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GRANDES MITOS SOBRE LA GRAN DEPRESION
por Lawrence W. Reed
LA GRAN DEPRESION 1929-1941. Muchos
han abandonado la búsqueda de la verdad y han hecho circular
conclusiones falsas acerca de lo ocurrido siete décadas atrás.
La gente continua, aún hoy, aceptando injustificadas criticas
al mercado libre y apoyando políticas gubernamentales que
resultan económicamente destructivas. ¿Cuán
mala fue la Gran Depresión?
Durante los 4 años que van de 1929-1933 la producción
nacional de las fábricas, minas y servicios cayó más
de la mitad.
Los ingresos de la población disminuyeron un 28%.
Los precios de las acciones colapsaron a una décima parte
de lo que estaban al inicio del proceso.
El número de desempleados que era de 1.6 millones en 1929
pasó a 12.8 millones en 1933.
Uno de cada cuatro trabajadores había perdido su empleo en
el momento más leve de la crisis, trayendo rumores de una
nueva Guerra Civil.
Los viejos mitos nunca mueren; ellos continúan apareciendo
en cursos de economía y textos de ciencias políticas.
El gran mito de este siglo XX es el que sostiene que el Capitalismo
de mercado libre ha sido responsable de la Gran Depresión
y solamente la intervención del gobierno logró recuperar
a la economía norteamericana.
UN CUENTO DE HADAS MODERNO. A los
estudiantes se les suele enseñar que la libre empresa colapsó
por su propio peso en 1929, iniciando una larga década de
depresión económica plena de destrucción y
miseria. El cuento es típicamente presentado como: "Un
importante pilar del capitalismo, el mercado de capitales, fracasó
y condujo a Norteamérica a la depresión. El presidente
Herbert Hoover, un partidario del laissez faire, se negó
a emplear el poder del gobierno para intervenir en la economía
y como resultado las condiciones empeoraron. Franklin Delano Roosvelt,
cabalgando sobre el blanco caballo de la intervención gubernamental
condujo a la nación hacia la recuperación. La lección
que esto enseña es que no se puede confiar en el capitalismo,
y que el gobierno necesita tomar un activo rol en la economía
a efectos de salvarnos de la catástrofe".
Como lo han demostrado los hechos, esa afirmación corresponde
más a un libro de cuentos que a una seria discusión
sobre historia económica.
LA GRAN, GRAN, GRAN, GRAN DEPRESION.
A efectos de entender correctamente los sucesos, debemos ver a la
Gran Depresión no como una, sino como cuatro consecutivas
depresiones dentro de una. El Profesor Hans Sennholz describe a
esas 4 Fases como:
I - El Ciclo Económico
II - La Desintegración de la Economía Mundial
III - El New Deal
IV - La Wagner Act
La primera fase explica porqué ocurrió el crash de
1929, mientras que las otras tres cómo la intervención
gubernamental mantuvo a la economía en crisis por más
de una década.
FASE I: EL CICLO ECONOMICO. La Gran
Depresión no fue la primera que tuvo lugar en los Estados
Unidos, pero sin embargo ha sido la más larga. Varias otras
la han precedido:
1819: luego de 3 años de creciente inflación por
parte del Second Bank de USA..
1836/37: cuando el presidente Andrew Jackson frenó la inflación
del Second Bank.
1857: después de una década de expansión del
dinero y el crédito debido a que los gobiernos estatales
financiaran sus déficits a través de los bancos oficiales.
1873: tras la guerra Civil y la inflación de "greenbacks".
1893-95: luego de años de depreciación de la plata
y los billetes.
1921: generada por la inflación que financió la Primera
Guerra Mundial.
Factor común: una desastrosa manipulación de la oferta
de dinero por parte del gobierno.
Ninguna de esas depresiones duró más de 4 años
y la mayoría terminó dentro de los 2 años.
La de 1929 se prolongó al menos unas tres veces más,
debido a que el gobierno añadió a sus errores monetarios
una serie de dañinas intervenciones.
SUBIENDO EL VOLUMEN. La Escuela Austríaca
ha destacado siempre la estrecha relación que existe entre
la oferta de dinero y la actividad económica:
Cuando el gobierno infla la oferta de moneda y de crédito,
la Tasa de Interés en un comienzo baja.
Las empresas invierten este "dinero fácil" en nuevos
proyectos productivos y se produce un boom respecto de los bienes
de capital.
A medida que el boom se va desarrollando, los costos se incrementan,
la tasa de interés se reajusta hacia arriba y las ganancias
se resienten.
Los efectos del dinero fácil se hacen evidentes y la autoridad
monetaria, temiendo una inflación de los precios, comienza
a disminuir el crecimiento de la oferta de dinero o incluso llega
a contraerla. En cualquiera de los casos, la manipulación
sacude a la economía como si fuese un castillo de naipes.
Todo esto es lo que sucedió durante la década del
20, así como en cada uno de los ciclos económicos
(Boom-Bust Cycles) de la historia de los Estados Unidos. El Federal
Reserve System ("Fed") había venido incrementando
la oferta de dinero en más de un 60% desde mediados de 1921
y hasta mediados de 1929 (Rothbard).
Ese derroche de dinero y la expansión crediticia constituyeron
el comienzo del New Deal (el nombre con el cual se hace referencia
a las políticas altamente intervencionistas que llegarían
más tarde con el Presidente Franklin Roosvelt).
Las autoridades monetarias manejaron activamente la economía,
en parte para estimular el boom interno y en parte para asistir
al Banco de Inglaterra en su deseo de mantener los tipos de cambio
previos a la Primera Guerra Mundial.
El torrente de dinero redujo las tasas de interés, empujando
al mercado bursátil vertiginosamente hacia arriba, dando
lugar a los "Años Locos".
Pocos advirtieron lo que sucedía. Los precios relativamente
estables desde principios de 1920 ocultaron la inflación
monetaria, haciendo pensar que la situación podía
mantenerse.
Substanciales reducciones en las tasas del Impuesto a las Ganancias
en los años del presidente Coolidge incrementaron la inversión
y el crecimiento real de la economía, con un gran progreso
tecnológico y descubrimientos de formas más económicas
de producción.
Esta explosión en la productividad redujo gran parte del
efecto de la inflación del Fed en los precios (salvo los
casos notables de las acciones y de las propiedades en Florida).
Pero las distorsiones y malas inversiones alentadas por la inflación
monetaria debían tarde o temprano de ser corregidas.
Toda expansión artificial de la moneda y el crédito
provoca desequilibrios en la economía al enviar falsas señales,
colocándola al borde de una caída (caída que
solamente puede empeorar cuando el gobierno cambia su política
de dinero fácil por una de contracción monetaria)
A comienzos de 1929 el Fed redujo la oferta de dinero, subiendo
las tasas de interés y por los siguientes tres años
la oferta de dinero se redujo en un 30 por ciento.
Esta deflación luego de la inflación hizo pasar a
la economía de un tremendo boom a una colosal depresión
(Bust). Unos pocos observadores sostuvieron que esa deflación
fue querida por la Fed, pero la mayoría de los economistas
creen que en realidad se trató de una falla de cálculo.
En ambos casos, se trata de un fracaso de la política monetaria
del gobierno.
Muy pocos inversionistas vieron venir la crisis y comenzaron a
vender sus acciones y a comprar oro a comienzos de 1928. El Gran
Crash no ocurrió, como muchos suelen decirlo, en un solo
día (El Jueves Negro del 24 de octubre de 1929). Ya el 5
de septiembre se comenzó a negociar muy poco con acciones
luego de una buena suba dos días antes. A comienzos de octubre
se hablaba de una "corrección deseable". El 3 de
ese mes, las acciones sufrieron su mayor caída del año,
pero al día siguiente volvieron a repuntar, manteniéndose
estables por una quincena.
El desastre real comenzó el 23 de Octubre: 6 millones de
acciones cambiaron de mano. El promedio industrial cayó 21
puntos. El jueves 24 las acciones siguieron vendiéndose aún
más y se detuvo finalmente a las 7.08 pm.
Las distorsiones en la economía promovidas por la política
monetaria del Fed llevaron al país hacia la recesión,
pero otras políticas e imposiciones que llegaron luego convirtieron
a esa recesión en un desastre en gran escala. El crash del
mercado bursátil fue solamente un síntoma -no la causa-
de la Gran Depresión: el mercado subió y cayó
en una casi directa sincronización con lo que el Fed hacía.
Pese a que el mito moderno sostiene que el mercado libre se "auto-destruyó"
en 1929, la salvaje manipulación de la moneda por parte del
Federal Reserve System evidencia como el gobierno fue el principal
culpable de la caída de la bolsa.
FASE II: DESINTEGRACION DE LA ECONOMIA MUNDIAL.
Si el crash hubiese sido similar a los anteriores, no hubiera durado
más de tres años o tal vez menos. El desempleo promedio
de 1930 era del 8.9%, mucho más que el 3.2% de 1929, llegando
al 25% en 1933.
Hasta marzo de 1933, fueron los años del Presidente Herbert
Hoover (1929/33) a quien los anticapitalistas tildaban el campeón
de la economía de laissez faire. El propio Roosvelt durante
la campaña electoral (1932) calificó a la administración
de Hoover como "la administración más derrochadora
en épocas de paz de toda la historia" y su compañero
de fórmula, John Nance Garner lo acusó de "conducir
al país por el sendero del socialismo".
Roosvelt y Garner estaban en lo correcto. La mayor locura de la
administración de Hoover fue la SMOOT-HAWLEY TARIFF de junio
de 1930. Fue la más proteccionista legislación de
la historia norteamericana, cerrando virtualmente las fronteras
a los productos extranjeros e iniciando un vicioso conflicto internacional
en el plano del comercio. Esa Ley aumentó las tarifas arancelarias
de casi todos los productos:
Del 20% al 34% en los productos agrícolas.
Del 36% al 47% en los vinos.
Del 50% al 60% en la lana y en los productos fabricados con ella.
En total 887 aranceles fueron incrementados y la Ley elevó
a 3.218 el número de productos que debían pagar derechos
aduaneros.
Un aspecto importante de la SMOOT-HAWLEY TARIFF fue que muchos
aranceles consistían en una específica suma de dinero
en vez de un porcentaje del precio. Como los precios comenzaron
a caer a más de la mitad durante la Gran Depresión,
los efectos reales de esas tasas se duplicaron, incrementando la
protección. Ejemplo: los relojes que pagaban un arancel del
45% pasaron a abonar un 55% más una suma fija de $ 4.50 por
unidad.
Aranceles al tungsteno, al aceite de linaza y a la caseína
afectaron a la industria norteamericana de la pintura. Más
de 800 ítems empleados en la industria automotriz fueron
alcanzados.
A raíz de los aranceles a la lana (que llegaron al 140 %),
más de 60.000 personas empleadas en la industria textil perdieron
sus puestos, aumentando el desempleo.
Los funcionarios creían que, aumentando las barreras al
comercio exterior forzarían a los norteamericanos a comprar
dentro del país, lo que solucionaría el desempleo.
Ignoraron un principio fundamental del comercio internacional: el
intercambio es una calle de dos manos. Si los extranjeros no pueden
vender sus productos en Estados Unidos, no obtienen los dólares
que necesitan para luego comprar allí. No se pueden cortar
las importaciones sin simultáneamente afectar a las exportaciones.
VENDETTA. Los gobiernos extranjeros
respondieron a su vez colocando barreras arancelarias, dejando de
adquirir productos en los Estados Unidos. Esto afectó sobre
todo a la agricultura de Norteamérica (perdió casi
1/3 de sus mercados). Los precios de las granjas se derrumbaron
y los granjeros quebraban en masa (Un bushel de trigo que en 1919
se vendía a $ 1.00, en 1932 se ofrecía a 0.30 centavos).
Los bancos rurales empezaron a cerrar. Entre 1930 y 1933, 9 mil
bancos cerraron sus puertas. El mercado de valores cayó un
20% el día que Hoover firmó la ley y continuó
haciéndolo durante los siguientes 2 años.
La crisis económica mundial generada por la guerra de tarifas
fue preparando el escenario para la Segunda Guerra Mundial unos
pocos años después. En 1929, el mundo le adeudaba
a los Estados Unidos $ 30 mil millones. Al no poder vender allí
sus productos, a los extranjeros se les hizo muy difícil
afrontar sus deudas, fomentando posturas demagógicas como
la de Hitler. "Cuando los bienes no cruzan las fronteras, lo
harán los ejércitos", alertaba una vieja pero
lastimosamente cierta máxima económica.
La Smoot-Hawley por sí misma debería haber hecho
caer el mito de que Hoover era un liberal clásico, pero aún
se cometieron más equivocaciones intervencionistas. Hoover
convocó a los empresarios y les solicitó que mantuviesen
los salarios artificialmente elevados, aún cuando las ganancias
y los precios estaban cayendo. Los precios al consumo cayeron un
25% entre 1929 y 1933, mientras que los salarios sólo cayeron
un 15%, lo que aumentó el costo de hacer negocios. Esto generó
un creciente desempleo.
Hoover incrementó también el gasto público
en subsidios y planes de ayuda. En un año -1930/31- la participación
del estado en el PBI pasó del 16.4% al 21.5%. Vemos como
el New Deal fue en realidad una extrapolación de las medidas
que empezaron con Hoover. Para completar la situación, en
1932 se sanciona la REVENUE ACT (Ley de Ingresos) que duplicó
el Impuesto a las Ganancias para la mayoría de los norteamericanos,
eliminándose exenciones. Se elevaron los impuestos a la gasolina,
a los automóviles y también las tarifas postales.
FASE III: EL NEW DEAL. En 1932 Roosvelt
ganó las elecciones y asumió el 4 de marzo de 1933.
En su plataforma, el Partido Demócrata prometía una
reducción del 25% en el gasto federal, un presupuesto equilibrado
y una moneda respaldada en oro para evitar riesgos, así como
también remover al gobierno de las áreas que corresponden
al sector privado. Nada de eso se cumplió.
En sus primeros 100 días de gobierno, en lugar de eliminar
las barreras erigidas por su antecesor creó otras nuevas.
El Congreso le otorgó a Roosvelt el poder de fijar el precio
del oro y de confiscar las existencias de ese metal que estaban
en poder de los norteamericanos. Pasó a ser ilegal que un
particular tuviera oro en su poder. El dólar fue devaluado
en un 40% respecto del oro.
El primer año del New Deal propuso gastos por $ 10 billones
mientras que los ingresos del gobierno eran de solamente $ 3 billones.
Entre 1933 y 1936 los gastos del gobierno subieron más de
un 83%
En 1935 propuso al Congreso crear el Social Security (Sistema de
Seguridad Social) y en 1938 propició el dictado de una Ley
de Salario Mínimo. Si bien estas medidas gozaban del apoyo
del pueblo, muchos economistas estimaban que sus consecuencias no
serían muy buenas (En 1933 una ley de salarios mínimos
había dejado sin trabajo a unos 500.000 trabajadores negros).
Agricultural Adjustment Act (AAA) o Ley de Ajuste de la Agricultura:
La dictó el Congreso a solicitud de Roosvelt. Estableció
un nuevo impuesto a la actividad agrícola y entre otras cosas
previó que el gobierno pagara a los granjeros para que quemaran
sus cosechas y eliminaran el ganado que no podían vender
(El Secretario de Agricultura ordenó personalmente la matanza
de 6 millones de bebes de cerdo antes de que crecieran). El gobierno
llegó a pagar a los agricultores para que no trabajaran.
La idea era que no aumentara la oferta de productos agrícolas
para que los precios empezaran a subir. Recordemos que todos esos
millones de dólares que recibían los granjeros, salían
de los bolsillos de aquellos ciudadanos que se dedicaban a otras
actividades, los que ahora no sólo contaban con menos recursos
(es decir eran más pobres), sino que además debían
pagar más por los productos de campo (suba lograda con el
dinero que se les quitaba. Absurdo). Unos se beneficiaban, mientras
otros se perjudicaban.
National Recovery Act (NRA) o Ley de Recuperación Nacional
(Junio de 1933): La mayoría de las industrias manufactureras
fueron obligadas a formar carteles dirigidos por el gobierno. La
economía norteamericana fue tomando un sesgo fascista y corporativista.
Se dictaron Códigos NRA (hubo más de 500) que establecían
desde los precios hasta la forma de vender. Afectaban a más
de 2 millones de empleadores y 22 millones de empleados. El costo
de dedicarse al comercio se incrementó en un 40%, algo que
no era realmente lo que necesitaba una economía en depresión.
Se acortaron las jornadas de trabajo con la intención de
emplear a más personas, se elevaron arbitrariamente los salarios
y se impusieron nuevos costos a los empresarios. A los 6 meses de
dictarse la ley, la producción industrial cayó el
25%. El águila azul (Blue Eagle) era el símbolo de
la NRA. Su Director, Hugh Johnson, que se confesaba admirador de
Benito Mussolini, llegó a afirmar que "Sólo el
Todopoderoso Dios tendrá misericordia de quienes interfieran
con el Aguila Azul". Esos más de 500 Códigos
NRA regulaban desde la fabricación de velas hasta la de corpiños.
Había Códigos para la producción de tónicos
capilares, correas para perros y aún para comedias musicales.
Un sastre de New Jersey, Jack Magid, fue enviado a prisión
por cometer el delito de planchar ropa a cambio de cobrar 35 centavos,
en lugar de los 40 centavos que establecía el Código
de los Sastres. Con el tiempo, la NRA se dio cuenta que no podía
hacer cumplir sus reglas y que los mercados negros comenzaron a
desarrollarse. Solamente los más violentos métodos
policiales tenían efecto (escuadrones nocturnos de inspectores,
por ejemplo, recorrían las fábricas para detectar
si alguien trabajaba durante la noche, cosa que estaba prohibida)
.
Civil Works Administration (CWA) o Administración del Empleo
Público creada en 1935: Contrataba actores para dar shows
gratis, libreros para catalogar archivos, gente que recorrían
las calles de Washington con globos para espantar a las aves y evitar
que se metieran en los edificios públicos, etc. En Kentucky,
empleados públicos se dedicaron a catalogar 350 maneras diferentes
de cocinar la espinaca. Cientos de esos empleados eran usados para
recolectar fondos para el Partido Demócrata. En Tenessee
se los despedía si no "donaban" el 2% de sus salarios
a la gobernación. Se argumentaba que esos empleos pagados
con impuestos, reactivaban la economía. Si un ladrón
va de casa en casa robando a la gente y luego gasta ese dinero en
un shopping cercano, no se puede considerar que, en virtud de que
ese gasto "estimuló" la economía local,
el robo queda justificado. Cuando el gobierno le quita por la fuerza
recursos a los ciudadanos para pagarle a un individuo que se dedica
a catalogar las distintas maneras de preparar la espinaca, ese salario
no puede computarse como un crecimiento neto de la economía,
pues la riqueza con la que se le pagó no fue creada sino
simplemente desviada desde otro sector. Uno mejoró, otro
empeoró. Nada nuevo se creó.
La Suprema Corte de los Estados Unidos de América declaró
inconstitucional a la NRA en 1935 y a la AAA en 1936, liberando
a la economía de esos dos pesados lastres del New Deal.
FASE IV: THE WAGNER ACT. El escenario
para el colapso de 1937-38 fue establecido con la aprobación
en 1935 de la National Labor Relations Act o Ley Nacional de Relaciones
del Trabajo, más conocida como "Wagner Act" que
vino a ser una especie de Carta Magna del trabajo organizado. Llevó
los conflictos laborales fuera de los tribunales y los tramitó
ante la National Labor Relations Board (Agencia Nacional del empleo)
que se convirtió en fiscal, juez y jurado, todo en uno.
Los sindicatos y esa Agencia pervirtieron la ley, concediéndole
a los primeros ciertas inmunidades y privilegios. Así, los
Estados Unidos abandonaban un gran logro de la Civilización
Occidental, la igualdad ante la ley.
La Wagner Act fue un desquite del gobierno por la declaración
de inconstitucionalidad que la Corte había efectuado respecto
de la AAA y de la NRA y sus códigos laborales. Desarmó
a los empleadores respecto de los sindicatos. Cualquier medida empresaria
era tildada de "práctica laboral injusta", susceptible
de ser castigada. Se convirtió en ilegal el hecho de que
un empleador no acatase las demandas gremiales. Amenazas, boicots,
huelgas, toma de plantas y una creciente violencia dañaron
la productividad y aumentaron el desempleo.
Roosvelt acusaba al empresariado de constituir una "realeza
económica" e hizo todo lo posible para extraer recursos
de los más ricos, tratando de "comprar" los votos
de los más pobres. En 1937 intentó modificar el número
de miembros de la Corte, pero no logró obtener el apoyo del
Congreso. Sin embargo, posteriormente, al retirarse algunos de sus
miembros opositores, los mismos fueron reemplazados por otros más
proclives hacia las ideas del gobierno.
El atraco que la administración Roosvelt realizó
sobre el comercio, la propiedad y la libre empresa provocó
que el capital necesario para reactivar la economía fuera
gravado con impuestos y forzado a pasar a la economía subterránea.
Cuando en 1941 hizo ingresar a los Estados Unidos en la Segunda
Guerra Mundial intentó cambiar su agenda anti-negocios, pero
gran parte de esos capitales se canalizaron a través de la
industria bélica en lugar de destinarse a la producción
de bienes de consumo.
CONCLUSION. En los albores del ingreso
de los Estados Unidos en la Segunda Guerra, es decir doce años
después de aquel 24 de Octubre de 1929, diez millones de
norteamericanos estaban desocupados. Roosvelt había expresado
que para 1932 la crisis estaría superada, pero la misma persistió
durante dos periodos presidenciales e incontables intervenciones
más. ¿Cómo es que entonces fue electo en cuatro
oportunidades? La ignorancia y el deseo de concederle el beneficio
de la duda podrían explicarlo. Cuando el pueblo comenzó
a tomar consciencia de la situación llego la Segunda Guerra,
y parecía poco conveniente entonces cambiar de caballo en
medio del río y elegir a alguien nuevo.
La destrucción que la Guerra produjo de personas y recursos
no ayudó a recuperar a la economía norteamericana,
pero sí lo hizo el renacimiento del comercio entre los países
aliados. Con el presidente Truman, menos hostil a la actividad privada,
muchos capitales retornaron a la economía para alimentar
el boom de postguerra.
La Gran Depresión finalmente terminó, pero debería
de haber grabado en nuestras mentes el más colosal y trágico
fracaso del gobierno en la historia norteamericana. La génesis
de la Gran Depresión descansa en las políticas inflacionarias
del gobierno de los Estados Unidos durante los años 20. Fue
prolongada y exacerbada por una serie de equivocaciones posteriores:
aranceles al comercio, altos impuestos, subsidios, controles a la
producción y a la competencia, leyes laborales coercitivas,
por mencionar algunas pocas. No fue el mercado libre el que produjo
doce años de agonía, fueron los estropicios políticos
en una escala tan grande como nunca antes había acontecido.
Aquellos que analizan los eventos de los años 20 y 30 culpando
al mercado libre por la calamidad económica, tienen sus ojos,
oídos y mentes firmemente cerradas a la realidad de los hechos.
Cambiar esta forma de pensar acerca de estos sórdidos episodios
de la historia norteamericana resulta vital para revivir la fe en
los mercados y preservar nuestras libertades.
Lawrence W. Reed es presidente del Mackinac
Center for Public Policy.
Este artículo es una síntesis del trabajo Great Myths
of The Great Depression, publicado por el Mackinac Center for Public
Policy en mayo de 1998.
Traducido por Gabriel Gasave.
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