Ausencia y Vigencia de Alberdi
Armando Ribas
Abogado, profesor de Filosofía Política, periodista, escritor e investigador. Nació en Cuba en 1932, y se graduó en Derecho en la Universidad de Santo Tomás de Villanueva, en La Habana. En 1960 obtuvo un master en Derecho Comparado en la Southern Methodist University en Dallas, Texas. Llegó a la Argentina en 1960. Se entusiasmó al encontrar un país de habla hispana que, gracias a la Constitución de 1853, en medio siglo se había convertido en el octavo país del mundo.


Mi amigo García Hamilton escribió una biografía de Alberdi que tituló:”Historia de
un Ausente”. Voy a tomar ventaja de ese título ilustrativo de una realidad de vida, para
adoptarlo a una realidad de ideas. La ausencia de Alberdi durante su vida y su aparente
soledad durante su auto exilio europeo que pudo y seguramente fue triste. Desde el
punto de vista humano. Pero como yo no intento una biografía vital sino política he
llegado a la siguiente conclusión: La ausencia física de Alberdi no impidió que su
pensamiento trascendiera las distancias. Fue así que influenciaron a los hombres de la
generación del 37 que lograron el milagro de sacar a la Argentina de la Edad Media y
proyectarla por las cimas de la historia liberándola asimismo del supuesto Iluminismo
europeo que como creo fue la fuente filosófica del totalitarismo racionalista europeo.
El progreso y adelanto relativo de un país respecto a los demás se prueba con lo que
se ha denominado el voto con los pies. Eran entonces los europeos los que emigraban
a la Argentina en busca de libertad de la que carecían en La Francia del Segundo
Imperio y las Comunas de París así como en la Alemania Bismarckiana , a la que el
propio Hitler consideró el Segundo Reich. Y por supuesto no olvidemos a la Madre
patria que logró llevar la Edad Media hasta el siglo XX.
El drama en la actualidad es la ausencia del ausente en Argentina por más de
setenta años Esa ausencia se ha traducido en una Argentina decadente, empobrecida y
oprimida por la mano de la vigencia de un nacionalismo fascistoide y de un socialismo
terrorista, cuyas figuras descollantes siguen siendo por una parte Perón y Evita y por la
otra la presencia post morten del Che Guevara propulsor del amor al odio. Pero antes
de seguir hablando de Alberdi permítanme dejarlo hablar a el. Así voy a comenzar con
una cita que deja a las claras la lucidez de su visión sobre la libertad. Y más aun de su
percepción histórica de las facetas del totalitarismo que surgido de Europa pondría al
mundo en el siglo XX al borde del Apocalipsis.
Las palabras que siguen fueron parte de una observación hecha a Sarmiento respecto
al concepto mismo de la barbarie. Esa palabras no descalifican en modo alguno la
figura ni la labor eximia de Sarmiento respecto a la educación sino que reflejan la
aguda percepción de Alberdi sobre el perjuicio histórico que habría de sobrevenir como
consecuencia del racionalismo surgido de la llamada Ilustración. Así dice:” Tenga
cuidado señor Sarmiento, en vista de los ejemplos célebres que acaban de probar ante
el mundo aterrorizado que se puede ser bárbaro sin dejar de ser instruido, y que hay una
barbarie letrada mil veces más desastrosa para la civilización verdadera que la de todos
los salvajes de la América desierta”.
En ese pensamiento Alberdi, observando los desastres de las Comunas de París,
cuando los primeros marxistas quemaban la Ciudad Luz, preveía el futuro de los
totalitarismos europeos que hicieran eclosión en el siglo XX. Era evidente para el que
las comunas representaban los prolegómenos de ese proceso filosófico que derivara en
lo que he denominado el oscurantismo de la razón y que produjera por tanto el terror
racional, que es otra forma de fanatismo occidental.
Alberdi asimismo había percibido el peligro que engendraba la democracia de
masas, y así lo manifiesta como lo había hecho igualmente James Madison, que lo
comparaba con el estado de naturaleza donde el individuo más débil se encontraba a
merced del mas fuerte(SIC) Escribió así en “El Sistema Económico y Rentístico”: “
No participo del fanatismo inexperimentado , cuando no hipócrita que pide libertades
políticas a manos llenas para pueblos que sólo saben emplearlas en crear sus propios
tiranos”. Así predecía el advenimiento de Hitler, Mussolini y porqué no decirlo
Perón y mas recientemente Chávez. Eso no significa estar en contra de la democracia
sino a favor de la república en la cual existe la limitación del poder político a través
de la separación de los poderes del Estado y la defensa irrestricta de los derechos
individuales. Particularmente el derecho de propiedad y que adelantándose a los tiempos
incluyó la propiedad intelectual.
Pasando entonces a la prédica demagógica de la libertad Alberdi reconoce y explica
la diferencia sustancial entre la libertad interna y la libertad externa. O sea entre el
respeto y defensa de los derechos individuales y la independencia, y en ese sentido
escribe: “La Patria es libre cuando no depende del extranjero, pero el individuo carece
de libertad cuando depende del Estado de una manera omnímoda y absoluta”. En
esta observación ya Alberdi debatía con Hegel según quien el individuo no tenía más
razón de ser que su pertenencia al Estado. (La divina idea tal como se manifiesta sobre
la tierra) Y asimismo discrepaba con el concepto de soberanía tal como había sido
definido por Rousseau en el Contrato Social.
Vemos así que había tomado en cuenta el principio fundamental de Locke del que
surge la razón de ser de la limitación del poder político y que lo expresa cuando dice:
“Los monarcas también son hombres”. La importancia de este principio la reconoce
Alberdi y así sigue diciendo: “La omnipotencia del Estado o el poder omnímodo de la
Patria respecto a los individuos que son sus miembros, tiene por consecuencia necesaria
la omnipotencia del gobierno en que el Estado se personifica, es decir el despotismo
puro y simple”.
Alberdi había tomado conciencia de que la diferencia entre la libertad interna y
externa no era conocida en Europa y por tanto tampoco entre nosotros y al respecto
dice:” América del Sur se liberará el día que se libere de sus liberadores.” Y ahondando
en el tema se refiere al carácter de lo que denomina la libertad latina y dice:”¿Cuál es
la índole de la libertad latina? Es la libertad de todos refundida y consolidada en una
sola libertad colectiva y solidaria, de cuyo ejercicio exclusivo está encargado un libre
emperador o un Czar liberador. Es la libertad del país personificada en su gobierno, y
su gobierno todo entero personificado en un hombre”. Y cita sin nombrarlo a Luis XIV:
El Estado soy yo.
Igualmente Alberdi había comprendido la falacia que entraña la entelequia del
Estado, y consecuentemente aceptado el nominalismo de los universales (pueblo,
nación, estado, humanidad). Por tanto descreía de la supuesta eticidad de aquellos
que pretendían actuar por el bien público descalificando moralmente los intereses
particulares como la expresión del egoísmo frente a la virtud de la solidaridad. Y al
respecto dice:” El egoísmo bien entendido de los ciudadanos sólo es un vicio para
el egoísmo de los gobiernos que personifican a los Estados”: Por ello Alberdi cree
en la empresa privada basada en el derecho de propiedad, y denigra la mera idea
del socialismo al que califica de hipócrita y así dice en El Sistema Económico y
Rentístico:”Pero no bastaba reconocer la propiedad como derecho inviolable. Ella puede
ser respetada en principio y desconocida y atacada en lo que tiene de más precioso- en
el uso y disponibilidad de sus ventajas… El socialismo hipócrita y tímido ha empleado
el mismo sofisma, atacando el uso y disponibilidad de la propiedad en nombre de la
organización del trabajo”.Por ello concluye: “El ladrón privado es el más débil de los
enemigos que la propiedad reconozca…Ella puede ser atacada por el Estado en nombre
de la utilidad pública”.En estas palabras percibimos hoy más que nunca la problemática
planteada en La Argentina por el gobierno de turno.
Sigamos el análisis de la filosofía alberdiana, cuya ignorancia a nuestro juicio ha
sido determinante de la decadencia argentina. Nos referiremos entonces al problema de
la seguridad y de la justicia. Y comienza diciendo Alberdi: “He vivido veinte años en
el corazón del mundo civilizado, y no he visto que la civilización signifique otra cosa
que la seguridad de la vida, de la persona, del honor y de los bienes”. Ya pues conocía
la esencia de los derechos individuales y por ello continuáis:” Pero así como toda la
civilización política de un país está representada por la seguridad de que disfrutan sus
habitantes, así también toda su barbarie consiste en la inseguridad, o lo que es igual
en la ausencia de la libertad de ser desagradable al que gobierna sin riesgo de perder
por eso su vida, su honor o sus bienes como culpable de traición al país”. Esta es la
barbarie de la tiranía y del totalitarismo surgido del racionalismo moral.

Consecuentemente Alberdi se refiere a la importancia decisiva de la justicia, que por
supuesto no la confunde con la justicia social y dice:”La propiedad, la vida, el honor
son bienes nominales donde la justicia es mala. No hay aliciente para trabajar en la
adquisición de bienes que han de estar a merced de los pícaros…La ley, la Constitución,
el gobierno son palabra vacías sino se reducen a hechos por la mano del juez, que en
último resultado es quien lo hace ser realidad o mentira”.
Es evidente que esta situación prevista por Alberdi se vive hoy en Argentina donde
la justicia depende del Ejecutivo que es lo mismo que decir que no existe. Ya se han
levantado algunas voces exponiendo esta realidad oprobiosa que de hecho significa
la dictadura y la falta de libertad. Es a causa de estas circunstancias que el campo
se ha rebelado, poniendo de manifiesto el estado de indefensión judicial que “. vive
la ciudadanía en general por más que pocos se hayan atrevido a cuestionarla. Las
retenciones son la forma hipócrita de violar los derechos de propiedad tal como lo había
dicho Alberdi y así se expresó:”Hasta aquí el mayor enemigo de la riqueza del país es la
riqueza del fisco”
En otro ámbito del quehacer político conforme al proyecto de Alberdi de que
gobernar es poblar, se refirió al extranjerismo o sea al odio al extranjero. Al respecto
dice en La s Bases:” La prensa , la historia preparada para el pueblo deben trabajar
para destruir las preocupaciones contra el extranjerismo por ser obstáculo que lucha
de frente con el progreso de este continente. La aversión al extranjero es barbarie en
otras naciones; en las naciones de América del Sur es algo más, es causa de ruina
y de disolución de la sociedad de tipo español.”. Alberdi pues nos había advertido
de lo que habría de pasar como consecuencia de la enseñanza nacionalista iniciada
a principios del siglo XX, que se apoderara del pensamiento ilustrado argentino a
través del nacionalismo católico-acólito indiscutible del fascismo mussoliniano y que
definitivamente alcanzara el poder con el advenimiento de Perón.
Los resultados están a la vista y ya Alberdi había previsto la incongruencia del
nacionalismo y sus implicaciones económicas y escribió.”Toda ley que atribuye al
Estado de un modo exclusivo, privativo o prohibitivo, que todo es igual, el ejercicio
de operaciones o contratos que pertenecen esencialmente a la industria comercial,
es ley derogatoria de de la Constitución en la parte que esta garantiza la libertad de
comercio a todos y cada uno de los habitantes de la Confederación”. Es evidente que a
partir de la llegada de Perón y continuando con sus sucesores la Argentina ha violado
la Constitución de 1853. Y al respecto Alberdi advertía:” La idea de una industria
pública es absurda y falsa en su base económica”.Así ya en 1853 Alberdi se oponía al
comunismo que habría de llegar en 1917 y preveía lo que finalmente hasta el propio
Lenín llegó a comprender cuando escribió su ensayo “La Nueva Política Económica”
Desafortunadamente en la actualidad se han olvidado estas advertencias y se ha vuelto
al pensamiento de Lenín contenido en Imperialismo Etapa Superior del Capitalismo,
donde se oponía a la inversión extranjera por considerarla una forma de explotación de
los países ricos a los pobres.
Alberdi igualmente predicó la libertad religiosa y así Argentina a partir de 1853 se
convirtió en el segundo país en el mundo donde hubiera libertad de cultos. Todo parece
indicar que en este aspecto Alberdi estaba influenciado por el pensamiento de Locke
contenido en su Carta Sobre la Tolerancia, y así al respecto escribió:” Querer el fomento
de la moral en los usos de la vida y perseguir iglesias que enseñan la doctrina de Cristo
¿Es cosa que tenga sentido?” De la misma forma también defendió la separación del
Estado de la Iglesia aun cuando en la Constitución de 1853 se llegó a una transacción
por la cual el Estado debía sostener el culto católico y el presidente debía ser católico.
Creemos igualmente que el pensamiento de Alberdi estaba influenciado por David
Hume así como denigraba a Rousseau . Por esa razón se pronunció contra el principio
de que la ley era la voluntad general, y citando a Rivadavia dice: “Fatal es la ilusión en
que cae un legislador –decía Rivadavia- cuando pretende que su talento puede modificar
la naturaleza de las cosas o suplir a ella sancionando y decretando creaciones”.Es por
ello que asimismo defiende la función esencial de la oposición en el gobierno como
garantía de la libertad.
Por último Alberdi al igual que James Madison estaba en contra de la guerra y
consideraba la paz como un requisito indispensable del progreso y libertad de los
pueblos. Así escribió en Las Bases:” Reducir en dos horas a una gran masa de hombres
a su octava parte por la acción del cañón ; he ahí el heroísmo antiguo y pasado. Por el
contrario, multiplicar en pocos días una población pequeña, es el heroísmo del estadista
moderno; es grandeza de creación en lugar de grandeza de exterminio”. Pero Alberdi
adelantándose a su tiempo y en forma mucho más esclarecida que Kant en su Paz
Perpetua prevé las causas determinantes de que las guerras fueran más raras. Así en
El Crimen de la Guerra, prohibido por Perón Alberdi escribe:” Pero indudablemente
las guerras serán más raras a medida que la responsabilidad de sus efectos se hagan
sentir en todos los que las promueven y suscitan”.. Indudablemente que la existencia de
las armas nucleares produjo el efecto previsto por Alberdi y por ello la Guerra Fría no
derivo en la tercera guerra mundial. Este hecho fue más tarde reconocido por el Papa
Juan Pablo I antes de su muerte.
Por todo lo dicho anteriormente me atrevería a decir que la Argentina hoy más
que nunca necesita el reencuentro con el pensamiento del gran ausente cuyas idea
produjeron el milagro argentino de la Constitución de 1853.
 

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