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SEGURIDAD: ¿PÚBLICA O PRIVADA?
La inseguridad es uno de los principales problemas que afectan
a nuestro país en la actualidad. Mientras se siguen buscando
formas de hacer más efectivo el sistema de seguridad estatal,
sin discutir su necesidad, cabe preguntarse cuál es la solución
más efectiva en el largo plazo.
¿Es el otorgamiento del monopolio del uso de la fuerza al
Estado la solución más eficiente a los problemas de
seguridad? ¿Es la seguridad, después de todo, un bien
público? ¿Podríamos llegar a una situación
más eficiente si se dejara a los individuos encargarse por
sí mismos de su seguridad, ya sea en forma particular o contratando
servicios privados de seguridad en el mercado? ¿Cuáles
son los peligros potenciales de abolir al Estado por completo? Si
la provisión privada de servicios de seguridad es una solución
efectiva, ¿cómo podría llevarse a cabo? ¿Cómo
podría funcionar un sistema de producción privada
de seguridad?
Estas y otras preguntas relacionadas al tema seguridad son respondidas
desde distintos puntos de vista por Wolfram Clauss, Jörg Guido
Hülsmann y Alexander Dilger en una serie de artículos
de estos autores publicados en el último número de
la revista alemana Eigentümlich Frei, los cuales se reproducen
en forma de síntesis.
¿MAS SEGURIDAD A TRAVÉS DEL ESTADO?
(1)
Para la gran mayoría de los ciudadanos existe una sola sencilla
y efectiva solución a nuestro problema de seguridad: otorgar
el monopolio de la fuerza al Estado. Otra alternativa les resulta
inconcebible. El objetivo de este artículo es poner dicha
afirmación en duda.
Seguridad e inseguridad
Bajo seguridad entendemos la tenencia ininterrumpida de propiedad
justamente obtenida, o sea la propiedad sobre:
1. el propio cuerpo.
2. objetos que no tenían dueño, y que el propietario
transformó a través de sus acciones, convirtiéndose
así en su primer propietario.
3. objetos que el propietario obtuvo a través de la transformación
de objetos de los que es primer propietario.
4. objetos que pertenecían a otras personas, y que obtuvo
a través de transacciones voluntarias con las mismas -regalo
o intercambio.
Hablamos de una violación de la propiedad cuando un tercero
se apodera o hace uso de un objeto en contra de la voluntad de su
propietario (expropiación) o cuando hay amenaza de expropiación.
"Inseguridad" implica que la resolución de este
conflicto puede quedar en manos del expropiador.
La producción de seguridad tiene como objetivo proteger la
propiedad justamente obtenida, y todas las actividades que impiden
o dificultan el uso y goce de la propiedad constituyen un factor
de inseguridad.
Fuentes generales de inseguridad
¿Por qué hay personas que no cumplen con las normas
de convivencia arriba nombradas? Podemos distinguir tres casos básicos:
1. Personas que no están para nada interesadas en la vida
en sociedad. Este caso no nos interesa, ya que lo que nos ocupa
es entender la organización de la sociedad.
2. Personas que son de la opinión de que las normas nombradas
no constituyen elementos indispensables de la organización
política de toda sociedad. Cuantas más personas de
este tipo existan en una sociedad, más insegura será
la misma. A este tipo de fuente de inseguridad la podemos denominar
inseguridad política.
3. Existen algunas características de la naturaleza humana
que constituyen una fuente de inseguridad, aún en aquellas
sociedades en las que se aceptan las normas básicas. El origen
de este tipo de inseguridad se origina en insuficiencias intelectuales
y/o morales.
- Las insuficiencias intelectuales son causas de inseguridad porque
a veces no es del todo simple y claro determinar a quién
pertenece qué, por ejemplo, cuando surge un problema no previsto
en el contrato original. Por lo general, la inseguridad que surge
de esta fuente es de corto plazo.
- Las insuficiencias morales constituyen una fuente de inseguridad
muy diferente. Ocurre cuando una persona A sabe muy bien que otra
persona B es el legítimo propietario de un determinado bien,
y decide tomarlo de todas maneras. Este caso abarca delitos tales
como robo, asalto, homicidio, etc. También en este caso,
la inseguridad radica en la incompatibilidad de los deseos de dos
personas de quedarse con un determinado bien. La inseguridad proveniente
de esta fuente tiende a ser más importante.
La pregunta que ahora queremos responder es: ¿Cuál
es el tipo de organización política que nos permite
reducir la inseguridad de manera más eficiente?
Los aspectos positivos de la inseguridad
Existen caminos indirectos a través de los cuales la existencia
de cierto grado de inseguridad puede tener consecuencias positivas.
Pues los medios utilizados para combatirla aportan elementos que
se pueden utilizar en otros aspectos relevantes de la vida.
Al resolverse un conflicto con éxito, se crean antecedentes
para resolver eficázmente conflictos similares en el futuro.
Pero las ventajas indirectas de la inseguridad tienen un alcance
aún mayor. El principal medio a través del que minimizamos
la inseguridad es el lenguaje, que nos permite discutir y argumentar
con nuestros oponentes, y que también nos permite ganar el
apoyo de otras personas. Un medio relacionado con el lenguaje y
la argumentación es la objetividad. El lenguaje, la argumentación,
la objetividad y la racionalidad constituyen medios para resolver
conflictos y reducir la inseguridad, pero nos son útiles
en numerosos otros aspectos.
Nuestras actitudes hacia los demás también provienen,
en muchos casos, del manejo en situaciones de inseguridad. El estar
abierto a distintas opiniones y puntos de vista constituye parte
de una estrategia de prevención. Un caso similar lo constituye
la tolerancia, que permite reducir el número de conflictos
posibles a los que nos podríamos enfrentar.
Estas habilidades y actitudes se ven promovidas por el hecho de
que los individuos se ven obligados a lidiar con conflictos. De
manera que los potenciales conflictos producen incentivos que promueven
el desarrollo cultural. Esto a su vez significa que una drástica
disminución de la inseguridad reduce al mismo tiempo estos
incentivos. De esto se desprenden dos consecuencias relevantes:
1. No se puede tener ambas cosas al mismo tiempo: Seguridad absoluta
y una vida cultural activa y rica.
2. Ver a la seguridad absoluta como el ideal a alcanzar, más
allá de las pérdidas culturales en que se debería
incurrir para ello, sería una estrategia contraproducente.
Pues la seguridad depende en gran medida de la práctica que
tenga la gente en la resolución de conflictos. Si se logra
eliminar por completo la inseguridad, entonces la gente perdería
la capacidad de lidiar con conflictos. Los conflictos potenciales
seguirían existiendo, y crecería un enorme potencial
de violencia tras el velo de una seguridad aparente.
¿Deben solucionarse todos los conflictos?
Los recursos son siempre escasos, razón por la cual la producción
de seguridad no es gratuita. Es por ello que es razonable soportar
un cierto grado de inseguridad, dado que para eliminarla se deberían
utilizar recursos que habría que sacar de otras actividades
más necesarias.
Ejemplifiquemos este punto aplicando esta idea a los dos principales
medios con que contamos para combatir la inseguridad: la argumentación
y el uso de la fuerza.
Las palabras y los argumentos requieren de tiempo, y el tiempo es
un recurso escaso. Llega un punto en el cual preferimos utilizar
nuestro tiempo para otras actividades, estando dispuestos a soportar
a cambio algunos delitos que podríamos haber evitado si hubieramos
invertido más tiempo.
Lo mismo se aplica en el caso del uso de la fuerza. El uso de la
fuerza es costoso: nos puede costar la salud, e incluso la vida.
En consecuencia, la mayor parte de la gente es muy cuidadosa en
el uso de la fuerza. Aceptan violaciones de su propiedad cuando
el uso de la fuerza para impedirlo podría inflingirles daños
aún mayores.
Soluciones privadas a los conflictos
¿Cuáles serían las características de
un sistema de producción privada de seguridad?
En una sociedad libre, existirían numerosas formas de producción
de seguridad. No tenemos porque asumir que la seguridad unicamente
sería provista por empresas privadas de seguridad en el mercado.
La naturaleza de la producción privada de servicios de seguridad
posee dos particularidades:
1. Cada ciudadano está limitado a utilizar los recursos que
él puede movilizar: su trabajo o su capital.
2. Cada ciudadano es el último responsable del proceso de
producción de su propia seguridad. Solo él decidirá
cuanto tiempo y dinero invertir a tal fin. Y solo él carga
con las consecuencias de sus decisiones: seguridad en el caso de
que sus decisiones hayan sido correctas, daños materiales
y corporales en el caso de no haber tomado decisiones correctas.
Soluciones de conflictos por el Estado
No hay duda de que los productores privados de seguridad cometerán
errores. Cometer errores es algo inherente a todo emprendimiento
humano, y por ello no podemos medir la eficiencia de la producción
privada de seguridad a través del grado de errores que se
cometen.
La única medida relevante desde el punto de vista práctico
se encuentra en su comparación con la producción estatal
de servicios de seguridad. Queremos ver cual es la influencia de
la naturaleza política (privado o estatal) de un productor
de servicios de seguridad sobre la eficiencia del servicio.
Para nuestro propósito, la diferencia relevante entre una
organización estatal y una organización privada radica
en lo siguiente: las organizaciones privadas deben respetar los
derechos de propiedad de todas las personas implicadas, y están
sujetas a la participación voluntaria de los individuos,
mientras que las organizaciones estatales en parte no necesitan
respetar la propiedad privada. Todas las organizaciones estatales
se basan en el financiamiento a través de impuestos o en
el hecho de que les es prohibido a otras organizaciones privadas
cumplir con la misma función. Esto les permite desatender
mucho más los deseos de sus clientes. Y por el mismo motivo
son menos responsables que las organizaciones privadas. De este
hecho se desprenden las siguientes características de la
producción estatal de seguridad:
1. Se reducen los costos relativos del uso de la violencia. Resolver
un conflicto a través de la argumentación requiere
de tiempo y paciencia. Es mucho más sencillo sacar la pistola.
El Estado puede darse el lujo de obviar las opiniones de los ciudadanos.
En consecuencia, se hará un mayor uso de la violencia del
que habría en otras condiciones. Obviamente no se puede descartar
que ocurra un baño de sangre a manos de agencias privadas
de seguridad, pero es menos probable que en el caso del monopolio
de la fuerza del Estado, ya que las consecuencias negativas del
uso de la violencia no recaen sobre él. Por ello podemos
afirmar que la producción estatal de seguridad no crea otra
cosa que más inseguridad.
2. La producción de seguridad se concentra en casos sencillos,
aunque estos sean de menor importancia. Los jueces y la policía
del Estado no se ven afectados por la opinión de sus clientes,
lo que hace que no tengan incentivos a resolver con mayor urgencia
los casos que la población considere más necesarios.
Los criminales saben esto, y lo usan a su favor, aumentando el número
de delitos. Nuevamente, el estado nos trae mayor inseguridad.
3. El aparato de seguridad del Estado es utilizado excesivamente
para proteger a las personas y grupos relacionados al mismo. Esto
se puede ver en las fortalezas de protección en las que viven
los políticos de turno, y en el número de dispositivos
de seguridad y escoltas que los acompañan en toda ocasión.
A pesar de los enormes gastos estatales en seguridad, los recursos
realmente invertidos en protección de la sociedad civil son
menores que en un sistema de seguridad privada.
4. Los costos individuales de la seguridad se reducen drásticamente.
El sistema de producción privada de seguridad pone fuertes
límites a la participación activa en conflictos de
terceros, pues todos los participantes pagan individualmente. Esto
cambia drásticamente cuando hablamos de la seguridad provista
por el Estado. Los costos se "socializan", o sea, son
llevados por todos los contribuyentes. Esto tiene dos consecuencias.
En primer lugar, para los ciudadanos aumentan los incentivos a solucionar
sus conflictos sin tomar en cuenta el costo, ya que el mismo se
distribuye entre todos los contribuyentes. Conflictos menores son
llevados ante la justicia, monopolizando el tiempo de los jueces,
que cuentan entonces con menos tiempo para resolver conflictos más
importantes.
En segundo lugar, al Estado no le importa tanto cual de las partes
tiene razón como a las organizaciones privadas, ya que los
políticos y funcionarios no tienen que cargar con las consecuencias
de un fallo errado, lo cual no ocurre en el caso de las empresas
privadas.
Por otro lado, el Estado toma para sí conflictos que la sociedad
civil solía resolver sola, transformándolos en "conflictos
sociales", como es el caso de la "discriminación
sexual", entre muchos otros. La sociedad se politiza, mientras
los ciudadanos pierden cada vez más la costumbre de resolver
los conflictos por sí mismos. También en este punto
la conclusión es la misma: cuando el estado quiere asegurar
nuestra seguridad, lo único que obtenemos es más inseguridad.
La conclusión que se desprende de este análisis es
que la producción estatal de seguridad nos deja con una mayor
inseguridad de la que habría si el sector privado cumpliera
dicha función. Cabe preguntarse por qué seguimos tolerando
esta situación.
DERECHO SUBJETIVO:
HACIA UNA TEORÍA DE LA PRESTACION PRIVADA DE SERVICIOS DE
SEGURIDAD (2)
La gran mayoría de la gente considera que la prestación
de servicios de seguridad es una de las principales tareas que debe
cumplir el Estado. La posibilidad de convivencia sin la existencia
del aparato coercitivo del Estado les resulta inconcebible, incluso
a numerosos liberales.
¿Qué es el derecho?
En todo momento, el hombre puede elegir entre numerosas alternativas
mediante las cuales alcanzar sus fines. A estas alternativas, el
hombre les asigna determinadas preferencias.
Algunas de estas acciones afectan a terceros. Todos tienen a su
vez preferencias con respecto al comportamiento DE LOS DEMAS. La
pregunta central del derecho es si en determinadas situaciones concretas
se puede forzar a alguien a actuar de acuerdo a preferencias ajenas.
Se han dado numerosas respuestas a esta pregunta. En un sistema
estatal, todas las respuestas tienen un elemento común: La
suposición básica de que una persona o un grupo de
personas tiene, debido a ciertos atributos (Descendencia, triunfo
electoral, etc.) derecho a forzar a los demás a actuar de
acuerdo a sus preferencias.
Pero un hombre que simplemente acepta y reconoce las preferencias
de los demás por encima de las suyas se está despojando
de su principal medio de existencia, está actuando en contra
de su naturaleza.
¿Qué es entonces el derecho? Esa es una pregunta que
cada individuo debe responder por sí mismo. Lo que se precisa
es un mecanismo que ayude a encontrar un equilibrio, cuando se producen
contradicciones entre distintas decisiones.
Funciones del derecho
La función de un sistema jurídico es compatibilizar
diferentes preferencias a través de incentivos externos.
Las funciones del sitema juridico pueden ser precisadas de la siguiente
manera:
1. Compensación de la víctima. Para esto, es una premisa
esencial que únicamente la víctima pueda determinar
el monto de la compensación.
2. Protección de acciones no deseadas. Obviamente, la definición
de "acciones no deseadas¨ queda a cargo del individuo en
cuestión.
¿Cómo pueden oferentes privados cumplir estas funciones?
La provisión de seguridad cuesta dinero. Cuando haya gente
dispuesta a pagar dinero, con seguridad van a encontrar a alguien
dispuesto a ofrecer el servicio.
Agencias legales privadas
Parte del negocio de las empresas de provisión de servicios
legales privadas es claramente el aseguramiento contra daños
provenientes de las acciones no deseadas de terceros. Es el cliente
quien decide contra que acciones vale la pena asegurarse. La prima
representará con seguridad la expresión monetaria
del riesgo que corre el cliente.
El cliente de la agencia legal tiene que decidir acerca del uso
que hará de sus recursos. Puede invertir dinero en asegurarse,
o utilizarlo para satisfacer otras necesidades. Dentro de la aseguradora
puede, a su vez, hacer hincapié en determinados riesgos.
Este mecanismo ordena los recursos disponibles de acuerdo con los
problemas de seguridad percibidos como más urgentes por la
gente.
¿Qué servicio ofrece la aseguradora a cambio? Existen
cuatro posibilidades:
1. Los daños ocurren, pero la aseguradora no cumple con el
contrato y no paga la indemnización acordada.
Esto no es muy conveniente. Nadie cierra un contrato con una empresa
que luego no lo cumple.
2. La empresa paga la suma acordada a la persona perjudicada.
3. La empresa llega a un acuerdo con el actuante, por el cual no
cometerá el daño al cliente de la empresa a cambio
de una suma de dinero.
Cual de estas últimas dos opciones se llevará a cabo
depende del costo involucrado. Si el victimario valora más
la acción que la víctima, entonces la víctima
será compensada. De lo contrario resulta menos costoso comprar
el derecho a la acción del victimario. Si el hecho ya se
produjo, la opción número tres queda por supuesto
descartada. El delincuente hubiera rechazado el dinero de todas
maneras, o se perdió de cobrar una indemnización que
lo hubiera dejado mejor que llevando a cabo el delito.
4. La empresa impide que se produzca el hecho.
Esta opción incluye todas aquellas medidas que elevan el
costo del delito.
Delitos
Para explicar como se pueden evitar delitos en este modelo, utilizaremos
un ejemplo. Una persona se asegura contra asesinato. Lo interesante
de este caso es que, en caso de que se produzca el hecho, la persona
no podrá cobrar la indemnización. Si bien este es
un caso especial, muestra claramente que la indeminización
no solo tiene como objetivo compensar a la víctima en caso
de que el derecho que aseguró sea violado, sino que también
motiva a la agencia legal a tomar medidas de prevención.
En caso de que se produzca el homicidio, la agencia debe pagar a
las personas designadas al efecto la indemnización acordada.
¿Qué puede hacer la agencia legal para disminuir sus
costos? Puede tomar alguna de las siguientes medidas:
1. Perseguir al culpable, para poder obtener al menos una compensación
parcial de sus costos;
2. Perseguir y castigar al culpable, para desalentarlo de volver
a cometer el delito contra otros clientes;
3. Perseguir al culpable para evitar que cometa delitos contra otros
clientes.
La inversión en la opción número uno depende
de cuánto espera la agencia obtener del culpable, importe
que en el caso de homicidio debería abarcar la totalidad
del ingreso del culpable (¿Qué organización
protegería el ingreso de un homicida del reclamo de sus víctimas?).
La opción número dos funciona a través de publicidad.
La agencia quiere hacer público que castigará a los
que perjudiquen a sus clientes. La inversión en la opción
número tres será probablemente más limitada,
ya que la protección de delitos no afecta únicamente
a los clientes de la agencia. Se trata de un bien público.
Pero la seguridad pública también puede resultar como
consecuencia de la opción número dos.
Juicio justo
Si un hombre espera tener derecho a un juicio justo y una pena moderada,
debería asegurar ese derecho. Su agencia le asegurará
un juicio justo en su enfrentamiento con la agencia de la víctima.
No es probable que se produzca un conflicto entre ambas agencias,
ya que un juicio justo no desacredita para nada a la agencia de
la víctima.
¿Podría ocurrir que alguien acuerde con su agencia
que le evite cualquier pena? Esto parece difícil. Pero esto
nos lleva a la pregunta de cuales son los riesgos contra los cuales
uno se podría asegurar.
Costos
¿Contra qué riesgos nos podríamos asegurar
y a qué costo? La respuesta a esta pregunta define el contenido,
la esencia, de nuestro modelo de seguridad. La agencia de seguridad
calcula el valor de la prima como cualquier aseguradora. En términos
sencillos: probablilidad de que se produzca el hecho por monto de
la indemnización por daños y perjuicios.
¿Puede un futuro delincuente asegurarse para que la agencia
lo proteja de cualquier pena? Si alguien contrata este tipo de seguro,
es altamente probable que tenga la intención de cometer un
delito. En consecuancia, la prima debería abarcar prácticamente
la totalidad del costo, por los que sería extremadamente
alta. Además,a una agencia que ofrezca este tipo de servicios
le resultará difícil encontrar socios comerciales.
Un riesgo que parece razonablemente asegurable es el riesgo de ser
enjuiciado cuando se es inocente. Los costos de una pena más
humana también.
Conclusión
Esta propuesta de provisión privada de servicios de seguridad
tiene como principal objetivo la compensación de las víctimas.
Además de este modelo, existen otros centrados en la prevención
de delitos, desincentivando a los potenciales delincuentes.
Es imposible prometer seguridad absoluta. Este modelo al menos asegura
una distribución de recursos coherente con las preferencias
y prioridades de los seres humanos implicados.
EL ESTADO COMO BANDA DE LADRONES Y LAS CONSECUENCIAS
QUE ESTO TIENE SOBRE LA LIBERTAD (3)
Nadie lo duda: el Estado es una banda de ladrones. Independientemente
de su grado de desarrollo y de su organización, el uso de
la fuerza es su principal característica. Pero si bien el
Estado es una banda de ladrones, que viola a diario nuestros derechos,
de ahí no se desprende la necesidad de su abolición.
A veces lo más eficiente es tolerar a los ladrones hasta
cierto punto, como lo explica claramente la teoría económica
de la criminalidad. La meta no debe ser eliminar el delito por completo,
sino hasta el punto en que los beneficios marginales de una menor
cantidad de delitos se igualan a los costos marginales de combatirlos.
¿Por qué no aplicar este argumento también
a la mayor banda de delincuentes, el Estado?
Desmantelar el Estado por completo no parece ser una solución
sana. En primer lugar, porque ante el primer intento de hacerlo,
esta aparentemente pacífica institución sacará
sus uñas y garras, movilizando todo su potencial de violencia
y propaganda para evitarlo. Y en segundo lugar, porque tras la eliminación
del Estado no nos espera el paraíso.
El pacifismo como ejemplo
El pacifismo es una posición moral basada en la premisa de
que, dado que la violencia es un mal de gran envergadura, no hay
que hacer uso de la misma bajo ninguna circunstancia. Esto no acarrearía
ningún problema si todos fueramos pacifistas. Un pacifista
consecuente ni siquiera recurre a la violencia a manera de defensa.
Ningún pacifista debe sorprenderse si el mundo no es pacifista.
La respuesta es muy simple: el pacifismo no constituye un equilibrio.
Si por un momento todo el mundo fuera pacifista, una sola persona
podría apoderarse del poder por medio de la violencia haciendo
uso de un cuchillo de cocina. Habría suficientes incentivos
materiales para hacerlo.
Este argumento se puede trasladar a la de numerosos libertarios.
Los libertarios no son pacifistas, aceptan el uso de la violencia
como defensa ante ciertas violaciones de los derechos individuales.
Si todos se comportaran como libertarios, no habría problema
alguno. Incluso un pacifista estaría conforme.
Lo que no aceptan los libertarios es la provisión obligatoria
de servicios de seguridad por parte del Estado, dado que su presencia
implica violaciones a derechos individuales. Los problemas de seguridad
se solucionarían privadamente, ya sea a través del
mercado o en forma particular.
Empresas de seguridad privadas
Si la violación de derechos fuera un hecho exógeno,
tal como un temporal o una nevada, entonces el mercado podría
encargarse de la prevención y compensación de manera
eficiente. Sin embargo, la lógica de los delitos es diferente
a la de los demás bienes y servicios que se ofrecen en el
mercado. El problema de la existencia de firmas de seguridad privadas
en ausencia de control estatal es que, en primer lugar, estas tienen
grandes incentivos para transformarse ellas mismas en bandas de
delincuentes, y en segundo lugar, que si no lo hacen, se encuentran
en desventaja con respecto a las bandas de delincuentes.
Iniciemos nuestro análisis partiendo de un estado de anarquía.
La mayor parte de la gente quiere vivir pacíficamente. Si
todos se comportan de acuerdo a los principios libertarios (o pacifistas),
entonces nadie debería temer el inicio en el uso de la fuerza
por parte de terceros. Pero los incentivos materiales para llevar
a cabo una violación de derechos son enormes cuando no existe
un mecanismo de sanciones. Para evitar una violación de derechos,
hay que protegerse de los delincuentes, y castigarlos en caso de
que hayan cometido un crimen. Dado que la víctima por sí
sola es demasiado débil para defenderse, varias personas
deben asociarse para poder ser más fuertes que las bandas
de delincuentes. Esto podría hacerse mediante una asociación
en la que cada uno aporta tiempo y trabajo. Pero lo más probable
es que se delegue la tarea a firmas especializadas .
Los incentivos de las firmas de seguridad
La pregunta clave es quién evita que estas firmas proveedoras
de servicios de seguridad cometan violaciones de derechos. Pues
estas firmas tienen un doble incentivo para convertirse ellas mismas
en bandas de delincuentes. Por un lado, pueden explotar a sus clientes.
Por otro, pueden violar derechos de terceros, directamente, o indirectamente,
restringiendo sus acciones a favor de los clientes de la firma.
Las firmas de seguridad obtienen más beneficios de esa manera
que quedándose únicamente con lo que les pagan voluntariamente
sus clientes.
Dado que no existe un Estado que pueda evitar que las empresas de
seguridad violen derechos de terceros, quedan tres posibilidades:
1. La competencia: Si la prestación del servicio no es buena,
los clientes pueden optar por otra firma. Sin embargo, lo que funciona
para bienes normales no puede aplicarse en el caso de la prestación
de servicios de seguridad. El ladrón no se verá amenazado
por el hecho de que su víctima amenace con dejar de ser su
cliente. La firma puede violar el derecho del cliente a elegir libremente
que firma contratar.
2. Control entre firmas: Una red de control entre firmas es posible,
pero con ello no se elimina el incentivo a violar derechos. Lo más
probable es que todas las firmas terminen siendo bandas de delincuentes.
3. Confiar en que las firmas van a cumplir el contrato: Esto es
poco probable, dados los incentivos a violarlo.
La ventaja de las firmas delincuentes sobre
las firmas morales
Imaginemos dos firmas que compiten en la prestación de servicios
de seguridad. Si una de ellas es más fuerte que la otra,
resolverá todos los casos a su favor. En este contexto, la
firma que se comporte como una banda de delincuentes tiene ventajas
por sobre la firma que cumple con lo acordado.
Incluso si partimos de la suposición de que en un primer
momento la firma cumplidora es más fuerte que la que constituye
una banda de delincuentes, el respeto de los derechos de los individuos
solo podrá existir en el corto plazo. Pues cuanto más
exitosa sea la firma, más riesgo corre su existencia. Cuando
la firma logra crear un ambiente de seguridad, al ser éste
un bien público, nadie estará dispuesto a pagar por
ella si la puede obtener de manera gratuita. La firma comenzará
a perder su posición dominante, la cual es tomada por su
competidora, la firma sin escrúpulos. También es concebible
que existan varias firmas de igual tamaño. Entre ellas comenzaría
a funcionar la lógica de la lucha por el poder, no la lógica
del mercado. El equilibrio de esta situación sería
la división por zonas geográficas: estados.
Conclusión
Las ideas de los libertarios contienen las mismas fallas que las
de los pacifistas. Si todos siguen sus principios, el resultado
en el mundo real es contraproducente. Tal vez la mejor alternativa
sea aceptar lo inevitable, la existencia del Estado, siendo concientes
de sus fallas y de los problemas que puede causar. Dentro del marco
de la existencia del Estado, hay que hacer lo posible para utilizarlo
en la defensa de los derechos y libertades individuales.
(1) Escrito por Jörg Guido Hülsman.
(2) Escrito por Wolfram Clauss.
(3) Escrito por Alexander Dilger
La síntesis y traducción de los artículos fue
realizada por Verena Wachnitz.
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