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23 de octubre de 2002
Mario Vargas Llosa y el desafío
de los liberales en América Latina
Por Gabriel C. Salvia
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Las debilidades institucionales, la corrupción política,
la mala implementación de reformas pro mercado, el papel
de la cultura, el rechazo categórico a las dictaduras y la
invitación a participar en política fueron los principales
temas sobre América Latina abordados por el escritor Mario
Vargas Llosa durante el lanzamiento de la Fundación Internacional
para la Libertad, realizado el 14 de octubre pasado en Madrid.
Luego de escuchar las disertaciones del cubano Carlos Alberto Montaner,
del chileno Hernán Buchi, del mexicano Roberto Salinas León,
del brasileño Paulo Rabello de Castro, del español
José Luis Feito y del argentino Manuel Mora y Araujo, el
flamante presidente de FIL se pregunta: "¿Por qué
fracasan una y otra vez los intentos de modernización en
América Latina?". Y tratando de diferenciarse del enfoque
económico de varios de los expositores mencionados, el escritor
peruano pone el acento en los factores institucionales y culturales.
A nivel institucional, Vargas Llosa señala algo muy conocido
por los argentinos: "En América Latina hay una falta
de confianza total de la inmensa mayoría de los latinoamericanos
hacia las instituciones. Las instituciones no pueden vivir en un
país si la gente no cree en ellas y, por el contrario, tienen
una desconfianza fundamental y ve en ellas no una garantía
de seguridad, de justicia, sino exactamente todo lo contrario".
Asimismo, agrega que "el desarrollo que nosotros necesitamos
tiene que ser un desarrollo simultáneo, un desarrollo que
al mismo tiempo que mejore nuestros índices de crecimiento
y producción, haga funcionar a estas instituciones que hoy
en día no funcionan y consiga para estas instituciones la
credibilidad, la confianza, la solidaridad que es lo que hace que
las instituciones funcionen en una sociedad democrática.
Eso no existe en América Latina y ésa es una de las
razones por las que fracasan las reformas económicas, incluso
cuando están bien orientadas".
Para Vargas Llosa, en estos contextos institucionales las reformas
liberales que son eficaces para desarrollar un país encuentran
obstáculos para su implementación, por lo cual afirma
algo que debería subrayarse: "Una reforma mal hecha,
es muchas veces peor que una falta total de reformas". El escritor
cita como ejemplo típico el caso de Perú con Fujimori,
pero advierte que la mala implementaciones de reformas es lo que
ha pasado en la mayor parte de los países latinoamericanos,
destacando que "esas reformas en el fondo no eran liberales,
eran una caricatura de las reformas liberales, pero eso lo sabemos
nosotros, eso no lo saben unos públicos desinformados, unos
públicos buena parte de los cuales están en una lucha
feroz por la mera superviviencia".
Lo anterior es utilizado por los demagogos que afirman que la catástrofe
de América Latina es culpa de los neoliberales, enfatiza
Vargas Llosa. Y agrega "esas gentes esquilmadas, engañadas,
les creen y como necesitan un chivo expiatorio, alguien a quien
hacer responsable de lo mal que les va, pues entonces nos odian
a nosotros los 'neoliberales'".
Al factor institucional, Vargas Llosa también agrega como
factor decisivo para lograr un buen desempeño económico
y político al factor cultural, afirmando que "la cultura
defiende contra la demagogia, defiende contra la equivocación
terrible de elegir mal en unas elecciones. En ese campo por desgracia
no se hace casi nada y quizás debería decir con un
sentido de autocrítica que no hacemos casi nada, inclusive
nosotros. Para estos institutos liberales tan útiles, tan
idealistas, la cultura es la menor de sus prioridades y ese es un
error, es un gravísimo error. La cultura es fundamental,
porque la cultura ayuda a crear esos consensos que han permitido
por ejemplo los casos muchas veces ejemplares de España y
de Chile".
El caso chileno
Frente a las crisis económicas y políticas de importantes
países de la región, el desempeño de Chile
surge como un ejemplo a imitar. Pero Vargas Llosa advierte que "el
caso de Chile es un caso único en la historia de América
Latina, y un caso único porque una dictadura militar como
era la de Pinochet tuvo éxitos económicos, permitió
que unos economistas liberales hicieran unas reformas bien concebidas
y que funcionaran. Pero es un ejemplo que nosotros tenemos que citar
haciendo toda clase de advertencias y la primera y la fundamental
es que para un liberal, una dictadura no es nunca, en ningún
caso justificable".
Lo interesante en Chile es que se produjeron unas importantes reformas
económicas durante una dictadura militar y que dichas políticas
se mantienen y en algunos casos se profundizan bajo los sucesivos
gobiernos democráticos que sucedieron al régimen militar
de Pinochet. Esa diferencia que hace al éxito de Chile, para
Vargas Llosa tiene también otra razón. Según
el escritor "Chile en el siglo XIX tuvo una sociedad civil
que creció y donde las instituciones funcionaron. Chile tuvo
siempre fama de país legalista, es una tradición que
afortunadamente ha servido muchísimo a la hora de las reformas
económicas y de la transición política. El
resto de América Latina no ha tenido como Chile esta sociedad
civil fuerte en el pasado que hizo que las instituciones funcionaran".
La situación de Venezuela
La situación política que se viene viviendo en Venezuela
fue uno de los temas que más preocupó a los liberales
durante los seminarios realizados en Madrid durante los días
14 y 15 de octubre. Al respecto, Vargas Llosa se refirió
diciendo que "este país que potencialmente es riquísimo,
que debería tener uno de los niveles de vida más altos
del mundo, se debate en una crisis atroz, y tiene al frente del
gobierno a un gran demagogo, que puede realmente destruir a Venezuela".
Y a continuación agrega algo para tener muy en cuenta en
Argentina: "no es casual que el comandante Chávez esté
en el poder. El ha llegado al poder con el voto de una gran mayoría
de venezolanos totalmente disgustados y asqueados de la democracia
que tenían".
Finalmente, el escritor y presidente de la Fundación Internacional
para la Libertad cerró su presentación diciendo "que
es fundamental, en esta época en la que los liberales damos
una batalla muy difícil, en que estamos siendo tan demonizados,
satanizados, convertidos en responsables de todas las catástrofes
que vive la humanidad, que rearmemos de una manera categórica,
una y otra vez, nuestro compromiso con la democracia y nuestro rechazo
enérgico, sin componentes de ninguna clase con todas las
dictaduras".
Gabriel C. Salvia es Director Ejecutivo
de la Fundación Atlas para una Sociedad Libre
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