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AYN RAND y LA DEGRADACION DEL ARTE

Por Manfred F. Schieder

"El arte es el vocero de la filosofía
predominante de una época histórica dada."
de "The Romantic Manifesto"
, por Ayn Rand.

En su libro "Picasso no era un charlatán" presenta el exquisito humorista Ephraim Kishon, un correcto y severísimo crítico del "arte moderno", el testamento de Pablo Picasso, un documento que los responsables de los mamarrachos "modernos" que nos rodean se han encargado diligentemente en ocultar.

Son lo que sigue palabras documentadas de Pablo Picasso quien no las desautorizó a pesar de vivir todavía 21 años después de su publicación en 1952: "Dado que el arte ya no es el alimento de los mejores, puede usar el artista su talento para todos los cambios y caprichos de su fantasía. Quedan abiertos así todos los caminos hacia la charlatanería intelectual. El pueblo ya no encuentra en el arte ni solaz ni elevación alguna. Pero los snobs, los ricos, los indolentes y los que quieren llamar la atención, buscan en ella lo extraño, lo original, lo excéntrico y lo chocante. Yo he contentado a los críticos con las innumerables bromas que se me ocurrieron y que admiraban tanto más cuanto menos las entendían...Hoy en día no soy solamente famoso sino también rico. Pero cuando me encuentro a solas conmigo mismo no puedo considerarme como artista en el sentido excelso del término. Grandes pintores fueron Giotto, Ticiano, Rembrandt y Goya. Yo soy solamente un payaso que entendió el tiempo en que vivió y supo aprovechar toda la estupidez, lascivia y vanidad de sus conciudadanos."

"Picasso no fue un payaso," agrega Kishon, "Tampoco fue un charlatán sino el comentarista sarcástico de una época confundida, un registrador genial de la estupidez humana."

Ha perdido la humanidad, controlada por el eje misticismo-colectivismo-altruismo, la noción de la belleza y su sentido de vida, o es el "arte moderno" solamente una expresión de los desfalcadores e impostores de la estética?

Dijo esa filósofa genial que fuera Ayn Rand: "Los que proclaman que su expresión de arte evidencia que la existencia humana es malvada, que la futilidad es la esencia de la vida, que el desastre es el destino metafísico final del hombre y que el ser humano es un fracaso miserable, depravado por naturaleza e indigno de existir, se lamentan ahora, al borde de su triunfo final, que no era esto lo que pretendían, que no era éste el ideal moral que realizaron en forma total y absoluta". Qué es lo que pretendían entonces?

El universo está regido por leyes físico-químico-matemáticas de precisión absoluta. No puede actuar de una manera distinta a como lo hace porque ésa es la mecánica que le es intrínseca. El universo es sus leyes y éstas son el universo. Existe, pues, una relación y una compenetración total.

Los seres humanos, como producto y parte del universo, también debemos responder a estas leyes. El universo, empero, no nos impide no hacerlo. A causa de esa facultad especial que nos caracteriza y distingue de todas las demás especies sobrevivimos en base a la herramienta de la razón. Podemos pensar y, en consecuencia, debemos decidir. Si tomamos decisiones erradas la realidad nos castiga. Quien piensa productivamente, progresa. Quien piensa destructivamente, fracasa. Nadie está exento de esta regla. Y si cada uno cree que su decisión personal no cuenta y que de todas formas no vale la pena oponerse a los errores de la mayoría, habrá aportado cada uno su porción de culpa a la creación de un mundo malévolo, un mundo donde, por voluntaria elección o por imposición de pandillas criminales, se instauran los regímenes dictatoriales de los Stalitlers de todo tipo y color.

La filosofía que mundialmente predomina en la población en general y que imponen los estratos intelectuales, es la que provee el fundamento para sociedades malévolas. Cada uno es responsable personal de ello. Y el arte es el vocero y el resultado de tal filosofía predominante.

Los pseudo-artistas modernos han olvidado las hermosas palabras de ese exquisito escritor que fuera Oscar Wilde: "El arte es belleza". La actual consigna es exactamente lo contrario, la fealdad, la aberración, la negación de todos los valores humanos positivos nos es presentada diariamente en exposiciones de "arte moderno", teatros "vanguardistas" y otras atrocidades por el estilo. Ni la música sinfónica ni las óperas se han salvado de este atroz ataque.

Los Pollock, los Nitsch y los Beuys del mundo esparcen tachos de pintura y sangre sobre lienzos vírgenes. Un lienzo de 3 x 6 metros con tres manchas en amarillo, rojo y azul ha sido adquirido por la dirección de la "Galería Germana" en Berlín por 2.300.000 dólares obtenidos de impuestos obligatoriamente aportados por la población productiva. La música atonal y dodecafónica representa la cacofonía de ignorancia que existe en el cerebro de quienes adhieren a la filosofía malévola que impera en el mundo. El teatro de "vanguardia" equivale en el mundo del arte a lo que en el mundo real hallamos en los internados en institutos de demencia: seres irracionales que despiertan en nosotros no sólo sentimientos de pena sino de terror porque indican lo que sucede con el ser humano cuando comete una contradicción consigo mismo, o sea cuando pierde o abandona su capacidad de razonar. Su decrepitud es aún más aberrante que toda decrepitud física. La ofensa hacia el ser humano racional no puede ser más evidente.

También en la rama artística de la moderna técnica de la computación se traduce el tipo de sociedad irracional que nos rodea. Utilizando medios de avanzada técnología en programática, dibujo y sonido, presenta la mayoría de los juegos los oscuros laberintos sociales de la vergonzante Edad Media con su fantasmagoría de seres horripilantes y hechizos imposibles. Y esos aberrantes engendros tienen como principales destinatarios vírgenes mentes juveniles cuya formación es así perniciosamente influenciada. Ante ello no ha de extrañar el actual "renacimiento" de horóscopos y similares supercherías, el reflorecimiento de sectas religiosas y políticas y sus propósitos ajenos a la razón.

La alegría de vida y el romanticismo de los héroes se han refugiado en las obras de escritores tales como Ray Bradbury que en sus magistrales cuentos de ciencia-ficción, injustamente considerados literatura menor, nos presenta en poéticas imágines anticipos de un mundo futuro lleno de esperanzas o inspiradores recuerdos de infancias felices. Los Victor Hugo, los Ibsen y los Rostand de hoy en día aparecen esporádicament en series televisivas tales como la primera tanda de "La Dimensión Desconocida" donde el autor Rod Serling conscientemente prefirió trasladar sus argumentos románticos a lugares imposibles. La racionalidad se traduce en personajes como es Mr. Spock en la primera serie de "Star Trek" y en algunas novelas de "Star Trek" escritas por Sondra Marshak y Myrna Culbreth (quien reconoce la definitoria influencia en sus pensamientos por parte de los escritos de Ayn Rand) y que recibieron una notoria cantidad de cartas de lectores que se referían a la famosa filósofa.

Afortunadamente también en las artes gráficas existen todavía ignorados artistas que no han perdido el sentido de la belleza. Sus cuadros, que no se cotizan en millones de dólares, nos presentan aún el hermoso mundo que conocemos y seres humanos vitales y carentes de aberrantes deformaciones. Entre ellos podemos citar a Doutreleau, un pintor que plasma la vibrante vida del hombre moderno y sus estructuras arquitectónicas plenas de vida. Asimismo, y aún cuando también se lo considera arte menor, merecen ser mencionados los cuadros ilustracionistas de los Boris Vallejos, e incluso los trazos exquisitos de quienes pintan "Pin-ups", tal como lo hiciera ese perfeccionista del lienzo que fuera Alberto Vargas.

La inclusión en la educación básica como también universitaria de la filosofía del Objetivismo es imperiosa, porque es el único medio que puede finiquitar la contradicción existente entre el sistema social que impera en el mundo y el extraordinario avance científico y tecnológico de la humanidad. Si continúa la dominación del eje misticismo-colectivismo-altruismo necesariamente se llegará a la eliminación de las ciencias (objetivo éste que es, por otra parte, el propósito esencial de las actividades de los "ambientalistas") con lo cual se retrotraerá a la humanidad a una época de infamante ignorancia, una forma de existencia que de manera alguna puede ser llamada humana y que Ayn Rand describiera perfectamente en su obra "Anthem" (Himno), una "sociedad" que ni siquiera merece tal nombre, de índole netamente colectivista, donde se pierde hasta el conocimiento de la palabra "Yo" y donde están prohibidos los inventos, ya que podrían perturbar a un "status quo" eterno.

Empero y a causa del crecimiento cerebral en el ser humano, originado por el mecanismo de la evolución, la permanencia de un "status quo" así deseado por los enemigos de la humanidad es totalmente inestable y hará inmediata explosión en revoluciones, levantamientos y guerras evitables. El reciente derrumbamiento de los sistemas comunistas y lo que todavía vendrá en este sentido son sólo minúsculos ejemplos de lo que nos depararía un triunfo total del misticismo-colectivismo-altruismo.

En el propósito de evitar tan desastroso estado de cosas: qué función cumple el arte?

El arte es la concreción de la metafísica, dice Ayn Rand. El arte lleva los conceptos del ser humano al nivel perceptual de su conciencia, y le permite captar estos conceptos en forma directa, cual si fuesen percepciones.

Esta formulación que en un primer momento parece muy intrincada puede ser aclarada de la manera que sigue. A través de ello llegaremos entonces a la función del arte en la instauración de un sistema radicalmente distinto al que hoy en día gobierna los destinos humanos, un sistema conformado por el eje Razón-Individualismo-Capitalismo que responda precisa y nítidamente a los requerimientos de la existencia humana.

Comencemos por el principio. Obtenemos la información primaria a través de la percepción, o sea a través de los sentidos que transmiten al cerebro aquello que los impresiona, es decir todo lo que nos rodea. La opinión que presentó Kant - directamente ligada a Platón - de que lo que vemos no es real por ser una pretendida distorsión de los sentidos es falsa, porque también nuestros sentidos son un producto de la evolución que actúa en la realidad. La percepción es una totalidad de relaciones. Percibimos en una forma específica que se deriva del objeto mismo y depende del modo de funcionar de nuestros sentidos y de las condiciones ambientales en donde actúan nuestros sentidos. Nuestros órganos no pueden más que transmitir lo que la realidad presenta. Si vemos que una barra dentro de un vaso de agua parece quebrada podremos errar en la evaluación de lo que vemos pero la información en sí es correcta. Nuestros otros sentidos probarán que la barra no está quebrada y que se trata de un fenómeno óptico provocado por una propiedad característica del agua.

Lo que percibimos es, pues, un existente, una entidad-unidad que posee una identidad propia. Existir es ser algo, es decir que la existencia y su identidad forman un conjunto. Todo aquello que existe lo hace unitariamente aún cuando sea como miembro independiente de un conjunto de dos o más ejemplares. La capacidad de reconocer a cada cosa existente como unidad es el modo de cognición distintivo del hombre.

En la segunda etapa reconocemos la similitud de características entre dos o más existentes, pero sin tomar en cuenta sus medidas o grado de similitud. Mentalmente podemos así aislar dos o más existentes y retener sólo las características que les son comunes, nuevamente sin tomar en consideración ni los materiales involucrados ni las medidas ni su gradación. Ahora acuñamos una palabra que simboliza las características comunes. Esta palabra es un concepto. Con ello logramos identificar una infinidad de existentes similares mediante un mínimo de identificación y un máximo de economía.

Así obtenemos conceptos tan diversos como "cama", "silla", "mesa", etc. La relación de los conceptos con sus constituyentes particulares es idéntica a la relación existente entre los símbolos algebraicos y los números: en a + b ambas letras ocupan simbólicamente el lugar de cualquier número. Pero este proceso, que fuera desarrollado por la filósofa Ayn Rand con máxima precisión en su obra "Introducción a la Epistemología Objetivista" no se detiene ahí, continúa.

Los conceptos pueden a su vez ser reunidos entre sí resumiendo las características que son comunes a dos o más de ellos o aún agregando una nueva característica que surge de la reunión y que es común a todos ellos, siempre omitiendo tanto las medidas como el número de concretos en particular, y recordando que el nuevo concepto que reúne a dos o más concretos en la amplificación del proceso solamente puede ser tratado epistemólogicamente como unidad, o sea como economización del proceso de conocimiento. En la realidad este concepto superior no existe. Es una abstracción de los conceptos que reúne. Así contiene el concepto-abstracción "muebles" a los conceptos "silla(s)", "mesa(s)", "ropero(s)", "cama(s)", etc. Con esta abstracción se logra diferenciarlos de otros conceptos que, a su vez, tienen propiedades comunes entre sí tales como "puerta(s)", "ventana(s)", "pared(es)", etc., o sea partes de un edificio. El concepto-abstracción que reúne a estos conceptos - vivienda - unido al concepto-abstracción "muebles" y a muchos adicionales que dependen todos del concepto-abstracción principal - "ser humano" - se conforma en una nueva abstracción superior: "hogar".

El proceso es aún mucho más largo y complejo, ya que conecta directamente con el concepto "conciencia" y las definiciones de los conceptos, etc. hasta llegar a los axiomas, abstracciones generales que incluyen y reúnen a todas las abstracciones particulares y a los conceptos comprendidos en ellas retornando y cerrando el ciclo con las percepciones reales que, siendo existentes, acoplan directamete con la abstracción-axioma general de "Existente" (Lo que existe, existe - A es A).

Para el propósito de este artículo alcanza lo que antecede. La estética, quinta rama de la filosofía, se ocupa de la visualización de las abstracciones.

"El arte," define Ayn Rand, "es una re-creación selectiva de la realidad de acuerdo con los juicios de valor metafísicos del artista". Es decir, de acuerdo con cual es la filosofía a la que el artista responde explícita o implícitamente - en esencia el "sentido de vida" que tiene - así será lo que representa su obra. Esto implica no sólo como ve el artista a la existencia, sino también como interpreta que los demás la ven. Más aún: el artista genuino, responsable de su rol en la sociedad, visualiza a partir de las abstracciones las características positivas del ser humano y le enseña en forma escrita, gráfica, escultural, musical y aún arquitectónicamente cómo debe vivir para realizarse como individuo. De ahí en más queda abierto el camino del engaño intelectual en todas sus formas, incluso políticamente. Picasso entendió lo que sus conciudadanos estaban dispuestos a pagar y sin participar intelectualmente de tal teatro de fraude y autoengaño, como demuestra su testamento, aprovechó en su beneficio, con la construcción de sus propios pueblos de Potemkin, que los ricos y poderosos pagasen su propia estupidez creyendo que con ello daban prueba de conocimiento intelectual. Reunió una fortuna con ello pero actuó inmoralmente. Fué un desfalcador y un impostor del espíritu humano.

Observemos con detención cómo actúa el arte del realizador para transmitir a través de su obra su entendimiento de una abstracción dada, por ejemplo el concepto "hogar". Para el artista de la época "Biedermeier" (1814 a 1842) representa el hogar el ascenso de la burguesía, un símbolo de descanso y solaz, el alegre y protegido lugar de reunión de la familia. Un pintor de la talla de un Waldmüller puede, empero, utilizar la descripción de tal ideal con nítidos, si bien no inmediatamente reconocidos, detalles de crítica social, de niños sonrientes y juguetones que no se dan cuenta de su pobreza, mezclados con otros niños muy autoconscientes de su riqueza, como lo presenta, por ejemplo, en su aparentemente idílico cuadro "Comienzos de la primavera en los bosques de Viena".

Eugene O´Neill nos presenta hogares de profunda desesperación, depresión y odio donde conflictivas situaciones reflejan su propia intranquila vida interior y su visión de un mundo depravado e infeliz. Florencio Sánchez utilizó la imagen del hogar como terreno de pérdida de esperanzas y desbarrancos sociales. Tennessee Williams agregó "teatrales" detalles de chocante perversión a su visión del hogar. Andrew Wyeth pinta en sus cuadros los hogares de campesinos en las praderas americanas con figuras que representan lejanas y añoradas esperanzas en relación con el hogar.

La visión positiva, romántica, se expone en las obras de Victor Hugo y Hendrik Ibsen donde los seres humanos, aplicando la voluntad, logran realizar sus metas. Son artífices de sus propios destinos. Ibsen en particular refleja la realización del individuo frente a la forma naturalista, meramente descriptiva que utilizaba el escritor sueco Stendahl, dramaturgo de extraccíón socialista, que usaba tales descripciones con fines políticos a los efectos de destruir a la entonces ascendente burguesía.

Dado que nuestro cerebro utiliza el mecanismo de la abstracción para poder manejar la masiva cantidad de información que la realidad presenta continuamente a nuestros sentidos y siendo el arte la expresión de esas abstracciones, puede ser él una confirmación de nuestras convicciones - o sea de nuestro "sentido de vida" - como así también una efectiva herramienta para transmitir nuestras ideas, incluso para la difusión y establecimiento de movimientos filosóficos o de una línea política dada. El arte en consecuencia puede también actuar como un divisor entre los sistemas sociales establecidos pero falsos y las ideas innovadoras.

Siendo el arte la concreción de las abstracciones habla directamente a nuestros sentimientos, como un puente que salva el espacio ocupado por pensamientos conscientes

La convicción de que el hombre no es capaz de realizar sus metas y que debe vivir para los demás como único objetivo de su vida se traduce en la actual degradación del arte. Quien considera que el ser humano es incapaz de realizarse, que enfrenta un mundo oscuro e incomprensible, que no es un ser racional sino meramente emotivo, que está impotentemente sometido a un universo caprichoso e incognoscible, se verá también representado por un "arte" donde no existe conexión alguna, donde los lienzos son tan vacíos o sucios como su cerebro sin ideas, donde las esculturas carecen de formas o representan al monstruo que es el ser humano cuando renuncia a su característica de ser racional, donde las novelas y las películas hablan de inutilidad, donde las drogas son el único alivio a la desesperación y la frustración y el gangsterismo una "filosofía de vida ": la eliminación de todo posible competidor y la ausencia de colaboración productiva.

"La nota predominante y meta del arte moderno es la desintegración de la facultad conceptual del hombre y su retrogresión al estado de imbecilidad," dice Ayn Rand.

Políticamente se nota esto en la permanente proposición de la detención del progreso científico por parte de los ambientalistas, en la realización de la agrupación de naciones a los efectos de lograr la regulación y dominación de los ciudadanos mediante la uniformación de reglamentos y en la continua amplificación a nivel de dictadura de las burocracias estatales. Es posible que el ser humano se avenga nuevamente a abrir las tranqueras al neonazismo y a teocracias tales como son las moslémicas con su retroceso a tiempos ya superados? El estado actual del arte parece presagiar fatídica y malévolamente tan nefasta posibilidad.

Vemos pues que así como los sucesos en el universo forman una interpenetrante integración de los distintos hechos, no menos sucede con las ideas (o falta de ellas) y la integración de las mismas en la sociedad humana. Los hechos tienen consecuencias, y metas racionales, productivas, requieren de métodos no menos racionales y productivos. El arte puede destruir a la sociedad o, por lo contrario y basándose en la filosofía correcta, elevar a sus individuos a alturas asombrosas.

Ayn Rand construyó con sus novelas filosóficas y sus escritos analíticos de todas las actividades intelectuales y prácticas del ser humano, una conjunción sin quiebros de contenido y método, un contenido realista-egoísta-liberal y el método dialéctico adecuado para su aplicación consistente y permanente en todos los niveles: metafísico, epistemológico, ético, político y estético. El estudio y la difusión del Objetivismo randiano constituye la herramienta adecuada para la construcción de un mundo de ideales positivos y una productiva realización práctica. La cortina de silencio que, en general, se aplica a nivel internacional a los escritos de Ayn Rand es significativa. El "arte moderno" forma parte de esta confabulación, aún si la mayoría de sus "artistas" no son conscientes de ello. Los actos tienen consecuencias más allá de su aspecto inmediato. Si no se detiene la obra destructiva del "arte moderno", el "countdown" que comenzó hace aproximadamente 150 años paralizará la evolución del intelecto y, con ello, la evolución cerebral humana. La difusión de una estética filosóficamente positiva y correcta es apremiante y su rápida aplicación tanto a nivel nacional como internacional es imperiosa para evitar las peligrosas nubes de tormenta que se ciernen sobre el futuro humano.


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