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PROYECTO VARELA:
UNA ALTERNATIVA PARA LA DEMOCRATIZACION EN CUBA
Por Gabriel C. Salvia
El 23 de junio pasado el dictador cubano Fidel Castro sufrió
un desmayo mientras pronunciaba un discurso, lo cual reavivó
el interés del futuro político de la isla caribeña
una vez desaparecido este personaje que allí gobierna desde
hace cuarenta y dos años. Es que para muchos, un cambio en
Cuba solamente es posible luego de la muerte natural de Castro y,
en ese caso, se pone especial énfasis a las expectativas
que esa situación generaría en el exterior. Pero en
Cuba, más allá de los días, meses o años
que viva el dictador, comenzó hace un tiempo un proceso irreversible:
el surgimiento de una sociedad civil dispuesta a luchar por sus
derechos. En tal sentido, el "Proyecto Varela" impulsado
por el Movimiento Cristiano Liberación representa una alternativa
a tener muy en cuenta en el proceso de democratización de
la isla.
Los aspectos más trascendentes de este proyecto son los siguientes:
es una iniciativa originada e impulsada dentro de Cuba; formulado
en base a los requisitos legales de ese país; y avalado por
la mayoría de la disidencia que vive en Cuba o que se encuentra
en el exilio. A continuación, tres figuras destacadas de
la sociedad civil cubana como Oswaldo Payá Sardiñas,
Raúl Rivero y Librado Linares, comentan de qué se
trata este proyecto, qué apoyo interno recibe, de qué
manera responde el régimen a esta iniciativa, cómo
se difunde dentro de Cuba y cuáles son las expectativas que
despierta.
EL CAMBIO DESDE LA LEGALIDAD. Este
proyecto, que moviliza a la oposición al régimen comunista
y no contempla el revanchismo político, en realidad es una
propuesta muy simple. Así la define su autor y principal
impulsor Oswaldo Payá Sardiñas: "queremos que
cada cubano tenga el derecho y la posibilidad de expresarse con
su propia voz. Entonces, la sociedad civil que está sepultada
en Cuba, pero viva, comienza a moverse, a emerger por esta vía
porque no queremos violencia pero sí queremos cambios radicales
porque hay que ir a la raíz del problema. Éste está
en que los cubanos en su propio país están marginados
de la participación en la vida política, social y
eso ha traído la marginación y la pobreza de la mayoría
frente al privilegio y la riqueza de una minoría que tiene
el poder político, poder militar y el poder económico
como verdaderos ricos".
El "Proyecto Varela" consiste en recoger diez mil firmas
para convocar a un referendum, de acuerdo a lo establecido en la
Constitución cubana, en el cual se incluyen cinco propuestas:
1) garantizar los derechos a la libre expresión y asociación;
2) obtener una amnistía para los presos por causas políticas;
3) abrir la economía; 4) modificar la legislación
electoral; y 5) convocar a elecciones generales con posterioridad
a la realización de este referendum.
Oswaldo Payá señala que "mientras los ciudadanos
van firmando esta solicitud de referéndum, apoyados en la
Constitución, también muchos ciudadanos escriben cartas
colectivas a los diputados de su circunscripción o municipio.
De manera que, en estos momentos, ya unas 1.400 personas le han
escrito a sus diputados presentando las cartas en las Asambleas
Municipales correspondientes. Ya hay unos 120 diputados que han
recibido esas cartas y, de esta manera, los diputados reciben un
adelanto donde los ciudadanos les dicen: ustedes nos representan,
queremos que esto sea publicado porque los medios de comunicación
en Cuba son del Estado y, por lo tanto, los pagamos todos los ciudadanos
y no debe ser monopolio para las ideas del Partido Comunista. Además,
si es algo legal, los diputados tienen la obligación de garantizar
el ejercicio de ese derecho".
Para Payá "la necesidad de cambio en Cuba no la está
inventando el Proyecto Varela ni la disidencia mediante un ejercicio
intelectual. El Proyecto Varela viene a colocar la piedra angular,
esa que tantas veces desecharon los arquitectos y que consiste en
que es el pueblo cubano soberanamente quién debe decidir
sobre su destino".
"En Cuba hay una necesidad vital de cambio", enfatiza
el impulsor de esta iniciativa. Para Payá "el despotismo
sostenido no es sostenible. Solamente puede provocar tensiones que
ya existen entre el régimen y el pueblo. En Cuba, hay limitaciones
y hasta prohibiciones para viajar. Yo tengo una prohibición
de entrar y salir de mi país. Pero, también los ciudadanos
de moverse, de construir sus casas, de comprar y vender, de expresarse.
Es decir, es como si estuviese prohibido todo en la vida, menos
lo que el régimen permite expresamente. El Proyecto Varela
es un recordatorio de que la solución pacífica es
posible. Pero, también, un llamado de atención de
que es mejor que todos tengamos derechos y no unos pocos todo el
poder y privilegios. Si no hay una respuesta positiva de consulta
al pueblo en este proyecto, se estará cerrando la vía
que quiere el pueblo para el cambio. Y al parecer si el gobierno
no quiere ningún cambio, es como un muro de contención
que está impidiendo el desarrollo, la vida, la felicidad
y el derecho de construir el futuro de cada ciudadano".
"Nosotros -continúa Payá- proponemos esta vía
cívica y pacífica, pero exigiendo que se le pregunte
al pueblo si quiere o no los cambios para poder ejercer todos esos
derechos. No estamos preguntando si tenemos o no esos derechos.
Estamos proponiendo un proyecto para que de manera legal y ordenada
se transforme en ley. Entonces, más que participación
de los disidentes, esta vez es la participación de los ciudadanos.
Es el primer proyecto que convoca al pueblo para que los propios
ciudadanos reclamen sus derechos".
EL PROYECTO VARELA CONSOLIDA LA DISIDENCIA
INTERNA. Para Raúl Rivero, el periodista independiente
cubano de mayor notoriedad, "el Proyecto está en una
segunda etapa, después de la etapa de preparación
y de anuncio. Actualmente, los activistas están recogiendo
las firmas. Estuve hablando con algunos de los organizadores y,
según ellos, están teniendo una muy buena respuesta
a nivel de las firmas de la calle. Para sorpresa de los líderes
opositores, se está teniendo una respuesta mucho más
comprensiva y más fluida de lo que ellos esperaban. Y hay
mucha seguridad y mucha esperanza de que se va a cumplir ampliamente
con las 10.000 firmas".
Por su parte, Librado Linares del Movimiento Cubano Reflexión
destaca que esta iniciativa que lleva el nombre del Padre Varela
"es un Proyecto que el Movimiento Cristiano de Liberación
elaboró y luego, pasó a convertirse en el Proyecto
de casi toda la oposición democrática en Cuba".
"Nosotros en Cuba - agrega - no tenemos acceso a medios de
difusión, infraestructura, al margen de los medios básicos
de transporte. Entonces, no podemos hacer una campaña pública
fuerte para promover el Proyecto. Es más bien usando métodos
tradicionales o más primitivos, es decir, de persona a persona.
Este primer acercamiento tiene sus desventajas, pero también
tiene sus ventajas, ya que uno puede tener un intercambio personal
y proponer el Proyecto. Esto aquí en Cuba tiene que hacerse
de forma artesanal, es decir, es un proceso lento. Como así
también es lento el proceso de asimilar, por parte de la
población, y firmar el proyecto".
Sin embargo, Linares recuerda que "este es el país del
miedo, en un régimen por todos conocido, totalitario, con
componentes de caudillismo. Hay personas que, en dependencia de
las posibilidades reales que tengan, de la capacidad de poder que
tengan, tienen que esquivar las presiones que en consecuencia significa
un proyecto público pidiéndole al gobierno que deje
de ser totalitario para que se convierta en un gobierno democrático.
Ello lleva consigo un riesgo".
A tal punto sucede en Cuba lo que señala Librado Linares,
que al consultarle a Payá sobre los resultados iniciales
del "Proyecto Varela", responde con cautela: "la
cantidad de firmas no es una información que estemos ofreciendo.
Sólo decimos que la meta es 10.000. No ofrecemos el número
para no crear expectativas y también porque hay experiencias
anteriores en que han sido confiscadas, han sido capturadas - aunque
es algo legal- por fuerzas represivas, y entonces preferimos mantener
el número a discreción".
Entonces, considerando las características represivas del
régimen militar de Castro, interesa conocer cómo está
reaccionando el gobierno cubano ante este iniciativa. "Hay
diferentes aspectos de esta reacción", señala
Payá. Y agrega: "la primera es silenciarlo. Lo conoce
el gobierno perfectamente, lo conocen todos los medios de comunicación,
pero lo silencian como si no existiera. Por otra parte, las fuerzas
de seguridad tratan de sembrar intrigas, de distorsionar el verdadero
sentido del proyecto y han detenido, intimidado y a veces literalmente
secuestrado en la vía pública a ciudadanos que cooperan
o que participan en el proyecto.
Ahora, en general, el proyecto sigue adelante y con muchas limitaciones.
Hay que ponerse en el contexto cubano, puesto que no es una dictadura
sólo política, es un control totalitario de todas
las dimensiones de la sociedad, desde los medios de comunicación
hasta el teléfono por el que yo estoy hablando".
Por su parte, Raúl Rivero comenta que "se han hecho
algunas detenciones y se ha tratado de quitar la firma a algunas
personas. Sin embargo, se ha reconocido que se está en un
ámbito legal. Aunque ha habido algunos encontronazos en algunos
municipios, pero realmente no creo que sean relevantes. Yo creo
que hasta ahora han sido bastante tolerantes. Lo que no sabemos
es qué va suceder cuando se hayan reunido todas las firmas
y se produzca la última etapa, no sabemos cómo van
a reaccionar ellos".
Para Librado Linares "El régimen está en expectativa.
El Proyecto Varela es capaz de mover el deseo de las comunidades
cristianas, fraternales, de determinados sectores de la población
en función de participar en la vida pública, es decir,
es una oposición heterodoxa, es una oposición que
trata de pedir cambios. Si esto llegara a ser amplio, posiblemente
se produzca una intervención represiva. Por ahora, esto se
ha ido esparciendo en el tiempo, sin muchos problemas intensivos.
Aunque, algunos activistas han chocado con personas de la sociedad
política del régimen".
YA VIENE LLEGANDO LA APERTURA. En
Cuba tarde o temprano volverá la democracia, pero para el
futuro de sus sufridos habitantes lo importante es que la apertura
política y económica de la isla llegue por la vía
pacífica. A esto se refiere Payá al señalar
que "No nos creemos ni mesías, ni creemos en partidos
redentores, ni en guerrillas redentoras, creemos en un movimiento
cívico y pacífico porque la violencia sólo
trae al poder a los más fuertes y ya tenemos la experiencia
en Cuba. Por eso, estamos sembrando una nueva etapa de diálogo,
de democracia, de participación en este espíritu de
liberación auténtica que incluye la reconciliación
entre los cubanos".
Ahora los problemas de salud del dictador avivaron el interés
de la prensa y la opinión pública internacional sobre
el futuro político de Cuba, con lo cual vuelve a crecer la
presión para poner fin al régimen totalitario más
prolongado de América Latina. Así, el Proyecto Varela
se convierte en una alternativa para la democratización en
la isla. "Creo que por primera vez se está llamando
la atención de algo inédito que está ocurriendo
en Cuba, pero tenemos una dificultad", expresa Payá.
"Cuba -continúa- está como desfasada del resto
del mundo y no queremos tomar como modelo ninguna situación
de ningún proceso de ningún país. Creemos que
los cubanos podemos transitar nuestro propio camino. Cuando decimos
cubanos incluimos a los que vivimos aquí y a los cubanos
de la diáspora. Hay muchos países en América
Latina y también en Europa que han pasado etapas de dictadura
y que han tenido un exilio muy grande, y no por eso han dejado de
ser chilenos, argentinos, salvadoreños, españoles.
Por lo tanto, consideramos a la diáspora parte de nuestro
pueblo. Y también es la diáspora la que ayuda a divulgar
esto".
"Existe una oposición democrática en Cuba que
tiene un proyecto desde la propia ley y desde las posibilidades
que ofrece la Constitución para poder cambiar todo el sistema
y entrar en un régimen de derechos y libertades en Cuba"
afirma Librado Linares. Y agrega: "Tenemos a nuestro favor
lo que quizás no tuvieron los países del Este y es
que hay un proceso de mundialización donde las fronteras
de algún modo se derriban cada vez más y el mundo
se convierte en interactivo. Creo que los países latinoamericanos
que entren en sintonía con la causa de la democracia en Cuba
pueden servirse de esas posibilidades para ayudarnos a nosotros
a poder salir de este atasco en que nos encontramos".
Al consultarle a Rivero qué le pediría a sus colegas
de la prensa internacional, responde "Le pediría indagación,
investigación y equilibrio con respecto a este tema, porque
yo creo que en los próximos meses esto puede ser una noticia
y puede ser un elemento clave, y quizás un punto de inflexión
o de giro en la sociedad cubana". Asimismo, Rivero destaca
que "hubo mucho apoyo de personalidades y organismos internacionales
no gubernamentales de Europa y también bastante eco en América
Latina. Es un Proyecto que es legal, ya que está dentro de
las leyes que ha impuesto aquí el gobierno revolucionario.
Ha tenido un mayor respaldo porque nadie está violando nada.
Incluso, ha tenido gran aceptación en los cubanos que están
en el exilio, quiénes siempre tienen posiciones mucho más
radicales que las personas que están aquí adentro
trabajando en esto. En la oposición pacífica, ha tenido
un gran respaldo. Es por eso que aquí, dentro de Cuba, ha
tenido una fuerza increíble e inesperada".
Dentro y fuera de Cuba se percibe ahora un posible cambio político
en el corto plazo, pero el fin del régimen requiere una amplia
y manifiesta oposición ciudadana, a lo cual esta iniciativa
puede ayudar muchísimo. Así lo reconoce Linares: "todo
el que firme el Proyecto Varela, que pida que el gobierno cambie,
que no afecta jurídica y públicamente el sistema y
lo quiere hacer a través de mecanismos y las posibilidades
que ofrece la constitución y las leyes, se convierte en un
colaborador del movimiento pro-democracia en Cuba".
No falta mucho para que los cubanos puedan aspirar a cumplir sus
sueños siendo los dueños de sus propias vidas en su
país. Más pronto de lo que muchos piensan llegará
la libertad política y económica a Cuba, pues cuando
un proyecto de este tipo surge y empieza a tomar consenso, los días
de la dictadura están contados.
Gabriel C. Salvia es Director Ejecutivo
de la Fundación Atlas para una Sociedad Libre.
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