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Hispanic American Center for Economic Research


 


EL PRECURSOR DE LA LIGA DE MANCHESTER FUE UN FRANCES

Por Detmar Doering

Están llenos de expectativas. ¡La citación con el ministro! Por fin pueden hacer que su gran deseo se escuche. Los gremialistas de los fabricantes de velas del país le entregan al ministro su petición. Ellos piensan que se les cometen muchas injusticias. La injusta concurrencia del sol los atormenta a ellos y al pueblo entero. Si el gobierno se decidiera a dictaminar que todos los habitantes deben oscurecer las habitaciones durante el día, tapando las ventanas, los fabricantes de vela estarían salvados. ¡Y no sólo ellos! También los carniceros tendrían que matar más ganado para obtener más cebo para las velas. Esto mejoraría la alimentación de la población, y, y, y........
No, esta absurda situación no tuvo lugar de esta forma. Por eso no sabemos si un ministro real hubiese concedido estos privilegios a los fabricantes de vela. Todavía existe la vaga esperanza de que los políticos no vayan tan lejos.

EL PERIODISTA ECONOMICO. Los fabricantes de vela y su famosa petición son un invento de Frédéric Bastiat, publicados en 1846 como glosa satírica en su "Sophismes économiques". Aquello que Bastiat representa de forma exagerada es, en túnicas más simples, la vida diaria de la política económica. Cada petición es disfrazada como aportación al "bien común", aunque en realidad sólo sirvan para satisfacer intereses particulares.
En la actualidad, el nombre Bastiat le dice hasta a los economistas estudiosos muy poco. Aunque les serviría mucho estudiar sus escritos, para no hablarles a sus conciudadanos en "chino básico". Al juicio económico de nuestro país le ayudaría. Algo es seguro: Bastiat sabía cómo convencer a sus contemporáneos. Bastiat fue, citando a Joseph A. Schumpeter, el "periodista económico más brillante que existió". Sus obras, traducidas del francés al alemán en el mismo año de su aparición, fueron un bestseller. La economía alcanzó prestigio literario gracias a su aporte.

AGENDA SUPRAIDEAL. Nace en Bayona en el año 1801. En un principio quiere ser poeta, pero la crisis económica y la miseria europea guían su interés hacia la economía. Va a inspirar a la corriente del libre comercio en Inglaterra, donde se lucha con vehemencia en contra de los impuestos agrarios, que sobrecargan de impuestos a los costos de vida de los trabajadores y sólo convienen a los terratenientes.
"Liga de Manchester", de esta manera se nombra despectivamente a la corriente que defiende los principios de Bastiat. Detrás de ella no se esconde lo que actualmente relacionamos con el término "frío social", sino una agenda supraideal. El libre comercio es para ellos un medio para disminuir la miseria y para garantizar la paz mundial. Según Bastiat, el proteccionismo siempre implica fuerza y robo. El imperialismo y el militarismo son documentos de la insensatez económica.
Como muchos de sus contemporáneos, Bastiat desconfía del Estado en cuanto al cuidado de los pobres y apuesta al cooperativismo. El fundador del cooperativismo alemán, Hermann Schulze-Delitzsch, basa su actuar en los escritos de Bastiat.
Pero sobre todo, Bastiat es optimista en cuanto a las fuerzas sociales de curación del mercado libre. Es por eso que siente un rencor profundo por los clásicos economistas nacionales ingleses - sobre todo por David Ricardo. Éste había declarado imposible el aumento del bienestar de los trabajadores por sobre la mera subsistencia, en sus "Principles of Political Economy and Taxation" de 1817. Cada aumento salarial sería el estímulo para aumentar el número de hijos, que a la vez se comerían enseguida el aumento del bienestar. Este pesimismo no encajaba para nada en el afán de reforma liberal de aquellos tiempos. Por eso no es sorprendente que posteriormente haya sido Bastiat - y no Ricardo- el precursor de la "Liga de Manchester".
El rebatimiento de la mejor ley salarial es mérito más maduro y pionero de Bastiat en la economía, aunque en este caso se haya originado una pelea en cuanto a su originalidad. El economista americano Henry C. Carey aseguraba, ya en tiempos de Bastiat, que éste lo había plagiado. Las más recientes investigaciones sin embargo lo desmienten y señalan, que en este caso se trata de dos economistas que independientemente llegaron a descubrir lo mismo al mismo tiempo, lo que remontaría al uso de las mismas fuentes intelectuales.

LA GRAN FICCION. Bastiat escoge, como punto de partida en su argumentación, la relación que tienen proporcionalmente el trabajo y el capital en la producción total. Continúa sosteniendo que al aumentar el capital, se reduce la tasa de interés. Y que al aumentar la producción total, aumenta la proporción del capital de forma absoluta pero no relativa. De ahí que el aumento del bienestar sea también en los trabajadores una posibilidad real.
De esta forma, Bastiat había dirimido hasta los argumentos más fuertes de sus opositores, los socialistas de cualquier tipo - como Lasalle - que utilizaban como testigo crucial para la intervención del estado en el mercado, el principio que Ricardo de cualquier manera en su momento habría propuesto con intenciones liberales: la mejor ley salarial.
Bastiat, por el contrario, profesa un escepticismo ultraliberal contra el Estado. En su pequeño escrito de 1850 llamado "L´etat" sostiene que: "El estado es una gran ficción, en la que cada cual intenta vivir a merced de otros".
En 1848 tiemblan los cimientos del régimen pseudoliberal del "rey popular" Louis Philippe. Estalla la revolución. Ésta, en la que algún momento Bastiat depositara sus esperanzas, pronto marcha sobre rieles de ninguna manera liberales. En febrero se proclama el derecho al trabajo, poco después la limitación del tiempo de trabajo a 10 horas.
De todas maneras Bastiat está tan contento como para lanzar su candidatura a la Asamblea Constituyente, para la que es electo en 1848. En la Asamblea se ve confrontado por un predominio de intereses antiliberales, que en 1993 el biógrafo norteamericano George Roche no duda en opinar al respecto que "...a veces solía votar a favor de la izquierda, a veces de la derecha. De hecho la única característica continua en las votaciones de Bastiat es que siempre votaba por la minoría."
Bastiat no sólo se siente confrontado a los proteccionistas conservadores, sino también al socialismo, aquellas nuevas fuerzas políticas que hacen de las medidas estatales intervencionistas una parola de los "progresistas".
Aunque no concuerda con los conservadores en pedir represalias en contra de las personas que tienen ideales socialistas, Bastiat ve en el socialismo al enemigo principal del futuro e intercambia fuertes palabras en la Asamblea con Louis Blanc, su principal representante.
Bastiat entabla una relación por correspondencia con Pierre Joseph Proudhon (del que nace la famosa frase "La propiedad privada es robo") y cuya publicación calienta los ánimos.
Paralelamente lucha por el Congreso Internacional de la Paz presidido por Victor Hugo. En un discurso muestra la relación entre los más altos actos oficiales y el militarismo. Constantemente resalta que el comercio libre es el mejor camino para alcanzar la paz mundial.

SOLO CONTRA EL HOMBRE FUERTE. Mientras tanto se produce el "vuelco" definitivo en la revolución liberal. En medio del caos político, que entre otras cosas es provocado por manifestaciones liberales, aparece en la arena política el sobrino de Napoleón, Louis Napoleón Bonaparte (también llamado el pequeño Napoleón). Crece el deseo del pueblo por el "hombre fuerte". Bastiat ve aflorar una desgracia. Él apoya en las elecciones presidenciales al candidato contrario, el general Cavaignac. En vano: en octubre de 1848 es elegido, con la mayoría de tres cuartos, Louis Napoleón.
El afán de Bastiat por escribir es alentado por los hechos. De esta forma nace su obra más ambiciosa como economista "Harmonies économiques", la representación más amplia del pensamiento liberal en economía política.
En general es sorprendente lo productivo que Bastiat es como escritor. Casi todo lo que se publicó después de su muerte, en siete tomos que recopilan sus obras completas, fue escrito entre los años 1844 y 1850.

LO QUE QUEDA. Bastiat no vive para ver el arrebato del poder cometido en 1851 por Louis Napoleón, que a su vez, destruye las esperanzas liberales de los hechos de 1848.
A principios de 1850, una fuerte tuberculosis destroza sus planes futuros. En septiembre viaja a Italia donde el clima es más favorable para la salud. Pero no le sirve de nada. Febrilmente trabaja en su obra póstuma "Armonías Económicas". El 24 de diciembre muere en Roma.
Aún hoy se requiere de un pensamiento fuerte y argumentativo contrario a la mayoría de los que creen en el Estado, que sostenga que el proteccionismo peligra la paz y, que la economía de mercado es el único camino para alcanzar el verdadero bienestar.
Lo que transmiten los escritos de Bastiat es la confianza en la libertad. La política práctica de la actualidad muestra lo necesario que es esto. Porque, no nos engañemos: si aparecen como mineros subvencionados en el Rhein y Ruhr, o como beneficiarios de las medidas de subsidio a las bananas de la Unión Europea- ¡los fabricantes de vela aún están entre nosotros!

Detmar Doering es Doctor en filosofía e historia, Director del Instituto Liberal de la Fundación Friedrich Naumann y compilador del libro Breve Lectura Liberal.
Este artículo fue originalmente publicado en la revista Eigentümlich Frei (www.eifrei.de). Permiso para traducir y publicar otorgado a la Fundación Atlas para una Sociedad Libre.
Traducción de Erica Herz.

 

 

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