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INVENTANDO LA VIDA EN CUBA
Escribe Marc A. Olshan
Ocho años después de la desaparición de su
respaldo soviético, Cuba sorprende al mundo con su continua
supervivencia. A veces, la sorpresa ha dado lugar a la admiración,
y la implanificada e insólita cultura de austeridad de la
isla ha sido evocada por la enseñanza que se supone que contiene
para el resto del mundo. En los ínfimos niveles de consumo
a los que se ven obligados los cubanos, algunos observadores ven
las virtudes de austeridad, autonomía y cuidado ambiental;
otros ven a las políticas cubanas como un modelo de nuestro
inevitable camino hacia un mundo de escasez. Pero una mirada más
cercana produce diferentes conclusiones y enseñanzas.
Los cubanos han sido de hecho obligados a utilizar arcaicas tecnologías,
a sustituir los bienes importados y a realizar un imaginativo reciclaje
de las cosas para sobrevivir. Pero estas respuestas creativas a
la crisis provienen de los individuos y de la calle, no de las oficinas
de los burócratas de La Habana. La gente en Cuba sobrevive
no por las políticas del gobierno sino pese a ellas.
EL CASO DE LA COMIDA. Una forma
de medir la declinación cubana es la disminución de
la producción agrícola, tanto como la creciente escasez
de tractores, fertilizantes y pesticidas que ha pasado a ser cada
vez más difíciles de obtener, y el uso de equipos
deteriorados por falta de mantenimiento. El sistema centralizado
de distribución gubernamental provee alrededor de la mitad
de los alimentos necesarios mensualmente. Obtener el resto depende
enteramente de cada familia y su iniciativa. Los cubanos lo llaman
"inventar". Ellos "inventan" comida criando
pollos en los balcones de los edificios de La Habana. Engordan cerdos
con basura o los llevan a comer a los parques. Criar animales en
áreas urbanas es ilegal, pero hacer cumplir la ley sería
como declarar ilegales a las proteínas. Entonces las autoridades
hacen la vista gorda.
Otras familias de la ciudad "inventan" comida viajando
al campo para comprarles directamente a los granjeros, práctica
que también está fuera de la ley. De todos modos,
es difícil controlar las prohibiciones, ya que la policía
carece de los recursos para monitorear apropiadamente. Pero en puestos
de control en las rutas que llegan a las ciudades, la policía
sí controla el contrabando de comida periódicamente.
Aquellos que son atrapados violando la ley, ya fuera comprando o
vendiendo, encaran multas o condenas a prisión.
Mientras tanto, los cultivos se pudren frecuentemente en los campos,
bien porque los trabajadores locales no tienen incentivo para cosechar
más de los que van a consumir, o porque el gobierno no dispone
del transporte necesario.
En la norteña provincia de Camagüey he visto montones
de naranjos cargados de frutos que caían solos al suelo.
Cualquier iniciativa privada para evitar esto, transportando la
comida a un centro urbano y vendiéndola, sería considerada
un acto criminal. Tal iniciativa sería contraria a la ideología
que aboga por la igualdad ante todo.
EL TRANSPORTE. La escasez de combustibles
y el casi colapso del transporte de la isla son manejados con igual
dogmatismo. Una de las respuestas del gobierno ha sido formar un
cuerpo de particulares "inspectores".
Su trabajo consiste en pararse a los costados de los caminos de
la isla y controlar aquellos autos que andan con asientos libres.
Entonces les asignan esos asientos a algunos afortunados de la multitud
de potenciales pasajeros que diariamente esperan en las afueras
de cada ciudad y cada pueblo. Este particular ejercicio hace que
la gente se pase horas y horas, a veces el día entero, esperando
que le sea signado un lugar en algún transporte.
Otra alternativa son los camiones con acoplado abierto que han
reemplazado totalmente al sistema de ómnibus. Los camiones
son a su vez reemplazados muchas veces por otros "inventos"
como una carrocería de camión tirada por un tractor
o vagones tirados por caballos.
La espera es algo menor para los ilegales "taxis privados".
Muchas veces son tolerados bajo la excusa de que no hay dinero de
por medio sino que se lleva a gente de favor. Estos vehículos,
en su mayor parte reliquias pre-revolucionarias, son mantenidos
gracias al ingenio de sus dueños.
Una vez fuimos interceptados por los controles a bordo de un Plymouth
1948, y la policía sólo optó por mirarnos,
a mi y a otros "familiares" del conductor, con una mirada
escéptica.
Otra respuesta del gobierno a las falencias del transporte fue
recurrir a la bicicleta. En cuanto a esto, fotos de saludables y
sonrientes ciclistas pedaleando llenan el bulevar Malecón
de La Habana. Pero para los desnutridos ciudadanos cubanos, que
esquivan los grandes baches y las grandes zanjas de las rutas tan
deterioradas o arrastran enormes cargas o a toda su familia bajo
el intenso calor o las intensas lluvias tropicales, el ciclismo
no es lo ideal.
Las bicicletas han probado ser un sustituto parcial del transporte
moderno, adaptadas por los usuarios particulares.
SALVANDO LOS OBSTACULOS POLITICOS.
En infinitas y pequeñas maneras de creatividad el pueblo
cubano compensa las faltas y errores de los planificadores gubernamentales
y la intransigencia de sus líderes políticos. Las
amas de casa están preparadas para los frecuentes cortes
de gas con diferentes "inventos" como asadores eléctricos
reciclados, quemadores de kerosene, carbón casero, etc.
Las familias "inventan" cuartos adicionales en los ya
diminutos departamentos haciendo divisiones con sobras de materiales
de construcción. Además complementan sus ingresos
con micro-emprendimientos, vendiendo pizzas caseras, recargando
encendedores, o montando un rudimentario salón de belleza
en la calle.
Los "inventos" tienen un lado más picaresco también.
Incluyen el robo de comida, equipos, servicios y repuestos al Estado.
También comprar y vender en el mercado negro, que con probabilidad
es mucho más grande que la economía oficial de Cuba.
La comida para ser distribuida a través de los "almacenes"
estatales a cambio de un cupón de racionamiento y unos pocos
centavos es vendida en el mercado negro por aquellos que acceden
a ella antes de ser puesta a la venta oficialmente.
Aun aquellas familias que realizan negocios que están dentro
de la lista de actividades "autorizadas" por el gobierno
están forzadas a comprar materiales en bruto que les son
robados al estado. Los mayoristas y los intermediarios son ilegales.
Un miembro del PC, un condecorado "héroe de la Revolución"
ha descrito cómo el y su mujer venden caramelos desde una
ventana de su departamento. A partir de que el azúcar está
estrictamente racionada como cualquier otra mercancía, deben
comprarla en el mercado negro la ideología es secundaria
ante la supervivencia.
El acceso a los servicios también es "inventado"
a través de la llegada a ciertos empleos estatales como mecánico
automotriz, funcionarios que pueden vender pasajes de tren o aéreos,
por ejemplo. El Estado ofrece esos servicios por muy bajo precio
nominal, pero en verdad generalmente no están disponibles
porque la demanda excede ampliamente la capacidad del Estado para
satisfacerla.
"Inventar" también puede significar unirse a las
"jineteras" en el comercio sexual, que ha ayudado el turismo
cubano como uno de los recursos y fuentes de intercambio después
del comercio azucarero.
Hani, una "jinetera" de veinte años que trabaja
en Santiago, lo explicó de esta manera: "una se vuelve
jinetera a partir de la necesidad. Tengo amigas que lo hacen, que
irán a cualquier parte, a una disco, a un restaurante, y
entonces pueden tomar Coca-Cola o una Heineken, o fumar un Marlboro
o comer chocolate. Cosas que no podrían hacer en sus casas".
Como invitadas de extranjeros con dólares para gastar, estas
mujeres acceden a bienes que de otra manera les estarían
vedados.
NEGOCIOS DE DOLARES. Con dólares
todo es posible. Y pese a que el gobierno invoca constantemente
el "bloqueo" norteamericano a la isla como una explicación
del desastre económico, los productos americanos están
disponibles en los hoteles y negocios que trabajan con dólares
(dependientes del estado).
En la industria turística, los cubanos pueden ganar propinas
en dólares y los mozos y guías de turismo pueden llegar
a recolectar, en un solo día, el equivalente al salario mensual
de un ingeniero o un profesor en pesos. Por lo tanto, un puesto
en turismo (no importa cuál) significa status. Como se ilustra
en el siguiente chiste:
Señorita A: -¿Y? ¿Cómo te va con tu
nuevo novio?
Señorita B: - Terminé con él. Me di cuenta
que me estaba tomando el pelo.
Señorita A: - ¿Por qué?
Señorita B: - Me dijo que era conserje de un hotel pero descubrí
que solamente es médico!
Los dólares también vienen de los familiares y de
amigos que viven fuera de la isla. Los cubanos reciben entre $500
y $ 800 millones anuales en remesas extranjeras. Para un país
que ganó sólo $1.2 billones en intercambios con el
extranjero por la venta de azúcar en 1995, esa cifra representa
un enorme subsidio. Cualquier amago de entusiasmo que no tenga en
cuenta este dato (esta enorme ayuda) es insignificante.
Pero ningún monto de dinero podría mantener a flote
la economía cubana si no fuera por la inventiva sin limites
de los cubanos. En la acera frente a la biblioteca pública
de Camagüey, vi a un bibliotecario revolviendo una enorme cacerola
con sopa, que a su vez era sostenida por un gran trípode
sobre una gran fogata de libros. El incendiario bibliotecario, ante
mi sorpresa, explicó que eran libros de descarte reciclados
por última vez.
Las hojas de los libros desechados también son usadas para
hacer los conos de papel donde se venden los maníes por la
calle. En uno de esos conos, el texto indicaba "la unidad de
todo el pueblo fue una condición indispensable para el triunfo
de la Revolución"...hasta los discursos de Fidel son
reciclados!
Diarios y revistas también tienen una doble misión...en
los baños del país. El papel higiénico es una
rareza (fuera de aquello a lo que los turistas tienen acceso). La
primera vez que estuve en una casa cubana inocentemente pregunté
dónde estaba el papel higiénico. Los dueños
de casa, con típico sentido del humor cubano, me señalaron
lo que yo pensé que era material de lectura y me dijeron:
"mire, hay un montón. Tome el que quiera: "Juventud
Rebelde", "Trabajadores" o "Bohemia".
Los cubanos toman su situación con humor. Una de las bromas
que se escuchan es acerca de un hombre tan deprimido durante años
que decide cometer suicidio. Primero, decide meter la cabeza en
el horno, pero el gas había sido cortado. Entonces decide
llenar la bañera de agua para ahogarse, pero el agua también
está cortada. Entonces trata de electrocutarse, pero hay
un corte de energía. Finalmente, harto se arroja de la ventana
de su departamento presa de la desesperación...Y cae sobre
un montón de basura no recogida. Entonces se para enloquecido
y se dirige a la próxima estación de policía,
esperando ser tiroteado al gritar proclamas contra el gobierno.
Entra y grita: "¡Abajo Fidel!" pero su último
intento es frustrado cuando el policía de guardia grita con
entusiasmo: "¡Estoy contigo, chico! ¡Estoy contigo!"
Respecto a la policía, su trabajo es fácil en cuanto
a que la única forma de sobrevivir en Cuba es violando la
ley y así cualquiera puede ser arrestado en cualquier momento
y si esto no fuera suficiente para el poder de control del gobierno,
también puede recurrir a la "ley de peligrosidad",
que permite arrestar a cualquiera potencialmente "antisociable".
Cuando le pregunté a un estudiante en Guantanamano sobre
la actitud de sus pares me contestó concisamente: "la
juventud tiene miedo".
En La Habana, un adolescente me describía el trabajo "voluntario"
que se espera de él y sus amigos: "Se supone que tenemos
que hacer labores en la agricultura pero nadie quiere hacerlo. En
el campo el calor es terrible, la comida espantosa. Los padres se
preocupan por conseguir un certificado médico que diga que
uno no está preparado para ese trabajo. Si finalmente tienes
que ir igual, lo único bueno es que las barracas de las chicas
está cerca de la de los chicos".
El control del gobierno es tan tremendo, que delinea toda la vida
en Cuba. En Santiago, en un albergue universitario donde me estaba
hospedando, se me acercó una mucama que había encontrado
una media mía fuera de mi habitación. Le agradecí
que me la trajera y ella sonriente respondió espontáneamente:
"ahora deberá ser castigada por dejar la habitación
sin autorización".
EL ESPIRITU CUBANO. Mostrar a Cuba
como un modelo para el resto del mundo sería como una broma
cruel para los cubanos. Pero la verdadera lección que nos
da el caso cubano es la devastación social y económica
evidente e inevitable cuando la ideología es usada como forma
de control. Las políticas cubanas son "exitosas"
sólo en la medida en que son acompañadas por la creatividad
de la gente, complementadas por el funcionamiento del mercado negro
y masivamente sostenidas por las remesas del extranjero.
El pueblo cubano está sobreviviendo. Pero confundir su creatividad
y su espíritu con la insolvente ideología que ha producido
las terribles condiciones que están padeciendo es, literalmente,
agregar un insulto a la injuria.
Este artículo fue originalmente publicado en The Freeman
(publicación de The Foundation for Economic Education) en
la edición de Abril de 1998.
Traducción de Natalia Rodríguez.
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