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Hispanic American Center for Economic Research


 


LAS MEJORES OBRAS DE LAS MEJORES MENTES

Por Stephen Hicks

Estoy sentado a la orilla del Lago Ontario. Es entrada la primavera y el sol salió hace aproximadamente cinco minutos. Las aguas, que parecían entre azul y negro antes del amanecer, ahora están tocadas por verde. El aire está más tibio pero todavía puedo saborear lo punzante de la noche. Estoy escuchando el comienzo de una sinfonía.
Junto a mí, sobre la roca, hay un reproductor portátil de CDs. Tiene el tamaño de mi mano aproximadamente y pesa medio kilo. Se lo compré, después de un poco de regateo, a un inmigrante paquistaní en la ciudad de Nueva York. La carcasa plástica está hecha con petróleo del Medio Oriente y los componentes electrónicos se fabricaron en Japón. El compact disc que estoy escuchando se grabó en Londres, fue fabricado en Alemania y comprado por correo de un negocio en Toronto. Es un producto verdaderamente cosmopolita.
Generalmente doy esto por sentado. Gano un salario promedio, apenas menor que la media nacional del ultimo año, sin embargo a menudo compro artículos de lujo de los cuales ningún rey medieval podía disponer. En mi reproductor de CD las mejores obras de las mejores mentes de la música, electrónica, producción, transporte y merchandising se aúnan en un paquete que, por menos de la paga de un día, me permite disfrutar la salida del sol sobre el Lago Ontario mientras experimento la pasión de un genio musical ruso del siglo XIX.

EL NEGOCIO DE LA CREACION DE VALORES. Este es un libro acerca de la ética de negocios (Business Ethics). La ética trata de aquello que es valioso y como obtenerlo. Cada uno de nosotros necesita valores físicos: alimentos, vivienda y demás. También necesitamos valores psicológicos: desafíos, el orgullo de los logros, seguridad, amistades, disfrutar de la belleza. Pero para alcanzar los valores necesitamos los rasgos de carácter que nos permiten planear y actuar en forma efectiva, la disposición a enfrentar los hechos, a pensar por nosotros mismos, a actuar basándonos en nuestro mejor saber y entender, a respetar lo que merece ser respetado
Mi amanecer musical fue posible gracias a miles de individuos así. Los reproductores de CD son producto de una amplia red a la cual llamamos el mundo de los negocios: el sistema cooperativo de individuos que buscan valores, que producen y comercian en beneficio mutuo. Artistas, financistas, productores, expertos en transporte y merchandising. Muchos individuos, cada uno con sus propias metas que alcanzar, cooperan como compradores, vendedores, colegas, jefes y subordinados para crear reproductores de CD.
Comencemos con la orquesta. Cada miembro se especializó y encontró un modo de integrar su amor por la música con la necesidad de ganarse la vida. A través de la cooperación los miembros de la orquesta crean algo de valor: música hermosa. La orquesta vende su producto al fabricante de discos compactos. Para fabricar los discos, el fabricante coopera con financistas que le proveen algo de valor: capital. El fabricante contrata ingenieros para crear algo de valor: un compact disc. Luego coopera con expertos en transporte, publicidad y merchandising quienes cooperan conmigo.
Yo les doy algo de valor, o sea dinero, y ellos a su vez me dan algo de valor: música, en cualquier momento y lugar. Todos los involucrados buscan vivir la buena vida y como resultado todos estamos mejor. Si la ética se ocupa de aquello que es de valor, entonces los negocios tratan acerca de la producción y comercio de una categoría importante de valores.
Para la mayoría de nosotros el mundo de los negocios es el escenario principal en el cual buscamos nuestros valores. Nuestro trabajo nos provee los medios para satisfacer nuestras necesidades y exige de nosotros el más alto nivel de compromiso, energía y creatividad. La medida del trabajo exitoso es el valor del producto (la cosecha, la prensa hidráulica, la oferta de bonos, la escultura) con el orgullo y la recompensa financiera que le siguen.
Además de estos valores, el mundo de los negocios es apreciado por muchas otras razones. Para algunos, es la naturaleza cosmopolita de los negocios. Los canadienses saborean higos sudamericanos en el invierno. Los británicos vuelan a Atenas y toman un crucero escandinavo a Estambul
Los estadounidenses miran filmes australianos en televisores japoneses mientras comen comida china para llevar. Para algunos está la emoción de emprendimientos enormes, fusiones de miles de millones de dólares, rascacielos. Para otros existe la emoción de las innovaciones: computadoras más poderosas, electrodomésticos más baratos, autos deportivos nuevos con diseño de avanzada. Sin embargo, esta energía dedicada a los negocios no está limitada a los de gran escala, internacionales, o innovadores. La persona que comienza una imprenta o un taller de soldado es tan apasionada acerca de su negocio como el ejecutivo que vive en tres zonas horarias. El negocio es el resultado de su energía, previsión y coraje frente al riesgo.

LA "ETICA DEL COMPETENTE" Y SUS COMPETIDORES. Casi ningún escrito acerca de la ética de negocios captura la emoción y el romance de los negocios. Mucho menos transmiten un sentido de que los negocios son un emprendimiento noble que podría ser celebrado en poesía y canciones. En su lugar pesa sobre los negocios una sensación de sospecha y tolerancia forzada que no existe en otras profesiones. Muchos aclaman al científico, al artista, al maestro, incluso al político como dedicados a tareas emocionantes y nobles pero, en el mejor de los casos, sienten indiferencia frente al profesional de negocios
Podríamos señalar que los negocios proporcionan el escenario sobre el cual un sinnúmero de personas han satisfecho sus necesidades y alcanzado sus sueños. Además, se puede argumentar que los negocios han sido más exitosos en eliminar barreras tradicionales de tipo religioso, étnico, racial y sexual. Los negocios dicen: juzga a las personas por lo competente que son. La pregunta primordial en los negocios es: ¿puede cumplir con los objetivos? Tan solo donde la ética del competente está arraigada, las disputas étnicas y religiosas, el racismo y el sexismo se encuentran a la defensiva.
Por ejemplo, el surgimiento de la ética de los negocios durante y desde el Iluminismo ha llevado a muchas naciones antiguamente enemigas a decidir qué preferían producir y comerciar antes que declararse la guerra. Se pueden comparar las relaciones presentes entre Inglaterra y Francia con su pasado. Lo mismo puede decirse de las relaciones entre Francia y Alemania, Corea y Japón. Es ilustrativo que entre 1815 y 1914, el auge del capitalismo, no hubo grandes guerras internacionales europeas o norteamericanas. En contraste, las casi constantes guerras desde 1914 hasta la fecha durante el surgimiento de varias versiones nacionales e internacionales de socialismo
Los negocios también derriban barreras religiosas. El hecho de que por muchos siglos los judíos tuviesen permitido involucrarse en el negocio bancario, mientras que le estaba prohibido a los cristianos, es una razón de importancia por la que los cristianos eran menos energéticos en sus esfuerzos por eliminar el judaísmo. La Jihad islámica iniciada contra el Occidente decadente ha sido silenciada por el hecho que el Occidente es el cliente más importante del petróleo de Medio Oriente. En los negocios a pocos le importa si practicas el culto entregando serpientes o rosarios.
La ética del competente en los negocios también derriba barreras raciales y sexuales. En un sinnúmero de ocasiones, personas de distintas razas y sexos se han sentado a la mesa de directorio para negociar acuerdos pacíficamente. La estupidez de juzgar a la gente por su sexo o raza es obvia allí donde la ética del competente es aceptada.
El mundo de los negocios socava las barreras sociales irracionales porque los intereses económicos de todos los seres humanos son los mismos. Cualquier ser humano de cualquier color, nacionalidad, sexo o religión que pueda satisfacer mis intereses económicos es de valor para mí, por lo que es más probable que quiera tratar con el racional, productiva y pacíficamente.
A pesar de todo esto, a los ojos de muchos una nube de sospecha pesa sobre los negocios. Esto se debe a que la tradición moral de la cual surge la ética de negocios del competente entra en conflicto con la tradición moral que considera a los negocios inmorales o, en el mejor de los casos, amorales. Para aquellos que suscriben a esta tradición moral, la ética es percibida como una cuestión de cumplir estoicamente con el deber en lugar de pasarla bien, cumplir con las obligaciones en lugar de sentirse realizado, obedecer las reglas en lugar de hacer lo que es practico o de regalar en lugar de crear. Recurriendo a los estereotipos, si la visión de la ética de esta tradición pudiese ser personificada, se vería como una matrona que se dedica a husmear y a fruncir el entrecejo en señal de desaprobación a quienquiera que parezca estar pasándola bien. Pasarla bien significa autoindulgencia pero, ella argumentaría, no estamos aquí para pasarla bien, estamos aquí para servir a otros, para ser testaferros de generaciones futuras, para ser buenos, para ocupar tan poco lugar en el mundo como sea posible. Sobre todo, continuaría, estamos aquí para sacrificarnos desinteresadamente: a la sociedad como un todo, a dios. Sacrificarnos por la mayor felicidad para el mayor numero, al deber, a la clase trabajadora, al ecosistema.
El tema de este libro es que la moral no se trata de sacrificios humanos. La tradición ética antinegocios esta completamente equivocada. No nacemos para servir, todos y cada uno de nosotros somos fines en nosotros mismos. Estamos aquí para vivir nuestras propias vidas, para realizarnos, para ser ambiciosos, para consumir tantos recursos valiosos como sea posible.
La ética no se trata de renunciar y sacrificar nuestros valores. Se trata de producirlos y consumirlos. La vida se trata, en el más serio sentido filosófico, de pasarla bien.

EL NUCLEO ETICO. "La ética de negocios es una contradicción en los términos". Este cliché, que usualmente se dice medio en broma medio en serio, es una forma extrema de la ética antinegocios tradicional. Sus defensores dicen, por ejemplo "Mira a ese ejecutivo, estafó al cliente. Ahí tenés a los negocios: bajezas y todos contra todos". El comportamiento deshonesto ocurre en los negocios pero también aparece en cualquier otra profesión. Algunos científicos falsifican datos. Algunos artistas recurren al plagio y algunos políticos exigen sobornos. Sin embargo el valor de la ciencia, el arte y la política no es mancillado por estos actos de corrupción. Mas bien, aquellos que se involucran en actos de esta naturaleza, no son científicos, artistas ni políticos. El científico que falsifica sus datos no es un mal científico: no es un científico en absoluto, sino que es, en el mismo grado en que falsea, un corruptor de la ciencia.
Supongamos, por analogía, que usted investiga una escuela y descubre que muchos alumnos se copian, hacen lo mínimo y dicen que están ahí para que "les den el diploma". Supongamos también que algunos de los profesores pongan las notas arbitrariamente, estén más interesados en adoctrinar que en enseñar o que se hayan hecho profesores tan solo porque les gusta involucrarse sexualmente con jóvenes. Semejantes actitudes inmorales no invalidan a la educación. Tampoco justifican comentarios cínicos tales como: "Ahí tenés la educación. Educación ética es una contradicción en los términos".
El núcleo de la educación es la adquisición de conocimiento. El conocimiento es bueno: es una forma de poder esencial para la vida del hombre. El conocimiento puede ser aprendido solo mediante métodos honestos, aun cuando un diploma, el símbolo del conocimiento, pueda ser adquirido honesta o deshonestamente. Lo mismo ocurre en los negocios. El núcleo de los negocios es la creación de riqueza. La riqueza es buena: es una forma de poder que es esencial para la vida del hombre. La riqueza sólo puede ser producida mediante métodos honestos, aunque el dinero, el símbolo de la riqueza, puede ser adquirido honesta o deshonestamente.
No decimos: "Se copió en el examen, eso demuestra que inmoral es la educación". Mas bien decimos: "La educación es maravillosa, pero el que se copió la ha corrompido". Lo mismo debería aplicarse a los negocios o cualquier otra profesión. El frío hombre de negocios, el bibliotecario reprimido sexualmente y el científico "nerd" no definen sus profesiones.
Las primeras preguntas a hacer de cualquier profesión son: ¿Qué es?, ¿Qué valor crea? y ¿Cómo logra esos valores? Recién entonces, una vez respondidas estas preguntas, nos ocupamos de los problemas causados por valores distorsionados o inapropiados y métodos deshonestos.

PODER MEDIANTE PRINCIPIOS. Los negocios son la producción de valores para su comercio. Tanto la producción como el comercio son necesarios para los negocios. Una persona que vive en una isla desierta, produciendo y consumiendo lo que necesita se está ganando la vida, pero no está en el mundo de los negocios. Pero si produce un abanico de más y lo intercambia con la persona de la isla vecina por una sombrilla, entonces están en el mundo de los negocios. Los negocios empiezan con el comercio: un comprador y un vendedor establecen una relación. Desde estos comienzos humildes grandes cosas pueden pasar.
El comercio enriquece tanto al comprador como al vendedor, haciendo posible mayores producciones e intercambios. A medida que el comercio se incrementa también lo hace la especialización, que a su vez aumenta la producción y el comercio. La especialización puede tomar varias formas. Una es la especialización por commodity: yo produzco solo trigo y usted solo produce porotos. Otra forma de especialización se da, dentro de un negocio, por empleo. Normalmente, el empleador provee el capital y la estrategia y afronta el riesgo del negocio, mientras que el empleado aporta trabajo y otras habilidades
A medida que el alcance y escala de la producción y el comercio crecen, surgen negocios que se especializan en servicios para los productores de commodities: transporte, publicidad, intermediación, bancos, mercados financieros, seguros, servicios legales. Todos estos servicios producen valor para el comercio. Los intermediarios y publicistas juntan a los vendedores y compradores, los abogados proveen conocimiento y consejos, los aseguradores proveen una reducción en el riesgo, los especuladores proveen capital y liquidez y así sucesivamente.
La complejidad creciente del mundo de los negocios no ha cambiado en su esencia: de abanicos y sombrillas a reproductores de CD internacionales, los negocios siguen siendo la producción y comercio de valor. Lo que ha cambiado es la complejidad de las relaciones humanas involucradas, la escala de abstracción de los valores en juego, la dificultad de evaluar los méritos de los valores que compiten y, en consecuencia, la facilidad con que pueden cometerse errores acerca de los valores y como conseguirlos
El propósito de la ética de negocios es descubrir los principios evaluativos necesarios para lidiar con el complejo mundo de los negocios. El conocimiento explícito y basado en principios le da a un profesional de los negocios un marco dentro del cual pensar, juzgar y actuar consistentemente. El conocimiento es poder, dijo el filosofo Francis Bacon. La ignorancia, impotencia. Solo con conocimiento se puede lograr el bien, evitar los errores y diagnosticar los problemas.
La compraventa apareja, por ejemplo, cuestiones de fraude y responsabilidad. El emplear individuos apareja cuestiones de mérito contra el empleo por cupos minoritarios (affirmative action), el lugar de los sindicatos, testeos por droga y privacidad y difusión no autorizada de información. En los mercados financieros se plantean dudas acerca de la posición moral de los compradores no solicitados (corporate raiders), los bonos basura, y los derechos de propiedad sobre la información. Las corporaciones disfrutan de un status legal especial, por lo que hay dudas acerca de si merecen este status especial. Los negocios de gran escala plantean dudas acerca del tratamiento a gran escala de desperdicios y de cómo uno mide el valor de un medio ambiente limpio y bello. Además, complicando todas estas áreas, está la cuestión del alcance apropiado de la participación del gobierno.
En cada una de estas áreas los profesionales de negocios cometen errores, algunos de ellos deshonestos. Se rompen contratos, se dicen mentiras, los empleados roban o se los trata arbitrariamente, se revela información confidencial, se llevan a cabo fraudes, se chantajea a políticos y se emiten cheques sin fondos.
Pero a pesar de todos los errores e inmoralidades que tienen lugar en el complejo mundo de los grandes negocios, el hecho crucial es que el enfoque moral de los negocios es, en sus aspectos fundamentales, el mismo. Una universidad es más compleja que una escuela de una sola aula, pero el mismo enfoque moral positivo acerca de la educación se aplica a ambos sin importar cuantas oportunidades para errores y corrupción la compleja naturaleza de la universidad permite.
Los negocios son buenos en esencia. La ética trata acerca de lo que es de valor y los negocios son la producción e intercambio de una categoría clave de valores.

Stephen Hicks es Director del Departamento de Filosofía en el Rockford College, Illinois, y miembro de The Objectivist Center.
Este artículo se publicó originalmente en el IOS journal volumen 4, numero 2, de junio de 1994 y fue extraído del capitulo introductorio a "The Virtous Dollar Chasers" (Los Caza Dólares Virtuosos), del libro sobre ética del profesor Hicks.
Permiso para traducir y publicar otorgado por The Objectivist Center (www.objectivistcenter.org) a la Fundación Atlas para una Sociedad Libre.
Traducción de Brian Schmidt.

 

 

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