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Hispanic American Center for Economic Research


 


JOHN STOSSEL:
UN PERIODISTA INTRANSIGENTE

por Luis Balcarce

John Stossel es un reconocido periodista de investigación de la ABC network. Graduado en la Princeton University con B.A. en psicología en 1969, trabajó como researcher para la KGW-TV en Portland y más adelante como gerente de programación de la WCBS-TV en New York En 1981 dio el paso trascendental de su carrera al incorporarse al equipo de 20/20, el newsmagazine de la ABC. Luego, en 1994, empezó a hacer especiales de una hora de duración que cuentan entre lo más destacado de su producción. El primero de ellos fue ¿Nos estamos atemorizando entre nosotros mismos de la muerte?, donde examinó los miedos exagerados que tiene la gente sobre riesgos tales como la polución, los crímenes y los accidentes aéreos. Este especial –que tuvo una repercusión asombrosa tanto por la dificultad del tema tratado como por ser una investigación no académica sino televisiva- fue seguido por The Blame Game, el cual auscultaba la tendencia creciente en los norteamericanos a culpar por sus desgracias a otros. Ciencia basura: lo que usted sabe y puede no ser tan cierto, Freeloaders –donde se veía como el conseguir algo a cambio de nada nos seduce a todos por igual, incluyendo a los ricos quienes utilizan sus contactos en el gobierno para ganar fortunas con dinero ajeno. Estos y muchos más especiales (Boys and Girls are differen;, Love, Lust and Marriage; y The Mistery of Happiness) le han valido a Stossel los más diversos elogios entre los cuales se incluyen los 19 Emmy Awards y sus cinco títulos honoríficos del National Press Club por la excelencia en los reportes para el consumidor.

The Gotcha! Guy. Una de las principales ideas de Stossel es denunciar el abuso que hace el periodismo de la prensa atemorizante, de esas noticias que se venden fácilmente a partir del miedo y la ignorancia. Dice Stossel en una entrevista para Full Context: "Por una razón de mercado, el sensacionalismo genera provechosas ganancias. Más gente leerá mi periódico si la alerto sobre un peligro que si le digo que algo es seguro y lo puede usar sin inconvenientes. Es también una predisposición natural que tenemos todos hacia un charlar sobre un problema. Cuando la gente está cuchicheando en la puerta de su casa no habla precisamente sobre quién le es fiel a su esposa. Nos es más interesante que un avión se estrelle que el milagro de que miles y miles aterricen sin tener inconvenientes. Las noticias tienden a ser alarmistas. Pero si el mercado funciona, la gente se dará cuenta y premiará a aquellos medios que son menos escabrosos. Es al menos mi esperanza".
Hay una historia muy famosa que nos habla claramente del estilo de Stossel. Mientras preparaba un segmento para 20/20 sobre la "sensibilidad química múltiple", Stossel envió a su productora asociada Deborah Stone y su cuñada Julie a lo de la doctora Grace Ziem, una especialista en Baltimore. Antes de la visita, Ziem les envió a las dos mujeres sanas un cuestionario de 16 preguntas entre ellas: si solían tener antojos de dulces o si a veces se olvidaban lo que habían leído como también acerca de dolores de cabeza, dolores en el pecho y otros síntomas. Ellas contestaron las preguntas con honestidad y, ya en el consultorio, una asistente les hizo un breve examen físico. Después de mirar las respuestas, la Dra. Ziem les dijo que eran "químicamente sensibles". Le alertó a Julie no quedar embarazada y a Deborah le recomendó mudarse a New York y alejarse de los olores peligrosos. A cada una les cobró 925 dólares y le prescribió tests de laboratorios por 3.300 dólares.
Stossel acabó con la carrera de Ziem y con la de muchos más que suelen aprovecharse de la ingenuidad y la ignorancia de los otros. Varias veces el estilo de Stossel fue calificado como de "traicionero y malintencionado", sobre todo por las víctimas de sus programas quienes veían como este reportero de cincuenta años y buena presencia se les reía en la cara. En un especial titulado El poder de las creencias Stossel desnudó a parapsicólogos, astrólogos y curanderos vudú. Es fascinante el desparpajo con el cual a una astróloga le dice mientras ésta le tira las cartas "Todo lo que me dice se lo podría decir a cualquiera. Que soy una persona sensible, carismática y que me espera un futuro radiante y promisorio. Es lo que todos queremos escuchar. Porque no se deja de mentir y se dedica a otra cosa", le decía a una del tipo Blanca Curi que no paraba de reírse. También se muestra cómo el "fenómeno" de caminar sobre las brasas es puro verso (el mismo Stossel pasó la prueba) o cómo los que dicen operar con las manos son sólo hábiles prestidigitadores. En el mismo programa se muestra una fundación que está dispuesta a pagar un millón de dólares por un fenómeno paranormal empíricamente comprobado. De más está decir que la plata todavía se encuentra en la cuenta del banco donde hizo el depósito la fundación.

En Princeton. Cuando era joven Stossel desconfiaba del mercado y era profundamente anti-capitalista. "Creía que los mercados eran crueles y que necesitábamos una agresiva regulación que proteja los intereses de los consumidores a través de abogados y funcionarios públicos", confesó a la revista Reason. No cambió su forma de pensar por haber leído a Adam Smith o a Hayek o Mises. "Con el tiempo comprobé que las regulaciones rara vez funcionan tanto con los delincuentes más peligrosos como con la gente que vende ensanchadores de senos o penes. Toda esa gente siempre se sale con la suya. Pueden mantener alejado al Ministerio de Justicia por un par de años, y luego, cuando las leyes se le vienen encima, contratan a grupo de buenos abogados defensores quienes se encargarán de alejar nuevamente a los reguladores por otro par de años. Después le cambian el nombre al producto o se lo cambian ellos mismos lo cual es como decir "No admito estar haciendo nada malo, pero igual no lo haré más. Entonces, repiten la experiencia en otros estados o bajo un nombre diferente. Las reglas no lastiman a los chicos malos pero obligan a las buenas empresas a gastar sumas siderales en cuadrillas de burócratas para obedecer a las reglas OSHA o reglas de igualdad de oportunidades, la FDA, EPA, CPSC, etc. Toda esa energía que solía ser puesta en mejorar el producto para complacer al consumidor lo antes posible ahora es usada para masajear al Leviathan".

La búsqueda de la verdad. Lo que emparenta a Stossel con un intelectual es su incansable lucha por la verdad. La diferencia es que este simple reportero la alcanza sobradas veces mientras lo mismo no puede decirse de muchos intelectuales. Admite que sus lecturas libertarias fueron muy pocas: "Leí a Ayn Rand mínimamente. Leí El Manantial en la universidad pero como reportero no me tocó en forma profunda. Ahora estoy leyendo Atlas Shrugged por primera vez y estoy asombrado y sorprendido por esta mujer que pudo ver tanto mucho tiempo atrás y además expresarlo de forma muy bella. Y dice cosas que siento aquí en el estómago y por las cuales doy batalla diariamente". Amigo de David Kelley, Stossel simpatiza con el Objetivismo aunque admite conocerlo vagamente. "Me sorprendió Kelley cuando lo puse frente a las cámaras. En televisión debes expresar tus ideas breve y claramente. Los científicos siempre se quejan de no aparecer en televisión porque no les damos el tiempo suficiente. Yo les respondo que se pueden decir tus ideas concisamente: "Dame libertad o dame muerte", "El gobierno que gobierna mejor es aquel que gobierna menos", o George Washington diciendo "El gobierno no es razón ni persuasión, el gobierno es fuerza. Es un sirviente peligroso".

Por eso concluimos que el pensamiento de Stossel se resume en pocas palabras: la búsqueda de la verdad, el dejar que la información del mercado haga su trabajo permitiéndole saber a la gente cuándo la están engañando, estafando y lastimando.

Luis Balcarce

 

 

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