|
LIBROS. AYN RAND Y LOS NEGOCIOS
de Donna Greiner y Theodore Kinni.
Comentario de David Kelley
versión PDF
Los hombres de negocios entrevistados en la prensa popular generalmente
mencionan a "La rebelión de Atlas" como su libro
favorito. Ayn Rand fue una de las pocas novelistas y filósofas
que había tomado una postura positiva con respecto a las
empresas y a los logros empresariales. Los voceros culturales
muy comúnmente ven al comercio como el reino del materialismo
y la codicia -en el mejor de los casos amoral y generalmente inmoral,
no merecedor del honor asignado al arte, la ciencia y la filantropía.
En parte como resultado de esta actitud ampliamente difundida,
los hombres de negocios han sido el objetivo de los controles
políticos, inundados con regulaciones onerosas e impuestos
extorsivos. No es de extrañar que aprecien a un autor que
no sólo defiende su libertad sino que ve a su actividad
como moralmente admirable y virtuosa.
Pero la gente de negocios tienen otra razón para valorar
las ideas de Rand. Incluso en una cultura y ambiente político
más hospitalarios, quienes se comprometan en los negocios
empresariales necesitarían un marco moral que guíe
su trabajo. ¿Qué estándares de valor deberían
guiar los objetivos de un negocio? ¿Qué principios
deberían adoptar las corporaciones con respecto a sus empleados,
inversores y clientes? Los códigos de ética profesional
generalmente se ocupan de cuestiones morales demasiado específicas,
y consisten en reglas aisladas que deben ser integradas en el
marco moral más amplio. Pero los códigos morales
tradicionales -los Diez Mandamientos, las virtudes cristianas
de fe, esperanza y caridad- no ayudan demasiado. Fueron desarrolladas
miles de años atrás, mucho antes de la Revolución
Industrial y la aparición de las corporaciones modernas
y los mercados globales. Estas moralidades son demasiado irrelevantes
para los negocios o ampliamente en conflicto con ellos.
Por el otro lado, la ética objetivista de Rand es un código
moderno, secular, que reconoce a la producción como el
valor central del ser humano. Las virtudes de sus héroes
de ficción y explicadas en sus ensayos filosóficos
tienen una referencia directa al trabajo en la economía
moderna. El propósito de "Ayn Rand y los negocios"
es explorar esta conexión. "El libro examina las implicancias
y aplicaciones del pensamiento de Rand para el lector empresario",
explican los autores. "Muestra como las ideas randianas y
sus conceptos pueden ser aplicados en una carrera de negocios
y en la administración de organizaciones."
Donna Greiner y Theodore Kinni son escritores de negocios y empresarios.
Administran un servicio basado en Internet que comenta y vende
libros relacionados con los negocios, y han sido coautores de
siete libros propios sobre management, creatividad y otros temas.
En "Ayn Rand y los negocios", amplían su punto
de vista para referirse a los fundamentos morales de los negocios.
El resultado es un trabajo que será de gran valor para
el lector objetivista, al igual que para los de negocios.
Los autores comienzan con un repaso de la vida de Rand, sus trabajos
principales y su sistema filosófico. En la parte central
del libro, llevan al lector a través de los valores cardinales
y virtudes de la ética objetivista, ilustrada con ejemplos
en los negocios. La última parte es la más original:
Greiner y Kinni discuten diez principios de administración
que consideran que están implícitos en la filosofía
de Rand. La escritura es enérgica, clara y comprometedora
a lo largo del libro.
Claramente, los autores hicieron su tarea para poder presentar
las ideas de Rand con claridad y precisión. No sólo
se apoyan en sus novelas y principales ensayos sobre ética,
sino también en trabajos secundarios como la encuesta de
Leonard Peikoff, "Objetivismo" y como así también
los recientemente publicados diarios de Rand. Utilizando esos
diarios, por ejemplo, muestran cómo la concepción
de las virtudes morales de Rand evolucionó a lo largo del
tiempo -un punto que los objetivistas también, a veces
olvidan. También han extraído de los escritos de
Rand sus muchos comentarios incidentales y al margen sobre los
negocios.
Los capítulos sobre las virtudes básicas -racionalidad,
independencia, integridad, honestidad, justicia, productividad,
y orgullo- siguen una línea interesante. Cada uno comienza
con una descripción de sentido común acerca de la
virtud y su relevancia para los negocios, seguida de una explicación
más extensa sobre los principios claves implícitos
en la virtud. Los ejemplos son tomados de las noveleas de Rand
y de negocios antiguos y actuales. Dagny Taggart y Hank Rearden,
los héroes industriales de "La rebelión de
Atlas", comparten estas páginas con Henry Ford, Walt
Disney, Ted Turner, Bill Gates, Conrad Hilton, Jack Welch, Edward
Land y muchos otros. Además de los muchos ejemplos positivos
de corporaciones que fueron exitosas al actuar de acuerdo a principios
morales, los autores incluyen casos de negocios que fallaron por
violarlos. Cada capítulo termina con una descripción
de Rand de la virtud en cuestión, del discurso de Galt
de "La rebelión de Atlas". Estas citas adoptan
una nueva importancia y profundidad al aparecer al final de la
explicación en lugar de al principio.
Para los lectores que estén interesados solamente en el
contenido filosófico de la ética objetivista, hay
mejores fuentes que "Ayn Rand y los negocios". Pero
el libro provee una explicación sólida y concisa
de los principios, y es única en relacionar la abstracción
con la producción real, el comercio y la organización
corporativa. La única excepción que vale la pena
mencionar es el capítulo sobre la justicia, donde las cuestiones
de juicio moral y principio de comercio son presentados de forma
confusa. Por el otro lado, el libro ofrece explicaciones muy profundas
y conexiones entre cuestiones morales. Al hablar sobre el orgullo
como la virtud de auto-creación, por ejemplo, el autor
cita la famosa "autobiografía" de Benjamín
Franklin, en la cual Franklin describe sus esfuerzos de juventud
para fortalecer su carácter moral a través de la
práctica conciente de trece virtudes. Es un ejemplo perfecto
de "ambición moral" en el corazón de la
concepción objetivista del orgullo, y no recuerdo que haya
sido utilizado en la literatura objetivista.
Al igual que el tratamiento de las ideas de Rand, los primeros
capítulos sobre su vida y carrera literaria son certeros,
justos, y bien investigados. La vida personal de Rand, y las muchas
maneras en las cuales afectó a los tempranos años
del movimiento objetivista, han sido cuestiones de gran controversia.
El tratamiento que le dan los autores a los problemas y conflictos
de esa era me impresionó como imparcial, aunque destaca
los elementos dogmáticos y de juicio del movimiento. Ese
elemento estuvo presente, de seguro. Aún lo está
en cierta medida. Pero Greiner y Kinni vuelven al punto una y
otra vez a lo largo del libro. Quizás es para enfatizar
que ellos no son miembros no críticos del culto. Quizás
es para balancear sus referencias frecuentes a Rand como el modelo
de objetivo de productividad. De cualquier manera, uno tiene la
sensación de que protestan demasiado.
Para los lectores que están interesados en los negocios
y están familiarizados con las cuestiones básicas
de la ética de Rand, la parte más interesante del
libro seguramente será la parte final donde se presentan
diez principios del "Management Randiano", como: "La
innovación -no el control de los clientes, del capital
o del gobierno- es el motor del éxito en el negocio..."
(p. 138).
"Debido a que la mente individual es la fuente de toda innovación,...
las empresas que se centran en el desarrollo, la libertad, y la
independencia de sus empleados individuales serán más
exitosas..." (p. 139)
"Los empleados son comerciantes, no bienes muebles. Nadie
trabaja para usted; trabajan para sí mismos..." (p.
151)
"El propósito es de largo plazo. Ayuda a los administradores
a superar la miopía del pensamiento de corto plazo y ofrece
una perspectiva extendida que puede durar por generaciones..."
(p. 163)
Todos estos principios pueden encontrarse en un sinnúmero
de libros sobre management en la librería Barnes &
Noble. La contribución de Greiner y Kinni es su utilización
del marco objetivista para integrar esos principios en forma coherente.
Proveen suficientes ejemplos para mostrar inductivamente por qué
los principios son verdad, sin ahogar al lector en detalles reiterativos.
Y demuestran cómo y por qué esos principios del
management reflejan a los principios éticos más
amplios y fundamentales. En este sentido, "Ayn Rand y los
negocios" puede ser leído junto con "Autoestima
en el trabajo" de Nathaniel Branden, que cubre parte del
mismo tema desde un punto de vista más psicológico.
El libro está realmente dirigido, sin embargo, para lectores
que aún no están familiarizados con el objetivismo.
Sería una fuente excelente para cursos de ética
en los negocios y para ejecutivos que quieren comunicar a sus
organizaciones una cultura y valores. También debería
ser una lectura obligatoria para los periodistas económicos,
que tienden a centrarse sobre los chantas y los escándalos
que refuerzan su punto de vista primitivo de que los negocios
son amorales.
David Kelley es Director Ejecutivo
del The Objectivist Center www.objectivistcenter.org
Permiso para traducir y publicar otorgado por The Objectivist
Center a la Fundación Atlas para una Sociedad Libre.
Traducción de Hernán Alberro.
|