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FRIEDRICH A. HAYEK: UN RECONOCIMIENTO CENTENARIO
Por Richard M. Ebeling
En 1967, el economista inglés Sir John Hicks publicó
un ensayo titulado La Historia de Hayek en el que sostiene: "Cuando
se escriba la historia definitiva del análisis económico
en la década del '30, uno de sus principales personajes será
el profesor Hayek. Los escritos económicos pertenecientes
al referido erudito, son escasamente conocidos por los estudiantes
modernos y difícilmente se recuerda que en algún tiempo
sus innovadoras teorías constituyeron la principal oposición
a las propuestas keynesianas. Pero ¿quién estaba en
lo cierto, Keynes o Hayek?".
En febrero de 1931, Friedrich August von Hayek abandonó Viena
rumbo a Inglaterra, para dictar una serie de clases en la London
School of Economics. Sus enseñanzas generaron tal entusiasmo
que al finalizar Hayek fue invitado a incorporarse permanentemente
al cuerpo docente. En el año 1931 publicó Prices and
Production. Debido a la popularidad de la obra, entre 1931 y 1935,
se convirtió en el tercer economista más citado por
los diarios económicos de habla inglesa (John Maynard Keynes
y su colega Dennis Robertson, ambos pertenecientes a la Cambridge
University, ocupaban los dos primeros puestos).
Pero en la década del '60, cuando Hicks escribió la
cita precedente, existía cierta unanimidad en la opinión
de economistas y políticos. Las nuevas teorías de
Keynes dominaban la profesión económica y guiaban
las políticas macroeconómicas. Sólo conocían
a Hayek aquellos interesados en las ideas económicas de las
primeras décadas del siglo veinte. Pese a esto, y avanzando
treinta años en el tiempo, la economía keynesiana
se tornaría un episodio casual en la historia económica
y sería el pensamiento de Hayek, tanto en economía,
filosofía política, teoría social y metodología
de las ciencias humanas, el que ganaría creciente relevancia
a finales del siglo.
UNA GUERRA Y DOS DOCTORADOS. F.
A. Hayek nació en Viena, el 8 de mayo de 1899. La ocasión
de su centenario es una gran oportunidad para conmemorar, tanto
a él como a sus contribuciones a la causa de la libertad
y a la economía de libre mercado. Hayek sirvió, durante
un período de tiempo relativamente corto, al ejercito austríaco
en el frente de batalla italiano durante la primera Guerra Mundial.
Luego de su regreso, en el año 1918, ingresó en la
Universidad de Viena donde obtuvo dos doctorados, uno en jurisprudencia
en 1921 y otro en ciencias políticas en 1923.
Durante aquellos años de universidad, Hayek estudió
con Friedrich von Wieser, uno de los fundadores de la escuela austríaca
de economía. Pero quizás la influencia intelectual
más importante de su vida fue la del profesor Ludwig von
Mises, a quien conoció en 1921 cuando trabajaba para la Austrian
Reparations Commission. Sin lugar a dudas, no se pretende desmerecer
las contribuciones personales de Hayek al recordar que muchas de
las áreas de investigación en las que influyó
profundamente fueron estimuladas en un principio por los escritos
de Mises. Así ocurrió básicamente con sus posturas
en relación a los temas monetarios, la teoría del
ciclo económico, su crítica al socialismo y a la intervención
estatal y sus escritos sobre la metodología de las ciencias
sociales.
En 1923 y 1924, Hayek visitó New York para interiorizarse
sobre la situación de la economía americana. A su
regreso a Austria, colaboró con Mises en la fundación
y organización del Austrian Institute for Business Cycle
Research, el que Hayek luego presidiría. Si bien dicho instituto
contó en sus comienzos con un staff pequeño y un presupuesto
bastante modesto (provisto en su casi totalidad por la Rockefeller
Foundation) pronto sería reconocido como uno de los principales
centros de economía de Europa central, y quizás el
único al que la Liga de las Naciones solicitaba la preparación
de estudios vinculados a las condiciones económicas de Austria
y Europa en general. Cuando en septiembre de 1931 Hayek se mudó
a Londres, Oskar Morgenstern se convirtió en el director
del instituto hasta la anexión de Austria a la Alemania nazi
en el '38, momento en el que dejó de operar como organización
independiente. A partir de 1929 Hayek trabajó en la Universidad
de Viena como Privat-Dozent (profesor ad honorem).
HAYEK Y LA CRISIS DEL '30. Hayek
trabajó en la London School of Economics hasta 1949. Durante
dicho periodo publicó una gran cantidad de trabajos a nivel
internacional que lo convirtieron en uno de los economistas más
destacados de su tiempo y en el más grande opositor de las
teorías keynesianas.
Hayek sostenía que el ciclo económico tenía
su origen en un mal manejo del sistema monetario, reflejando éstos
pensamientos en Prices and Production; Monetary Theory and the Trade
Cycle (1933); una serie de artículos reimpresos en 1939 bajo
el título de Profits, Interest and Investment y en The Pure
Theory of Capital (1941). Entre 1931 y 1932, escribió una
prolongada crítica acerca del Treatise on Money de Keynes
para el diario Economica, considerándose ésta como
la crítica más relevante al trabajo de Keynes. Finalmente,
se valió de la crisis del '30 como el principal argumento
para basar su teoría y criticar la keynesiana.
Hayek afirma en su obra que en los años '20, el American
Federal Reserve System desarrolló una política monetaria
destinada a estabilizar el nivel general de precios. Pero, dicha
década en particular contó con espectaculares innovaciones
tecnológicas e incrementos de productividad. Si la Reserva
Federal no hubiese incrementado la oferta monetaria los precios
de los bienes y servicios hubieran caído notablemente, reflejando
así la creciente capacidad de la economía americana
de incrementar la producción a menores costos.
Sin embargo, la Reserva optó por incrementar la oferta monetaria
en una importante proporción con el objeto de prevenir la
caída de los precios y crear la ilusión de estabilidad
económica sostenida con un nivel general de precios estable.
Pero la única manera en que la Fed podría tener éxito
en ésta labor, sería incrementando las reservas del
sistema bancario, que entonces servían como fondos adicionales
prestados fundamentalmente con finalidades de inversión.
Disminuir las tasas de interés, fue entonces la única
manera de motivar a los prestamistas a que tomaran éstos
fondos del mercado. Fue así como bajo la antes descripta
estabilidad artificial de precios, las tasas de interés fueron
impulsadas arbitrariamente por debajo de sus niveles reales.
Esta errónea decisión no tardó en generar una
mala asignación del trabajo y de los recursos para inversión
de largo plazo, que en su momento fueron vistos como insostenibles
debido a la escasez de ahorro disponible para sostenerlos.
El estallido final se produjo entre 1928 y 1929, tiempo en que la
Reserva Federal al percibir el aumento general de los precios, dejó
de expandir la oferta monetaria y las inversiones se tornaron inciertas.
En octubre de 1929 se produjo una caída insuperable en el
mercado de valores. En su momento, Hayek sostuvo que la reciente
depresión económica era una consecuencia inevitable
de las distorsiones que la inflación había causado
en las inversiones. Según su propuesta, para restaurar el
equilibrio económico sería necesario disminuir el
valor de las desventajosas inversiones de capital, ajustar precios
y salarios, y reasignar el trabajo y demás recursos a lo
indicado por la oferta y la demanda.
Pero el clima político e ideológico de los años
'30 se encontraba ampliamente dominado por las ideas colectivistas
e intervencionistas. Los gobiernos europeos, al igual que el de
los Estados Unidos, hicieron lo posible por resistir éste
proceso de ajuste. Así fue como los comercios y sindicatos
clamaron por protección a la competencia internacional y
el gobierno los apoyó de diversas formas, siempre con el
objeto de mantener los precios y salarios en su nivel inflacionario
artificial.
El comercio internacional se derrumbó, la producción
industrial decayó dramáticamente, y la desocupación
se multiplicó, tornándose un grave problema para gran
cantidad de personas.
Durante la década del '30 Keynes concibió diversos
mecanismos para tratar de superar los desequilibrios que la manipulación
monetaria y las distintas intervenciones habían ocasionado,
intentando justificar siempre las políticas fiscales y monetarias.
Finalmente en 1936 escribió The General Theory of Employment,
Interest and Money, obra que pronto se convertiría en una
especie de Biblia de la nueva macroeconomía, sosteniendo
que la inestabilidad era inherente al capitalismo y que sólo
podría rescatarse la economía mediante el manejo gubernamental
de la demanda agregada. Fue así como Hayek y otros críticos
de la economía keynesiana fueron dejados de lado ante la
eufórica creencia de que el gobierno podría restablecer
el pleno empleo.
Aunque aparentemente Hayek fue vencido en el área de la macroeconomía,
el sabía perfectamente que el mayor desafío aún
seguía vigente: ¿el gobierno contaría con la
habilidad y sabiduría suficientes como para planificar exitosamente
la economía?.
Hayek también se cuestionó acerca del exitoso funcionamiento
de los mercados y sobre las instituciones consideradas esenciales
para alcanzar la coordinación económica ante un complejo
sistema de división del trabajo.
DESPRESTIGIANDO EL SISTEMA DE PLANIFICACIÓN
CENTRAL. En 1935, Hayek editó una colección
de ensayos titulados Collectivist Economic Planning, que incluía
una traducción del famoso artículo de Mises, Economic
Calculation in the Socialist Commonwealth publicado en 1920. Con
este fin fue que redactó una introducción, resumiendo
la historia de las dudas sobre la eficacia de la planificación
central socialista y la condición actual del debate, en la
que desafió muchas de las recientes posiciones en favor de
la planificación. En los años siguientes, publicó
toda una serie de artículos vinculados al mismo tema: Economics
and Knowledge (1937), Socialist Calculation: The Competitive "Solution"
(1940), The Use of knowledge in Society (1945) y The Meaning of
Competition (1946). Junto a otros de sus escritos, fueron recopilados
en un único tomo bajo el título de Individualism and
Economic Order (1948).
En la referida obra, Hayek puso enfasis en que la división
del trabajo tenía una homóloga: la división
del conocimiento. Cada individuo posee un conocimiento especializado
en su propio sector de la división del trabajo de modo que
sólo él podría comprender y apreciar el modo
de utilizarlo. Si bien todas éstas porciones de conocimiento
existen para servir a la sociedad como un todo, deben existir métodos
para coordinar las actividades de éstos individuos que conforman
el mercado. Según explicó Hayek, el sistema de precios
competitivo es la solución que brinda el mercado a éste
problema. Los precios no sólo actúan como un incentivo
para estimular el trabajo y el esfuerzo, sino que además
infoman a los individuos acerca de las oportunidades existentes.
Hayek explicó esto de una manera clara y concisa en The Use
of Knowledge in Society: "Si deseamos comprender la verdadera
función del sistema de precios, debemos concebirlo como un
mecanismo transmisor de información...La cuestión
más importante en relación a este sistema es la economía
del conocimiento con la que obra, es decir lo poco que deben conocer
individuos participantes para tomar las decisiones correctas".
Al desarrollar este punto, Hayek afirma: "Lo maravilloso del
caso es comprender como ante la escasez de materia prima y sin existir
un orden creado, teniendo conocimiento del hecho un grupo reducido
de personas, miles de personas (cuya identidad no podría
ser averiguada siquiera a partir de meses de investigación)
son obligadas a utilizar dichos materiales con mayor moderación".
A lo que agrega: "estoy convencido de que si el sistema de
precios fuera el resultado de un diseño humano intencionado
y que si las personas, guiadas por los cambios en los precios, entendieran
que sus decisiones tienen significado más allá de
sus propósitos inmediatos, éste mecanismo hubiese
sido proclamado como uno de los más grandes triunfos de la
mente humana".
Fue en éste período que Hayek aplicó sus pensamientos
sobre planificación centralizada a las políticas vigentes.
En 1944 publicó The Road to Serfdom, el que luego se convertiría
en su libro más famoso. En el advierte sobre los peligros
de la tiranía inherente al control gubernamental de las decisiones
económicas, llevadas a cabo a través de la planificación
centralizada. Su mensaje fue entonces muy claro: el nazismo y el
fascismo no han sido las únicas amenazas a la libertad. El
libro fue abreviado en Reader's Digest y leído por millones.
En 1949 Hayek se mudó a los Estados Unidos y en 1959 comenzó
a trabajar en la Universidad de Chicago como profesor de ciencias
sociales y morales. Allí permaneció hasta 1962, tiempo
en el que regresó a Europa y en varias ocasiones obtuvo cargos
en la Universidad de Freiburg, ubicada al oeste de Alemania y en
la Universidad de Salzburg, en Austria.
EL ORDEN CREADO. El desarrollo
de algo tan trascendente como el sistema de precios ha sido, sin
lugar a dudas, involuntario y sin intención de cumplir el
propósito al que por cierto sirvió muy bien: convertirse
en el centro de los escritos de Hayek por el resto de su vida. En
este tema se basaron muchos de sus trabajos, incluyendo: The Counter-Revolution
of Science (1925), The Constitution of Liberty (1960), Law, Legislation
and Liberty en tres volúmenes (1973-1979), varios ensayos
reunidos en Studies in Philosophy, Politics and Economics (1967),
New Studies in Philosophy, Politics, Economics and the History of
Ideas (1978) y su trabajo final The Fatal Conceit: The Errors of
Socialism (1988).
Su idea central fue que la mayoría de las instituciones y
normas de conducta interpersonal en una sociedad son, como bien
lo afirmaba el filósofo escocés del siglo XVIII Adam
Ferguson: "el resultado de la acción humana y no del
designio del diseño humano". En el desarrollo de ésta
idea, Hayek se dedicó a la tarea de extender y mejorar la
noción de la mano invisible, formulada en The Wealth of Nations
por Adam Smith y retomada en el siglo XIX por Carl Menger, fundador
de la escuela austríaca de economía.
Hayek sostuvo que muchas formas de interacción social son
coordinadas a través de instituciones no planificadas, que
a su vez forman parte de un orden espontáneo mayor. El lenguaje,
las costumbres, las tradiciones, las normas de conducta y las relaciones
de intercambio cuentan con un extenso desarrollo sin ningún
diseño previo que los haya guiado. Sin tales normas e instituciones
espontáneas, a la sociedad se le hubiese imposibilitado progresar
por encima del nivel primitivo.
Dicho de otro modo, en la perspectiva de Hayek lo que caracteriza
a una civilización avanzada es que no hay una mente o grupo
de mentes que la controlan o dirigen. En una pequeña sociedad
tribal todos los miembros comparten básicamente una escala
de valores y preferencias; el jefe o líder puede conocer
el potencial de cada miembro y asignarle roles y deberes de modo
que los recursos físicos y mentales de la tribu puedan ser
aplicados más o menos de manera exitosa y acorde con una
jerarquía común.
Sin embargo, una vez que el grupo sobrepasa el nivel más
sencillo de desarrollo cualquier progreso social adicional requerirá
una revisión radical de las normas y del orden de la sociedad:
la complejidad de la actividad económica y social imposibilita
a cualquier individuo dominar la información necesaria para
coordinar correctamente a los miembros del grupo. Y aunque sus miembros
estuvieran de acuerdo sobre las preferencias y valoraciones, sus
acciones e intereses continuarían siendo diversos.
Por lo tanto, una sociedad desarrollada deberá ser siempre
una sociedad no planificada, es decir, una sociedad en la que ningún
plan personal sea sobrepuesto a las acciones y planes de los individuos
que "inventan" la sociedad. Por el contrario, ésta
sociedad necesitará un orden espontáneo, en el que
sus participantes utilicen su propio conocimiento y sigan sus propios
planes sin ser guiados por una mente "superior".
JUSTICIA SOCIAL. Hayek comenta
que la misma complejidad que imposibilita conocer toda la información
necesaria para guiar la sociedad, torna del mismo modo imposible
juzgar la justicia o la dignidad de las acciones individuales.
Como consecuencia de llamar popularmente a la justicia "social"
o "distributiva", ésta se torna inaplicable en
una sociedad libre. La justicia social requiere no solo que los
individuos reciban lo que les corresponde en términos generales,
sino además alguna distribución estipulada de la riqueza
o producción total.
Sin embargo, Hayek demuestra que en una economía de mercado,
las distribuciones de la renta no están basadas en ningún
standard de merecimiento, sino en el grado en que los individuos
satisfacen directa o indirectamente la demanda de los consumidores,
respetando las normas generales de propiedad y los derechos individuales.
Para distribuir el ingreso de acuerdo a lo que merece cada individuo,
el gobierno debería establecer algún standard para
impartir justicia social y contar con un sistema económico
en el que tuviera la autoridad y el poder suficiente como para investigar,
medir y juzgar adecuadamente los derechos de cada persona.
Hayek sugirió que tal sistema supondría un regreso
a la mentalidad y a las normas de una sociedad tribal: el gobierno
debería imponer una jerarquía singular de fines y
decidiría lo que los individuos tendrían y lo que
debería esperarse de ellos. Esto significaría sin
la menor duda, el final de una sociedad libre y abierta.
En octubre de 1974, Hayek ganó el Premio Nobel de economía
junto al economista sueco Gunnar Myrdal. Al explicar los motivos
de la elección de Hayek para la mayor de las condecoraciones,
el Nobel Committee tuvo especialmente en cuenta sus contribuciones
realizadas en sus trabajos sobre la teoría del ciclo económico
y monetario y sobre sistemas económicos alternativos.
Hayek murió el 23 de marzo de 1992, a la edad de 91 años.
Por aquel tiempo finalmente se le pudo dar respuesta a la pregunta
de Sir John Hicks: "¿Quién estaba en lo cierto,
Hayek o Keynes?". Hayek estaba en lo cierto respecto de los
keynesianos y socialistas. Gracias a sus ideas, el siglo XXI podría
convertirse en un lugar más libre y próspero para
vivir.
Richard M. Ebeling es profesor en la
cátedra Ludwig von Mises en el Hillsdale College en Michigan
y Vicepresidente de Asuntos Académicos en The Future of Freedom
Foundation.
Este artículo fue originalmente publicado en la revista Ideas
on Liberty..
Traducción de Eneas A. Biglione y Germán Messina
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