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MISES EN BUENOS AIRES
Por Dolores Pujol
Ludwig von Mises nació en Lemberg, Austria, el 29 de septiembre
de 1881. Se doctoró en Derecho y Economía en 1906
e ingresó como Profesor ad Honorem en la Universidad de Viena.
En 1920 abrió un Seminario Privado, con reuniones quincenales,
en la Cámara de Comercio de esa ciudad. De este seminario
surgieron científicos de renombre internacional como Friedrich
von Hayek, Gottfried von Haberler, Felix Kaufmann, Fritz Machlup,
Oskar Morgenstern y Richard von Strigl. En 1934 Mises pasó
a ocupar una cátedra en un instituto universitario en Ginebra,
pero con la llegada de los nazis debió emigrar luego a los
Estados Unidos. En 1948 Mises comienza a dictar un seminario en
la Universidad de Nueva York. A principios de junio de 1959 Mises
llega a Buenos Aires para brindar una serie de conferencias. (COPETE)
Argentina, fines de la década del ´50. Para ese entonces,
el país ya había conocido a Juan Domingo Perón
y a la Revolución Libertadora de los generales Lonardi y
Aramburu. También conocía a Arturo Frondizi, el candidato
de la UCRI Unión Cívica Radical Intransigente
que había asumido la presidencia el 1º de mayo de 1958.
Su triunfo había sido arrollador y marcó el inicio
de un cambio cualitativo en la marcha del país, abriéndolo
al capital y a la tecnología.
El año 1959 se inicia con una violenta huelga de obreros
de la carne que resisten la decisión oficial de vender el
Frigorífico Lisandro de la Torre, de propiedad del Estado
Nacional. Las huelgas continuarán a lo largo del año.
La de los bancarios y empleados de seguro dura casi 70 días
y su consecuencia es una parálisis casi total de la actividad
financiera. También hay paros prolongados de metalúrgicos,
textiles y de los cañeros de Tucumán.
Un fuerte golpe inflacionario duplica el nivel de precios, alcanzando
por primera vez los tres dígitos hecho no repetido
hasta 1975. El gasto estatal aumenta del 29% al 34% del producto.
Y la familia Bemberg recupera, por orden judicial, la cervecería
Quilmes, de la que había sido desposeída durante el
gobierno peronista.
Ese mismo año, nacen Magic Johnson y John McEnroe. Y el
mundo se despide de Raymond Chandler, Frank Lloyd Wright, Billie
Holiday y George Marshall. La revolución triunfa en Cuba
de la mano de Fidel Castro y el Che Guevara. El 30 de marzo Mattel
Toys presenta la muñeca más famosa de la historia:
Barbie. La nouvelle vague se consagra en el Festival de Cannes con
Hiroshima mon amour de Alain Resnais y Los 400 golpes de François
Truffaut.
En el mes de junio, Ludwig von Mises llega al país. Invitado
por el Centro de Difusión de la Economía Libre y por
su presidente, Alberto Benegas Lynch, Mises realizará una
serie de seis conferencias. Entre el 3 y el 16 de junio, la cita
fue en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias Económicas
de la Universidad de Buenos Aires. Ahí en Córdoba
2122, el mismo lugar que ocupa hoy.
El Dr. Alberto Benegas Lynch (h), Rector de ESEADE, recuerda que
"mi padre se había puesto de acuerdo con el profesor
William Chapman, entonces decano de Económicas, para traer
a Mises. Y su visita fue un gran suceso para el ambiente académico".
"Extraordinaria", la definirá José Barral
Curtis, actuario, contador público y profesor en la UBA.
"Extraordinaria", repetirá. Barral Curtis entró
en contacto con los autores de la escuela austríaca en el
Centro de Estudios de la Libertad, después de recibirse en
1958. Mises le impactó especialmente. "Al año
siguiente tuve la oportunidad de verlo y escucharlo", rememora.
Pero no sólo el ámbito universitario se interesó
por Mises, sino también los medios. "La visita de Mises
tuvo una gran repercusión periodística recuerda
Benegas Lynch, tal vez porque era el representante más
importante de la escuela austríaca que estaba vivo. Tanto
La Nación como especialmente La Prensa le dedicaron bastante
atención a Mises. Digo especialmente La Prensa porque tomaron
párrafos muy largos de sus conferencias y los transcribieron.
Además La Prensa le hizo un reportaje a Mises. En La Nación
apareció un resumen", precisa el economista.
La serie de seis conferencias fue editada en español y después
en inglés, con un prólogo de su esposa, Margit von
Mises. "Ahí hay un error, porque dice que fueron en
el 58, cuando en realidad fueron un año más
tarde", aclara Benegas Lynch. Y agrega que todos los temas
tratados por Mises en sus exposiciones "generaron mucho interés
porque en ese momento era muy importante el peso de lo neoclásico
keynesiano: el contraste era muy fuerte sobre todo en la discusión
sobre los modelos de competencia perfecta, en toda la teoría
del equilibrio frente a los procesos de mercado. Mises discutió
la función del consumo, el multiplicador keynesiano, y eso
también suscitó interés. Su análisis
sobre el monopolio y el dumping captaron mucha atención.
Lo mismo su análisis sobre el sistema de precios como sistema
de información y sobre la imposibilidad del cálculo
económico en los sistemas socialistas, una contribución
muy importante de Mises a la ciencia económica. Es decir,
cómo la contabilidad, la evaluación de proyectos y
el cálculo económico resultan imposibles para asignar
racionalmente recursos si no hay precios. Y el precio es una ligazón
importante con la institución de la propiedad."
Volviendo al contexto de la época, el 24 de julio de 1958,
al poco tiempo de iniciado su mandato, Frondizi anunció el
inicio de "la batalla del petróleo": a partir de
entonces las empresas privadas contratarían directamente
con YPF la exploración y extracción. Esta decisión
desató una batalla desde la oposición y en el propio
partido del presidente. Pero el gobierno siguió adelante
y después de dos años el autoabastecimiento fue posible.
Mientras Racing ganaba el campeonato, era promulgado el hoy tan
discutido y siempre vigente estatuto del docente. Y el proyecto
del Poder Ejecutivo para autorizar la creación de universidades
privadas también provocaba polémicas y manifestaciones
callejeras. Finalmente se llegó a un acuerdo: los títulos
expedidos por universidades privadas deberían ser homologados
por las universidades públicas.
El 31 de diciembre de 1958, Frondizi anunció su plan de
estabilidad y desarrollo, que incluía la cancelación
de todo tipo de cambio y de subvenciones y la desregulación
de la economía. El modelo era el de sustitución de
importaciones orientado al mercado interno. Y la fuente del capital
sería la inversión extranjera directa.
En este contexto, y a pesar de las dificultades para comunicarse,
ya que Mises habló en inglés si bien hubo traducción
simultánea, el público superó todas las
expectativas y la gente debió acomodarse también en
los pasillos, en donde se instalaron altoparlantes.
"La cantidad de alumnos era enorme. Había muy buenas
preguntas y muy buen clima entre los estudiantes, pero no tan buen
clima entre el claustro de profesores. No puedo generalizar, porque
hubo varios profesores que sí se interesaron, incluso tuvieron
comidas privadas con Mises. Pero no todos. Mises tuvo una reunión
especial con profesores, después de la cual recibió
muchas críticas por sus posiciones intransigentes y extremas",
cuenta el Rector de ESEADE. Y agrega: "Me acuerdo la sorpresa
de algunos profesores cuando Mises explicaba que era una visión
arcaica la de suponer que la economía estaba restringida
a procesos materiales puesto que los ingredientes presentes en la
acción humana no hacían diferencia si el objeto era
material o no-material. Por eso es que todo lo que él ha
llamado praxeología resulta una contribución muy importante."
"Defendía a capa y espada lo que sostenía. No
hubo nadie que le haya podido rebatir la forma en que encaró
la actividad económica." Así lo recuerda Guillermo
Polledo, empresario y fundador de la Escuela de Educación
Económica, quien no tuvo la oportunidad de escuchar a Mises
en Buenos Aires pero que, en 1963, becado por The Foundation for
Economic Education (FEE) para realizar un curso en la sede en Irvington-on-Hudson,
pudo conocerlo como profesor. "Me impactó profundamente.
No era una persona extrovertida pero llamaba la atención
de sus alumnos por su rigor científico, por la facilidad
para explicar aun los temas más áridos y por su disposición
a responder preguntas y aclarar dudas".
Benegas Lynch también fue alumno de Mises. "En el año
68, becado por The Foundation for Economic Education, hice
seminarios en la Universidad de Columbia y en la Universidad de
Nueva York. Allí estuve nuevamente con Mises. Me llamó
la atención su sentido del humor, su espíritu abierto,
sobre todo el estímulo a los alumnos, su paciencia para responder
preguntas e inquietudes y su notable memoria para referencias bibliográficas.
Estas eran características que yo ya había podido
vislumbrar cuando Mises visitó la Argentina."
Benegas Lynch insiste en resaltar la actitud humilde y paciente
de Mises frente al conocimiento, la ciencia y las críticas
de la época. "Hablaba como si tuviera una conciencia
clara de que estaba hablando para el futuro, de que en su época
no se iba a entender lo que él estaba diciendo. Le parecía
que era muy importante el debate y la crítica para poder
mejorar y para reducir la ignorancia."
Reconoce que Mises ha recibido críticas por su intransigencia,
pero aclara que "lo que yo he notado de Mises era su intransigencia
para defender lo que hasta el momento no había sido refutado,
pero teniendo un espíritu abierto para que se refutaran esas
corroboraciones provisorias, para usar un idioma si se quiere popperiano.
Mises defiende eso de modo intransigente hasta tanto no se probara
que estaba equivocado. Pero estaba siempre abierto a que le demostraran
sus posibles errores".
"Nunca nadie pudo probar que estaba equivocado", enfatiza
Barral Curtis. "Mises estaba muy acertado y mostró ser
un visionario y muchos de sus discípulos han hecho contribuciones
adicionales muy importantes en base a esa arquitectura que había
puesto Mises con mucho fundamento y solidez", agrega Polledo.
Sin embargo, tal vez lo que más impresiona de la obra de
Mises no es tanto el hecho de no haber sido refutada sino su perdurabilidad.
"No hay nada como Mises, no existe nada como él. Lo
que ha escrito no es algo temporal sino eterno", afirma Barral
Curtis. Y confiesa: "siempre llevo conmigo uno de sus libros;
tengo uno en el auto, otro en casa y otro en el campo". Polledo,
por su parte, admite que la lectura de Mises le abrió nuevos
horizontes. "Hasta ese momento todo lo que había estudiado
en la facultad eran cosas separadas. Mises me dio una visión
de conjunto, no sólo de la economía sino de la actividad
humana en general. Ningún economista que se precie de serlo
puede dejar de leer a Mises. Yo mismo he sido testigo de los cambios
operados en la gente después de leerlo."
Y Benegas Lynch reflexiona: "la gente cree que el capitalismo
ha triunfado pero vale la pena resaltar que antes de la Primera
Guerra Mundial la participación del Estado en la renta nacional
era de entre el 3 y el 5% en países civilizados, hoy estamos
entre en el 35 y el 50%. Podemos tomar una medición adicional
que es cuánto le saca el gobierno a la gente, que en la Argentina
llega al 50%: de enero a julio trabajamos para el gobierno y de
agosto a diciembre para cada uno. Si uno analiza el contexto mundial
ve que se ha avanzado muchísimo en cuanto al estatismo, a
pesar de que la gente cree que desde que se cayó el Muro
de Berlín hay respeto a las autonomías individuales
y a los ingresos de la gente. Yo creo que ahora hay que subrayar,
y tomando muchas de las bases que sentó Mises, que la ecología,
el llamado socialismo de mercado, el political correctness, son
otras formas, tal vez más contundentes, del socialismo tradicional.
Necesitamos repasar las enseñanzas de Mises para poder contrarrestar
con argumentos."
Dolores Pujol
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