UN ANÁLISIS DE LOS DERECHOS POLÍTICOS
Y LAS LIBERTADES CIVILES EN CUBA
SITUACION GLOBAL. Las relaciones
entre Estados Unidos y Cuba tomaron giros inesperados en el 2000,
contra un panorama de imprecedente cobertura mediática
de la historia del chico balsero sobreviviente Elián González,
quién fue entregado a su padre después de una larga
batalla legal con parientes exiliados en Florida.
En respuesta a la presión ejercida por granjeros y empresarios
norteamericanos para impulsar una reducción de las sanciones
económicas contra la dictadura de Fidel Castro en la Isla,
en octubre Estados Unidos aligeró el embargo -de 38 años-
de comida y medicina hacia Cuba. Sin embargo, el prolongado control
del caudillo en la isla se encontraba de cualquier forma menos
disminuido. La represión a los medios independientes y
otros disidentes de la sociedad civil continuaron, y la reducción
de la política de emigración de Cuba aumentó
la probabilidad de que se produzcan escapes de alto riesgo en
balsa desde la isla.
Cuba también es el líder en el hemisferio occidental
en la práctica de la pena capital, sólo sobrepasado
en el mundo por Irán y la República Democrática
del Congo.
Cuba logró la independencia de España en 1898 como
resultado de la Guerra Hispano-Americana. La República
de Cuba se estableció en 1902, pero estuvo bajo el tutelaje
de los Estados Unidos con la Enmienda Platt hasta 1934. En 1959,
el Movimiento 26 de julio de Castro -nombrado, luego de una temprana,
fallida insurección- derrocó a la dictadura de Fulgencio
Batista, quién estuvo en el poder durante 18 de los anteriores
25 años.
Desde entonces, Fidel Castro ha dominado el sistema político
cubano, transformándolo en un estado de un partido único.
Las estructuras comunistas fueron institucionalizadas por la constitución
de 1976 instalada en el primer congreso del Partido Comunista
Cubano (PCC). La constitución hace referencia a una asamblea
nacional que, en teoría, designa un Concejo de Estado el
cual apunta a un Concejo de Ministros en sesión con su
presidente, que funciona como cabeza de estado y jefe de gobierno.
En realidad, Castro es responsable de cada encuentro. Como presidente
del Concejo de Ministros, jefe del Concejo de Estado, comandante
en jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), y primer
secretario del PCC, Castro controla todo poder en Cuba. El PCC
es el único partido autorizado, y vigila todas las entidades
gubernamentales desde el nivel nacional hasta el municipal.
Desde el colapso en 1991 de la Unión Soviética,
la cual ha subsidiado la economía cubana, Castro ha requerido
inversión extranjera occidental. Más inversión
ha venido desde Europa y Latinoamérica, pero esos fondos
no han creado los $5 billones en subsidios soviéticos anuales.
El gobierno declara que la economía en los últimos
tres años se ha recuperado, pero el programa de austeridad
del "período especial", involucrando drásticos
cortes en el consumo de energía y el estricto racionamiento
de comida y artículos de consumo, permanece.
La legalización del dólar estadounidense desde 1993,
ha generado mayores tensiones sociales, ya que una minoría
con acceso a los dólares desde el extranjero o traídos
por la industria turística ha emergido como una nueva clase
rica, mientras que la desesperación de la mayoría,
que no cuenta con ese tipo de acceso, ha aumentado. En tanto,
los salarios estatales han caído a $4 por mes o menos.
Por otra parte, el aumento de las acciones contra los disidentes
pacíficos precedió al Quinto Congreso del PCC, realizado
en octubre de 1997, como las elecciones el mismo mes de la Asamblea
Nacional del Poder Popular.
Dos pequeñas explosiones de bombas en hoteles de La Habana
el 13 de julio de 1997, también funcionaron como un pretexto
para actuar contra los pacíficos grupos de oposición,
a los cuales las autoridades cubanas intentaron vincular con actividades
terroristas.
Ni el Quinto Congreso, en el que fue reafirmado el partido único,
ni las elecciones nacionales del partido único, causaron
sorpresas. Castro afirmó con orgullo que las encuestas
indicaban que asistieron a las elecciones un 95% de los votantes,
mientras que las críticos pensaron que la no participación
podría ser considerada por las autoridades como disidencia,
y mucha gente estaba asustada de las consecuencias de ser tan
identificado.
Como resultado de la visita del Papa Juan Pablo II, entre el 21
y 25 de enero de 1998, el número confirmado de disidentes
en prisión, cayó de 1.320 en 1996, a 381 a mediados
de junio de 1998. Parte de la declinación se debió
a la liberación de 140 de los 300 prisioneros por actividades
políticas o crímenes comunes, cuya libertad fue
solicitada por el pontífice.
En febrero de 1999, el gobierno introdujo una dura legislación
contra la sedición, con una sentencia máxima de
prisión de 20 años. Ésta comprende penas
por el contacto no autorizado con los Estados Unidos y la importación
o suministro de materiales "subversivos" - incluyendo
textos acerca de la democracia - por nuevas agencias y periodistas.
Un mes después, una corte usó la nueva ley para
sentenciar a más de cinco años de prisión
a cuatro conocidos disidentes. Castro aprovechó la ocasión
del encuentro iberoamericano -el cual fue boicoteado por varios
líderes latinoamericanos- para atacar a un pequeño
grupo de disidentes y miembros de la prensa independiente.
A lo largo del 2000, las autoridades cubanas intimidaron y pusieron
en prisión a periodistas independientes. Más de
15 fueron interrogados por los agentes de la Seguridad del Estado
o puestos bajo arresto y otros 19 fueron forzados a exiliarse.
En mayo, el gobierno sacó de la cárcel bajo libertad
condicional a tres renombrados activistas antigubernamentales,
quiénes junto a Vladimir Roca son conocidos como el Grupo
de los Cuatro.
En octubre, más de 100 personas fueron detenidas alrededor
de la isla para ser interrogadas.
DERECHOS POLITICOS Y LIBERTADES CIVILES.
Los cubanos no pueden cambiar su gobierno bajo los términos
democráticos. El 11 de enero de 1998, se eligieron los
miembros de la asamblea nacional. Sólo 601 candidatos para
el mismo número de bancas, mientras que a los grupos de
disidentes u opositores se les prohibió presentar a sus
propios candidatos. Sin embargo, la asamblea nacional cuenta con
el derecho de poder legislativo. Cuando no está en sesión
esta facultad es delegada a los 31 miembros del Concejo del Estado
elegido por la asamblea y presidido por Castro.
Toda organización política y cívica fuera
del PCC es ilegal. El disenso político, oral o escrito,
es una ofensa punible, y esos que son castigados frecuentemente
reciben años de prisión por infracciones menores.
Hubo una sutil reducción de las restricciones en lo que
respecta a la vida cultural; sin embargo, el sistema educacional,
el sistema judicial, las uniones de trabajadores, las organizaciones
profesionales, y todos los medios están controlados por
el estado. Un pequeño grupo de activistas de los derechos
humanos y periodistas disidentes, junto a una Iglesia Católica
Romana obstruida, proveen el único reflejo de una sociedad
civil independiente.
En Cuba el poder ejecutivo controla al judicial. Con respecto
a la constitución de 1976, debe remarcarse que autoriza
la concentración de poder en las manos de una persona,
Castro, presidente del Concejo del Estado. En la práctica,
el concejo sirve como un poder judicial de facto y controla las
cortes y los procesos judiciales como un todo.
En 1999, el gobierno cubano mostró intenciones de mejorar
la cooperación antinarcóticos entre la Isla y los
Estados Unidos. En 1999, Cuba ejecutó al menos a 21 prisioneros
con escuadrones armados, y en el 2000 mantuvo a otros 24 en la
lista para ser ejecutados, en espera de una decisión final
del Concejo del Estado en cuanto a su sentencia de ejecución.
Dos de los que conforman la lista son de nacionalidad salvadoreña,
quiénes fueron convictos de terrorismo luego de confesar
el lanzamiento de bombas en 1997 contra hoteles en Cuba, hecho
que produjo la muerte de un ciudadano italiano.
Cuba bajo Castro tiene una de las más altas tasas de encarcelamientos
por ofensas políticas que cualquier otro país en
el mundo. Hay varios miles de prisioneros políticos, la
mayoría en celdas con criminales comunes y muchos convictos
con cargos poco claros, tales como "diseminación de
propaganda enemiga" o "peligrosidad". Hay reportes
confiables acerca de la tortura de disidentes en prisión
y en instituciones psiquiátricas, donde se encuentra una
cierta cantidad de los arrestados en años recientes. Desde
1991, las Naciones Unidas han votado anualmente para asignar un
investigador especial en derechos humanos a Cuba, pero el gobierno
cubano se ha rehusado a cooperar.
En 1993, el vandalismo fue declarado como una forma de sabotaje,
con un castigo de ocho años en prisión. Los grupos
que se apartan del Estado son tildados de "criminales contrarrevolucionarios"
y son sujeto de represión sistemática, incluyendo
arrestos, palizas mientras están en custodia, confiscaciones,
e intimidación por parte de uniformados o de la Seguridad
del Estado.
La prensa en Cuba es el objeto de la campaña de intimidación
ejercida por el gobierno. Periodistas independientes, particularmente
esos que están asociados con cinco pequeñas agencias
de noticias que ellos establecieron, han debido padecer una continua
represión por parte de los agentes de Seguridad del Estado,
incluyendo duras labores y ataques físicos mientras se
encontraban en prisión. En un tiempo en que sus audiencias
potenciales están aumentando, como resultado de Internet,
cerca de 100 periodistas independientes han sido tildados de "contrarrevolucionarios"
por las autoridades. Las agencias de noticias extranjeras deben
contratar a reporteros locales a través de los oficiales
de gobierno, lo cual limita las oportunidades de empleo para los
periodistas independientes.
En 1999, en una ocasión Castro se refirió a 17 periodistas
independientes por su nombre y dijo que eran conspiradores "contrarrevolucionarios"
pagados por los Estados Unidos.
La libertad de movilizarse y el derecho a elegir la propia residencia,
educación o trabajo, se encuentran bajo un severo control.
Intentar dejar la isla sin permiso es una ofensa que es castigada.
En agosto de 2000, el Departamento de Estado de los Estados Unidos
dijo que Cuba no estaba siendo tolerante con un acuerdo de 1994
acerca de la migración de cubanos hacia Estados Unidos.
En ese momento, el gobierno cubano les negó a más
de 100 cubanos el permiso de salida dentro de un período
de 75 días, pese a que esas personas contaban con visas
otorgadas por los Estados Unidos. Ante esta situación,
desde EE.UU. se dijo que la policía de la Isla estaba llevando
a los cubanos a "arriesgar sus vidas en viajes desesperados
por el mar, al negarles la posibilidad de emigrar en una forma
segura, ordenada y legal."
Las autoridades cubanas no realizaron una adecuada investigación
en lo que se respecta al hundimiento en julio de 1994 de un bote
que transportaba al menos a 66 personas, de las cuales sólo
31 sobrevivieron, mientras intentaban escaparse de Cuba. Varios
sobrevivientes alegaron que la embarcación se hundió
porque estaba siendo perseguida y atacada por otros tres barcos
cubanos que actuaban bajo órdenes oficiales. El gobierno
negó cualquier tipo de responsabilidad, y dijo que la tragedia
fue un accidente por acciones irresponsables de los que estaban
a bordo. En 1999, Amnistía Internacional, citando lo que
llama evidencia irrefutable e incluyendo testimonios de testigos
presenciales, concluyó que la fuerza empleada por el gobierno
cubano fue "desproporcionada" con relación a
la naturaleza del crimen. Notó que "si los eventos
ocurrieron de la manera descripta por varios de los sobrevivientes,
los que murieron como resultado del incidente fueron víctimas
de ejecución extrajudicial." Los que en Cuba conmemoraban
la muerte, o que han protestado pacíficamente por el hundimiento,
han sido intimidados y han debido afrontar persecuciones.
En 1991, a los católicos romanos y a otros creyentes se
les permitió unirse al Partido Comunista, y la referencia
constitucional al ateísmo oficial se quitó al año
siguiente. La libertad religiosa ha significado pequeños
avances. Los grupos religiosos afro-cubanos son cuidadosamente
vigilados por oficiales cubanos. En la preparación para
la visita papal en 1998, se permitieron las actividades de educación
religiosa de la pastoral católica, y la Navidad fue celebrada
por primera vez en 28 años.
En 1999, fue revelado que un año antes Castro había
acordado en secreto un trato para permitir a 400 judíos,
-que formaban parte de una pequeña comunidad religiosa
de cerca de 1.500 personas- a emigrar a Israel.
En la era post-soviética, han sido reconocidos los derechos
de los cubanos de tener propiedad privada y de participar en empresas
junto a extranjeros. Los negocios no cubanos han sido también
permitidos. Pero, en la práctica, hay pocos derechos para
quienes no pertenecen al PCC. La membresía al partido todavía
se requiere para obtener buenos trabajos y acceso real a los servicios
sociales, incluyendo el cuidado médico y las oportunidades
educacionales.
Muchos negros se han beneficiado con el acceso a la educación
y cuidado médico básicos desde la Revolución
castrista, y gran parte de la fuerza policial y de la armada alistó
a personal negro.
Sin embargo, reportes confiables dicen que las deportaciones forzadas
de ilegales y residentes sin permiso oficial para estar en La
Habana, están en primer lugar dirigidas contra personas
y familias de las provincias del este, las cuales son tradicionalmente
áreas de poblaciones de razas mixtas o de negros.
Por otra parte, se calcula que cerca del 40% de las mujeres trabajan,
y todas ellas están bien representadas en las profesiones.
Sin embargo, la violencia contra las mujeres es un problema, así
como lo es la prostitución infantil.
Análisis realizado por The Freedom
House para su publicación Freedom in the World.
The annual survey of Political Rights and Civil Liberties 2000-2001
(Libertad en el Mundo. La encuesta anual de los derechos políticos
y las libertades civiles 2000-2001). Traducción
de Marina L. Espósito.