| América
Latina
Un análisis de los derechos
políticos y libertades civiles
Por Marina L. Espósito
Todos los años, The Freedom House realiza una encuesta anual
llamada Freedom in the World (Libertad en el mundo). Esta organización
sin fines de lucro que se dedica a promover la democracia, los derechos
políticos y las libertades civiles a nivel mundial, ofrece
este estudio estadístico en el cual se analizan la libertad
política y los indicadores económicos de los países.
Dos de los aspectos que se abordan son los derechos políticos
y las libertades civiles. Luego de analizar estas variables, se
efectúa un promedio para establecer el status del país
de acuerdo a tres indicadores: libre, parcialmente libre, no libre.
Si el análisis se centra en los resultados obtenidos en los
países de América Latina, se puede apreciar que 22
estados están dentro de la clasificación de libres,
mientras que 12 son parcialmente libres y sólo uno, Cuba,
no es libre.
La situación de fondo. Para poder determinar el status
de un país, es preciso realizar un análisis comparativo
de sus derechos políticos y libertades civiles. De este modo,
se pretenden obtener datos con una mayor aproximación a la
realidad.
Si se quiere conocer más a fondo la situación en América
Latina, es útil extraer conclusiones a partir de la clasificación
obtenida por cada uno de los países. Algunos de los que alcanzaron
el status de libres fueron: Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica,
Ecuador, El Salvador, Jamaica, Panamá y Uruguay. Mientras
tanto, dentro de los parcialmente libres, se encuentran: Brasil,
Colombia, Guatemala, Haití, Honduras, México, Nicaragua,
Paraguay, Perú, República Dominicana y Venezuela.
El único país que fue clasificado como no libre fue
Cuba.
Un estudio comparativo. Si se tienen en cuenta los países
en los cuales su status es libre, puede decirse que en general-
hay una amplia preponderancia de los derechos políticos y
las libertades civiles. Se considera el normal desarrollo de las
elecciones gubernamentales, el respeto de las garantías constitucionales,
la libertad de expresión, el derecho de formar organizaciones
cívicas y de derechos humanos, entre otros aspectos. Además,
se analiza cómo es el funcionamiento del sistema judicial.
Luego de tener en cuenta todos estos ítems, se realiza una
evaluación final para determinar el indicador.
La característica de este tipo de análisis es que
no es taxativo. Cada país que entra dentro de una misma clasificación,
no lo hace con el mismo puntaje. Por ello, si bien es importante
reconocer qué país es libre y cuál no, también
es necesario un estudio más profundo. Por eso, se estudian
las situaciones particulares de cada uno de ellos. Por ejemplo,
si bien Argentina, Bolivia y Chile son tres países que fueron
clasificados como libres, presentan algunos problemas específicos.
En Argentina, se mencionan inconvenientes vinculados con un sistema
judicial politizado. Mientras tanto, en Bolivia, se alude
al uso de dinero proveniente de la producción de cocaína
para financiar campañas políticas.
En Chile, uno de los conflictos que aún permanece es el
abuso físico de prisioneros proveniente, en particular, de
la policía uniformada. Además, en lo que respecta
a la historia política chilena, se puede apreciar una especie
de "autocensura en las publicaciones. Este problema se
ejemplifica en el informe de The Freedom House, mediante un caso
ocurrido en enero de 1998. En esa oportunidad, un juez chileno decidió
iniciar una investigación criminal sobre el presunto rol
de Pinochet en el genocidio durante la dictadura militar.
Los medios hicieron referencia a ese episodio sin darle mucha importancia,
ya que los artículos sobre el caso aparecieron en páginas
interiores. Otro hecho vinculado a este tema, tuvo lugar en 1999.
Un juez chileno ordenó confiscar todas las copias de El
Libro Negro de la Justicia Chilena, en el cual se exponían
los problemas de corrupción en el Poder Judicial. Según
el informe de The Freedom House, este libro realizado por la periodista
Alejandra Matus, tiene una buena base investigativa. Luego de generarse
este problema, Matus fue forzada a irse a los Estados Unidos.
En lo que respecta a los países parcialmente libres, es útil
centrarse en Nicaragua, Colombia, Brasil, Perú y Venezuela.
En Nicaragua, se menciona que el sistema judicial es independiente
en general. Sin embargo, se explica que es susceptible a la
influencia política y a la corrupción. Otro
tema de suma importancia es la presencia de discriminación
hacia las mujeres y hacia la población indígena.
En Colombia, uno de los principales flagelos es el de la violencia
política. En el informe, se señala a este país
como uno de los más violentos del mundo. La mayor
parte de las víctimas son civiles y más del 90% de
este tipo de crímenes no han sido resueltos.
En Brasil, uno de los principales conflictos se centra en la corrupción
en el ámbito político y la debilidad del sistema judicial.
Por otra parte, en el informe se menciona la violación de
los derechos humanos en lo que respecta a grupos marginados socialmente.
Incluso, se hace referencia al alto índice de corrupción
y violencia de la policía. Se menciona un episodio ocurrido
en Sao Paulo y Rio de Janeiro, en donde los policías de la
zona fueron filmados mientras atacaban a la gente en la calle,
reclamaban dinero, baleaban y asesinaban a motociclistas durante
operativos de rutina.
Otro grave problema se relaciona con la violencia en contra de las
mujeres y los niños. Se explica que las leyes protectoras
rara vez se implementan, mientras continúa la prostitución
infantil. Además, un estudio reciente llevado a cabo por
la UNICEF, concluyó que en Brasil se encuentra el 53% de
los 17.5 millones de niños y jóvenes forzados a trabajar
en Latinoamérica.
En Perú se realizan severas críticas a su sistema
judicial. Se menciona que es el menos independiente dentro
de Latinoamérica. Se llega a esta conclusión
luego de aludir a su alto grado de corrupción e ineficiencia.
En Venezuela, se hace referencia a un estudio reciente, que la ha
colocado como la segunda de las diez naciones más violentas
de América y Europa. También, se menciona la detención
arbitraria y la tortura de sospechosos. Incluso, se presentan varios
casos de crímenes extrajudiciales llevados a cabo por las
fuerzas de seguridad militar y la policía.
Cuba es el único país que se ha clasificado como no
libre. Para llegar a esa conclusión, se han analizado los
derechos políticos y las libertades civiles, al igual que
en el resto de los países. Además, se ha tenido en
cuenta la vigencia de un sistema comunista.
Hay varios datos destacables para mencionar en cuanto al análisis
realizado por The Freedom House en este país. Por un lado,
se habla de la imposibilidad de elecciones democráticas.
Además, están prohibidas todo tipo de organizaciones
políticas fuera del partido único. Por lo tanto, no
se puede ser un disidente político. Incluso, de acuerdo al
informe, una persona puede llegar a ir a la cárcel por sólo
poseer una máquina de fax o una fotocopiadora.
Se recalca que existe evidencia acerca de torturas y asesinatos
en prisión. También, se hace referencia a que Cuba
tiene uno de los más altos porcentajes per cápita
de encarcelamientos por ofensas políticas, en comparación
con cualquier otro país del mundo.
Para extraer conclusiones. De esta manera, se puede observar como
el análisis llevado a cabo por The Freedom House implica
la interrelación de muchos temas para arribar a la clasificación
final. La importancia de este estudio radica, más que nada,
en su investigación a fondo. De esa forma, es posible obtener
datos más precisos de cada país.
Hay que tener presente que, a medida que se agregan más variables,
más difícil se torna el análisis. Por ello,
se han delimitado previamente una serie de cuestiones que serían
abordadas. El estudio Freedom in the World proporciona datos de
carácter dinámico. Esto significa que los resultados
no deben ser interpretados literalmente.
Freedom House remarca que es una organización que no
ve a la democracia como un concepto estático. Esto
significa que su clasificación en países libres, parcialmente
libres y no libres opera como indicador. Por lo tanto, lo importante
es saber cómo se interpretan - en cada caso - esos indicadores.
Marina L. Espósito es Asistente
del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina
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