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Un período de transición
en Perú, dentro de una aguda crisis política
Por Marina L. Espósito
El escenario político peruano fue bastante crítico,
en especial, durante los últimos meses. A fines de julio
de 2000, Alberto Fujimori inició su tercer mandato consecutivo
como presidente del Perú, en medio de denuncias de fraude
en las elecciones. Luego del escándalo de corrupción
que terminó en su destitución, - unos meses después
del inicio de su período de gobierno - asumió como
presidente provisorio Valentín Paniagua.
El actual período de transición democrática,
previo a las elecciones presidenciales que tendrán lugar
el próximo 8 de abril, también se tornó conflictivo.
En los meses de campaña electoral, continúan los cambios
en la situación del ex Asesor del Servicio de Inteligencia
Nacional, Vladimiro Montesinos, y el ex presidente Fujimori. Incluso,
la Corte Suprema de Justicia decidió el levantamiento de
la orden de arresto contra Alan García (ex presidente peruano),
ya que han prescrito las dos causas judiciales en las que estaba
involucrado. García es uno de los candidatos a la presidencia
para los próximos comicios.
Los momentos de mayor conflicto
Los problemas dentro de la esfera política peruana están
presentes desde hace largo tiempo. En lo que respecta a los mandatos
presidenciales de Alberto Fujimori, es importante tener en cuenta
algunos datos que provee la encuesta anual Freedom in the World
(Libertad en el Mundo), del período 1999-2000. Es realizada
por la organización sin fines de lucro Freedom House, la
cual promueve la democracia, los derechos políticos y las
libertades civiles en el mundo. En el estudio, se incluye un breve
informe acerca de determinados sucesos del ámbito político
en los diversos países del mundo. En el espacio dedicado
a la política peruana, se analizan ciertos hechos relacionados
con la labor de Fujimori y se exponen los conflictos políticos
que se produjeron durante los años en los que fue presidente.
En una parte de ese informe, se afirma que "el oponente principal
de Fujimori en las elecciones de 1995 era el Secretario General
de las Naciones Unidas, Javier Pérez de Cuellar", por
lo que Fujimori "aplastó a su oponente con una costosa
campaña pública masiva de tipo propagandístico,
utilizando recursos del Estado."
En otra parte del informe, también se hace mención
a la labor del ex Asesor de Inteligencia del Estado, Vladimiro Montesinos,
como aliado del ex presidente Alberto Fujimori. Se afirma que el
Servicio de Inteligencia Nacional fue utilizado, en ese entonces,
para "desacreditar a Pérez de Cuellar y otros candidatos
opositores". Finalmente, se aclara que el 9 de abril de 1995,
Fujimori "ganó una fácil victoria" y pudo
iniciar así su segundo mandato presidencial.
Luego, dentro del resumen confeccionado por Freedom House, se expone
que en agosto de 1996, "el Congreso sancionó una ley
en la que le permitía a Fujimori presentarse para un tercer
mandato", a pesar de que, según la Constitución,
el presidente no podía tener más de dos mandatos consecutivos.
Pero, si bien existía una restricción constitucional,
la ley estableció que el segundo mandato de Fujimori era
el primero, bajo la Constitución de 1993.
Finalmente, Fujimori pudo comenzar su tercer mandato presidencial
en julio de 2000, pese a las acusaciones de fraude electoral y corrupción
que lo rodeaban. Sin embargo, su período de gobierno duraría
pocos meses. El 19 de noviembre, desde Japón, enviaría
su renuncia por correo electrónico, luego de diez años
de haber estado en el poder. Dos días después, el
Congreso lo declaró "incapaz moralmente", con lo
cual se concretó su destitución. En estos momentos,
Fujimori se encuentra refugiado en Japón.
Otro de los implicados dentro del escándalo político
en Perú, es el ex Asesor del Servicio de Inteligencia Nacional,
Vladimiro Montesinos. El 29 de octubre de 2000, se fugó a
las islas Galápagos, Ecuador, luego de haber sido visto en
un video mientras aparentemente sobornaba al legislador opositor
Alberto Kouri para que se pasara al oficialismo. Sin embargo, Montesinos
también enfrenta otro tipo de acusaciones más graves,
vinculadas a su presunto enriquecimiento ilícito, lavado
de dinero, corrupción, tráfico de armas, asesinato
y tortura. Actualmente, Montesinos se encuentra prófugo.
No sólo el ex jefe de los servicios de inteligencia peruanos
enfrenta acusaciones, sino que cientos de personas están
involucradas dentro de la investigación que se le efectúa
a Montesinos. Alrededor de 70 personas se encuentran detenidas,
con arresto domiciliario o sin poder salir del Perú.
Dentro del círculo más cercano a Montesinos, durante
enero de este año fueron detenidos la hija, la hermana, el
hermano y sus cuñados, por estar vinculados con diversos
actos de corrupción.
Silvana Montesinos, hija del ex Asesor del Servicio de Inteligencia
Nacional; su cuñada, Estela Delgado de Montesinos y su tía,
Karelia Montesinos, fueron trasladadas al penal de mujeres de Santa
Mónica. Sus hermanos, fueron recluidos en la cárcel
del Poder Judicial.
Por su parte, la esposa de Montesinos, Trinidad Becerra Ramírez,
se encuentra con arresto domiciliario. Sin embargo, desde la fiscalía
se pidió su detención por la investigación
que se inició en su contra, debido a su presunta complicidad
en corrupción de funcionarios. Becerra Ramírez es
una maestra jubilada, separada de Montesinos. Dentro del ámbito
judicial, resulta sospechosa la amplia disponibilidad de dinero
de Becerra Ramírez. Realizaba viajes a Europa y Estados Unidos
con una frecuencia mayor a las tres veces por año. Además,
podía alojarse en muy buenos hoteles y tenía una tarjeta
de crédito con un aval superior a los US$50.000.
También, la secretaria personal y amante de Vladimiro Montesinos,
Jacqueline Beltrán Ortega, fue denunciada por un fiscal ante
el Poder Judicial del Perú, como cómplice de actos
de corrupción. De acuerdo con los datos manejados por la
fiscalía, Beltrán Ortega habría recurrido a
testaferros - al igual que Montesinos - para colocar propiedades
y cuentas bancarias a su nombre. Por ello, ha sido detenida bajo
las órdenes de una comisión investigadora.
Otros de los que fueron recluidos en la cárcel del Poder
Judicial son Walter Chacón, ex ministro del Interior y ex
comandante general del Ejército; Juan Yanqui, ex jefe del
Comando de Instrucción y Doctrina del Ejército; Luis
Delgado de la Paz, ex jefe de la primera región militar,
y Luis Cubas, cuñado de Montesinos y ex jefe de la segunda
región militar. Mientras que Chacón es investigado
"por delitos contra la administración pública,
corrupción de funcionarios, delito contra la administración
de justicia, la función jurisdiccional y encubrimiento real
en agravio del estado", Yanqui enfrenta el cargo de "presunto
delito de corrupción de funcionarios". Por su parte,
Delgado de la Paz y Cubas están acusados de "tráfico
de armas y lavado de dinero".
Otro de los implicados dentro del caso Montesinos, es el legislador
del Frente Independiente Moralizador (FIM), Ernesto Gamarra. Él
integraba la comisión legislativa encargada de una investigación
que se le realizaba a Montesinos, con el fin de conocer el origen
de su patrimonio. En un video, Gamarra le dice a Montesinos que
está dispuesto a detener una investigación periodística
acerca de un tráfico de armas, a cambio de una cierta suma
de dinero. Luego de que un juez entregara este video a las autoridades
del Congreso, Gamarra fue apartado de la comisión investigativa
y se le quitó su inmunidad parlamentaria.
El líder del FIM es Fernando Olivera, quién es candidato
presidencial para los próximos comicios del 8 de abril. Tanto
Gamarra como Olivera, forman parte del movimiento que, el 14 de
septiembre de 2000, presentó el video en el que se lo ve
a Montesinos con el legislador Kouri.
El juez Saúl Peña tiene cerca de 700 videos que han
sido incautados en la casa de la esposa de Montesinos, Trinidad
Becerra. En ellos, se puede ver al ex asesor reunido con figuras
públicas. Además de estos 700 videos, otros 1.700
fueron hallados en la sede de inteligencia.
En uno de los videos en poder del juez Peña, es posible ver
a los magistrados Alipio Montes de Oca, Luis Serpa y Víctor
Castillo en conversaciones con Montesinos acerca de ciertos casos
judiciales. En la parte del video en la cual aparece Montes de Oca,
Montesinos le ofrece una determinada suma de dinero a cambio de
que el magistrado presida el Jurado Nacional de Elecciones (JNE).
Montes de Oca dijo que no aceptó ningún pago, aunque
él se desempeñó como presidente del jurado
electoral durante las elecciones generales de 2000, en las cuales
Fujimori accedió a su tercer mandato, rodeado de denuncias
de fraude.
Durante una declaración que efectuó el ex presidente
de la Corte Superior de Justicia de Lima, Marcos Ibazeta, a una
emisora de radio local, expresó: "Estamos comprobando
que no teníamos el apoyo de las autoridades para construir
un poder judicial justo."
El panorama electoral
Luego de haberse producido la destitución de Alberto Fujimori
en noviembre de 2000, asumió la presidencia provisoria Valentín
Paniagua. De esta manera, se inició un período de
transición, a la espera de las elecciones presidenciales
y legislativas del próximo 8 de abril. El nuevo presidente
del Perú será el candidato que se imponga en esas
elecciones y podrá asumir el 28 de julio.
Según la información que maneja el Registro Nacional
de Identificación y Estado (RENIEC), un total de 14.909.200
peruanos acudirán a las urnas. Dentro de los candidatos presidenciales,
figura el economista Alejandro Toledo, de Perú Posible, quién
es el que -hasta el momento- está mejor ubicado en las encuestas
y fue quién ofreció una gran resistencia contra el
gobierno de Fujimori. Otros, son Jorge Santistevan, ex Defensor
del Pueblo; Lourdes Flores, con una política de tipo conservador
y, Fernando Olivera, del FIM, el legislador que tuvo que ver con
que se conociera el video de Montesinos, que desencadenó
en su fuga y en la posterior destitución de Fujimori. Sin
embargo, se cree que Olivera podría ver afectada su campaña
como consecuencia del video en el que aparece el congresista Gamarra
reunido con Montesinos.
Causas judiciales que prescriben
En los próximos comicios del 8 de abril, participará
como candidato el ex presidente Alan García Pérez.
Se desempeñó en esa función durante el período
1985-90 y fue acusado de presunto enriquecimiento ilícito
y de recibir sobornos. Desde 1992, se mantuvo asilado en Colombia.
Si bien García tiene pocas chances de ganar la elección,
se mantiene firme en su candidatura, dentro de la Alianza Popular
Revolucionaria Americana (APRA).
Además, la Corte Suprema Peruana decidió levantar
la orden de arresto contra García, ya que declaró
que los dos procesos judiciales en los que estaba involucrado, han
prescrito. Es decir que transcurrió un período de
tiempo mayor al establecido por la ley para poder sancionar los
delitos en los que se lo involucra.
Los casos contra García se referían a presuntos cobros
de comisiones por haber concertado el traslado de una parte de las
reservas nacionales al Banco de Crédito y Comercio Internacional
(BCCI) y la construcción del Tren Eléctrico de Lima.
Días difíciles
Desde que se concretó la destitución del presidente
Alberto Fujimori y luego, asumió provisoriamente Valentín
Paniagua, se han producido - y continúan produciéndose-
diversas revelaciones y cambios en lo que respecta a la esfera política.
Además de verse involucrados en casos de corrupción,
Fujimori y el ex Asesor del Servicio de Inteligencia del Estado,
Vladimiro Montesinos, también aparecieron los casos de otros
funcionarios y figuras públicas. Esta situación explica
la crisis política generalizada que se afronta en Perú,
dentro del período de campañas electorales.
Para que los días difíciles no continúen, se
necesitan cambios que favorezcan el fortalecimiento de la democracia,
sobre todo en lo que respecta a la división de poderes. En
el informe de Freedom House, que fue citado anteriormente, este
es uno de los temas que se recalca. Se le efectúan graves
críticas al sistema judicial peruano, por considerarse "el
menos independiente dentro de Latinoamérica", principalmente
por los casos de corrupción.
Marina L. Espósito es Asistente
del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina.
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