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Hispanic American Center for Economic Research


 


SEGURIDAD: ¿PÚBLICA O PRIVADA?

La inseguridad es uno de los principales problemas que afectan a nuestro país en la actualidad. Mientras se siguen buscando formas de hacer más efectivo el sistema de seguridad estatal, sin discutir su necesidad, cabe preguntarse cuál es la solución más efectiva en el largo plazo.
¿Es el otorgamiento del monopolio del uso de la fuerza al Estado la solución más eficiente a los problemas de seguridad? ¿Es la seguridad, después de todo, un bien público? ¿Podríamos llegar a una situación más eficiente si se dejara a los individuos encargarse por sí mismos de su seguridad, ya sea en forma particular o contratando servicios privados de seguridad en el mercado? ¿Cuáles son los peligros potenciales de abolir al Estado por completo? Si la provisión privada de servicios de seguridad es una solución efectiva, ¿cómo podría llevarse a cabo? ¿Cómo podría funcionar un sistema de producción privada de seguridad?
Estas y otras preguntas relacionadas al tema seguridad son respondidas desde distintos puntos de vista por Wolfram Clauss, Jörg Guido Hülsmann y Alexander Dilger en una serie de artículos de estos autores publicados en el último número de la revista alemana Eigentümlich Frei, los cuales se reproducen en forma de síntesis.

¿MAS SEGURIDAD A TRAVÉS DEL ESTADO? (1)

Para la gran mayoría de los ciudadanos existe una sola sencilla y efectiva solución a nuestro problema de seguridad: otorgar el monopolio de la fuerza al Estado. Otra alternativa les resulta inconcebible. El objetivo de este artículo es poner dicha afirmación en duda.

Seguridad e inseguridad
Bajo seguridad entendemos la tenencia ininterrumpida de propiedad justamente obtenida, o sea la propiedad sobre:
1. el propio cuerpo.
2. objetos que no tenían dueño, y que el propietario transformó a través de sus acciones, convirtiéndose así en su primer propietario.
3. objetos que el propietario obtuvo a través de la transformación de objetos de los que es primer propietario.
4. objetos que pertenecían a otras personas, y que obtuvo a través de transacciones voluntarias con las mismas -regalo o intercambio.
Hablamos de una violación de la propiedad cuando un tercero se apodera o hace uso de un objeto en contra de la voluntad de su propietario (expropiación) o cuando hay amenaza de expropiación. "Inseguridad" implica que la resolución de este conflicto puede quedar en manos del expropiador.
La producción de seguridad tiene como objetivo proteger la propiedad justamente obtenida, y todas las actividades que impiden o dificultan el uso y goce de la propiedad constituyen un factor de inseguridad.

Fuentes generales de inseguridad
¿Por qué hay personas que no cumplen con las normas de convivencia arriba nombradas? Podemos distinguir tres casos básicos:
1. Personas que no están para nada interesadas en la vida en sociedad. Este caso no nos interesa, ya que lo que nos ocupa es entender la organización de la sociedad.
2. Personas que son de la opinión de que las normas nombradas no constituyen elementos indispensables de la organización política de toda sociedad. Cuantas más personas de este tipo existan en una sociedad, más insegura será la misma. A este tipo de fuente de inseguridad la podemos denominar inseguridad política.
3. Existen algunas características de la naturaleza humana que constituyen una fuente de inseguridad, aún en aquellas sociedades en las que se aceptan las normas básicas. El origen de este tipo de inseguridad se origina en insuficiencias intelectuales y/o morales.
- Las insuficiencias intelectuales son causas de inseguridad porque a veces no es del todo simple y claro determinar a quién pertenece qué, por ejemplo, cuando surge un problema no previsto en el contrato original. Por lo general, la inseguridad que surge de esta fuente es de corto plazo.
- Las insuficiencias morales constituyen una fuente de inseguridad muy diferente. Ocurre cuando una persona A sabe muy bien que otra persona B es el legítimo propietario de un determinado bien, y decide tomarlo de todas maneras. Este caso abarca delitos tales como robo, asalto, homicidio, etc. También en este caso, la inseguridad radica en la incompatibilidad de los deseos de dos personas de quedarse con un determinado bien. La inseguridad proveniente de esta fuente tiende a ser más importante.
La pregunta que ahora queremos responder es: ¿Cuál es el tipo de organización política que nos permite reducir la inseguridad de manera más eficiente?

Los aspectos positivos de la inseguridad
Existen caminos indirectos a través de los cuales la existencia de cierto grado de inseguridad puede tener consecuencias positivas. Pues los medios utilizados para combatirla aportan elementos que se pueden utilizar en otros aspectos relevantes de la vida.
Al resolverse un conflicto con éxito, se crean antecedentes para resolver eficázmente conflictos similares en el futuro.
Pero las ventajas indirectas de la inseguridad tienen un alcance aún mayor. El principal medio a través del que minimizamos la inseguridad es el lenguaje, que nos permite discutir y argumentar con nuestros oponentes, y que también nos permite ganar el apoyo de otras personas. Un medio relacionado con el lenguaje y la argumentación es la objetividad. El lenguaje, la argumentación, la objetividad y la racionalidad constituyen medios para resolver conflictos y reducir la inseguridad, pero nos son útiles en numerosos otros aspectos.
Nuestras actitudes hacia los demás también provienen, en muchos casos, del manejo en situaciones de inseguridad. El estar abierto a distintas opiniones y puntos de vista constituye parte de una estrategia de prevención. Un caso similar lo constituye la tolerancia, que permite reducir el número de conflictos posibles a los que nos podríamos enfrentar.
Estas habilidades y actitudes se ven promovidas por el hecho de que los individuos se ven obligados a lidiar con conflictos. De manera que los potenciales conflictos producen incentivos que promueven el desarrollo cultural. Esto a su vez significa que una drástica disminución de la inseguridad reduce al mismo tiempo estos incentivos. De esto se desprenden dos consecuencias relevantes:
1. No se puede tener ambas cosas al mismo tiempo: Seguridad absoluta y una vida cultural activa y rica.
2. Ver a la seguridad absoluta como el ideal a alcanzar, más allá de las pérdidas culturales en que se debería incurrir para ello, sería una estrategia contraproducente. Pues la seguridad depende en gran medida de la práctica que tenga la gente en la resolución de conflictos. Si se logra eliminar por completo la inseguridad, entonces la gente perdería la capacidad de lidiar con conflictos. Los conflictos potenciales seguirían existiendo, y crecería un enorme potencial de violencia tras el velo de una seguridad aparente.

¿Deben solucionarse todos los conflictos?
Los recursos son siempre escasos, razón por la cual la producción de seguridad no es gratuita. Es por ello que es razonable soportar un cierto grado de inseguridad, dado que para eliminarla se deberían utilizar recursos que habría que sacar de otras actividades más necesarias.
Ejemplifiquemos este punto aplicando esta idea a los dos principales medios con que contamos para combatir la inseguridad: la argumentación y el uso de la fuerza.
Las palabras y los argumentos requieren de tiempo, y el tiempo es un recurso escaso. Llega un punto en el cual preferimos utilizar nuestro tiempo para otras actividades, estando dispuestos a soportar a cambio algunos delitos que podríamos haber evitado si hubieramos invertido más tiempo.
Lo mismo se aplica en el caso del uso de la fuerza. El uso de la fuerza es costoso: nos puede costar la salud, e incluso la vida. En consecuencia, la mayor parte de la gente es muy cuidadosa en el uso de la fuerza. Aceptan violaciones de su propiedad cuando el uso de la fuerza para impedirlo podría inflingirles daños aún mayores.

Soluciones privadas a los conflictos
¿Cuáles serían las características de un sistema de producción privada de seguridad?
En una sociedad libre, existirían numerosas formas de producción de seguridad. No tenemos porque asumir que la seguridad unicamente sería provista por empresas privadas de seguridad en el mercado.
La naturaleza de la producción privada de servicios de seguridad posee dos particularidades:
1. Cada ciudadano está limitado a utilizar los recursos que él puede movilizar: su trabajo o su capital.
2. Cada ciudadano es el último responsable del proceso de producción de su propia seguridad. Solo él decidirá cuanto tiempo y dinero invertir a tal fin. Y solo él carga con las consecuencias de sus decisiones: seguridad en el caso de que sus decisiones hayan sido correctas, daños materiales y corporales en el caso de no haber tomado decisiones correctas.

Soluciones de conflictos por el Estado
No hay duda de que los productores privados de seguridad cometerán errores. Cometer errores es algo inherente a todo emprendimiento humano, y por ello no podemos medir la eficiencia de la producción privada de seguridad a través del grado de errores que se cometen.
La única medida relevante desde el punto de vista práctico se encuentra en su comparación con la producción estatal de servicios de seguridad. Queremos ver cual es la influencia de la naturaleza política (privado o estatal) de un productor de servicios de seguridad sobre la eficiencia del servicio.
Para nuestro propósito, la diferencia relevante entre una organización estatal y una organización privada radica en lo siguiente: las organizaciones privadas deben respetar los derechos de propiedad de todas las personas implicadas, y están sujetas a la participación voluntaria de los individuos, mientras que las organizaciones estatales en parte no necesitan respetar la propiedad privada. Todas las organizaciones estatales se basan en el financiamiento a través de impuestos o en el hecho de que les es prohibido a otras organizaciones privadas cumplir con la misma función. Esto les permite desatender mucho más los deseos de sus clientes. Y por el mismo motivo son menos responsables que las organizaciones privadas. De este hecho se desprenden las siguientes características de la producción estatal de seguridad:
1. Se reducen los costos relativos del uso de la violencia. Resolver un conflicto a través de la argumentación requiere de tiempo y paciencia. Es mucho más sencillo sacar la pistola. El Estado puede darse el lujo de obviar las opiniones de los ciudadanos. En consecuencia, se hará un mayor uso de la violencia del que habría en otras condiciones. Obviamente no se puede descartar que ocurra un baño de sangre a manos de agencias privadas de seguridad, pero es menos probable que en el caso del monopolio de la fuerza del Estado, ya que las consecuencias negativas del uso de la violencia no recaen sobre él. Por ello podemos afirmar que la producción estatal de seguridad no crea otra cosa que más inseguridad.
2. La producción de seguridad se concentra en casos sencillos, aunque estos sean de menor importancia. Los jueces y la policía del Estado no se ven afectados por la opinión de sus clientes, lo que hace que no tengan incentivos a resolver con mayor urgencia los casos que la población considere más necesarios. Los criminales saben esto, y lo usan a su favor, aumentando el número de delitos. Nuevamente, el estado nos trae mayor inseguridad.
3. El aparato de seguridad del Estado es utilizado excesivamente para proteger a las personas y grupos relacionados al mismo. Esto se puede ver en las fortalezas de protección en las que viven los políticos de turno, y en el número de dispositivos de seguridad y escoltas que los acompañan en toda ocasión. A pesar de los enormes gastos estatales en seguridad, los recursos realmente invertidos en protección de la sociedad civil son menores que en un sistema de seguridad privada.
4. Los costos individuales de la seguridad se reducen drásticamente. El sistema de producción privada de seguridad pone fuertes límites a la participación activa en conflictos de terceros, pues todos los participantes pagan individualmente. Esto cambia drásticamente cuando hablamos de la seguridad provista por el Estado. Los costos se "socializan", o sea, son llevados por todos los contribuyentes. Esto tiene dos consecuencias.
En primer lugar, para los ciudadanos aumentan los incentivos a solucionar sus conflictos sin tomar en cuenta el costo, ya que el mismo se distribuye entre todos los contribuyentes. Conflictos menores son llevados ante la justicia, monopolizando el tiempo de los jueces, que cuentan entonces con menos tiempo para resolver conflictos más importantes.
En segundo lugar, al Estado no le importa tanto cual de las partes tiene razón como a las organizaciones privadas, ya que los políticos y funcionarios no tienen que cargar con las consecuencias de un fallo errado, lo cual no ocurre en el caso de las empresas privadas.
Por otro lado, el Estado toma para sí conflictos que la sociedad civil solía resolver sola, transformándolos en "conflictos sociales", como es el caso de la "discriminación sexual", entre muchos otros. La sociedad se politiza, mientras los ciudadanos pierden cada vez más la costumbre de resolver los conflictos por sí mismos. También en este punto la conclusión es la misma: cuando el estado quiere asegurar nuestra seguridad, lo único que obtenemos es más inseguridad.
La conclusión que se desprende de este análisis es que la producción estatal de seguridad nos deja con una mayor inseguridad de la que habría si el sector privado cumpliera dicha función. Cabe preguntarse por qué seguimos tolerando esta situación.

DERECHO SUBJETIVO:
HACIA UNA TEORÍA DE LA PRESTACION PRIVADA DE SERVICIOS DE SEGURIDAD (2)

La gran mayoría de la gente considera que la prestación de servicios de seguridad es una de las principales tareas que debe cumplir el Estado. La posibilidad de convivencia sin la existencia del aparato coercitivo del Estado les resulta inconcebible, incluso a numerosos liberales.

¿Qué es el derecho?
En todo momento, el hombre puede elegir entre numerosas alternativas mediante las cuales alcanzar sus fines. A estas alternativas, el hombre les asigna determinadas preferencias.
Algunas de estas acciones afectan a terceros. Todos tienen a su vez preferencias con respecto al comportamiento DE LOS DEMAS. La pregunta central del derecho es si en determinadas situaciones concretas se puede forzar a alguien a actuar de acuerdo a preferencias ajenas.
Se han dado numerosas respuestas a esta pregunta. En un sistema estatal, todas las respuestas tienen un elemento común: La suposición básica de que una persona o un grupo de personas tiene, debido a ciertos atributos (Descendencia, triunfo electoral, etc.) derecho a forzar a los demás a actuar de acuerdo a sus preferencias.
Pero un hombre que simplemente acepta y reconoce las preferencias de los demás por encima de las suyas se está despojando de su principal medio de existencia, está actuando en contra de su naturaleza.
¿Qué es entonces el derecho? Esa es una pregunta que cada individuo debe responder por sí mismo. Lo que se precisa es un mecanismo que ayude a encontrar un equilibrio, cuando se producen contradicciones entre distintas decisiones.

Funciones del derecho
La función de un sistema jurídico es compatibilizar diferentes preferencias a través de incentivos externos. Las funciones del sitema juridico pueden ser precisadas de la siguiente manera:
1. Compensación de la víctima. Para esto, es una premisa esencial que únicamente la víctima pueda determinar el monto de la compensación.
2. Protección de acciones no deseadas. Obviamente, la definición de "acciones no deseadas¨ queda a cargo del individuo en cuestión.
¿Cómo pueden oferentes privados cumplir estas funciones? La provisión de seguridad cuesta dinero. Cuando haya gente dispuesta a pagar dinero, con seguridad van a encontrar a alguien dispuesto a ofrecer el servicio.

Agencias legales privadas
Parte del negocio de las empresas de provisión de servicios legales privadas es claramente el aseguramiento contra daños provenientes de las acciones no deseadas de terceros. Es el cliente quien decide contra que acciones vale la pena asegurarse. La prima representará con seguridad la expresión monetaria del riesgo que corre el cliente.
El cliente de la agencia legal tiene que decidir acerca del uso que hará de sus recursos. Puede invertir dinero en asegurarse, o utilizarlo para satisfacer otras necesidades. Dentro de la aseguradora puede, a su vez, hacer hincapié en determinados riesgos. Este mecanismo ordena los recursos disponibles de acuerdo con los problemas de seguridad percibidos como más urgentes por la gente.
¿Qué servicio ofrece la aseguradora a cambio? Existen cuatro posibilidades:
1. Los daños ocurren, pero la aseguradora no cumple con el contrato y no paga la indemnización acordada.
Esto no es muy conveniente. Nadie cierra un contrato con una empresa que luego no lo cumple.
2. La empresa paga la suma acordada a la persona perjudicada.
3. La empresa llega a un acuerdo con el actuante, por el cual no cometerá el daño al cliente de la empresa a cambio de una suma de dinero.
Cual de estas últimas dos opciones se llevará a cabo depende del costo involucrado. Si el victimario valora más la acción que la víctima, entonces la víctima será compensada. De lo contrario resulta menos costoso comprar el derecho a la acción del victimario. Si el hecho ya se produjo, la opción número tres queda por supuesto descartada. El delincuente hubiera rechazado el dinero de todas maneras, o se perdió de cobrar una indemnización que lo hubiera dejado mejor que llevando a cabo el delito.
4. La empresa impide que se produzca el hecho.
Esta opción incluye todas aquellas medidas que elevan el costo del delito.

Delitos
Para explicar como se pueden evitar delitos en este modelo, utilizaremos un ejemplo. Una persona se asegura contra asesinato. Lo interesante de este caso es que, en caso de que se produzca el hecho, la persona no podrá cobrar la indemnización. Si bien este es un caso especial, muestra claramente que la indeminización no solo tiene como objetivo compensar a la víctima en caso de que el derecho que aseguró sea violado, sino que también motiva a la agencia legal a tomar medidas de prevención.
En caso de que se produzca el homicidio, la agencia debe pagar a las personas designadas al efecto la indemnización acordada. ¿Qué puede hacer la agencia legal para disminuir sus costos? Puede tomar alguna de las siguientes medidas:
1. Perseguir al culpable, para poder obtener al menos una compensación parcial de sus costos;
2. Perseguir y castigar al culpable, para desalentarlo de volver a cometer el delito contra otros clientes;
3. Perseguir al culpable para evitar que cometa delitos contra otros clientes.
La inversión en la opción número uno depende de cuánto espera la agencia obtener del culpable, importe que en el caso de homicidio debería abarcar la totalidad del ingreso del culpable (¿Qué organización protegería el ingreso de un homicida del reclamo de sus víctimas?). La opción número dos funciona a través de publicidad. La agencia quiere hacer público que castigará a los que perjudiquen a sus clientes. La inversión en la opción número tres será probablemente más limitada, ya que la protección de delitos no afecta únicamente a los clientes de la agencia. Se trata de un bien público. Pero la seguridad pública también puede resultar como consecuencia de la opción número dos.

Juicio justo
Si un hombre espera tener derecho a un juicio justo y una pena moderada, debería asegurar ese derecho. Su agencia le asegurará un juicio justo en su enfrentamiento con la agencia de la víctima. No es probable que se produzca un conflicto entre ambas agencias, ya que un juicio justo no desacredita para nada a la agencia de la víctima.
¿Podría ocurrir que alguien acuerde con su agencia que le evite cualquier pena? Esto parece difícil. Pero esto nos lleva a la pregunta de cuales son los riesgos contra los cuales uno se podría asegurar.

Costos
¿Contra qué riesgos nos podríamos asegurar y a qué costo? La respuesta a esta pregunta define el contenido, la esencia, de nuestro modelo de seguridad. La agencia de seguridad calcula el valor de la prima como cualquier aseguradora. En términos sencillos: probablilidad de que se produzca el hecho por monto de la indemnización por daños y perjuicios.
¿Puede un futuro delincuente asegurarse para que la agencia lo proteja de cualquier pena? Si alguien contrata este tipo de seguro, es altamente probable que tenga la intención de cometer un delito. En consecuancia, la prima debería abarcar prácticamente la totalidad del costo, por los que sería extremadamente alta. Además,a una agencia que ofrezca este tipo de servicios le resultará difícil encontrar socios comerciales.
Un riesgo que parece razonablemente asegurable es el riesgo de ser enjuiciado cuando se es inocente. Los costos de una pena más humana también.

Conclusión
Esta propuesta de provisión privada de servicios de seguridad tiene como principal objetivo la compensación de las víctimas. Además de este modelo, existen otros centrados en la prevención de delitos, desincentivando a los potenciales delincuentes.
Es imposible prometer seguridad absoluta. Este modelo al menos asegura una distribución de recursos coherente con las preferencias y prioridades de los seres humanos implicados.

EL ESTADO COMO BANDA DE LADRONES Y LAS CONSECUENCIAS QUE ESTO TIENE SOBRE LA LIBERTAD (3)

Nadie lo duda: el Estado es una banda de ladrones. Independientemente de su grado de desarrollo y de su organización, el uso de la fuerza es su principal característica. Pero si bien el Estado es una banda de ladrones, que viola a diario nuestros derechos, de ahí no se desprende la necesidad de su abolición.
A veces lo más eficiente es tolerar a los ladrones hasta cierto punto, como lo explica claramente la teoría económica de la criminalidad. La meta no debe ser eliminar el delito por completo, sino hasta el punto en que los beneficios marginales de una menor cantidad de delitos se igualan a los costos marginales de combatirlos. ¿Por qué no aplicar este argumento también a la mayor banda de delincuentes, el Estado?
Desmantelar el Estado por completo no parece ser una solución sana. En primer lugar, porque ante el primer intento de hacerlo, esta aparentemente pacífica institución sacará sus uñas y garras, movilizando todo su potencial de violencia y propaganda para evitarlo. Y en segundo lugar, porque tras la eliminación del Estado no nos espera el paraíso.

El pacifismo como ejemplo
El pacifismo es una posición moral basada en la premisa de que, dado que la violencia es un mal de gran envergadura, no hay que hacer uso de la misma bajo ninguna circunstancia. Esto no acarrearía ningún problema si todos fueramos pacifistas. Un pacifista consecuente ni siquiera recurre a la violencia a manera de defensa. Ningún pacifista debe sorprenderse si el mundo no es pacifista. La respuesta es muy simple: el pacifismo no constituye un equilibrio. Si por un momento todo el mundo fuera pacifista, una sola persona podría apoderarse del poder por medio de la violencia haciendo uso de un cuchillo de cocina. Habría suficientes incentivos materiales para hacerlo.
Este argumento se puede trasladar a la de numerosos libertarios. Los libertarios no son pacifistas, aceptan el uso de la violencia como defensa ante ciertas violaciones de los derechos individuales. Si todos se comportaran como libertarios, no habría problema alguno. Incluso un pacifista estaría conforme.
Lo que no aceptan los libertarios es la provisión obligatoria de servicios de seguridad por parte del Estado, dado que su presencia implica violaciones a derechos individuales. Los problemas de seguridad se solucionarían privadamente, ya sea a través del mercado o en forma particular.

Empresas de seguridad privadas
Si la violación de derechos fuera un hecho exógeno, tal como un temporal o una nevada, entonces el mercado podría encargarse de la prevención y compensación de manera eficiente. Sin embargo, la lógica de los delitos es diferente a la de los demás bienes y servicios que se ofrecen en el mercado. El problema de la existencia de firmas de seguridad privadas en ausencia de control estatal es que, en primer lugar, estas tienen grandes incentivos para transformarse ellas mismas en bandas de delincuentes, y en segundo lugar, que si no lo hacen, se encuentran en desventaja con respecto a las bandas de delincuentes.
Iniciemos nuestro análisis partiendo de un estado de anarquía. La mayor parte de la gente quiere vivir pacíficamente. Si todos se comportan de acuerdo a los principios libertarios (o pacifistas), entonces nadie debería temer el inicio en el uso de la fuerza por parte de terceros. Pero los incentivos materiales para llevar a cabo una violación de derechos son enormes cuando no existe un mecanismo de sanciones. Para evitar una violación de derechos, hay que protegerse de los delincuentes, y castigarlos en caso de que hayan cometido un crimen. Dado que la víctima por sí sola es demasiado débil para defenderse, varias personas deben asociarse para poder ser más fuertes que las bandas de delincuentes. Esto podría hacerse mediante una asociación en la que cada uno aporta tiempo y trabajo. Pero lo más probable es que se delegue la tarea a firmas especializadas .

Los incentivos de las firmas de seguridad
La pregunta clave es quién evita que estas firmas proveedoras de servicios de seguridad cometan violaciones de derechos. Pues estas firmas tienen un doble incentivo para convertirse ellas mismas en bandas de delincuentes. Por un lado, pueden explotar a sus clientes. Por otro, pueden violar derechos de terceros, directamente, o indirectamente, restringiendo sus acciones a favor de los clientes de la firma. Las firmas de seguridad obtienen más beneficios de esa manera que quedándose únicamente con lo que les pagan voluntariamente sus clientes.
Dado que no existe un Estado que pueda evitar que las empresas de seguridad violen derechos de terceros, quedan tres posibilidades:
1. La competencia: Si la prestación del servicio no es buena, los clientes pueden optar por otra firma. Sin embargo, lo que funciona para bienes normales no puede aplicarse en el caso de la prestación de servicios de seguridad. El ladrón no se verá amenazado por el hecho de que su víctima amenace con dejar de ser su cliente. La firma puede violar el derecho del cliente a elegir libremente que firma contratar.
2. Control entre firmas: Una red de control entre firmas es posible, pero con ello no se elimina el incentivo a violar derechos. Lo más probable es que todas las firmas terminen siendo bandas de delincuentes.
3. Confiar en que las firmas van a cumplir el contrato: Esto es poco probable, dados los incentivos a violarlo.

La ventaja de las firmas delincuentes sobre las firmas morales
Imaginemos dos firmas que compiten en la prestación de servicios de seguridad. Si una de ellas es más fuerte que la otra, resolverá todos los casos a su favor. En este contexto, la firma que se comporte como una banda de delincuentes tiene ventajas por sobre la firma que cumple con lo acordado.
Incluso si partimos de la suposición de que en un primer momento la firma cumplidora es más fuerte que la que constituye una banda de delincuentes, el respeto de los derechos de los individuos solo podrá existir en el corto plazo. Pues cuanto más exitosa sea la firma, más riesgo corre su existencia. Cuando la firma logra crear un ambiente de seguridad, al ser éste un bien público, nadie estará dispuesto a pagar por ella si la puede obtener de manera gratuita. La firma comenzará a perder su posición dominante, la cual es tomada por su competidora, la firma sin escrúpulos. También es concebible que existan varias firmas de igual tamaño. Entre ellas comenzaría a funcionar la lógica de la lucha por el poder, no la lógica del mercado. El equilibrio de esta situación sería la división por zonas geográficas: estados.

Conclusión
Las ideas de los libertarios contienen las mismas fallas que las de los pacifistas. Si todos siguen sus principios, el resultado en el mundo real es contraproducente. Tal vez la mejor alternativa sea aceptar lo inevitable, la existencia del Estado, siendo concientes de sus fallas y de los problemas que puede causar. Dentro del marco de la existencia del Estado, hay que hacer lo posible para utilizarlo en la defensa de los derechos y libertades individuales.

(1) Escrito por Jörg Guido Hülsman.
(2) Escrito por Wolfram Clauss.
(3) Escrito por Alexander Dilger
La síntesis y traducción de los artículos fue realizada por Verena Wachnitz.

 

 

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