Historia y
Antecedentes
Misión y
Programas
Seminarios y
Eventos
Publicaciones
Periódicas
Suscripciones
Argentina
Suscripciones
Extranjero
Reporte
Ejecutivo
Autoridades
y Staff
Representantes
Filiales
Consejo
Internacional
Promotores
de la Libertad
Organizacion
Afines
Bibliografía
Sugerida
Centro de
Documentación
Prensa
Gráfica
Suscripción
Gratuita
English
Version
Actualidad
Introductoria
Economía
Política
Derecho
Periodismo
Latinoamérica
Cultura
Educación
Historia
Negocios
Ecología
Tecnología
Pensadores
Entrevistas
Home



























Hispanic American Center for Economic Research


 


MÉXICO:
EL COMERCIO COMO FACTOR DE CAMBIO INSTITUCIONAL

Por Martín Simonetta

En los últimos años, México se ha convertido en la gran estrella de América Latina en términos de reforma económica e institucional. El hecho saliente ha sido la victoria de Vicente Fox en las elecciones presidenciales y la ruptura del dominio que por 71 años llevó adelante en forma monopólica el Partido Revolucionario Institucional. Esto significó el punto de inflexión más importante en la historia moderna de este país, a tal punto que algunos autores se refieren a la caída del "Muro de Berlín Mexicano".
Pero este proceso de apertura política no apareció de la noche a la mañana. Las sucesivas crisis económicas mexicanas de 1982, 1988 y 1994, debido a insostenibles niveles de deuda pública, incorrecta política monetaria y una sobre confianza en las exportaciones de petróleo, parecían demostrar que el país estaba inmerso en un círculo vicioso del cual era imposible salir. Pero cuando las reformas parecían agotadas, tras un estancamiento de las políticas del entonces presidente Salinas de Gortari, la incorporación de México al acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos y Canadá (NAFTA) significó la incorporación de un nuevo factor de dinamismo en el proceso de cambio hacia instituciones más abiertas.
En las negociaciones previas, la oposición interna en cada país pareció poner en peligro el éxito del tratado. El hecho de que fuera uno de los pocos acuerdos de libre comercio entre países desarrollados y subdesarrollados provocó un especial desacuerdo por parte de los sindicatos del sur de los Estados Unidos, quienes consideraban que el acuerdo incentivaría el traslado de inversiones hacia México, país con niveles salariales más bajos. Por su parte, quienes estaban a favor sostenían que el acuerdo permitiría que México "exporte bienes y no personas" ("export goods, not people"), argumento que no convencía a los grupos anti-NAFTA.
A pesar de todo, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, entró en vigencia el 1 de enero de 1994, tras negociaciones que se iniciaron a principios de 1990, con el objetivo de liberalizar las barreras al comercio y a la inversión entre los socios, mientras que cada uno mantendría independencia en la fijación de sus políticas para terceros países. En pocos años, el NAFTA ha permitido un aumento sin precedente en los flujos de comercio e inversión entre estos dos países. El comercio bilateral, por ejemplo, ha aumentado a un promedio anual de 16 por ciento. Asimismo, en el 2000 el comercio entre las dos naciones, rebasó la cifra de más de 265 mil millones de dólares; es decir, más de tres veces el monto registrado en 1993. Una situación similar es la que se ha dado con Canadá. Por esto, México ha consolidado su posición como el segundo socio comercial de Estados Unidos. Asimismo, es el primer socio comercial de Canadá en América Latina. Para dar una idea de la magnitud del comercio exterior mexicano cabe decir que en el año 2000, el comercio total (exportaciones más importaciones) superó los 350 mil millones de dólares (siete veces el de Argentina), y es la nación número 8 del mundo en estos términos.
Los indicadores económicos reflejan el sostenido crecimiento del PBI real desde 1996, crecimiento que no baja del 3.7% (1999) y cuyo máximo es el 6.8% en 1997, en contraste con la pobre performance de la mayor parte de las economías latinoamericanas en este período. El analista del Cato Institute, Ian Vasquez, sostiene que el presidente Fox tiene la oportunidad de iniciar una serie de reformas que aceleren el proceso hacia el crecimiento económico, tales como la eliminación del monopolio eléctrico estatal, que enfrenta un déficit de inversión anual de 5 mil millones de dólares y es un cuello de botella para el desarrollo, y el monopolio petrolero, encarnado en la empresa estatal Pemex. Asimismo, serían necesarias otras reformas de fondo, tales como el establecimiento de derechos de propiedad para los pobres, la reducción de la economía informal y los costos de la mano de obra a través de la desregulación, el fortalecimiento de la soberanía de la ley, la reforma del sistema tributario, y la reducción del oneroso dilapido que produce el gasto público actual - incrementarían ampliamente la riqueza de México y mejorarían en forma dramática el nivel de vida de los pobres.(1)

Tabla 1: Crecimiento de la economía de Mexico
(Variación del PBI real, 1990-2001)
Año Crecimiento (%)
1990 5.1
1991 4.2
1992 3.6
1993 2.0
1994 4.4 Entra en vigencia el NAFTA el 1 de enero
1995 -6.2 Crisis Tequila. Devaluación del peso mexicano
1996 5.1
1997 6.8
1998 4.8
1999 3.7
2000 5.1 Asume Vicente Fox el 1 de diciembre
2001 1.9 (primer trimestre)

El camino de México hacia una economía más abierta también se manifiesta en la adopción de un sistema de pensiones privado. De este modo México es una de las ocho naciones latinoamericanas que ha privatizado su sistema de retiro, junto con Australia y cuatro naciones de Europa que también han adoptado también sistemas privados. En el estudio In Praise and Criticism of Mexico's Pension Reform, el analista Jacobo Rodriguez afirma que México ha tomado pasos en la dirección correcta aunque el éxito la privatización del sistema público de pensiones está sujeta a otras reformas que debe adoptar el gobierno mexicano. Un 93% de los trabajadores se han adherido al nuevo régimen, constituyendo el más grande sistema de pensiones del mundo.
Asimismo, la triste experiencia mexicana en materia monetaria y las devaluaciones frecuentes ha llevado a que propuesta de "dolarización" o que aten de algún modo la divisa local a la de los Estados Unidos han tomado protagonismo. Inclusive, el gobierno ha manifestado su interés en concretar algún tipo de unión monetaria con los Estados Unidos. Una encuesta realizada el año pasado en Ciudad de México entre 1.400 personas reveló una preferencia de 6 contra 1 a favor de reemplazar el peso mexicano por el dólar.
Sin dudas, el proceso de apertura al comercio y a las inversiones de México con países con reglas de juego más saludables, está logrando en un proceso lento, gradual y continuo, modificar instituciones tradicionales que desincentivaron el crecimiento económico, tal como ha sucedido en el terreno político con la derrota del PRI y en el NAFTA con una apertura comercial a pesar de la fuerte oposición de grupos que perderían privilegios. En este sentido, el caso de México es un ejemplo para América Latina en el sentido de cómo a través de factores externos es posible cambiar reglas de juego que condenan a la sociedad a la pobreza.
Sólo si estos cambios se profundizan, es posible que el siglo XXI sea, como reitera Vicente Fox, sea el siglo de México y el siglo de Las Américas.

(1) Ian Vasquez, Está la Economía Mexicana Preparada Para Despegar?

Martín Simonetta es Investigador Asociado del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina de la Fundación Atlas para una Sociedad Libre.

 

 
  © Fundacion Atlas para una Sociedad Libre | Av. Roque Sáenz Peña 628 Piso 8º Oficina T 1
1035 - Buenos Aires - República Argentina
Tel/Fax: (54-11) 4343-3886 E-Mail: atlas@atlas.org.ar