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1 de febrero de 2002
CHAVEZ SE QUEDA SOLO
Por Carlos Sabino
versión PDF
(AIPE) Una multitud de 200.000 personas, la mayor que se recuerde
en Caracas, salió a manifestar el pasado miércoles
23 de enero -fecha en que se conmemora en Venezuela el nacimiento
de la democracia moderna- convocada por decenas de organizaciones
políticas, civiles y gremiales que se oponen al presidente
Chávez. La marcha recorrió el centro de la ciudad
para mostrar el repudio a una gestión de gobierno autoritaria
y de marcado tinte socialista y se caracterizó por el pluralismo
y la amplitud: había hombres y mujeres, jóvenes y
personas de edad, empresarios, obreros, amas de casa y conocidas
personalidades. Fue una marcha alegre, sin cabeza o liderazgo visible
ni tendencia partidista alguna, que espontáneamente encontró
un punto común de convergencia para todos los sectores: la
salida de Chávez del poder. Este, entretanto, hizo todo lo
posible para suavizar una derrota política que, de todos
modos, no pudo evitar: puso en "cadena" la televisión
y las radios tres veces en un mismo día, prohibió
que helicópteros sobrevolasen la marcha para que no hubiese
testimonios gráficos de su amplitud y convocó, él
mismo, una concentración de sus escasos partidarios. Gastando
millones de dólares y llegando hasta el recurso inaudito
de vestir con ropas civiles a soldados para que engrosasen su marcha,
el presidente no logró reunir siquiera 30.000 personas.
El veredicto de la población fue claro: es una inmensa mayoría
la que quiere que Chávez se retire ya del poder, porque muy
pocos creen -a esta altura- que el irascible caudillo pueda emprender
la rectificación que tanto se le ha pedido. Y, si alguna
duda quedaba al respecto, la reacción ante la derrota del
23 ha terminado de aclarar la situación. Luis Miquilena ha
salido del Ministerio del Interior para ser reemplazado por quien
es el
enlace de las FARC colombianas en Venezuela, mientras que Adina
Bastidas -que se ha atrevido a justificar al terrorismo de Bin Laden
en público y es la autora de las 49 leyes de tendencia procomunista
aprobadas recientemente- pasa ahora a la delicada cartera de Producción
y Comercio.
Al día siguiente de la marcha, como si tratara adrede de
romper todos los vínculos con la opinión civilizada
del país, Chávez pronunció un discurso grosero
y muy duro contra la Iglesia Católica. Perdido el apoyo de
Miquilena, rodeado sólo por los llamados "talibanes"
de su partido, el presidente no tiene ahora en la práctica
ningún respaldo político de importancia. El caudillo
está solo y su porcentaje de aprobación, en las encuestas,
ha descendido hasta menos del 20% de la ciudadanía.
Pero la soledad ha resultado ser, en este caso, una mala consejera.
Cuanto más aislado se siente Chávez más intenta
radicalizar su supuesta revolución y cada vez que, decepcionado,
lo abandona un personaje más o menos moderado de su entorno,
él lo reemplaza por gente sin preparación, con ideas
obsoletas, pero perrunamente fiel a su persona.
Esta claro que, en tales condiciones, es imposible gobernar un país
moderno como Venezuela. Pero la terquedad de Chávez, sus
limitaciones intelectuales y políticas, impiden que pueda
lograrse en lo inmediato la salida que el país necesita.
Por eso muchos buscan, ya desesperadamente, las fórmulas
institucionales que impidan proseguir esta escalada de enfrentamientos
y la carencia de un gobierno realmente representativo. Nuevas acciones
se preparan, cada vez más amplias, para oponerse a las tendencias
dictatoriales del retrógrado caudillo, aunque todavía
es imposible predecir el desenlace que tendrá la situación.
Pero una cosa es clara: el pequeño grupo de extremistas que
hoy detenta el poder nada podrá hacer, en definitiva, contra
toda una sociedad que les ha perdido el miedo y está dispuesta
a la acción para que Venezuela retorne a la paz y la convivencia
civilizadas.
Carlos Sabino es autor del libro El fracaso del intervencionismo
en America Latina.
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