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Hispanic American Center for Economic Research


 


INTERNET, LAS NUEVAS TECNOLOGIAS Y SU IMPACTO EN LA ECONOMIA MUNDIAL

Por Agustina Guerrero


El siglo XXI llegó de la mano de nuevas tecnologías que cambiaron no sólo la forma de relacionarse, sino también los mecanismos de producción, las oportunidades laborales y hasta la capacidad de asombro de los ciudadanos. En este contexto, el gran debate pasa por saber si Internet es una herramienta, una revolución o simplemente un paso más en la historia de la humanidad.
"¿Qué es el bienestar? Es conocimiento y oportunidades, no simplemente productos en el PBI. Comparado con 10 años atrás, ¿de cuánto conocimiento y cuántas oportunidades dispone alguien en una simple computadora, ya sea en la clase ejecutiva de Boeing o en la villa más alejada de Bangladesh? De acuerdo con esta definición, la tecnología ya ha más que duplicado el bienestar mundial en la última década", se entusiasmó Ken Schoolland, profesor de Economia y Ciencias Politicas en Hawaii Pacific University.
Con esta visión, coinciden otros analistas, que también ven en las tecnologías una puerta hacia la liberación del hombre. "Con el tiempo, va a quedar claro que una de las mayores contribuciones de Internet y las tecnologías de telecomunicaciones relacionadas es la liberación y potenciación del individuo; la habilidad de expresar los propios pensamientos y ser ampliamente escuchado, de romper la matriz de los medios del establishment de que "una visión se ajusta a todo", para lanzar un negocio exitoso en competencia con las firmas más grandes, y para circunscribir la intromisión de tanto gobierno -todo esto representa una revolución que debería ser bienvenida por todo ciudadano libre pensador que no quiera ser presionado para ajustarse al molde de otro. Una vez más, en la forma de nuevas y excitantes tecnologías, el mercado viene en nuestro rescate", reflexionó Lawrence W. Reed, presidente del Mackinac Center for Public Policy de Midland, Michigan.
Pero no todos están tan de acuerdo con la maravillosa oportunidad que plantea Internet. En un reciente panel organizado por el Instituto Milken en los Estados Unidos, cuatro premios Nobel de economía expresaron sus dudas y preocupaciones ante el nuevo contexto tecnológico con que se enfrenta el hombre de principios del siglo XXI. Kenneth J. Arrow, profesor emérito de economía en la Universidad de Stanford, dijo que Internet es simplemente una mejora en las capacidades de las telecomunicaciones, como lo fuera el telégrafo o la electricidad. Y no tardaron en llegar las voces opuestas. "Esta visión ignora el cambio revolucionario en la capacidad humana y es como decir que la máquina a vapor y la subsiguiente revolución industrial fueron simplemente una mejora en los viejos mecanismos de palancas y engranajes", sostuvo Ken Schoolland.
Sin embargo, la cautela ante las nuevas herramientas tecnológicas no fue sólo de Kenneth J. Arrow. También estuvo presente en el discurso de James M. Buchanan, profesor emérito en la Universidad George Mason, en Fairfax, Virginia, que adujo que la analogía más próxima para Internet hoy es el automóvil en los años 20, y que a pesar de que los autos produjeron muchas contribuciones positivas para la industria manufacturera y el transporte, no evitaron que los mercados de capitales colapsaran en 1929.
Según Schoolland, este último pensamiento es "un non-sequitur e ignora la distinción entre productividad emprendedora y políticas. Es como decir "el motor de combustión interna produce energía con el uso de combustible para conseguir ganancias en la producción y la distribución masivas en todo el mundo, pero no hace que los políticos sean morales. Estoy francamente muy sorprendido por cómo disminuyen algunos economistas el impacto de la nueva economía", completó.

FERTILIZANTE DE IDEAS. Internet puede no ser la bendición y solución unívoca para todos los males del mundo, pero es evidente que la ola pronto cubrirá buena parte de la superficie de la tierra y cuando las aguas se retiren es probable que quede un suelo mucho más fértil que antes de haber llegado. "La actual ola de innovación (tanto eléctrica como biológica) está reorganizando el mundo con una eficiencia tan rápida que las arcaicas mentes de los políticos y economistas no pueden controlarla, y mucho menos verla. El poder político se basa en la fuerza bruta en el mundo físico (por ejemplo, multas, cárceles y armas), pero este fantástico nuevo mundo está transformando el mundo físico. Los políticos y economistas son como viejos centinelas parados frente a un glaciar que de repente se está derritiendo, incluso evaporando, y fluyendo a su alrededor", comentó Schoolland.
"La globalización que se vive cada vez con mayor intensidad en el mundo es producto de las mejoras en la comunicación, que hacen que prácticamente ningún rincón del planeta quede desconectado del resto, a través de un sistema rápido, eficiente, barato y, por sobre todas las cosas, difícil de controlar por cualquier gobierno. Las dictaduras del mundo tienen serios problemas hoy en día para poder controlar la información que entra y sale diariamente a través de la Red", coincidió Ricardo Rojas, juez que ofrece habitualmente seminarios por Internet.
Un mundo completamente distinto no es sencillo de asumir para aquel que vivió siempre en un contexto en el que las cosas se mantenían constantes por largo tiempo. "Pienso que los premios Nobel que dudan del carácter revolucionario de Internet es porque en realidad han crecido en un mundo distinto. Pero poco a poco Internet está cambiando las costumbres y los modos de intercambio del mundo y este es un proceso que me parece irreversible", completó Rojas.
El Premio Nobel Gary S. Becker, profesor de economía y sociología de la Universidad de Chicago, creció, efectivamente, en un mundo distinto, pero no dejó dudas sobre las tremendas eficiencias que traerá Internet al permitir interactuar a escalas muchos más grandes. Por ejemplo, aseguró, un profesor en una universidad que comúnmente enseña a un curso de 100 estudiantes podría alcanzar a 100.000 estudiantes a través de Internet.
El juez Ricardo Rojas está muy cerca de esta realidad y ha podido comprobar la aplicación de Internet empíricamente en toda su dimensión. "Internet está cambiando paulatinamente la forma de educar, está eliminando los colegios y universidades de ladrillo, barriendo con la intermediación burocrática educativa, achicando costos y ampliando enormemente las alternativas de educación. Por ejemplo, en estos momentos estoy dando por Internet un seminario sobre Ayn Rand, la filósofa norteamericana. Mis alumnos están ubicados en todo el espectro de habla hispana, desde California hasta España, desde Argentina hasta México. No sólo es un servicio que antes no podían disfrutar por la distancia, sino que además es mucho menos costoso para los alumnos, más satisfactorio y les permite tomar contactos con otros alumnos de todas partes del mundo a través de canales de chat especiales para cada curso", añadió Rojas.
"Considero que Internet y las nuevas tecnologías traerán amplias eficiencias y ya lo están haciendo con las comunicaciones instantáneas que permiten y que posibilitan la interacción a una escala mucho mayor", coincidió Marcelo Dabós, director del departamento de economía de la Universidad de San Andrés. "A medida que estas tecnologías se difundan más y más se verá incrementada su productividad. Además, Internet va a posibilitar a las empresas implementar parte de su trabajo de manera electrónica lo que incrementa mucho la productividad. Más allá de la importancia del e-commerce, cuando se incorpore la tecnología a los procesos reales habrá adicionales aumentos de productividad en el sector real de la economía. Finalmente, si la red se mantiene no regulada las posibilidades de progreso serán mayores", completó.
Quizá las futuras generaciones mirarán con una sonrisa este debate. En diez años ya todos tendrán claro cuál es la importancia de Internet para la economía real y el progreso de la humanidad. Pero hoy la incógnita sigue abierta. "Pienso que Internet está marcando un cambio en el mundo que será más profundo de lo que hoy en día se puede advertir", explicó Rojas. "Una economía de mercado se basa en un elemento esencial: el acceso a la información. Sin acceso a la información no hay posibilidad de maximizar recursos y en consecuencia de conocer exactamente dónde está ubicada la oferta y la demanda. Desde este punto de vista, Internet es una herramienta fantástica para un mayor y más eficiente acceso a la información", agregó.
La alternativa es muy clara: aceptar el cambio y adaptarse a él, o continuar intentando que el glaciar siga allí firme, aún cuando la mirada del mundo vea cómo cada día se derrite el témpano. "Los viejos políticos y economistas controlaban la productividad con regulaciones, la oferta de dinero con leyes y las fronteras y el comercio con funcionarios de aduanas. Pero los rápidos entrepreneurs globales bailan alrededor de estos controles con perspicacia. El comercio cambia de regiones altamente reguladas a regiones poco reguladas con el simple clic de un mouse, el e-oro ha abandonado las bóvedas bancarias por el aire, y los custodios de las fronteras dormitan mientras un virus ILOVEYOU se come $15.000 millones de bienestar y unos empobrecidos hackers filipinos practican aburridos intentando entrar a los archivos del Pentágono. ¿Nueva economía? Ya lo creo!", concluyó Schoolland.

 

 

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