereses que son compartidos (de alguna manera u otra, con mayor o menor intensidad) por miembros de la elite política sudamericana. Esto no necesariamente implica que miembros de la elite política sudamericana sean narcotraficantes directamente, pero sí que comparten corrientes de opinión política favorable (por cuestiones ideológicas u otras) con el modus operandi del narcotráfico en la región que se traduce en acción o inacción política directa o indirecta de los Estados sudamericanos frente a este problema.
8)      Porque el reclamo internacional no es lo suficientemente fuerte y contundente aún para que la elite política sudamericana reaccione adecuada y proporcionalmente con la fuerza suficiente en contra de esta amenaza a la seguridad internacional que se origina en sus propios territorios, con menor o mayor grado de participación.
9)      Porque el narcotráfico sudamericano si bien ha financiado actos terroristas en algunos países africanos todavía su capacidad de daño no ha afectado sensiblemente y de manera directa a los principales Estados potencias del planeta o lo ha hecho, solo por ahora, alineado a intereses transitorios compartidos con algunos de ellos. No obstante, se destaca la última intervención militar francesa en Malí en este año, como un ejemplo en donde el accionar combinado de carteles sudamericanos y grupos terroristas africanos ya empieza a afectar los intereses de ciertos países centrales de Europa y el comienzo de una reacción determinada, más allá de las declamaciones diplomáticas, lo políticamente correcto y los documentos oficiales.
10)  Porque aun no existe la conciencia política suficiente en Sudamérica para prevenir, responder y mitigar de manera específica, conjunta y combinada esta amenaza a la seguridad internacional, a la seguridad nacional de cada Estado sudamericano y a la seguridad pública de cada uno de ellos y sus Estados provinciales y municipales. Esta conducta claramente puede observarse en los resultados que ofrecen al respecto los foros hemisféricos y regionales, como así también en aquellos de orden nacional en donde lo formal y lo políticamente correcto prevalece sobre la acción y la voluntad política de actuar. “Esconder todo bajo la alfombra” es la conducta común y compartida que sobresale en este campo.
11)  Por el éxito relativo del Plan Colombia. Ha medida que se va cerrando paulatinamente ese canal de comercialización se han abierto otros principalmente por Brasil y Argentina. A medida que el gobierno colombiano cerraba puentes de salida de droga por esa vía, el narcotráfico encontró otros caminos aprovechando las vulnerabilidades existentes en otros países. Cabe destacar que, todavía Colombia es el principal puerto de salida de droga para toda la comunidad internacional, por vía directa o por medios indirectos, ya sea por México para EEUU y Canadá o por África Occidental, Marruecos y Libia para Europa y Rusia, a través del Mar Mediterráneo y del Mar Negro, respectivamente.
12)  Porque a medida que Brasil logre blindar paulatinamente sus muy difíciles y extensas fronteras con mayor control tecnológico y humano el contrabando de drogas proveniente de Colombia, Perú y Bolivia, éste buscará la salida más fácil que hoy en día le ofrece por ejemplo la Argentina. En ese sentido, el programa PPT mostró que, a pesar de las inversiones realizadas en materia de seguridad fronteriza, Brasil sigue siendo también un colador y si bien las operaciones conjuntas AGATA han resultado relativamente exitosas, no lo son lo suficiente aun, ya que Brasil es el mercado regional de consumo más importante de Sudamérica y el segundo puerto de salida de droga para abastecer ilegalmente a toda la comunidad internacional.
13)  Porque Argentina limita con el tercer productor mundial de hojas de coca y con el primer productor mundial de marihuana, es decir con Bolivia y Paraguay respectivamente. Es necesario tomar en cuenta que, por ejemplo, en el año 2012, se ha estimado que existían unas 25.000 ha dedicadas a la producción de coca en toda Bolivia, cuando legalmente estaban habilitadas por el Estado boliviano unas 10.000 ha para la producción destinada al consumo tradicional de ese producto en la población de ese país.
14)  Porque este último hecho concreto e inobjetable no es reconocido ni aceptado públicamente por la elite política argentina.
15)  Porque el Estado argentino es hoy en día un ESTADO FALLIDO en materia de seguridad.
 
2) ¿Por qué el Estado argentino es un Estado fallido en materia de seguridad?
 
1)      Porque la elite política argentina tiene, en pleno siglo XXI, rasgos culturales primitivos, es decir: creencias, usos y costumbres no evolucionadas y muy parecidas a aquellas que existían durante el medioevo español pre-borbónico del siglo XVIII.
2)      Porque esos valores culturales han afectado sensiblemente el diseño, organización y funcionamiento del Estado argentino (tanto de su Estado nacional como de sus Estados provinciales y municipales) durante sus más de 150 años de existencia como Estado organizado y muy especialmente durante estos últimos 30 años de democracia continua e imperfecta, perfectamente delegativa en términos de Guillermo O`Donell.
3)      Porque el imperfecto diseño orgánico funcional de tipo federal del Estado argentino y sus componentes estatales han afectado el Sector Seguridad de este Estado, su performance orgánico funcional y su capacidad de prevención, respuesta y mitigación de amenazas y riesgos a la seguridad. Hoy en día el Estado nacional cuenta con un Poder Judicial organizado unitariamente, con un Poder Ejecutivo con fuerzas y agencias organizados unitariamente y con un Poder Legislativo organizado con baja calidad y representación federal. Este panorama es más complicado a nivel provincial y municipal.
4)      Porque la falta de un Estado republicano y federal, que actúe como tal lo hacen los Estados nacionales, provinciales y municipales diseñados y organizados de manera republicana y federal, provoca una disfuncionalidad estructural que ha transformado al Estado argentino en un Estado feudal, es decir en uno con un comportamiento feudal, con ineficiencias feudales y sobretodo con ineficacia feudal.
5)      Porque este Estado feudal profundamente unitario ha generado distorsiones de todo tipo en todo el Sector Seguridad del Estado argentino. Jueces, fiscales, diputados, senadores, concejales, funcionarios, policías, militares, agentes de inteligencia y agentes civiles de todo tipo de categoría responden a un señor/a feudal a quien le deben pleitesía y obediencia, en otra palabra: vasallaje. La vulnerabilidad que este sistema crea a la corrupción y a la comisión de actos ilícitos de todo tipo es enorme en todo el Estado.
6)      Porque este Estado complejo de orden unitario ha generado además un Sector Seguridad con muy pobre control ciudadano sobre sus poderes, comisiones legislativas, tribunales, juzgados, ministerios, secretarías, agencias y fuerzas abocadas a la prevención, respuesta y mitigación de amenazas a la seguridad internacional, nacional (defensa y seguridad interior) y pública (seguridad ciudadana, defensa civil y otras).
7)      Porque además este pobre control ciudadano implica deficiencias estructurales en la calidad de servicio que se espera de todos los componentes del Sector Seguridad. No hay premio ni castigo eficaz, por ende, no hay incentivos orgánicos funcionales adecuados para la búsqueda y el logro de la calidad de servicio y su excelencia. Entonces, ésta queda supeditada sólo a la conducta individual y a los valores individuales de cada servidor público.  La vulnerabilidad que se provoca con esto resulta enorme y el servicio estatal específico o conjunto del Sector Seguridad del Estado nacional, provincial o municipal no se subordina a los intereses de la sociedad. Por ello, los jueces son casi semidioses inamovibles cuya calidad de servicio no tiene casi posibilidad alguna de ser juzgada y controlada por la sociedad; los fiscales (ignotos desconocidos) pueden actuar con total impunidad a favor de cualquier victimario; los penitenciarios, las policías, las fuerzas de seguridad, los agentes de inteligencia y los militares hacer lo que quieran con un grado de corrupción enorme, sin que nadie pueda hacer nada contra sus actos ilícitos y su mala calidad de servicio; los servicios de aduana, de migraciones y control financiero actuar con total corrupción, impunidad y descontrol y; los legisladores que integran las comisiones legislativas con responsabilidades en el campo de la seguridad internacional, nacional o pública no actuar, no controlar y dejar hacer, bajo la impunidad del anonimato y sus pactos de vasallaje, sin ningún compromiso con la sociedad que los votó.
8)      Porque todo esto antes mencionado ha generado una vulnerabilidad estructural que se agrava aun más con la distorsión técnica que se tiene conceptualmente de la seguridad que ha llevado a que en la Argentina cuando se habla de seguridad se lo hace de manera diferente a como se entiende técnicamente de ella en el resto de la comunidad internacional. La ideología ha hecho estragos, ha inmovilizado al Estado, ha creado un marco legal obsoleto e incapaz para prevenir, responder y mitigar las amenazas a la seguridad que existen, hoy en día, en nuestra civilización humana contemporánea y que impacta -indudablemente- en nuestra sociedad. Por ello, para nuestros políticos en general, la seguridad internacional no es una cuestión del Estado argentino. El papel demostrado durante la última Presidencia Pre Tempore del Consejo de Seguridad de la ONU por el caso sirio así lo demuestra. Por otro lado, para la legislación actual la seguridad nacional no existe. Somos el único país del planeta en donde existe esta situación. Aquí es el único lugar en el mundo en donde seguridad ciudadana, seguridad pública y seguridad interior son lo mismo, es decir conceptos sinónimos. Por eso, los gendarmes y prefectos cumplen funciones de policía. Todo da igual. Por esta razón también aquí no existen medios y protocolos diferentes de actuación para cada caso de seguridad, tal como sucede en el resto del mundo. El Ministro de Seguridad y sus Secretarios a nivel nacional son unos de seguridad ciudadana que se preocupan por delitos menores sólo en el AMBA y no por tener una Política ni una Estrategia de Seguridad Nacional, tal como se hace en casi todos los países desarrollados, para coordinar y orientar la acción de prevención, respuesta y mitigación del Sector Seguridad del Estado argentino y todos sus componentes a nivel nacional, provincial y municipal.
9)      Porque el enorme gasto que implica el Sector Seguridad del Estado argentino (Yo estimo unos  u$s 7.000 millones anuales sólo en el Sector Seguridad del Estado nacional) no tiene eficiencia alguna y no tiene dirección estratégica ni táctica alguna ante la carencia de una política pública definida y de amplio conocimiento público y ante la ausencia permanente de una estrategia que en estos 30 años de democracia nunca fue definida por nadie y por ningún gobierno.
10)  Porque el perfil profesional del Estado en todos su componentes ha sido destruido y las recomendaciones de Max Weber completamente ignoradas, por ende la inexistencia de una burocracia no politizada y profesional impacta en todos los niveles de los Poderes Legislativos, Judiciales y Ejecutivos del Estado nacional y más aun en los Estados provinciales y municipales en donde esta falta de calidad profesional es más fácil de percibir y comprobar. En este sentido es fácil entender y tomar dimensión de la degradación doctrinaria, operativa, logística, humana y material que se posee.
 
3) Entonces, ¿Qué ocasiona el entorno sudamericano descripto y la situación de Estado fallido que presenta el Estado argentino?
 
1)      Una enorme vulnerabilidad para que el narcotráfico y otras amenazas a la seguridad estratégica del Estado instalen sus actividades en el país y desde aquí proyecten su influencia a escala regional y global.
2)      La creación de una red de narcotráfico muy enquistado en la sociedad y con relación de intereses compartidos con la elite política, especialmente en ciertos enclaves territoriales en donde pueden obtener beneficios de impunidad y ventajas competitivas para la producción, el contrabando y el lavado de sus activos.
3)      Un mercado local atractivo en los principales enclaves urbanos del país que aunque no genere ganancias en moneda fuerte proporciona ganancias importantes y asegura la red de protección e impunidad con los actores políticos y burocráticos de los Estados municipales, provinciales y nacionales.
4)      Una puerta de salida estratégica, con la necesaria infraestructura (aeroportuaria y portuaria) y con rutas operables de interconexión regionales e internacionales (terrestres, aéreas, fluviales y marítimas) lo suficientemente impunes y abiertas para abastecer de droga a toda la comunidad internacional y a los principales mercados sudamericanos de consumo.
5)      Un enclave geográficamente lejano de los principales Estados potencias de la comunidad internacional y del alcance efectivo de sus medios de empleo de fuerza militar o policial.
6)      Un Estado lo suficientemente corrupto, para asegurar protección con el menor riesgo posible y costos todavía aceptables, que ofrece, al mismo tiempo, una envergadura política internacional y regional que lo hace difícil de ser avasallado o invadido por otros Estados nacionales y que puede resistir con cierta firmeza y por cierto tiempo prolongado reclamos diplomáticos o la acción directa o indirecta de la comunidad internacional y sus organizaciones multilaterales. 
7)      Un paraíso territorial con buen estatus de vida para los carteles internacionales sudamericanos, las bandas locales y sus familias.
8)      Una debilidad estructural muy difícil de solucionar en el corto y mediano plazo que pueda poner en peligro o en riesgo las garantías y ventajas mencionadas anteriormente, por más vocación política que se posea en contra del narcotráfico y para solucionar los problemas estructurales del Estado argentino y su Sector Seguridad, lo que da lugar a contar con tiempo más que suficiente para contra actuar  en contra de quien o quienes quieran cambiar el actual status quo que beneficia al narcotráfico en el país.
9)      Una retroalimentación continua de las taras culturales e ideológicas de nuestra elite política que impide salir de este laberinto. Por eso, las autoridades nacionales y provinciales tienden a minimizar el problema del narcotráfico. Todos están interesados que éste no se presente ante a la opinión pública con la gravedad que ella en realidad tiene. Por eso el caso Bonfatti, ha sido minimizado y es un claro ejemplo de esto.
10)  Que no haya nadie en la elite política actual con ánimo de reconocer la magnitud real del problema y la titánica y riesgosa tarea que representa solucionarlo. Nadie quiere hacer una autocrítica de su propio actuar en el gobierno y en la oposición. No hay voluntad política y lo que se escucha son propuestas de parches en una pared llena de rajaduras, mientras los cimientos están podridos y todos se conforman con un poco de pintura para tapar la situación.
 

 

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